lunes, 21 de junio de 2021

A todo se acostumbra uno

 

Este edificio lo tengo delante de mi casa. Lo veo cada día. Ahí está. Enfrente y con pretensiones.


A todo se acostumbra uno.

 

Me he tenido que acostumbrar a este batiburrillo de molduras incongruentes, a unos pináculos esquineros desproporcionados, a un frontispicio descabellado, a unas proporciones desatinadas, a unas acróteras absurdas, a unas balconeras con guardapolvos disparatados...

 

¿Hay orden en la composición? Sí, pero es un orden delirante.

¿Hay un equilibrio en la relación entre vacíos y llenos? Sí, pero se trata de una relación enmascarada por la ornamenteción.

 

El coronamiento de muchos edificios de l’Eixample de Barcelona son una un verdadero galimatías.

 

No sé qué pensaban aquellos arquitectos cuando dibujaban los planos. Con aquellas florituras quizás creían que podían tocar la gloria celestial o quizás pretendían acercar la albañilería a los angelitos.

sábado, 19 de junio de 2021

Seducción y equilibrio

Obra de Amanzia Guerillot Inganni vista por detrás


 

Entre la Verdad y la Belleza se establece un juego de seducciones mutuas.

 

Esto no es romántico sino más bien el restablecimiento de un equilibrio antiguo. La seducción debe ser contrapesada para evitar la sobreabundancia de afectos.

 

–cualquier exceso desequilibra–

 

incluso el exceso de información y de transparencia, el primero distrae y el segundo deja la fealdad de las vísceras al descubierto.

 

miércoles, 16 de junio de 2021

Calor y adaptación

 

 Benet Rossell (1937-2016)

 

 

Desde que empecé mi vida laboral que oigo decir que estamos en tiempos de cambio: transformación de los hábitos de consumo, cambio de las relaciones comerciales y laborales, alteraciones y modificaciones culturales, sustitución del modelo de enseñanza y cambio del paradigma artístico.

 

El primer jefe que tuve, un hombre inteligente que había sido comerciante de carbón, aseguraba que la inteligencia se demuestra con la capacidad de adaptación, así, por esta razón, él dejó de vender carbón y se dedicó a la distribución de gas butano y añadía que cuando la gente dejara de utilizar el butano vendería otra cosa que calentara.

 

Aquellas eran palabras sabias. El secreto está en encontrar cosas que calienten, ya sea una friega con aceites de pediluvio o con extractos triples de acacia, iris o heliotropo, con la pomada de la tortuga o ya sea con buena poesía que estimule la inteligencia y los sentidos, ya sea con el calor de la amistad y de algún otro producto calorífico.

 

Lo malo de todo esto es que algunos creen que una buena forma de calentarse es liarse a tortas.

domingo, 13 de junio de 2021

Bach. Sonata nº 4 BWV 528 II Adagio - Alexander Orpinell Kristjansdóttir

 

  https://www.youtube.com/watch?v=2eHy9rzcW-E

 

Canal de youtube: ALx

 

¡Cuánto me gustan las transcripciones para piano de las sonatas de Bach!

 

En este caso se trata del Adagio de la sonata nº 4 BWV 528 II.

 

El pianista Alexander Orpinell  Kristjansdóttir hace una interpretación extraordinaria.


viernes, 11 de junio de 2021

Joan Margarit - Las estructuras y el proyecto arquitectónico

Felipe Sérvulo, José Florencio Martínez

Francesc Cornadó y Joan Margarit

 


Durante los primeros cinco de la carrera de Arquitectura, en la asignatura de Proyectos, nos insistían sobre el valor de la composición de una fachada, la buena distribución de los interiores del edificio, el equilibrio de volúmenes, la adaptación del edificio al entorno urbano o al medio ambiente, la funcionalidad de los espacios, el equilibrio entre vacíos y llenos, etc. 

 

Las correcciones de los proyectos que presentábamos eran tremendas y los profesores implacables, a veces rozando el insulto. 

 

Cuando ya veíamos el proyecto más o menos compuesto, cumpliendo las condiciones que he citado, intentábamos meter una estructura que sustentara todo aquello. Colocábamos pilares y jácenas de una manera más o menos razonable, procurando siempre que la realidad estructural no desvirtuara el conjunto de volúmenes que previamente habíamos diseñado. En otras palabras, supeditábamos los elementos estructurales a la composición de espacios y fachadas.

 

Llegó el sexto curso  –entonces, en el plan de estudios de 1979, la carrera tenía seis cursos más el Proyecto Final de Carrera– y en este último curso, nos encontrábamos con la asignatura “Las estructuras y el proyecto arquitectónico” con el profesor y catedrático Joan Margarit, el buen arquitecto y gran poeta que más adelante recibiría el premio Cervantes, un hombre extraordinario del que aprendí mucho, tanto en la carrera como después; tanto de su práctica profesional como de su poesía. 

 

Margarit nos hablaba de equilibrio. Nos decía que estructura y forma arquitectónica es un conjunto indisoluble. La estructura es forma en sí misma igual que lo es la composición de espacios. En su asignatura, Margarit nos enseñó a diseñar a partir de los elementos estructurales. Empezar siempre por el equilibrio.

 

No dejar nunca que la vanidad de una forma se supeditara a una realidad equilibrada.

 

Así es la poesía de Joan Margarit (1938-2021) y así lo fui entendiendo. Cada vez que leía sus versos recordaba sus clases y su extraordinario magisterio.

 

La estructura forma parte del poema. Es consustancial.

 

El equilibrio es indispensable entre el contenido y la forma, entre la emoción y la razón, entre la expresión y el sentimiento, entre Eros y Thánatos, entre Apolo y Dionisos. Del equilibro nace el poema y gracias a él los edificios se mantienen en pie. Todo poema que no esté equilibrado se cae de las manos.

 

Acabada la carrera, con la práctica profesional, coincidí en diversas ocasiones con Margarit y, años más tarde como poeta nos fuimos viendo con mucha más frecuencia y las conversaciones se alargaban. Siempre admiré a mi profesor de Estructuras y al poeta.