miércoles, 14 de octubre de 2026

Dentadura de Voltaire

 

Busto de Voltaire (1694-1778)

Escultura de mármol realizada por Jean Antoine Houdon (1741-1828)


La escultura fue realizada en 1778 el mismo año de la muerte de Voltaire.

El pensador está representado con la boca cerrada. A sus 84 años, probablemente ya se le habrían caído bastantes muelas y dientes.

Comía poco, seguramente lo justo para ir tirando ‒sopas y caldos vegetales‒, era inapetente y desesperanzado, confiaba muy poco en el progreso moral del ser humano. Estas características son propias de la edad provecta y del carácter volteriano.  

De viejo, uno las ha visto pasar de todos los colores y con tanta mescolanza cromática acaba pensando que el color puro no existe.

¿Existen, acaso, la virtud pura y el vicio puro? 

-¡Tanta pureza, tanta pureza!- 

Todo esto va desapareciendo como la dentadura de Voltaire.


martes, 13 de octubre de 2026

Mi italiano

 


Me defiendo de una manera un poco aceptable en italiano. Estudié unos cursos de este idioma en el Istituto Italiano di Cultura di Barcellona, posteriormente proseguí con cursos y cursillos con el estudio de la lengua de Dante. Es un idioma que me gusta.

He leído algunos textos de arquitectura en italiano (Carlo Aymonino, Ludovico Quaroni, Leonardo Benevolo, Gulio Carlo Argan, etc.) Existe una riquísima literatura sobre arquitectura y sobre historia y crítica del arte en este idioma.

En mis lecturas en italiano no han faltado los poemas de Dante, Petrarca, Monti, Leopardi, Pascoli, Foscolo, Campana, Ungaretti, Pavese y la más reciente Virginia Maria Clara von Fürstenberg, etc. También algo de prosa de Tasso y del gran Ludovico Ariosto, che tanta coglionerie aveva pigliato.

El idioma de Dante lo encuentro tan hermoso como enrevesado, a veces, llegas a pensar que, por conocer un vocabulario más o menos extenso, ya crees dominar el idioma, pero no, no es así, su gramática compleja y el valor del matiz son determinantes.

Definitivamente, creo que no domino el italiano, he quedado estancado. Estoy convencido de que no avanzaré más si no prospero en un mejor conocimiento del latín. Es indispensable saber latín para poder alcanzar un nivel razonable de la lengua de Dante. De momento lo dejaré así, por ahora, no me veo metido en latines.

domingo, 11 de octubre de 2026

Mijaíl Fiódorovich Lariónov

 

Autorretrato (1910). Mijaíl Fiódorovich Lariónov

Mijaíl Fiódorovich Lariónov (1881 - 1964) fue un pintor de lo robusto, de lo fuerte y lo recio, como los campesinos que pintaba Malèvich.

Campesina con cubos y niño (1912) Kazimir Malèvich 

La obra de Lariónov se inspira en el folclore ancestral ruso, en el arte rupestre. Su trazo es rudo y fornido, en cierta manera tosco como la supervivencia. Su pintura no reconoce ironías, se reduce a lo esencial de los elementos básicos de la vida: procurarse el alimento y perpetuar la especie, esto es la comida y el sexo. 

Lariónov rechazaba una civilización que ha padecido el mal negocio de la historia.

El panadero (1909). Mijaíl Fiódorovich Lariónov

A Mijaíl Fiódorovich Lariónov le fascinaban las herramientas de los campesinos y de los leñadores, sus movimientos y los movimientos de las mulas. 

Hay en su obra un primitivismo cercano a la obra de Kazimir Malèvich o a las tallas y máscaras del arte africano que tanto interesaban a Picasso.

La depuración y la síntesis de aquellos elementos arcaicos llevaron a Lariónov a la abstracción. Con su amante Natalia Serguéievna Goncharova (1881-1962) definieron el "rayonismo", esta vanguardia rusa que podríamos entender como una abstracción vigorosa y maciza.

Cabeza de toro (1913) Mijaíl Fiódorovich Lariónov

¿Puede el artista promulgar un retorno al primitivismo y rechazar la civilización y la historia que nos ha precedido?, sí, pero la historia no hay quien la borre. 

Particularmente, prefiero la abstracción del rayonismo que la figuración del primitivismo. 

Las formas primitivas, la lascivia de los sátiros y las obsesiones percutivas del orate del tambor, son formas que la civilización y el arte han sabido poner al día. A esta evolución han contribuido la estatuaria griega, Dante, Hölderlin, Bach, Newton, Miguel Ángel, Mozart, Voltaire y tantos otros que, con su arte y su razón, han sabido convertir la piedra bruta en una piedra pulida.

viernes, 9 de octubre de 2026

Humedad del crepúsculo. Noche transfigurada

 

Mann an einem Tisch. Max Rauh (1888-1961)


Cuando las nieblas románticas del bosque alemán flirtean con el dodecafonismo, los árboles se transfiguran. Tambalea el poema del ocaso y se metamorfosea la oscuridad de la noche .

Es un romanticismo de visiones al bies, donde la verticalidad de los robles es sombra oscura y por los arroyos saltan las truchas, a veces estas truchas (Die Forelle) son ilusiones del espíritu.

Schönberg aspira la humedad del crepúsculo y transita por los senderos donde corrieron los gnomos del bosque prístino. Schönberg quería alejarse del romanticismo, pero en su Noche transfigurada (Verklärte Nacht) no lo logró. El pentagrama contenía antinomias dodecafónicas. 

Richard Dehmel, el hijo del guardia forestal, era un poco obseso y todavía confiaba en el clair de lune o en otras iluminaciones más lejanas de versos herméticos. Él había conocido la oscuridad de la noche transfigurada y sus versos inspiraron al músico.

¿Es, acaso, el resplandor del universo el destello de las pasiones humanas? No.



Noche transfigurada. Arnold Schönberg

https://www.youtube.com/watch?v=tGbDIHuLhxU

miércoles, 7 de octubre de 2026

Excrecencias vulgares

 


Pliegues, lorzas, secreciones, granos, arrugas, forúnculos,  excrecencias, estrías, colgajos, exudaciones, esquimosis…

Aunque nunca me ha atraído la fisiología ni tampoco la filosofía existencialista, puedo llegar a entender las aversiones de Jean Paul Sartre.

Entiendo la nausea, dejo el existencialismo y voy por otros derroteros: mi inclinación afectiva es la fría tersura de los mármoles clásicos.

lunes, 5 de octubre de 2026

Todo es pasable

 

Collage-peinture, 1934. Joan Miró


Aprés tout c’est un monde passable.


Creo que las palabras de Voltaire son exactas, especialmente cuando decía que todo en este mundo es “pasable”.


Leemos la historia y vemos como poco a poco la barbarie humana se va perfeccionando y sabemos de las diversas catástrofes naturales que nos han machacado.


De una manera objetiva podemos asegurar que todo es bastante horrible. Sin embargo, en medio de todo esto hay quienes aseguran que el mundo es soportable y lo es, prueba de ello es que por aquí andamos soportando la mala baba cósmica y la torpeza de los hombres y mujeres que van por la acera tropezando con los cuerpos y las ideas de sus semejantes.


También hemos oído decir a veces a una misma persona, que el mundo es soportable e insoportable y lo aseguran según les va la feria. 


Sí, ya sabemos que después de un derribo viene una nueva construcción, sabemos que todo es ondulante, objetivamente bestial y zarrapastroso, pero vamos tirando.


Entre lo uno y lo otro, comparto las palabras de Voltaire: Aprés tout c’est un monde passable

sábado, 3 de octubre de 2026

Sombra nocturna

 


En la noche de insomnios crujen las estructuras y los instrumentos de cuerda. Las sombras dejan sus huellas sobre el brillo desleído de los barnices. Son imágenes que se funden en la consistencia de la madera conglomerada.

Los ocres de otoño y el sonrojo de las vergüenzas son el universo nocturno de los recuerdos y del tiempo que pasa.

El enigma de la noche acompaña la oscuridad del sueño y del conocimiento invertido.

 

El ruido de las cañerías pone la música de fondo a un vacío que se contiene a sí mismo.

jueves, 1 de octubre de 2026

Gritones


En azul, 1925, Wassily Kandinsky


El alboroto de los medios de comunicación, las lucecitas de colores de la publicidad, el estruendo de las sirenas, la charlatanería y todo el ruido ambiental, están invadiendo nuestro tiempo y nuestras calles, nuestra intimidad y nuestro sentido.

Reclamamos silencio para poder ver el panorama y transitar por él con tranquilidad, sin la mediación de las pantallas. Nos incordian las músicas adocenadas, necesitamos un sigilo reposado y una paz espacial.

Somos conscientes, en general, de la necesidad de sosiego y calma y sin embargo, cada vez se celebran más festivales de músicas ruidosas, fiestas rave ilegales o breakbeat hardcore y otros bullicios parecidos, como batucadas, ritmos caribeños, telefonillos inoportunos que suenan sin cesar y tertulianos que quieren imponer sus razones a gritos.

Aquí, no me refiero al ruido exclusivamente sonoro. Me refiero, además, al estruendo ambiental de los mensajes, al espectáculo de la política, a la difusión de noticias frívolas, falsas o innecesarias, a la fraseología insignificante, la publicidad engañosa y la otra, los whatsapps, las redes sociales, las pancartas coreadas por los manifestantes, etc. y contra este ruido reclamo discreción y templanza silenciosa.

A veces, en medio del ruido mediático, ¡ay de mí!, me planteo cómo podría yo contribuir al silencio. Me pregunto si mis opiniones contribuyen también al ruido.

Pienso que ante cualquier atropello no podemos permanecer callados, tenemos derecho a protestar, sí, pero con nuestra opinión, ¿conseguiremos que se calle el sujeto ruidoso que tenemos al lado? Con nuestra voz, más o menos atenuada, ¿no estaremos dando argumentos a los gritones para que griten más?

Un artista amigo mío ‒era un lógico-fobista‒ quiso pintar un cuadro titulado “la dimensión de un grito” pero no lo consiguió. Le recomendé que escuchara la música de Arvo Pärt, por ejemplo Sarah Was Ninety Years Old.


https://www.youtube.com/watch?v=EK4tXl1nt9Y 


martes, 29 de septiembre de 2026

La inteligencia artificial y los bárbaros



La moto de la mort (1989). Jean Tinguely


Creo ver en la inteligencia artificial una pequeña luz de esperanza. Ya sé que decir una cosa así, puede parecer un exabrupto o una incorrección.

Hoy, la mayoría de los opinadores dicen estar en contra de la inteligencia artificial. A mí lo que más me preocupa es que estuvieran en contra de la inteligencia ‒así, a secas, sin ningún calificativo‒ ya ocurre que muchos están en contra de la inteligencia, 

Quizá alguien puede pensar que estoy a favor de la inteligencia artificial, no, no y no. Yo estoy a favor de la inteligencia sin adjetivos: nada de inteligencia expandida, nada de inteligencia emocional, nada de inteligencia empática, nada de inteligencia superior, ni de la múltiple, nada de inteligencia bifactorial, nada de inteligencia múltiple, nada de inteligencia cristalizada y fluida…

Particularmente creo que la inteligencia artificial es una herramienta potentísima que deberemos aprender a utilizarla y que no nos queda otro remedio que adaptarnos a la herramienta como nos hemos al adaptado al inodoro y al tenedor mecánico de enroscar espaguetis.

Digo que la inteligencia artificial abre una esperanza, sí, una esperanza electrónica que nos obligará a confiar en las máquinas del pensamiento, estas que se auto-programan y que son capaces de tomar decisiones políticas que avergüenzan a más de uno de esos que charlan y charlan y apenas han leído a Cicerón, se avergüenzan (si es que tienen vergüenza) y para disimularlo miente o se ríen.

Aguardaremos a que venga la inteligencia artificial para que arreglar este desaguisado. 

Haremos como aquellos senadores que estaban “Esperando a los bárbaros” tal como lo cuenta Konstantínos Kaváfis.

Es imprescindible que llegue la inteligencia artificial para que arregle lo que nosotros no sabemos arreglar y que arregle las aulas y los parlamentos, los amores y los desamores, los deseos, los odios y las venganzas. 

¿Y si luego no llega? ¡Ay pobrecitos de nosotros!, ¿nos alegraremos o lo lamentaremos?

Y al final nos preguntaremos como Kaváfis:

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Políticamente correcto


Lo políticamente correcto se nutre de la incultura y a su vez, va generando más incultura. Es lo contrario al librepensamiento. Elabora un discurso carente de ideas, formado por consignas y frases panfletarias.

No voy a decir que el discurso políticamente correcto sea propio de pusilánimes o cobardes. Es propio de quienes evitan pensar y prefieren reunir unas determinadas consignas pueriles y remilgadas y colocarlas unas a continuación de otras con la intención de elaborar un relato que satisfaga a ingenuos, cándidos o incautos.

Lo políticamente correcto se vale del eufemismo, de la adjetivación blanda y de una falsa moderación de los significados; atenta contra la visión objetiva de lo real y lleva la reflexión lógica a un territorio emocional que ensombrece la percepción de la realidad.

El lenguaje políticamente correcto complace a burócratas, a políticos de medio pelo, psicopedagogos, maestrillos y maestrillas, autores de libros de auto-ayuda, integrantes de flotillas y otros especímenes que parecen andar por ahí con el lirio en la mano.

El reduccionismo servido por lo políticamente correcto conduce a la holgazanería intelectual.