
Les Simples, Karel Niestrath, 1924
No me fío de las convicciones monolíticas y menos aún si estas convicciones son fanáticas.
Hago lo posible por relativizar todo lo que me llega, ya sea información sobre la realidad o ya sean dogmatismos u opiniones sobre estados utópicos y me molesta la insistencia y repetición de las informaciones.
Parto de la base que mucho de lo que me llega puede ser un error - abundan los errores -, puede ser manipulación ideológica, puede ser una consideración interesada, un producto de vanidades o una acción que sólo busca el espectáculo.
Me gusta opinar pero sin poner ningún empeño en convencer a nadie, así que estoy casi seguro de que no me llevarán a la hoguera por mis opiniones. ¡ah, también podría ser que por un error me llevasen a la hoguera! Yo no voy a morir por salvar ninguna Verdad.
Creo que el fanatismo es malo para la salud -llagas en el estómago, nerviosismo incontrolado, sarpullidos, etc.- además corrompe el carácter y acaba con el buen humor y el buen gusto.
Todos los fanatismos son grandilocuentes, no he conocido ningún fanatismo de estar por casa y a mí. precisamente me gustan las cosas de estar por casa.
Contra lo fanático, me esmero en oponer la mesura y la conciliación. También funcionan el escepticismo y la ironía.
Por otra parte, creo haber llegado a la conclusión de que sólo me puedo entender con los escépticos.











