martes, 21 de mayo de 2019

Momentos musicales


Olafur Eliasson -obra-

Hay una música para cada momento o situación. Ahí van algunos ejemplos que a mi me complacen:

Cuando estoy con personas amables
Música de cámara de Benedetto Marcello o cualquier otra pieza del barroco veneciano
En un día lluvioso
Sinfonías de Mahler, especialmente los movimientos lentos
Después de cenar
Transcripciones para piano de la obra de Couperin o cualquier otro barroco francés
Preparando un cocido
Alguna ópera de Vincenzo Bellini
Cuando pienso que todo es mentira
La tetralogía de Wagner
En las tardes de domingo
Concierto nº 5 para piano y orquesta de Beethoven
En noches de insomnio
Variaciones Goldberg de Bach
Mañanas de un día de fiesta
Grandes sinfonías (Brahms, Mendelssohn…)
Anochecer lluvioso en la ciudad
Antonin Dvorak (sinfonías, concierto violonchelo, música de cámara…)
Cuando preparo un guiso de rodaballo
Alguna obra de Rossini
Cuando estoy ordenando papeles y libros
Música contemporánea, minimal, aleatoria, atonal, por ejemplo: Terry Riley, Arvo Part, Stockhausen o Anna Bofill
Cenando en casa en compañía de unos amigos
Luis de Milán
Cuando estoy limpiando zapatos
Igor Stravinsky (El pájaro de fuego, La consagración de la primavera, etc.)
Cuando leo alguna novela posterior al siglo XVIII
Música de cámara se Schubert
Leyendo un texto técnico o científico
Partitas para piano de Bach
Dibujando planos
Lohengrin de Richard Wagner
Cuando me reafirmo en mi eurocentrismo
Las sinfonías impares de Beethoven
Dibujando a lápiz naturalezas muertas
Música impresionista (Ravel, Debussy…)
Entretenido pensando en las musarañas
Alguna ópera de Händel
Durante la lectura de textos sobre estética teórica
Suites de Bach
Tomando un aperitivo amargo
Ópera de Verdi
Tomando un aperitivo dulzón
Erik Satie
Mientras calculo una viga continua
Conciertos de Brandemburgo de Bach
Cuando pienso en la tolerancia y la buena voluntad
Tchaikovsky (sinfonía 1, 5; concierto para piano; ballets; variaciones Rococó
Casi nunca
Música de cine
En los mejores momentos al anochecer
Mozart: Ave verum, Requiem…
En cualquier momento del día
Mozart: Cosí fan tutte, Las bodas de Fígaro, Don Giovanni, La Flauta mágica…
En cualquier momento
Mozart: conciertos, divertimentos, serenatas, sinfonías…

domingo, 19 de mayo de 2019

PÉRGAMO



Siento en el rostro la brisa de Poniente,
me trae el aire fresco de la isla de Lesbos.
Quién sabe si este vientecillo llevó a Pérgamo
los versos de la excelsa poetisa,
la hermosa Safo, belleza de doble espejo.

Cuando te veo y escucho tus palabras, te venero
viendo la casa estela de la virgen:
porque es realmente el cielo que te corresponde…

¿Quién sabe si estos versos fueron puente
entre Pérgamo y las piedras helenas?

En medio de este paraje dócil, de ruinas nobles,
se oyen las voces gloriosas.
Me llega al oído la algazara de una ciudad
bien gobernada, que huye del conflicto
y que jamás ha levantó la espada,
un pueblo amable con los comerciantes
que acudían a sus plazas de sereno pavimento.

Estas laderas de tierras rojas,
de arbustos que crecen entre el pedregal
conservan la huella de unas gentes
que supieron acomodarse entre capiteles jónicos,

Pérgamo abrió el horizonte más allá de seléucidas,
mirando al mar, creció entre el Caico y el Cetio,
y hoy duerme en el olvido, con sus tesoros expoliados
y se pierde en la noche de la memoria de Lisímaco,
que confió al eunuco Filéteros el gobierno de la ciudad.

Hoy, por los caminos de Misia, escucho el eco antiguo
de la prosperidad perdida y del lamento
del eunuco que fue amante del arte y la poesía,
que infundió este amor a los ciudadanos
y gobernó bajo la luz de la belleza.

Veo los sillares esparcidos por el ancho cerro
y lloro por la pérdida de la magnífica biblioteca
que conservaba el conocimiento de la antigüedad
y el esfuerzo de los sabios que transcribieron
sobre el suave pergamino, las caligrafías
cuneiformes de las losetas de arcilla.

A pesar de la luz tan clara de este paisaje,
cuando la primavera se puebla de golondrinas,
siento la oscuridad del expolio arqueológico
que los pueblos bárbaros han atesorado.

Mi lamento se esparce por el aire
mientras resuena entre las piedras viejas
y pobres el canto del eunuco.

F.C.