martes, 12 de mayo de 2026

Arte inexistente. Reseña en el periódico AVUI

Francesc Cornadó, poeta, arquitecte i prosista  DANI CAJAL


EL PUNT AVUI 12 DE MAIG DEL 2026

https://www.elpuntavui.cat/cultura/article/19-cultura/2642397-cornado-a-la-recerca-de-l-art-inexistent.html

Llibres

Cornadó a la recerca de l’art inexistent


por David Castillo


Després dels molts interes­sants assaigs El silen­cio de Euterpe, una reflexió sobre la música, i sobre­tot, Arte dete­ri­o­rado, en què explora els tren­ca­ments i les feri­des de l’art, el poeta i arqui­tecte Fran­cesc Cor­nadó ens ofe­reix ara Arte ine­xis­tente, una apro­xi­mació a les obres des­a­pa­re­gu­des al llarg dels segles, les que repo­sen sota el mar o sota terra, o les que han que­dat per a la memòria en incen­dis, inun­da­ci­ons, guer­res, revo­lu­ci­ons i altres des­as­tres que pro­vo­quen mal­de­cap a la història.

Cor­nadó és cone­gut per la seva àmplia obra poètica en català, que inclou títols com ara Doble tall, Els qua­tre miralls quadràtics d’en Qua­dreny i Sa Xim­bomba, amb il·lus­tra­ci­ons del mala­gua­nyat Anto­nio Beneyto. A Arte ine­xis­tente, Cor­nadó ens diu que les obres que actu­al­ment tenim a la nos­tra dis­po­sició són una petita part de la produïda al llarg dels segles, la punta d’un ice­berg grandiós. Vaig tenir aques­tes sen­sa­ci­ons cami­nant per la Vall dels Tem­ples d’Agri­gent o en les immen­ses sel­ves sud-ame­ri­ca­nes, on sos­pi­tes que a sota tro­baràs ves­ti­gis de civi­lit­za­ci­ons per­du­des, cul­tu­res arxi­va­des en l’immens plaer que suposa el temps i viure allu­nyat dels focus. Els fona­ments de la nos­tra civi­lit­zació són dosis d’aques­tes cul­tu­res per­du­des, supo­si­ci­ons dels estu­di­o­sos, científics o no, que es que­den a escul­pir el que ells cre­uen que va ser, segu­ra­ment espe­cu­la­ci­ons d’escassa base i rigor. Cor­nadó s’hi recrea men­tre recorda obres roba­des i per­du­des, altres des­truïdes, “obres con­cre­tes” dis­sol­tes en la memòria, que a la vegada, s’aca­barà des­truint. Ens diu que hi ha obres ine­xis­tents que esde­ve­nen espe­cu­la­ci­ons for­mals sobre el sen­tit o els límits de l’art, acci­ons artísti­ques teòriques on l’artista explora o qüesti­ona con­cep­tes com la des­trucció, la invi­si­bi­li­tat, el silenci, l’ender­roc, l’efímer i el pal­pa­ble. El seu assaig resulta amè, didàctic, està ben escrit com un petit con­junt de repor­tat­ges, com un catàleg de la des­trucció o des­a­pa­rició cau­sada pels homes.

Es diu que els dife­rents cor­rents de l’anar­quisme nos­trat plan­te­ja­ven l’incendi o el saqueig d’una manera deter­mi­nada com a noves pràcti­ques ico­no­clas­tes. En canvi, Joan Gar­cia Oli­ver va voler pre­ser­var monu­ments a Mont­ser­rat, Igua­lada, Vila­franca o les esglésies de Vila­nova, fins i tot el bar­roc de la con­tra­re­forma pro­te­git dels incen­dis pels nous ico­no­clas­tes. De fet, en un dis­curs cèlebre, Dur­ruti afir­mava “no ens impor­ten les ruïnes perquè nosal­tres here­ta­rem la terra”. Arte ine­xis­tente m’ha recor­dat la història de la casa de Mario Praz, el museu viu que l’escrip­tor italià va dedi­car a la seva mansió romana. Només que aquí tenim el tes­ti­moni del que ja no hi és, o està sepul­tat pel foc, les bom­bes o el roba­tori. En aquest fas­ci­nant recor­re­gut, l’arqui­tecte recons­tru­eix un món per­dut.


Traducción


Cornadó en busca del arte inexistente

por David Castillo 


Después de muchos interesantes ensayos, El silencio de Euterpe, una reflexión sobre la música, y sobre todo, Arte deteriorado, donde explora las roturas y las heridas del arte, el poeta y arquitecto Francesc Cornadó nos ofrece ahora Arte inexistente, una aproximación a las obras desaparecidas a lo largo de los siglos, las que reposan bajo el mar o bajo tierra, o las que han quedado para la memoria en incendios, inundaciones, guerras, revoluciones y otros desastres que provocan dolores de cabeza a la historia.

Cornadó es conocido por su amplia obra poética en catalán, que incluye títulos como por ejemplo, Doble tall, Els qua­tre miralls quadràtics d’en Qua­dreny y Sa Xim­bomba, con ilustraciones del malogrado Antonio Beneyto. En Arte inexistente, Cornadó nos dice que las obras que actualmente tenemos a nuestra disposición son una pequeña parte de la producida a lo largo de los siglos, la punta de un iceberg grandioso. Tuve estas sensaciones caminando por el Valle de los Templos de Agrigento o en las inmensas selvas sudamericanas, donde sospechas que debajo encontrarás vestigios de civilizaciones perdidas, culturas archivadas en el inmenso placer que supone el tiempo y el vivir alejado de los focos. Los cimientos de nuestra civilización son dosis de estas culturas perdidas, suposiciones de los estudiosos, científicos o no, que se quedan a esculpir lo que ellos creen que pudo haber sido, seguramente especulaciones de escasa base y rigor. Cornadó se recrea mientras recuerda obras robadas y perdidas, otras destruidas, “obras concretas” disueltas en la memoria, que a su vez, se acabará destruyendo. Nos dice que hay obras inexistentes que se convierten en especulaciones formales sobre el sentido y los límites del arte, acciones artísticas teóricas donde el artista explora o cuestiona conceptos como la destrucción, la invisibilidad, el silencio, el derribo, lo efímero y lo palpable. Su ensayo resulta ameno, didáctico, está bien escrito como un pequeño conjunto de reportajes, como un catálogo de la destrucción o desaparición causada por los hombres.

Se dice que las diferentes corrientes de nuestro propio anarquismo planteaban el incendio o el saqueo de una manera determinada como nuevas prácticas iconoclastas. En cambio, Joan García Oliver quiso preservar monumentos en Montserrat, Igualada, Vilafranca o las iglesias de Vilanova, incluso el barroco de la contrarreforma protegido de los incendios por los nuevos iconoclastas. De hecho, en un discurso célebre, Durruti afirmaba “no nos importan las ruinas porque nosotros heredaremos la tierra”. Arte inexistente me ha recordado la historia de la casa de Mario Praz, el museo vivo que el escritor italiano dedicó a su mansión romana. Solo que aquí tenemos el testimonio de lo que ya no está, o está sepultado por el fuego, las bombas o los robos. En este fascinante recorrido, el arquitecto reconstruye un mundo perdido.

lunes, 11 de mayo de 2026

El galimatías de la Belleza

Foto. Aleksandr Rodchenko (1891-1956)


A propósito del concepto de Belleza Platón dice:


Purgado el hombre por medio de los misterios sagrados, al ver un bello rostro decorado con forma divina, o alguna especie incorporal, siente enseguida un secreto estremecimiento y cierto temor respetuoso, y contempla ese semblante que se le figura una divinidad. Cuando la influencia de la belleza le entra en el alma por la vista, su cuerpo entra en calor, se rocían las alas de su alma, pierden la dureza que retenía su germen, se liquida, y sus gérmenes, hinchados por las raíces de esas alas, se esfuerzan para salir por toda el alma.


Menudo galimatías con este filósofo de las ideas. No me extraña que luego aparecieran los neoplatónicos del Renacimiento para poner un poco de orden a todo este batiburrillo de alas y misterios sagrados,

Una poeta conocida mía dice que hay que matar a Platón. Sé de otros que también han querido matar a Platón.

viernes, 8 de mayo de 2026

Los dibujos de Leon Krier


Más que un arquitecto polémico, Leon Krier es un hombre polémico o por lo menos, un individuo que domina la polémica con gran maestría. 

Este arquitecto luxemburgués que nació en 1946, ha construido muy poco y ha hablado mucho. Leon Krier es hermano de Rob Krier, también arquitecto.

Sé muy pocas cosas de la arquitectura de Leon Krier -de su obra construida- aunque he seguido con atención sus afirmaciones. Muchos lo consideran un crítico mordaz, yo lo considero un criticón.

No hay ningún arquitecto "de campanillas", ninguna vaca sagrada de la arquitectura, que escape al juicio implacable de Leon Krier.

Dice cosas interesantes, aunque bastante ingenuas. Son afirmaciones contundentes que pueden servir para amueblar muchas cabezas vacías y pueden servir de panfleto para reafirmar muchas nimiedades que todo arquitecto ya conoce.

Ha despotricado contra los nuevos materiales, contra la etiqueta de la arquitectura posmodern y lo hace con una inmisericordia pueril y hasta cierto punto naïf.

Leon Krier se ha ganado muchos enemigos. Yo me confieso como un arquitecto expectante pero nunca como un enemigo del luxemburgués. 

Se ha metido contra la Bauhaus, contra Mies van der Rohe o contra Niemeyer, y lo ha hecho esgrimiendo argumentos tan triviales como contundentes. Despotrica contra los urbanistas del Movimiento Moderno.

Pero lo que más me enerva son los dibujos de Krier. He visto muchos de sus dibujos y los he analizado con atención; son representaciones gráficas naif que me han parecido muy adecuadas para ilustrar una pancarta o algún pasquín.

Sus dibujos panfletarios son, en mi opinión, dibujillos pueriles y sus planos expresan unas ideas simples que contienen una retórica innecesaria.








Planos                                                                                   

Proyecto de concurso para Royal Mint Square, Londres 1975

Axonometría general

El proyecto consiste en la construcción de un corredor que cruza en diagonal la manzana. Krier proyecta este corredor con una plaza central cuadrangular que sitúa a mitad del recorrido. Bastaría con dibujar ese corredor y obviar todo lo demás. El dibujo de todo el conjunto es pura retórica. 


En el dibujo podemos ver la planta cuadrada de la plaza y los cuatro alzados abatidos a cada uno de los lados del cuadrado. 
En mi opinión, esto es el ejemplo de una retórica innecesaria que obliga a ir girando el plano para poder ver con atención cada uno de los alzados. 

  
Axonometría del recorrido

Este plano, según mi parecer, es un ejemplo de representación naïf.



Dibujo en perspectiva de Tor Bella: Italia. 

Propuesta para el suburbio Tor Bella Monaca en Roma. El fracaso de esta propuesta supuso el cese de encargos a Krier en Italia.

Me recuerda algún paisaje metafísico de De Chirico. 

martes, 5 de mayo de 2026

Personatge

Personatge. Joan Miró



El personaje de la cabeza blanca contempla unos puntos concretos del paisaje: lugares de Árboles, de Montañas y de Amistad (escrita así, con mayúscula grande).

En medio de una soledad de años, de muros secos y de gente peleada, aparece un paisaje de un primitivismo cultivado y allí está el "personatge" de cabeza blanca que observa con elegante admiración y escepticismo a:

Dalmau,

Gleizes,

Raynal,

Léger,

Delaunay,

Metzinger,

Delaunay,

Charchoune,

Grunhoff,

Duchamp,

Van Dongen,

Picabia,

Raillard,

Vollard


y a todo un Dadá que no quiere hablar del dadaísmo por no parecer manierista.

La cabeza blanca es lo más importante del cuerpo, cuando la cabeza falla, falla el cuerpo. Falla el arte y la razón.

En los interiores, lejos de la soledad de Ciurana y de Mont-roig suena Parade o Petrouchka.

domingo, 3 de mayo de 2026

El cielo de Mistrá

 



Estuve en Mistrá, hace años: paisaje pedregoso, pequeña ciudad amurallada situada en lo alto de un monte. Queda cerca de Esparta. Recuerdo los olivos retorcidos, aquel aire muy limpio y el cielo azul del Peloponeso.

En sus murallas permanece la memoria otomana que las gentes amables de Mistrá quieren olvidar. Sin embargo, las murallas y las bóvedas bizantinas allí están. Y también está allí el recuerdo de las enseñanzas de Jorge Gemistos Plethon (1355-1450). Admirador de Platón, tal era su admiración que Jorge Gemistos, añadió “Plethon” a su apelativo original. Plethon, además de recordar a Platón, significa “pleno”.

Plethon fue un humanista convencido, defensor del paganismo clásico. Amparándose en el platonismo fue un precursor del Renacimiento, fue un sabio neoplatónico que sostenía la superioridad moral del politeísmo helénico sobre los monoteísmos judío, cristiano y musulmán.

Insistía en un antimedievalismo y en la recuperación de los órdenes clásicos.

Han quedado pocos fragmentos de la obra de Plethon, sólo los que han subsistido tras la quema de sus libros ordenada por el Patriarca de Constantinopla Genadio II.

Más tarde, Vasari también nos habló de aquella mirada antimedieval de Plethon. Trataba de la voluntad de recuperar una estética que ponía el hombre en el centro de todo equilibrio. Un humanismo que nos hablaba de la nobilità del arte y de la necesidad de un alejamiento todo bizantinismo.

Giotto, Cimabue y los artistas de quattrocento: Alberti, Brunelleschi, Piero della Francesca, Paolo Uccello, Fra Angelico, Masaccio, Mantegna, Ghirlandaio, Piero di Cosimo y otros tantos que admiro, todos ellos seguían el neoplatonismo de Ficino y Pico della Mirandola. Sus teorías se desarrollaban en Florencia y a esta ciudad, llegó Plethon que también se adhería al neoplatonismo que decía que:

-- el hombre es la medida de todas las cosas, 

-- el equilibro y la proporciones clásicas configuran la nueva estética humanista que se aleja de los modelos bizantinos,

-- la obra de arte tendrá la trascendencia -la nobilità- que la diferencia de la labor del artesano.


El arte “renacido” es un arte humano, luminoso como el cielo de Mistrá.


viernes, 1 de mayo de 2026

Estoicismo de piedra

 


984


Estoicas las cariátides,

soportan la carga y no se inmutan.

¿Fingen?

No.


Ellas conocen la naturaleza de la gravedad

y saben que las fuerzas

van de arriba a abajo sin ladearse.

Nunca una cariátide se ha ladeado.


Su rostro no se altera

y su figura jamás pierde la compostura,

conserva la morfología del tiempo

y la frialdad del mármol.


Ellas contemplan con estupor

cómo se retuercen los atlantes.



miércoles, 29 de abril de 2026

Variaciones Enigma. Edward Elgar


https://www.youtube.com/watch?v=wtOgvXtWJHg&t=48s


Quién me lo había de decir, cada vez me gusta más la música de Edward Elgar. (1857-1934). 

Elgar supo salir del erial musical en que se encontraba la isla británica.

Dos siglos después de Henry Purcell, en 1899, con sus "Variaciones Enigma", Edward Elgar,  inicia un periodo que dejaba atrás la carencia de un clasicismo y un romanticismo musical genuinamente inglés. 

Con las "Variaciones Enigma" la música salía adelante en medio de las brumas de Worcester.

Muchos nos hemos preguntado cuál es el Enigma de esta obra. ¿Por qué este "enigma"?

Elgar decía que aquella partitura estaba dedicada "a sus amigos". Hay en ella una secuencia de estudios de caracteres o personalidades y que al final concluyen con el autorretrato del compositor.

El enigma continua. El propio Edward Elgar confiesa que la partitura contiene un "dicho oscuro". Las "Variaciones Enigma" rebelan, sin embargo, una doble personalidad, por un lado su carácter robusto de caballero inglés y por otro lado una introspección inquieta que le hace tomar el pentagrama y plantear un enigma, no sabemos cual.

En las "Variaciones Enigma" hay, en mi opinión, una vulgaridad estimulante, es una vulgaridad muy positiva que cautiva como casi todas las cosas que son vulgares y cercanas.

Hay una voluntad de avanzar olvidándose de la exigüidad de la música británica anterior.


lunes, 27 de abril de 2026

Caminar y olvidar

 
Wanderer en la tormenta (1835). Julius von Leypold


Caminar y olvidar, ahora un paso, ahora otro paso... Observar y protegernos, que de eso se trata.

El olvido va borrando el recuerdo de las barrabasadas que hemos tenido que soportar.


Dos hombres contemplando la luna (1825-30) 
Caspar David Friedrich


El caminante siempre me recuerda al Wanderer alemán que pasea por los bosquecillos amables, me recuerda al romántico Schubert y al misántropo Beethoven.

Caminar para observar y entender, es gimnasia del cerebro, tanto como de las extremidades.

Grandes caminantes como Nietzsche, el maestro que nos explicó cómo son los límites del bien y del mal; Rousseau que tenía incontinencia urinaria y mental y aun así, caminaba; Kant, el de los pasitos "cortos" capaz de llegar a los confines más lejanos sin moverse de Köningsberg; Nerval, que aspiraba a ser el mejor de los vagabundos; Hölderlin, que quería ir a pasear con los dioses.

De los anglosajones no digo nada, porque siempre me los imagino sentados en el sofá de aquellos salones que olían a abrigos viejos.

Dejo las brumas del norte y vuelvo a mi mar antiguo, aquí está Epicteto de Hierápolis, el estoico que caminaba sin equipaje.

Veamos la realidad en su verdadera magnitud tal como la veía el caminante que iba más allá de las medidas de la pantalla del telefonillo.

sábado, 25 de abril de 2026

Vocalizaciones, dicciones y prosodias extrañas

Marie Laurencin, “Autorretrato”, 1908


Hace unos días hablaba con un buen amigo mío sobre la dificultad que observamos en la comunicación oral. Es algo que ocurre tanto en el habla corriente como en los medios de comunicación.

Comentábamos los problemas de expresión oral. El problema de entender lo que nos dicen y de cómo hacernos entender.

Podemos tolerar, y lo hacemos, que esta dificultad se dé entre aquellos que no se dedican específicamente a la comunicación, pero cuando esto sucede con los profesionales del habla -presentadores, locutores, etc.- la cosa se convierte en una desgracia. Resulta difícil de admitir que los charlatanes que hacen de la fraseología su modus vivendi -tertulianos, políticos, etc.-  estén por ahí haciendo gala de su pobreza expresiva. No es admisible que pronuncien mal y algunos rematadamente mal.

No me refiero al uso de un vocablo u otro, no me refiero a la elección precisa de una palabra, no me refiero a los eufemismos ni a las adjetivaciones en superlativo. Aquí me refiero exclusivamente a la oralidad y a la dicción.

Le preguntaba a mi amigo: ¿a ti te entienden?, me contestó que sí y, sin embargo, añadió que muchas veces alguien le había dicho: usted habla raro.

Dejando aparte algunos problemas de logopedia y sin tener en cuenta el contenido y las ideas que uno quiere expresar, me detengo solamente en la oralidad y en la emisión de la palabra.

Ahí lo que observo son unas prosodias extrañas, no naturales, ambigüedad en la dicción, engolamientos, vicios de pronunciación y acentuación, vocalizaciones defectuosas, articulación silábica confusa, voces infantiloides, amaneramiento, falta de precisión, anfibología, incertidumbres fonéticas.

Oímos a locutores y presentadores que hablan con una velocidad innecesaria, evitan puntos y comas y eluden sílabas o las pronuncian a media voz, alguno es capaz de cargarse las sílabas que siguen a la última vocal acentuada. Son capaces de repetir aquello  de "sapo cancione" en vez de decir "sapo cancionero", por el contrario, hemos oído a más de un político que es capaz de poner puntos y comas entre las sílabas o locutoras que empiezan a una velocidad y terminan con aceleraciones y desacelaraciones desnaturalizadas. 

A todo esto se unen las alteraciones de acentuación motivadas por voluntad de diferenciación ideológica, es aquello de modificar la expresión oral para marcar las diferencias.

Supongo que la corrección en el habla es objeto de la educación general en las aulas, en las familias y en los medios de comunicación.

viernes, 24 de abril de 2026

Un fulgor instantáneo


No solo por la edad sino por los versos, está claro que Baudelaire se anticipó a Rilke

Ahora hace ya unos quince años que leía aquellos versos de Baudelaire:

quemado por el honor

de lo bello no tendré

el honor sublime

de dar mi nombre al abismo

que me servirá de tumba.


Rainer Maria Rilke asomado en una de las torre del castillo de Duino veía otros abismos.

Con el acomodo que le proporcionaba Maria Theresia, Prinzessin von Thurn und Taxis, Rilke apelaba al "medium" angelical.

Pasados quince años, fue el 9 de julio de de 2011, a media mañana, y continúo pensando que Baudelaire conocía mejor la profundidad de los abismos y sabía cual era el precio que nos exige la Belleza.

El precio es un fulgor instantáneo.