martes, 16 de enero de 2024
Arte deteriorado - Diálogo Online
domingo, 14 de enero de 2024
Heinrich Schütz
Heinrich Schütz viajó a Venecia en 1609, en su cabeza tenía un único deseo, la exégesis musical de la palabra de la Biblia. En la ciudad de los canales tuvo la fortuna de encontrarse con Giovanni Rovetta, maestro en San Marcos que había compuesto varias colecciones de motetes, madrigales y salmos. Sin duda, aquellas músicas y el reflejo de los palacios en las aguas de la “laguna” le hicieron comprender que hay polifonías diversas que se mueven con las aguas.
En Venecia, Schütz amplió estudios con Giovanni Gabrieli y publicó “Il primo libro dei Madrigali”.
Estoy por asegurar que Heinrich Schütz (1585-1672) es el más importante de los compositores anteriores a Bach. Su obra es el enlace entre el Renacimiento y el Barroco. Adaptó el estilo concertante del coral italiano al espíritu musical alemán. Sus oratorios de Navidad y sus cuatro Pasiones a capella pueden considerarse los mejores precedentes musicales de Bach.
sábado, 13 de enero de 2024
Urbanismo doméstico
Carrers
La pluja de la nit dibuixa
grafittis a les parets,
ho fa amb l’escassetat del haikú.
Joies barroques que demanen
la brillantor del diamant ciutadà.
Una música prima
recorda un esglai llunyà
que ara és un clam inflat
de gent i automòbils.
A les terrasses dels bars
es barreja l’aroma dels cafès
amb les rialles del curry.
L’estrèpit ofega els miols
dels gats de les tietes
i la claror s’entremet entre els secrets
de les alcoves mal il·luminades.
Són quotidians els rètols i les petges
dels vianants, els afanys dels cossos
i el tràfec contaminat dels dies que passen.
F.C.
Traducción
Calles
La lluvia de la noche dibuja
grafitis en las paredes,
lo hace con la escasez del haikú.
Joyas barrocas que reclaman
el brillo del diamante ciudadano.
Una música delgada
recuerda un grito lejano
que ahora es un clamor inflamado
de gentío y automóviles.
En las terrazas de los bares
se mezcla el aroma de los cafés
con las risas del curry.
El estrépito ahoga el maullido
de los gatos de las tías,
i la claridad se entromete en los
secretos
de las alcobas mal iluminadas.
Son cotidianos los rótulos y las
pisadas
de los peatones, el afán de los
cuerpos
y el tráfico contaminado de los días
que pasan.
F.C.
jueves, 11 de enero de 2024
Comida pobre
Cesta de pan. Salvador Dalí.
Siempre he creído que con el vientre vacío, mal discurren los
pensamientos y menos aún la poesía.
Para
tener la mente clara y obrar con sentido común, se necesita tener cubiertas las
necesidades nutricionales. Esto no quiere decir que haya uno de atiborrarse,
los excesos obnubilan el pensamiento y dificultan los movimientos.
Entre
el hambre y el atiborramiento hay un punto medio, que es la contención, en este
punto se sitúan los momentos más creativos. Esto ya lo sabían Teognis de Megara y Horacio.
Favorecen
la creatividad las comidas sencillas, que al fin y al cabo son las de lo más apetitosas y las que saben mejor. Cito algunas:
Sardinas
a la brasa. Miguel Ángel gustaba de ellas, también Josep Pla.
Spaghetti alla Pentelleria (con alcaparras). Plato
que preferían Leopardi, Giacomo Puccini y Tomasi di Lampedusa.
Pan
seco de Creta. Lo comían Nikos Kazantzakis y los tañedores de lira.
Sanfaina
o pisto con un huevo frito o cocido. Cervantes era un aficionado a este plato y
también Cesare Pavese que lo degustaba en la versión “caponata” con huevo, esto
es añadiendo unos trocitos de apio.
Pan con arengue y uva. El Barón de Maldà, Rafael
d'Amat i de Cortada, lo merendaba muy a menudo. Solía comerlo, también,
Francisco Tárrega.
Coca de recapte. Plato preferido por Enrique Granados y los poetas de las tierras interiores. Un amigo de Vic me dijo que Balmes también comía este tipo de coca, pero yo nunca he creído que esto fuese verdad.
Pan tostado untado con ajo y aceite. Jacinto
Benavente, Jovellanos y Leopoldo Alas eran muy aficionados al pan con ajo.
También lo comía Isaac Albéniz pero este lo acompañaba con una pastilla de
chocolate.
miércoles, 10 de enero de 2024
Moral práctica
Considero, como decía mi admirado Josep Pla, que la moral práctica es la única que existe.
Las otras formas de moral, las teóricas o las teológicas, deambulan por un universo
de símbolos de difícil aplicación y cuando alguien intenta bregar con ellos, sólo consigue complicarse la vida y no logra lo fundamental que es la provisión
del pan.
Uno
puede elucubrar y pasar horas y horas teorizando sobre si el conjunto de todos los conjuntos se contiene a sí mismo o intentando comprender el misterio de la
Santísima Trinidad y con estos trabajos intelectuales, desatender los problemas
del día, día, desatender la educación de los jóvenes y desatender sus
responsabilidades reales.
lunes, 8 de enero de 2024
Ernest Chausson
A finales de la década de los años 50 del siglo pasado,
circulaban por Barcelona unos autobuses de la marca Chausson. En aquellos años
comencé a interesarme por la llamada música clásica.
Al principio escuchaba música de Albéniz, Granados, Salvador
Bacarisse y algunos románticos franceses, entre ellos Ernest Chausson (1855-1899).
Encontraba muy interesante poder escuchar un Poema para violín y orquesta de un compositor que se llamaba igual
que el autobús que pasaba por delante de casa.
Recuerdo
el Poema del amor y del mar que
Chausson compuso en 1890, sobre un poema de Maurice Bouchor, donde el músico,
que tenía nombre de autobús, demostró una gran sensibilidad. En esta obra nos
presenta unas notas apabullantes que van evolucionando de forma muy monótona. No quiero pensar en aquellos autobuses que, si hacías un recorrido largo
acababas mareado, sobre todo si estabas sentado en la parte de atrás.
Lo del mareo se lo comenté a mi maestro del colegio, don Pedro Escudier,
que era francés, pero aborrecía todo lo francés y me dijo que dejara de escuchar
estas músicas de Chausson y que me gustaría mucho más Haydn y Mozart y
principalmente Bach y Pergolessi. Hice caso a Don Pedro y me dejé de músicas románticas
francesas.
Así que quedaron aparcados el Poème de l’amour et de la mer, el Concerto op. 21 para piano, violín y cuarteto de cuerdas, La légende de Sainte-Cécile y la Symphonie op. 20, mientras los autobuses
Chausson continuaban circulando por mi calle.
Nota aclaratoria.- En aquellos años de posguerra puede parecer raro que un niño tuviera acceso a la música clásica. En mi caso se dio la circunstancia que una vecina me regaló unas cajas de discos que a ella no le interesaban, allí estaban Chausson, Saint-Saëns, Bach, Tartini y muchas obras para violín, por otra parte, escuchaba la emisora musical de Radio Nacional de España, donde transmitían obras de Isaac Albéniz, Salvador Bacarisse, Reveriano Soutullo, Frederic Mompou que tanto gustaba a mi padre, etc. En este ambiente y con estas escuchas creció mi afición por la música.
domingo, 7 de enero de 2024
El valor de los votos
Una
de las bondades del sistema democrático es que todos los votos valen lo mismo.
Aunque, por el peso de sus pensamientos, algunos toquen de cabeza al suelo o se muevan patas arriba y vayan al revés, todos gozamos de esta bondad democrática. Todos los votos que se depositan en las urnas tienen el mismo valor.
Esto es así, de lo contrario, sería clasismo.
sábado, 6 de enero de 2024
La fuga y el roce
Piazza
San Marco con la Basílica, (1730). Canaletto.
Situados
a cierta distancia podemos observar como las líneas fugan hacia unos
determinados puntos. El distanciamiento nos
permite ver la realidad de una manera más objetiva que cuando nuestro ojo está
inmerso en la maraña de las cercanías insoportables.
Todo
fuga, incluso nosotros apartándonos, también fugamos. Huimos de las cosas y hasta parece que huyamos de nosotros
mismos.
Por
otra parte, situados a cierta distancia, evitamos que el roce nos provoque
alguna llaga. Los cuerpos u objetos cercanos suelen tener propiedades abrasivas.
Para
evitar roces y para entender el mundo de una manera más objetiva, los artistas
del quattrocento italiano sentaron
las reglas de la perspectiva.
¡Cuánto
ganó el arte y la razón evitando el roce de los cuerpos y contemplando el mundo
en perspectiva!
jueves, 4 de enero de 2024
A los Reyes Magos
Este
2023 que ha pasado ha sido un año de engaños. La calidad democrática ha
continuado bajando y, con tanto conflicto bélico, el panorama mundial ofrece pocas esperanzas.
Relativizaré todo lo que pueda y les pido a los Reyes Magos que me protejan del pesimismo y si puede ser que no me dejen caer en la desesperanza. Les prometo que continuaré con mi escepticismo, que no me fío de las noticias ni de las promesas de los que mandan, ¡Qué no, qué no me fío!
También
prometo a los Magos de Oriente, que no leeré ningún autor místico y me dedicaré
más horas a la cocina. Me esforzaré en mejorar los guisos de bacalao y de sepia
con garbanzos.
Leeré
todo lo que pueda sobre estática, me interesa el equilibrio, y leeré todo lo
que pueda sobre estética.
Les
digo a los Reyes Magos que no prestaré atención a simbolistas y esteticistas.
Tampoco quiero perder el tiempo viendo el espectáculo de estos gobernantes de
mala ralea.
Los
Magos de Oriente saben que me interesa el equilibrio. ¡Quiero que las cosas se
aguanten! Prefiero saber cómo se comportan las estructuras de ladrillo, más que escuchar la música de Berlioz o que leer poesía romántica inglesa.
En
arquitectura confirmaré mi entusiasmo por el rigor del racionalismo, huyendo,
como en los años anteriores, de toda retórica, de toda filigrana estructural y
de los edificios “espectáculo”. Tampoco me interesan las filigranas
gastronómicas.
Pido a
los Reyes Magos que toda la arquitectura que se construya en el mundo sirva para
que el habitat humano sea cómodo,
digno, bien construido y asequible.
Ya
saben los Reyes Magos que admiro los proyectos de los higienistas que tanto
hicieron para que las ciudades dispusieran de unos buenos servicios de
saneamiento. Sus proyectos de alcantarillado me han parecido mucho mejores que
las obras literarias de Oscar Wilde, de D’Annunzio, de los poetas románticos
exaltados, de Alfred de Vigny, de Gabriel y Galán, de los moralistas
arrebatados o de los panteístas enajenados; de Almeida Garrett, de Gilbert
Keith Chesterton, de Paul Claudel, o de Joseph von Eichendorff .
Para este 2024 renuevo mi admiración por los artistas del quattrocento.
Por todas estas cosas, hoy les pido a los Reyes Magos de Oriente que no me
traigan carbón.
martes, 2 de enero de 2024
Nuevas actividades

Richard Artschwager retratado ante su obra «Door }», 1983–84
Los
tiempos van cambiando y nosotros cambiamos con ellos. Cambian las relaciones
comerciales, las formas de comunicarnos y de consumir.
Cambia
la economía productiva, o se deslocaliza. Desaparecen los viejos oficios y
aparecen otros de nuevos que siguen el orden de los tiempos y consiguen
desplazar la actividad económica real y aunque nos puedan resultar frívolos e inconsistentes
ahí están:
§ Creador
de consignas políticas y publicitarias
§ Manipulador
de imágenes (Photoshop, audiovisuales, prensa…)
§ Redactor
de panfletos
§ Divulgador
de fake-news (bulos)
§ Gestor
de redes virtuales
§ Diseñador
de pancartas
§ Administrador
de eventos digitales
§ Coordinador
de citas previas
§ Técnico
de sempler y manipulación sonora
§ Ilustrador
de pasquines
§ Inspector
lingüístico de patios de escuela
§ Teleoperador en horas intempestivas
§ Técnico
en e-comerce
§ Organizador
de bodas, bautizos y comuniones
§ Instagramer, youtuber, influencer…
Todo esto no sirve para nada. Son formas pueriles de burocracia y de perder el tiempo.
En la lista de las actividades citadas podríamos añadir muchas otras también inútiles y otras actividades delictivas, que abundan muchísimo y que no hace falta enumerar.
Creo que en este 2024 que ahora comienza, la lista se convertirá en una retahíla interminable.








