miércoles, 12 de diciembre de 2018

Unas declaraciones personales sobre estética


Lluís Sanz Torradeflot (in memoriam)


Como siempre

1)

La frivolidad está en el orden del día, como siempre.
Entiendo el arte como expresión, como el discurso que explica la realidad formal, es el lenguaje de la estética en el sentido filosófico del término. Su discurso no se detiene en el argumento, sino que, a través de las formas, da razón del contenido íntimo de la realidad.


2)
Vivimos una época de vanidad, como siempre.
El artista, salvo honrosas excepciones, parece que esté buscando el oropel y los medios de comunicación buscan el espectáculo y la pachanga, esto no tiene nada que ver con la búsqueda de la belleza y la expresión formal. Objetivo del arte y la búsqueda obstinada de la perfección.

3)
El espectáculo de lo superfluo deslumbra, como siempre.
Más que a la originalidad, doy especial valor a la creatividad y a la expresión. Me importa más cómo lo dicen que lo que se dice, eso lo dejo para la ética. Creo que la originalidad tiene poco recorrido, no veo nada original desde el tiempo del capitel dórico. Particularmente y sólo como cosa personal me gusta aquel lenguaje estético que se ocupa de la belleza, podría ser el caso del primer renacimiento.

4)
Las ideologías embrutecen el arte, como siempre.
El lastre de las ideologías limita la creatividad artística. Sin libertad de pensamiento no se puede crear ninguna obra de arte. Toda obra de arte afectada por un dogma o por una consigna ideológica tiene los días contados. El arte está por encima de la ideología.

5)
La trascendencia está sobrevalorada, como siempre.
Empezó a sobrevalorarse a partir del Romanticismo. Con su sensibilidad, el artista expresa el orden formal de la realidad. La expresión del artista trasciende su acción, pero desgraciadamente nos encontramos con demasiados "artistas" que sobrevaloran la trascendencia de lo que hacen y creen estar por encima del bien y del mal. La humildad es una virtud que ennoblece la creación artística. Trascendencia sí, pero la necesaria y humildad sí, pero la necesaria.

6)
Se confunde, en general, arte y artesanía, como siempre.
El arte y la artesanía son cosas distintas. El arte no es un oficio y la artesanía sí que lo es. El artesano tiene destreza y oficio, pero su buen hacer no conlleva trascendencia.  Aclaro lo de oficio: relaciono el concepto de oficio con el de seguridad de magisterio. El artesano sabe que cuando sea más mayor, cuando hayan pasado los años, será mejor artesano. El tiempo le habrá enseñado y será mejor a los cincuenta años que cuando tenía veinte; en cambio, el artista no tiene la seguridad de magisterio, el paso de los años no hará que su expresión o creatividad mejoren, el paso del tiempo no provee de estos dones. 


sábado, 8 de diciembre de 2018

Diccionarios


Imagen tomada de schaduwlichtje.deviantart.com/


He visto los lugares de trabajo de algunos escritores más o menos famosos, el sitio donde desarrollan su actividad creativa. Junto a la mesa o en una alacena aparecen varios diccionarios, algunos son de otras lenguas, los hay etimológicos, de sinónimos,  o incluso diccionarios inversos que acompañan principalmente a los poetes antiguos.

Los diccionarios informan y el autor decide la densidad del vocablo, el grosor del sinónimo, la ubicuidad de los antónimos, la magnitud de los significados, la extensión de la palabra, la amplitud de la adjetivación, el peso específico de la onomatopeya, la dirección y sentido del argumento, el gradiente de los modos adverbiales, la altura del sintagma, la intensidad silábica, la extraña precisión del verso, la gravedad de mensaje, el tono de acento...

El diccionario sigue la espiral de Arquímedes y al autor le cabe la posibilidad de seguir dando vueltas siguiendo la directriz de la espiral y perderse

Vista la imagen comprobamos que con los libros se pueden hacer muchas cosas, por ejemplo leerlos., aunque sean diccionarios.

Algunos artesanos (he conocido catorce) hacen papiroflexia y creen que están haciendo literatura de la buena.