sábado, 25 de abril de 2026

Vocalizaciones, dicciones y prosodias extrañas

Marie Laurencin, “Autorretrato”, 1908


Hace unos días hablaba con un buen amigo mío sobre la dificultad que observamos en la comunicación oral. Es algo que ocurre tanto en el habla corriente como en los medios de comunicación.

Comentábamos los problemas de expresión oral. El problema de entender lo que nos dicen y de cómo hacernos entender.

Podemos tolerar, y lo hacemos, que esta dificultad se dé entre aquellos que no se dedican específicamente a la comunicación, pero cuando esto sucede con los profesionales del habla -presentadores, locutores, etc.- la cosa se convierte en una desgracia. Resulta difícil de admitir que los charlatanes que hacen de la fraseología su modus vivendi -tertulianos, políticos, etc.-  estén por ahí haciendo gala de su pobreza expresiva. No es admisible que pronuncien mal y algunos rematadamente mal.

No me refiero al uso de un vocablo u otro, no me refiero a la elección precisa de una palabra, no me refiero a los eufemismos ni a las adjetivaciones en superlativo. Aquí me refiero exclusivamente a la oralidad y a la dicción.

Le preguntaba a mi amigo: ¿a ti te entienden?, me contestó que sí y, sin embargo, añadió que muchas veces alguien le había dicho: usted habla raro.

Dejando aparte algunos problemas de logopedia y sin tener en cuenta el contenido y las ideas que uno quiere expresar, me detengo solamente en la oralidad y en la emisión de la palabra.

Ahí lo que observo son unas prosodias extrañas, no naturales, ambigüedad en la dicción, engolamientos, vicios de pronunciación y acentuación, vocalizaciones defectuosas, articulación silábica confusa, voces infantiloides, amaneramiento, falta de precisión, anfibología, incertidumbres fonéticas.

Oímos a locutores y presentadores que hablan con una velocidad innecesaria, evitan puntos y comas y eluden sílabas o las pronuncian a media voz, alguno es capaz de cargarse las sílabas que siguen a la última vocal acentuada. Son capaces de repetir aquello  de "sapo cancione" en vez de decir "sapo cancionero", por el contrario, hemos oído a más de un político que es capaz de poner puntos y comas entre las sílabas o locutoras que empiezan a una velocidad y terminan con aceleraciones y desacelaraciones desnaturalizadas. 

A todo esto se unen las alteraciones de acentuación motivadas por voluntad de diferenciación ideológica, es aquello de modificar la expresión oral para marcar las diferencias.

Supongo que la corrección en el habla es objeto de la educación general en las aulas, en las familias y en los medios de comunicación.

viernes, 24 de abril de 2026

Un fulgor instantáneo


No solo por la edad sino por los versos, está claro que Baudelaire se anticipó a Rilke

Ahora hace ya unos quince años que leía aquellos versos de Baudelaire:

quemado por el honor

de lo bello no tendré

el honor sublime

de dar mi nombre al abismo

que me servirá de tumba.


Rainer Maria Rilke asomado en una de las torre del castillo de Duino veía otros abismos.

Con el acomodo que le proporcionaba Maria Theresia, Prinzessin von Thurn und Taxis, Rilke apelaba al "medium" angelical.

Pasados quince años, fue el 9 de julio de de 2011, a media mañana, y continúo pensando que Baudelaire conocía mejor la profundidad de los abismos y sabía cual era el precio que nos exige la Belleza.

El precio es un fulgor instantáneo.


miércoles, 22 de abril de 2026

Lohengrin nunca hubiese pensado una cosa así

 

Lohengrin nunca hubiese pensado una cosa así


Cuando Eugenio Trías me dijo:

El fuego es principio: principio del ser, del pensamiento y del lenguaje.

no lo entendí.

Enseguida corrí a casa y me dispuse a escuchar la obertura de Lohengrin. 

Han pasado algunos años y mi sospecha continua siendo hermética.

lunes, 20 de abril de 2026

Faros de luz contradictoria

 


En la historia del arte y en la del pensamiento encontramos una gran cantidad de artistas e intelectuales que han sido unos auténticos faros que iluminan la cultura, pero cuya moral y comportamiento están llenos de contradicciones. Parece que vayan de una ideología intolerante a la producción de una obra que parece expresar lo contrario y viceversa.

Los encontramos en la antigüedad clásica, en el Renacimiento, en la Ilustración y en los tiempos contemporáneos y los hallamos en todas las facetas del arte: músicos de estética avanzada cuyo pensamiento era retrógrado, artistas plásticos y pensadores que van de un lado a otro, e incluso entre científicos que aun aceptando el método científico, son capaces de albergar en su pensamiento algunas creencias esotéricas.

Son personas inteligentes que debían saber en qué berenjenales se metían y se metían. Parece inexplicable. Particularmente no lo acabo de entender, pero importa poco lo que yo pueda pensar. Prefiero apreciar su obra más que su ideología, siempre en el buen sentido de que su comportamiento no me agreda.

Podríamos citar a los pendencieros Benvenuto Cellini y a Carlo Gesualdo, a los esotéricos Scriabin y Kandinsky, también Nietzsche que siendo ateo, en Über Musik escribía: Dios nos ha dado la música sobre todo para que, a través de ella, seamos conducidos a lo alto, además, compuso un Oratorio de Navidad en 1860, etc. 

Y ahora me centro en lo que más conozco, en el arte de la arquitectura, en concreto en la arquitectura moderna y cito los ejemplos de Mies van der Rohe, Le Corbusier, Terragni y Coderch, auténticos faros que iluminaron el panorama arquitectónico del siglo XX.

Al margen de las ideologías imperantes en su tiempo, los arquitectos citados fueron personas inteligentes que optaron por desarrollar una obra racionalista, ellos eran conscientes de que esta era la mejor manera de avanzar en medio de un panorama maltrecho por las guerras. Les toco vivir en medio de unos regímenes intolerantes.

¿Qué llevó a aquellos arquitectos que pensaban de una manera pero obraron de otra, cómo es que hicieron lo que hicieron?

El motivo que los movía es algo que debería importarnos bien poco, pues lo que importa es el resultado arquitectónico.

Tenían su ideología, seguramente porque estaban convencidos de ella. Quizá obraban de una determinada manera por precaución y por mantener el pellejo; ahí cada cual y que cada uno suba las escaleras como pueda. SI, pero lo importante es que den una obra auténtica y de buena calidad, esta es la cuestión.

Creo que alguien puede estar interesado en indagar sobre qué motivos llevan a un intelectual a adoptar una ideología extrema. Yo renuncio a este tipo de análisis e investigaciones, me vale su obra escrita o edificada. Estas indagaciones creo que corresponden a psicólogos y a sociólogos.

Creo, sin embargo, que ante una indagación de este tipo hay que tener prevenciones, mantener el espíritu crítico y alejado de prejuicios. No podemos empezar con suspicacias éticas temporales y aplicar elementos de juicio morales actuales a situaciones de otros tiempos.

Expongo aquí algunos apuntes sobre los arquitectos citados, ellos que fueron unos auténticos faros que iluminaron la arquitectura moderna del siglo XX:


Ludwig Mies van der Rohe.- fue el último director de Bauhaus. Su arquitectura es el paradigma del Racionalismo. Pues bien, siendo Mies un punto de partida y de referencia de la modernidad, en 1934 firmó la "Llamada de los trabajadores culturales a favor de Hitler", declaración de los artistas alemanes que proclamaban su lealtad al Führer.


Le Corbusier.- Ha sido el arquitecto más influyente de la arquitectura del siglo XX. Apostó por un lenguaje racionalista. En lo formal fue un progresista opuesto a toda forma reaccionaria. Entendía la modernidad como una renovación constante. Sus opiniones políticas eran cambiantes, pero siempre del mismo signo. Escribió en publicaciones fascistas, redactó artículos a favor del antisemitismo nazi. Era simpatizante de la eugenesia. Era voluble y vehemente en su verborrea. Siempre he tenido la sensación de que, en sus textos, en vez de escribir, vociferaba.


Giuseppe Terragni.- Fue uno de los pioneros, quizás el más significativo, del racionalismo arquitectónico italiano. Siempre se mantuvo fiel a su ideología fascista que contrastaba completamente con su idea de modernidad de la arquitectura. En 1936, construyó la Casa del Fascio en Como (Italia).


José Antonio Coderch de Sentmenat.- Fue el arquitecto más destacado de la modernidad en la España de la posguerra. Ha sido considerado como el auténtico protagonista de la recuperación de la vanguardia arquitectónica en los años grises del franquismo. Son legendarios sus arrebatos de ira. A un compañero de profesión le decía: Para proyectar lo que hay que hacer es huir de la mierda, es decir, olvidarse de todo lo que hay e ir siempre adelante. Progresista en su arquitectura y franquista en su comportamiento. Contradictorio y a la vez firme defensor de sus ideales políticos reaccionarios que contrastaban con la modernidad de su arquitectura.

sábado, 18 de abril de 2026

Convicciones monolíticas

 
Les Simples, Karel Niestrath, 1924


No me fío de las convicciones monolíticas y menos aún si estas convicciones son fanáticas.

Hago lo posible por relativizar todo lo que me llega, ya sea información sobre la realidad o ya sean dogmatismos u opiniones sobre estados utópicos y me molesta la insistencia y repetición de las informaciones.

Parto de la base que mucho de lo que me llega puede ser un error - abundan los errores -, puede ser manipulación ideológica, puede ser una consideración interesada, un producto de vanidades o una acción que sólo busca el espectáculo.

Me gusta opinar pero sin poner ningún empeño en convencer a nadie, así que estoy casi seguro de que no me llevarán a la hoguera por mis opiniones. ¡ah, también podría ser que por un error me llevasen a la hoguera! Yo no voy a morir por salvar ninguna Verdad.

Creo que el fanatismo es malo para la salud -llagas en el estómago, nerviosismo incontrolado, sarpullidos, etc.- además corrompe el carácter y acaba con el buen humor y el buen gusto.

Todos los fanatismos son grandilocuentes, no he conocido ningún fanatismo de estar por casa y a mí. precisamente me gustan las cosas de estar por casa.

Contra lo fanático, me esmero en oponer la mesura y la conciliación. También funcionan el escepticismo y la ironía.

Por otra parte, creo haber llegado a la conclusión de que sólo me puedo entender con los escépticos.

jueves, 16 de abril de 2026

Arte inexistente

 



Ya ha salido de imprenta mi nuevo libro 


ARTE INEXISTENTE

Publicado por SD·Edicions


Es un breve ensayo sobre las obras de arte que se han perdido, las que se han destruido por la barbarie humana, las que se han estropeado, las destruidas por la naturaleza, las que se han quemado, las écfrasis, las que no han existido jamás, las que sólo están en la imaginación, las que se crearon para ser destruidas y se destruyeron...

Supongo que dentro de unos días ya estará en las librerías.

Ya comunicaré la fecha de la presentación.


martes, 14 de abril de 2026

El juego de los espejos


El juego de los espejos es traidor, casi siempre nos devuelve imágenes deformadas.

Los espejos deforman y trastocan la realidad. Ponen en un plano lo que es un volumen.

El azogue refleja un panorama de delirios, sorpresas o caprichos. Queremos ver en el espejo una realidad que sólo existe en nuestra ilusión, pero no es así, porque el espejo no refleja deseos ni esperanzas.

Esperamos la imagen de un poema con maquillajes pero el espejo puede engañar y nos devuelve una superficie carnosa con acné.

Hay espejos perversos, otros que son una superficie del tiempo y otros espejos son oscuros o están rotos.

El espejo perverso suele mostrar imágenes trastocadas por el odio o la mala baba. Nos devuelve verdades deformadas por las palabras de doble filo. Es un espejo cruel que hay que contemplar con prevención.

Luego está el espejo del tiempo que nos muestra cómo el paso de los equinoccios lo van transformando todo, nos muestra cómo se deforma la piel y cómo se marchita la flor más galana.

Otro más, el espejo roto que nos refleja una realidad fragmentada. Contemplarlo es como ver la realidad con ojo de mosca.

Y finalmente, no olvidemos los espejos curvados, éstos muestran el gran disparate del mundo. Lo que es grande se ve pequeño y los que es pequeño, lo magnifica.

En cualquier caso, es recomendable ponerse delante del espejo antes de salir de casa, poner cara de bobo o hacer las muecas más horrorosas que podamos, fijarnos bien en la peor de ellas y pensar que así es como nos verán los demás cuando salgamos a la calle.

¡Menuda burla! Pocas sorpresas. Una vulgaridad absoluta.

¡Qué terrible sería encontrarse con alguna sorpresa!

Sin embargo, nada que temer, al fin y al cabo somos todos bastante iguales incluso parecidos a la mosca del vinagre con quien compartimos similitudes cromosomáticas.


domingo, 12 de abril de 2026

Brújulas malignas

 

Anne Imhof 


Los caminos por los que discurre el arte actual parecen orientarse por unos puntos cardinales extraños cuya situación se pierde en la oscuridad del tiempo que pasa, ¿o no?, quizá se pierde en la oscuridad de un espacio maligno.

Son caminos que se dispersan por un territorio de pitas y zarzas o entre amapolas de pétalos inconsistentes.

La dispersión es transversal. Nos resulta difícil encontrar en las obras de arte actual unos rasgos comunes o semejantes que permitan una clasificación aristotélica. Ya no podemos hablar de ismos, de escuelas o estilos artísticos. Es ocioso y prácticamente inútil hacer una clasificación de las diferentes expresiones artísticas que hoy se menean en medio de una realidad desquiciada. Flotan a la deriva sobre un tiempo líquido.

La dispersión diluye los límites, disemina los diferentes lenguajes artísticos. Ella es hija del caos y bien sabido es que no se puede trazar una línea que una dos puntos del caos.

La creación artística expresa la abolición y la negación de los límites del arte. Carece de origen, juega con el apartamiento y pretende expresar el fluir de las aguas que discurren por un río sin cauce.

La dispersión no tiene finalidad ni objetivos estéticos, se extiende y ya está. Es una digresión que apela al signo de los tiempos.

El arte de hoy, inmerso en la dispersión, hace lo que ha hecho siempre, expresar el signo de los tiempos.

Unos tiempos, los actuales, que se orientan según unas brújulas malignas.


viernes, 10 de abril de 2026

Una poesía que me acompaña


-el silenci mai no replica- Jordi Pagès 
Cortesia de Tinta Invisible edicions.
Imagen tomada de la web Arteinformado



Hay una poesía enardecida que siempre me acompaña, es como el rayo que no cesa. Ahí está nutriendo el arte de la vida.

El arte o el oficio.

¡Cuánto me acompaña Pavese! Que me dice que verrà la morte e avrà i tuoi occhi.

El rayo que no cesa del perito en lunas que escribía nanas pobres y amargas.

Poemas de los ocho vientos del mundo, poemas de la sal exaltada, de la vaca ciega, poemas que nos dicen cuán duro es guardar la fusta al moll, poemas del pino tan viejo como el olivo y tan verde como el naranjo...

Beatrice que cruza el puente viejo y, en Avignon otro puente, el que cruzaba Laure de Novesque con el paso lento de un Viernes Santo, el paso de los sonetos.

Poetas tan sabios unos y malditos otros. Las Correspondences -templos de símbolos confusos- y l’Infinitto, canto y jardín de la mente.

Semillas de Federico y el sueño que flota como un velero.

-Sí, sí, Jaime, que la vida va en serio. Muy en serio, que los cuentos son muchos y que gracias al tiempo los vamos conociendo todos.

Poemas de la alegría y los días que pasan y acompañan al caminante que hace camino al andar. ¡Estelas en la mar!

Del Wanderer que, entre las neblinas del bosque, escudriña los himnos de la noche -Hymnen an die Nacht- Friedrich, Friedrich y Friedrich, los tres Friedrich, eremitas del drama y del culto a la diosa de la razón contenida o atribulada, poetas que querían escuchar las voces que venían con el viento de gregal. Estos tudescos también me acompañan como aquellos de antes: Horacio, Virgilio, Alceo de Mitilene, Safo, Anacreonte, Alcmán (cuanto me gusta Alcmán de Esparta) y el pilluelo de Teognis de Mégara, que ahí está diciéndome que entre los locos me haga el loco, pero que tenga cuidado y proteja mi faltriquera.

Cuánto me acompañan y cuánto me han enseñado todos ellos, ya sé, ya sé que:

para quedar siempre bien, basta con decirlo todo con una sonrisa irónica, de modo que así creen los demás que los errores son involuntarios y las trivialidades son sutilezas.

Y todo esto lo digo sin creérmelo demasiado, soy un descreído, casi convencido de que:

para decir las cosas en serio hay que estar tan seguro de lo que se dice que sólo los necios pueden decir las cosas en serio, pues ellos son los que no saben nada de nada.

Así que ninguna cosa la digo demasiado en serio.

miércoles, 8 de abril de 2026

En medio del asunto

 
In media res. 2025. F.C.


En medio del bullicio se agradece el aburrimiento avaro de aquellos individuos que hablan poco y que son capaces de observar la realidad con objetividad precisa, sin que su visión se vea alterada por el color del cristal con que se miran las cosas.

La forma y el color del cristal deforman, son como las pasiones y los prejuicios. Conseguir sustraerse de ellos es, quizá, la forma más elevada de la inteligencia -hablo de la inteligencia natural, no de la inteligencia artificial.

Es muy raro encontrar personas capaces de ver la realidad con absoluta objetividad y si por ventura topamos con alguna de ellas, comprobaremos que nos hallamos delante de alguien muy inteligente pero completamente insoportable y aburridísimo.

Es una inteligencia aburrida y tranquilizadora.