martes, 15 de septiembre de 2026

El arte de escarbar

 

Muchacha con rosas (1936). Oskar Lüthy


Creo que aún no hemos tocado fondo, creo que cuando lleguemos a ese fondo oscuro tan cercano, todavía podremos continuar escarbando.

Escarbar es una acción artística.

En ese hoyo tremendo caben las relaciones humanas, la sociedad global, la mala calidad de la política y de la comida basura, la putrefacción de las ideologías, las ilusiones que nos inducen a la desilusión, etc.

Dejo todas estas lindezas y de momento sólo voy a referirme al arte que, en definitiva, es la expresión de los tiempos. El arte es el reflejo de lo que somos: una sociedad que no tiene claro su objetivo y que es capaz de elegir a sus líderes -parece que cualquier botarate sirva.

La máquina abstracta del poder impone un modelo global que arrasa con el medio ambiente, perfecciona la barbarie y anula el librepensamiento.

El artista es sensible a esta maraña endiablada y, salvo pocas excepciones, lejos de reaccionar como en otros periodos de la historia, hoy el artista calla o se refugia en el artefacto de la inteligencia artificial o sucumbe bajo las lucecitas de colores del circo mediático,

Muchos artistas callan y muchos otros quedan adormecidos por el espectáculo adocenado que ofrecen los políticos y charlatanes de medio pelo.

En este panorama social empobrecido, el arte también es pobre y al artista le quedan pocas ganas de mostrar la decadencia social, o quizá no sabe hacerlo.

La “máquina abstracta del poder” tiene la fuerza suficiente para cancelar cualquier iniciativa artística o especulación estética: comercializa la protesta y la indignación; ya hemos visto cómo la indignación del 15M se ha convertido en un espectáculo y hoy hablan de aquella protesta como quien comenta la celebración de una fiesta “rave” o de un botellón ilegal de unos jóvenes saciados, unos viejos cascarrabias y unos chulitos de saloncito que debaten en los platós de televisión.

Art is trash proclaman algunos artistas y con la basura componen obras de arte. Obras que se me antojan una desesperanza cochambrosa de inmundicias, de mugre y desperdicios.

Particularmente no creo que todo el arte actual sea basura o un teatrillo grotesco de porquería cultural. Hay unos pocos faros que iluminan una sociedad oscurecida, pero en general, veo que el arte de hoy se halla sumido en un panorama desolador.

No es justo generalizar, contemplamos, eso sí, un paisaje árido, una pérdida de nivel cultural y la falta de percepción que han de tener los que se dedican a la creación artística.

¿Siempre ha sido igual? No, a veces ha sido peor en lo social, en lo político y en lo económico, sin embargo, me parece que siempre ha sido todo más esperanzado y esta esperanza la expresaron los artistas con una creatividad decadente propia de los estilos “tardíos” y que dieron unas magníficas obras.

Hay un arte greco-romano tardío, un románico tardío de cúpulas facetadas, un gótico tardío de formas flamígeras, un renacimiento tardío que se hace manierista, un barroco tardío que se convierte en rococó, un romanticismo tardío de lágrimas disecadas, un realismo tardío y unas vanguardias tardías que sucumben ante el espectáculo mediático… En estos periodos “tardíos” había endeudamiento y severas crisis políticas y culturales.

El hoyo de cada momento mostraba su particular oscuridad. Negrura y escasez creativa. Periodos crepusculares que discurrían por un erial, tal como hemos visto con la caída de Imperio Romano al que le siguieron setecientos años de miseria creativa. Fueron siglos oscuros.

Hubo que renacer entre las ruinas y recuperar el orden y la nobilità del arte y seguir...

Todo es ondulante, un subir y bajar, clásicos y románticos, razón y sinrazón. Hundirse y escarbar. 

A veces, el arte es una cuestión de ir escarbando.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Zefiro torna

 


He pasado muchas horas mirando el mar, viendo como un sol abrasador quemaba una realidad de desespero e impotencia.

Zefiro torna, zefiro torna, zefiro torna...

Sí, sí, quiero que vuelva el céfiro, el viento amable y suave que sopla de poniente o de donde quiera, que venga y que nos regale un aire de tranquilidad y equilibrio.

Contemplo el equilibrio de la bahía, por la orilla del mar veo pasar los cuerpos sudorosos y una vida cotidiana que se acomoda a la realidad.

Zefiro torna, zefiro torna, zefiro torna...

Sé que hay otras bahías. Ninguna de ellas me es ajena. Hay otras bahías que reciben las mismas aguas de este mar tan nuestro, con gentes que reclaman el mismo céfiro de paz y equilibrio. 

Zefiro torna, zefiro torna, zefiro torna...

A la sombra del pino, desde el extremo de mi bahía, me pregunto:

¿Elevar nuestra vida cotidiana hasta que sea una obra de arte?

¿Arte de qué? ¿Acaso de la eterna búsqueda de la provisión del pan? ¿Acaso del eterno deseo de la perpetuación de la especie? -seguramente es por esto que los cuerpos sudan.

El arte de arriba y la realidad de abajo o viceversa, tanto da. Todo se reduce al movimiento de unas sombras errantes. Desde una aurora esperanzada a un escepticismo crepuscular. Las sombras son cada vez más largas mientras la radiación solar es cada vez más intensa. 

Una extraña  contradicción como la vida misma.

Zefiro torna, zefiro torna, zefiro torna...



https://www.youtube.com/watch?v=e6tJWY2Vaz4 


sábado, 20 de junio de 2026

Solsticio de verano

 


Los días son muy largos y las sombras muy cortas, el calor aprieta y la luz intensa deslumbra, la radiación solar es peligrosa. El ruido cada vez se hace más insoportable, la charlatanería mediática y la de las redes sociales invitan al retiro y a la desconexión.

Estaré una temporada alejado, me refugiaré a la sombra de un pino, algunas lecturas, dibujos, música, conversaciones tranquilas, visiones de una naturaleza pequeña y controlada.

Con el solsticio de verano comienzo un retiro, me desconecto.

miércoles, 17 de junio de 2026

Ebanistería

 


Silla Calvet - Antoni Gaudí


Parece que en la actualidad escasean los oficios tradicionales. Según informan, también escasean los buenos profesionales de cualquier gremio.

Para remediar estas carencias, no creo que podamos fiarlo a la inteligencia artificial, ni siquiera a la inteligencia emocional, con ellas no se pueden instalar bidés ni construir cloacas. La inteligencia artificial no puede sustituir a un fontanero ni a un pizzaiolo. La inteligencia emocional puede servir para evitar arrebatos inútiles pero no sirve para reponer los tarros de garbanzos cocidos en una estantería de un supermercado.

Hay oficios indispensables, no podemos prescindir de ellos.

Creo que en estos momentos hay un oficio crucial, me refiero al noble oficio de ebanista, me refiero al ebanista que hace buenos muebles, no me refiero a los muebles seriados de esos que suministran a medio montar algunas multinacionales de origen nórdico. No, no y no; me refiero a muebles de calidad que sirvan para amueblar espacios y cabezas.

Se necesitan ebanistas conscientes que puedan construir y barnizar buenos muebles. Se necesitan porque hay infinidad de individuos que tienen que amueblar sus cabezas. Hay que amueblar las cabezas para que los individuos confíen más en la inteligencia racional que en la inteligencia emocional, individuos que sean conscientes de que la inteligencia artificial, con frecuencia nos suministra errores de bulto, quiero decir que a veces nos proporciona una especie de mobiliario a medio montar y mal barnizado.

domingo, 14 de junio de 2026

Antoni Gaudí. La obra de la Sagrada Familia

 

Gaudí dibujado. Acuarela realizada por su ayudante Ricard Opisso


Muchos han dicho que la Sagrada Familia es como una mona de Pascua y también se ha dicho de otros edificios del modernisme.

Demasiado pastel. Ya me gustaría que fueran así, unas monas de Pascua de verdad y así nos las podríamos comer. Me imagino la exquisita degustación de un arco neogótico de Rubió i Bellver, o una catenaria de chocolate de Gaudí, un capitel chulesco de Domenech i Montaner, etc. Se me hace la boca agua, lo malo es que todo esto no es de ni de bizcocho ni de chocolate sino de cerámica o piedras envanecidas.

La crítica a la curva y contra-curva del modernisme ha paseado por muchos caminos: cuestiones formales, económicas, estructurales, estilísticas, ostentación de una determinada riqueza, políticas identitarias, supremacismo social, etc. Críticas dirigidas a edificios representativos o religiosos.

Me parece que fue Oriol Bohigas quien dijo que la Sagrada Familia de Gaudí era como una barraca: que carecía de licencia de obras y se levantaba sin un proyecto previo.

Comparto las palabras de mi admirado profesor Bohigas. La Sagrada Familia se levantaba sin que Gaudí hubiera hecho un proyecto de ejecución previo. La licencia de obras vino después, cuando ya habían pasado 137 años desde el comienzo de la obra. Entonces, después de ¡137 años!, se consiguió el perceptivo permiso de obras.

El extraordinario arquitecto, lo tenía todo en la cabeza y los planos y dibujos que hacía eran meras instrucciones que daba a los constructores y artesanos que ponían todo su conocimiento al servicio de las ideas del genial arquitecto.

¡No existía un proyecto previo! Esta es una de las genialidades de Gaudí. Él vivía en la obra, lo suyo era una sucesión de inteligentísimos actos arquitectónicos.

Concebía el espacio y la composición arquitectónica como la expresión de un orden natural, las formas obedecían a creencias extra-arquitectónicas que Gaudí tenía en la cabeza, eran simbologías, oraciones petrificadas y todo como un panteísmo de piedra eterna.

En lo estructural, Antoni Gaudí, era un fundamentalista. Lo fiaba casi todo a los esfuerzos de compresión. En cuanto a la estructura evitaba que se produjeran esfuerzos de tracción y de flexión y según esta estática fundamentalista disponía los materiales y los elementos constructivos.

En este sentido, Gaudí estaba al lado de las arquitecturas pre-renacentistas, cuando tampoco se realizaban proyectos globales previos a la construcción.

Me atrevería a decir que antes de Brunelleschi lo que se hacía eran actos arquitectónicos, con Brunelleschi y después de él, el proyecto previo ya fue algo común. En la Sagrada Familia y en otras obras de Gaudí, este magnífico arquitecto de Reus actuó a la manera antigua: sin proyecto previo.

Bien, pues, murió Gaudí en 1926 y con él murió la arquitectura que tenía en su cabeza. ¿Qué vino después?, pues vino el desconocimiento de cómo había de proseguir la obra de la Sagrada Familia.

Una multiplicidad de intereses económicos exigían la continuidad de las obras y entonces se recurrió a la suposición de unas formas gaudinianas, -puras invenciones formales.

Algunos decían que Gaudí tenía pensado esto o aquello, que Gaudí dejó unos determinados dibujos, que muchos de sus bocetos desaparecieron con la Guerra Civil, etc.

Algunos técnicos, valientes arquitectos y escultores decidieron coger el toro por los cuernos, quiero decir coger el paraboloide por sus extremos y, manos a la obra, se pusieron a realizar ejercicios de geometría descriptiva: intersecciones de poliedros irregulares con cuerpos redondos, intersecciones de superficies alabeadas con cilindros, conoides, pirámides, conos oblicuos, hiperboloides, etc. y así con todos estos cuerpos a veces de piedra y a veces de hormigón armado va creciendo un templo expiatorio que tiene muchos pecados que expiar.

sábado, 13 de junio de 2026

Altas torres

 



La función principal de la arquitectura es dar cobijo a los hombres y mujeres que tenemos que soportar la inclemencia de la intemperie.


Cuando excede de su función principal, la arquitectura, casi siempre se convierte en un acto de vanidad.


Poner una piedra sobre otra suele acompañarse de una cierta dosis soberbia.


Levantamos grandes edificios con piedras presuntuosas, palacios, castillos y templos cuyas sombras oscurecen la luz del día.


Coronamos los edificios con algún elemento simbólico: banderas, escudos, estandartes, cruces de varios brazos y lo celebramos con cantos que enaltecen la paz y la concordia, con un espectáculo de luces, con pirotecnia y con artefactos voladores que dibujan en el cielo la cara de un arquitecto


Un arquitecto que fue capaz de levantar un gran templo sin que existiera un proyecto previo.




Al pie del edificio alto y presuntuoso todos celebran la hipocresía y el orgullo de una convivencia estropeada. El “petardeo” apaga el canto noble que podría recordarnos cómo es la paz verdadera.


Al pie del edificio altivo nadie se entiende, se confunden las palabras y la petulancia se sobrepone a los significados.


El símbolo altanero que corona el edificio, reprime, anula la razón, la concordia y el sentido común.


Otras torres antiguas ya confundieron las palabras, nadie se entendía al pie de la torre de Babel.

jueves, 11 de junio de 2026

Frederic Mompou- Impresiones íntimas

 

https://www.youtube.com/watch?v=qr89RrXzzIc


Ante el enorme ruido mediático que nos invade y con la voluntad de sumergirme en un sosiego tranquilizador, me permito presentar esta pieza musical de Frederic Mompou. 

Impresiones íntimas es una suite de nueve piezas compuesta por Frederic Mompou entre 1911 y 1914 cuando el compositor era un adolescente.

Aquí no hay brillos ni lucecitas de colores.

Aquí hay expresión humana, templanza y unas notas que reclaman calma e inteligencia. 

Es introspección.

La obra es lenta, contenida, larga, de más de 20 minutos de duración. El pianista se enfrenta al secreto de los sonidos. Años más tarde llegarán los sortilegios y otros secretos.

La audición de estas “impresiones íntimas” requiere atención serena. Nos invita a detenernos y a alejarnos del trajín ensordecedor. Nos invita a reflexionar sobre la calma y el silencio.

Es, en definitiva, creo que es una buena invitación. 

miércoles, 10 de junio de 2026

El maná

 
Cabeza. William Wauer


El maná caía del cielo. Era el alimento que la Divina Providencia regalaba a los que huían por el desierto.

Cuando el rocío se evaporaba aparecía el maná sobre las hojas frescas y, otra vez, volvía a aparecer con el crepúsculo.

Era el "pan de vida" que Dios ofrecía a su pueblo elegido, las mujeres y los hombres ilusionados que iban camino de la Tierra Prometida.

El maná era de color blanco como la pureza y a veces, ligeramente tostado, tenía el color de la mirra.

Eran unas obleas con miel y semillas de cilantro molidas y horneadas, aromatizadas con resina dulce de tamarisco.

¿A qué sabía el maná?

El maná siempre sabía a lo que más deseaba o gustaba a quien lo comía.

Si a uno le gustaban los pies de cerdo, pues el maná sabía a pies de cerdo y si a otro le gustaban los callos a la madrileña, pues sabía a callos, o sabía a torrijas si a uno le gustaban las torrijas.

lunes, 8 de junio de 2026

El ejercicio de la empatía




La empatía es un sentimiento noble que consiste en identificarse con “el otro”, ponerse en su lugar para entenderlo y compartir.


Particularmente debo decir que me interesa más la simpatía que la empatía, eso de que alguien quiera compartir conmigo la cartera o los amores me parece algo agresivo y peligroso.


Pues bien, ayer me topé con un sujeto empático, un individuo que quiso ponerse en mi lugar, su fuerza empática le llevo a empujarme y agredirme. No quiero entrar en los detalles sobre la intensidad y el tipo de agresión.


Ocurrió en pleno centro de Barcelona, en una plaza donde convive la modernidad con la diversidad, allí convive una arquitectura posmoderna con todo tipo de individuos que consumen drogas y alcohol a todas horas, unos están tumbados por el suelo y otros van en monopatines, una plaza que huele a droga y a meados. Allí hay una escultura de Oteiza que parece que está respetada y que convive con algunos transeúntes que no estamos respetados.


El empático agresor era como la plaza: suciedad, pestazo a meados, drogas y alcohol. Seguramente era más moderno que el edificio y la escultura de Oteiza.


Seguramente es verdad que la Barcelona actual es ciudad de empatía y diversidad.

sábado, 6 de junio de 2026

No enseñan nada

La biblioteca luminosa. Rita Lukowski


Puede que sólo sea una sospecha, sí, pero estoy casi convencido de que en las aulas de la educación primaria y secundaria no enseñan nada que sea malo, ni siquiera nada que sea bueno para todos, ya que si es bueno para uno puede resultar malo para otro y conviene no caer en discriminaciones ni nada que pueda generar un sentimiento de odio a los niños y niñas. No enseñan nada que sea malo ni nada que sea bueno. O sea, no enseñan nada. 

Tampoco conviene difundir los resultados de los exámenes para no ofender a nadie. Más de una psicopedagoga o psicopedagogo proclaman que los exámenes son una forma de represión.

Si no se realizan exámenes, los profesores y maestros podrán dedicar más tiempo a no enseñar nada y a perderse por la burocracia inútil que tanto les agobia, también tendrían más tiempo para leer y responder los mensajes de whatsapp de los padres y madres de los niños y niñas que van a clase a no aprender nada. Son esas madres y padres que tanto se preocupan por la educación de sus hijos e hijas y quieren que todos sean muy felices, que aprendan divirtiéndose y que no les vengan con esfuerzos.

-¡No enseñamos nada!- me dijo hace unos pocos días, una profesora de Bachillerato cuando le expuse mi sospecha.

-Pues será por eso que son tan pésimos los resultados de evaluación de los conocimientos y tan malos los resultados de los informes PISA.