viernes, 13 de febrero de 2026

Intuición barroca

 

Baco (detalle uñas) 1598. 

Michelangelo Meresi da Caravaggio (1571-1610)



Ante ciertas obras del barroco se activa en nuestra mente una intuición. Es un impulso estético en el que distintos aspectos cognitivos se van superponiendo unos sobre los otros. 

El camino es largo: lógica, análisis, sentido de claridad y una disolución del espacio entre las volutas que los clásicos dejaron esculpidas en los mármoles más fríos. El barroco mantiene el orden clásico y lo envuelve con ornamentación y claroscuros,.

Es una ingravidez del espacio en el que flota la oscuridad de Caravaggio, tan metafórica como alegórica, tan sucia como irónica. 

Es la suciedad de las uñas de Baco o la de los rostros de la "Crucifixión de San Pedro".

Hay un barroco que gusta a los que dicen que no les agrada el barroco. Ahí están Caravaggio, Velázquez, Bernini, Bach, Händel, Zurbarán, Lope de Vega, Gracián, Calderón, Murillo, José de Rivera, Borromini, etc. todos estos artistas barrocos gustan a muchos a los que no les gusta el barroco.

La intuición es la mecánica del instinto que se expresa en el drama del ornamento barroco.

jueves, 12 de febrero de 2026

La alondra ascendiendo


No sé por qué extraño motivo, hoy me he puesto el disco de la fantasía The Lark Ascending (La alondra ascendiendo) de Ralph Vaughan Williams (1872-1958). 

Hacía tiempo que no escuchaba esta música que algunos ha calificado de impresionista. 

Hoy esta "alondra" me ha gustado más que antes, pasa el tiempo y el gusto va cambiando.

Esta fantasía es la obra que más me gusta de Vaughan Williams. La música de los compositores ingleses que a finales del XIX. Ellos, con mucho esfuerzo y una dedicación que aplaudo, iniciaron el resurgimiento de la música inglesa que había quedado estancada después de la gran obra barroca de Purcell; tanto, que más de un crítico afirmó que Inglaterra era el “país sin música”. 

En esta pléyade de músicos encontramos, además de Vaugham Williams, a Gustav Holst, Frederick Delius, o William Walton.

Son compositores, que con la aportación de unas partituras de carácter pastoral de pequeña escala, recuperaron el tiempo de carencias de la música británica. que durante tantos años anduvo por un erial donde no fructificó ni el clasicismo reflexivo ni la poética romántica que tantos monumentos habían dejado en el continente.

Vaugham Williams pone en evidencia la carencia histórica de la música británica. En sus composiciones, más o menos pastorales, incorpora suites de danza como la gigue o la sicilianne y añade algunas de melodías populares.

En "La alondra ascendiendo" escuchamos las notas aladas del violín y un lienzo orquestal que parecen componer una pintura impresionista magnífica. Alguna influencia tendría Vaugham Williams de los impresionistas franceses, no en balde había estudiado en París con Ravel.

Las notas del violín vuelan muy alto igual que la alondra. La partitura para violín solista expresa el éxtasis y arrobo del canto del ave.

La orquesta apoya a la melodía en varias secciones constantes. La primera es armoniosa y guarda conexiones con la pastoral barroca y con la siciliana. La segunda parece ir asociada a melodías populares, que nos recuerdan otros pasajes del propio Williams e incluso de Gustav Holst. La tercera, más rápida, la asociamos a ciertas danzas irlandesas o a una gigue de partitura flexible.

Resulta difícil pensar que el carácter diferenciado de las secciones que van sirviendo de fondo a la melodía, vaya a tener una resolución conclusiva final, pues bien, Vaugham Williams, con maestría, propone un final perfectamente acabado.


martes, 10 de febrero de 2026

Provocaciones

La publicidad, los medios de comunicación, las redes sociales, el arte (teatro, cine, danza, pintura, etc.) se valen a menudo de imágenes tremendas y asquerosas para provocar. Creen que con estas imágenes ofensivas conseguirán atraer nuestra atención.

Con sus imágenes bravuconas nos insultan.

Me repugnan, a mí no me gusta que alguien me provoque sensaciones espantosas, de asco, dolor, repugnancia y miedo.

Además de las imágenes repugnantes que constantemente nos sirven los medios de comunicación, tengo que soportar la agresión continua de los discursos populistas, de la incultura de los que mandan, de su irresponsabilidad, de sus panfletos.

Se montan espectáculos con las imágenes de la destrucción y la calamidad y si conviene se manipulan las fotos para que todo parezca más asqueroso, tanto como las tripas ensangrentadas de un camello despachurrado. 

Estoy convencido que todo esto lo hacen para hacernos sentir mal y en esto incluyo a los escritores de literatura gore que se apoya en el trauma físico como mecanismo de provocación, el terror y la repulsión, describiendo escenas de intensa brutalidad con detalles explícitos; e incluyo también a los "artistas" del arte de la provocación tales como los del "accionismo vienés" (Günter Brus, Otto Muehl o Hermann Nitsch).

Todos ellos: los escritores gore, el teatro de la provocación, los artistas del Wiener Aktionismus o de Flexus o del Body Art, etc. ¿se han otorgado, acaso, con el derecho de hacerme sufrir?

Pues no. Estoy convencido de que uno de los mejores escudos contra la provocación de estos autores y artistazos iluminados y provocadores, es el escepticismo, la cultura y la razón.

sábado, 7 de febrero de 2026

Flaminio Ponzio

 


Flaminio Ponzio (1560-1613) fue uno de aquellos arquitectos que junto con otros artistas lombardos emigraron a Roma, llevaban consigo la voluntad formal de la Contrarreforma.

La obra de Ponzio, considerada manierista en un principio, supuso una contención del impulso barroco tal que entendemos su arquitectura romana de principios del siglo XVII como algo "menos barroco".

En 1611 el papa Pablo V encargó a Flaminio Ponzio la capilla paulina de Santa Maria Maggiore, en esta obra, sin embargo, resplandece la voluntad barroca de convertir la capilla en una verdadera iglesia dentro de una iglesia.

En mi opinión en la obra de Ponzio hay "voluntades barrocas" pero sus formas aún están  marcadas por el manierismo.

Iglesia de San Sebastiano fuori le Mura


Enumero otras obras de Flaminio Ponzio:

Fachada del Palacio Borghese

Iglesia de San Sebastiano fuori le Mura

Palacio Rispigliosi

Casa del caballero d'Arpino

Oratorios de Santa Bárbara y Santa Silvia 

Palacio Sciarra

Villa Torlonia en Frascati


Villa Pinciana (hoy Villa Borghese) -1613-

arqs. Flaminio Ponzio y Giovanni Vasanzio

miércoles, 4 de febrero de 2026

El pueblo es terrible

 
Macho cabrío y cabra (1992) Miquel Barceló



El pueblo es terrible. Lo pueblerino da miedo. Los comentarios de muchas de sus gentes suelen ser toscos y a veces de una crueldad y mala educación atroz. Son capaces de hundir a propios y a extraños.

Desprecian lo forastero y lo peor, es que llegan a despreciar a los mejores de los suyos y lo hacen de forma soez, con palabrotas, "a paraulades". Sé de un pueblo de la provincia de Tarragona que dicen: "aquí matem rucs a paraulades" (aquí matamos burros con palabrotas").  En el Vendrell, pueblo donde nació y creció el gran violonchelista Pau Casals, solían decir: ¿Pau Casals? ¡Ah, sí! Si le quitáis el guitarrón que a veces lleva entre las piernas, no queda nada.

A estos pueblos, a sus gentes y a sus comportamientos tan auténticos es a lo que los políticos nacionalistas denominan "nuestro pueblo",

lunes, 2 de febrero de 2026

El cisne asado

 

Kylix de fondo blanco con figuras rojas. 

Pistoxeno. Ca. 470-460 a.C.



La Fortuna da mil vueltas, a veces nos pilla de frente y nos sonríe, pero casi siempre nos pilla con cara de bobo.

Carl Orff en su Carmina Burana lo explica con ironía. Hace cantar al cisne mientras lo están asando. El cisne se lamenta. Recuerda su belleza cuando nadaba sobre las aguas y ahora la Fortuna lo ha metido en la cazuela.

El cisne se lamenta: "Olim lacus colueram"

Olim lacus colueram,

olim pulcher extiteram,

dum cignus ego fueram.

Miser, miser!

modo niger

et ustus fortiter!

Girat, regirat garcifer;

me rogus urit fortiter;

propinat me nunc dapifer.

Miser, miser!

modo niger

et ustus fortiter!

Nunc in scutella iaceo,

et volitare nequeo

dentes frendentes video:

Miser, miser!

modo niger

et ustus fortiter!


En otro tiempo yo vivía en el lago,

en otro tiempo yo era hermoso,

cuando yo era un cisne.

¡Desdichado de mí!

¡Ahora negro

y churrascado!

El asador da vueltas y vueltas,

mi pira funeraria vorazmente me asa;

ya se acerca a mí el sirviente.

¡Desdichado de mí!

¡Ahora negro

y churrascado!

Ahora me encuentro en una bandeja

y no puedo volar lejos,

veo dientes impacientes.

¡Desdichado de mí!

¡Ahora negro

y churrascado!


Nota: en las mesas opulentas de finales del barroco podíamos encontrar suculentos cisnes, aromatizados con romero y adornados con plumas, que hacían las delicias de aquellos desencantados de la peluca que querían embarcarse con rumbo a Citerea, la isla en cuyas aguas emergió Afrodita.

viernes, 30 de enero de 2026

Insignificancias

 Gnōthi seautón, mosaico romano


Para entender el carácter del ser humano y saber de qué va la realidad de las cosas, creo humildemente que debemos asumir nuestra insignificancia personal.

No parece apropiado que desde nuestra pequeñez podamos juzgar con rigor, circunstancias generales, sabiendo además, que de las cosas apenas conocemos de la misa la mitad.

Veo que muchos sueltan una opinión personal para juzgar al prójimo o un determinado acontecimiento aunque no sepan situar en el mapa el lugar donde ocurren los hechos.

Sucede que muchos de estos juicios, que parten de una insignificancia personal, se vuelven a la contra y pueden perjudicar a quien emite el juicio. Creo que este proceder tiene malos resultados éticos y comerciales.

Muchas de estas opiniones personales no son sino un calco de panfletos, por otra parte también insignificantes.

No voy a juzgar a quienes lo hacen, pero me sabe mal que a partir de insignificancias personales se emitan juicios generales.

Estoy convencido de que nadie podrá contemplar la sonrisa de Orfeo ni la de los espíritus alegres.

miércoles, 28 de enero de 2026

La sombra sobre una superficie curva


 

Miro las superficies curvas de arriba a abajo y, retorciéndome el cuello, puedo ver su traza sobre las paredes y el suelo.

Las sombras ponen en evidencia la curvatura de las superficies. 

Las paredes son casi siempre infranqueables, muros altísimos que detienen el paso del caminante. El suelo a veces es indefinido, un conjunto de planos con intersecciones delirantes, otras veces es un pavimento de cristales rotos, y veces de terciopelo manchado o es un lecho de pétalos de rosas.

Las aristas y las intersecciones son explícitas. Sus múltiples facetas pueden reflejar mil imágenes de la realidad.

Las aristas son clásicas. Las sombras son románticas, cuando las sombras son errantes, son indefectiblemente barrocas.  

En el jardín cerrado, las sombras de las acacias ocultan el gesto de los amantes.

Sobre la superficie plana de la mesa nos espera la sombra de la copa intacta del viejo Horacio. 

martes, 27 de enero de 2026

Yehudi Menhuin

 

Studio Interior (1923). Alvar Cawén 


En 1997, siendo alcalde de Barcelona Pasqual Maragall, el pregón de las Fiestas de la Mercè (la fiesta mayor de Barcelona) corrió a cargo de Yehudi Menuhin. En su pregón, el gran violinista dijo, entre otras cosas, que 

la cultura es el camino hacia una mejor civilización.

Después de Pasqual Maragall, no he oído ningún otro pregonero de las Fiestas de la Mercè que mostrara el entusiasmo por la cultura que transmitía Yehudi Menuhin.

Todo ha ido cayendo, tanto el nivel cultural del discurso como la voluntad política de concordia de aquel alcalde y de aquel gran artista.



Yehudi Menuhin (1916-1999), de ascendencia judía, nació en Nueva York. Tenía nacionalidad estadounidense, suiza y británica. Fue un niño prodigio y un violinista prodigioso, considerado por la crítica como uno de los mejores violinistas del siglo XX.

En 1929, a la edad de trece años, el joven Yehudi interpretó el concierto para violín de Beethoven en Berlín. En el auditorio, entre el público, se encontraba Albert Einstein que también tocaba el violín; después de la actuación, el físico se dirigió al joven intérprete y le dijo: ahora ya sé que Dios existe*.

Yehudi Menuhin no se sintió interpelado por aquellas palabras del sabio. Modesto, discreto y con un sentido del humor excepcional, siempre creyó que las palabras de Einstein se referían a Beethoven, el compositor de la obra y no a él, que solamente era el intérprete.

(*) Hay quien dice que la frase exacta de Einstein fue:  "¡Ahora sé que hay un Dios en el cielo!"


sábado, 24 de enero de 2026

Cabezas pequeñas

 


Entre el engaño y el adoctrinamiento, todo conducía a la ciudad distópica. 

La indigencia cultural, los sistemas de represión educativa y los nefastos planes de enseñanza, se desarrollaban en un ambiente general de pamplinas y consentimientos. 

Todo discurría entre el suelo y la nube de los datos. Poco a poco, se iba reduciendo la capacidad de pensar de los individuos que caminaban por las aceras estropeadas. Eran años penosos.

Las calles, las plazas, los centros de trabajo, los transportes, los estadios y los mercados se fueron llenando de sujetos incapaces de resolver cualquier problemilla, por pequeño que fuera. Nadie se atrevía a sacar las castañas del fuego. Irresolutos que sólo confiaban en la burocracia.

No controlaban el espacio que tenían alrededor y chocaban unos con otros. La torpeza espacial acompañaba sus pasos y se adueñó del caminar de la gente. El único paisaje conocido era el que aparecía en las pantallas.

Acostumbrados a descansar sobre un lecho de algodón, cualquier problema se les venía encima, entonces acontecían las depresiones y se agobiaban sin causa. El principio de la realidad repartía tortas a diestro y siniestro y agredía las almas y los cuerpos.

Y ya se sabe, la función hace el órgano, así pues, sus cabezas se redujeron, sus ombligos se agrandaron y se hacían cada vez más prominentes, les crecían los dedos de tanto manipular las pantallas de los telefonillos. Los cuerpos se transformaban. No había nada que detuviera la adaptación del cuerpo a las nuevas funciones.

Se ponían nerviosos cuando se detenía el espectáculo de la publicidad, de la política, de los medios de comunicación, de los centros comerciales y de la música ruidosa y adocenada.

Se ponían especialmente nerviosos con el purismo y preferían el puritanismo, un puritanismo hecho de pancartas. 

Querían ruidos de máquinas y música electrónica. Se encandilaban con las esculturas de Jef Koons y con las redondeces de Botero que las preferían a la horizontalidad de Mies, pero, les daba igual, de hecho, no sabían nada, porque nada les habían enseñado en aquellas aulas de la pamplina, no sabían de arte ni de razón, ni del tiempo ni del espacio, no sabían el nombre de las cosas y nadie sabía nada de geografía.

No sabían nada de los puntos cardinales, nada de Albacete, de Lugo, ni de París, creían que allí en París había una torre inclinada con nombre de torta aliñada con mozzarella.