La empatía es un sentimiento noble que consiste en identificarse con “el otro”, ponerse en su lugar para entenderlo y compartir.
Particularmente debo decir que me interesa más la simpatía que la empatía, eso de que alguien quiera compartir conmigo la certera o los amores me parece algo agresivo y peligroso.
Pues bien, ayer me topé con un sujeto empático, un individuo que quiso ponerse en mi lugar, su fuerza empática le llevo a empujarme y agredirme. No quiero entrar en los detalles sobre la intensidad y el tipo de agresión.
Ocurrió en pleno centro de Barcelona, en una plaza donde convive la modernidad con la diversidad, allí convive una arquitectura posmoderna con todo tipo de individuos que consumen drogas y alcohol a todas horas, unos están tumbados por el suelo y otros van en monopatines, una plaza que huele a droga y a meados. Allí hay una escultura de Oteiza que parece que está respetada y que convive con algunos transeúntes que no estamos respetados.
El empático agresor era como la plaza: suciedad, pestazo a meados, drogas y alcohol. Seguramente era más moderno que el edificio y la escultura de Oteiza.
Seguramente es verdad que la Barcelona actual es ciudad de empatía y diversidad.












