Grabado en 'Iconologie oder Ideen aus dem Gebiete der Leidenschaften und Allegorien bildic. Autor desconocido
Andar por ahí pintando grafitis tiene sus riesgos, el grafitero lo sabe y se autoconvence de que en el riesgo está la gracia. Parece que sea partidario de aquella máxima nazi con la que exhortaban a los jóvenes diciéndoles, "vive peligrosamente".
El grafitero vive con la peligrosidad de un niño consentido y padece unas cuantas tribulaciones, a saber:
se gasta un dineral en pintura
respira los gases tóxicos del spray y esto le obliga a utilizar mascarillas
se ensucia la ropa con los churretes de pintura
tiene que pintar deprisa y corriendo para que no lo atrapen
se ve en la necesidad imperiosa de demostrar, a todo el mundo, que él es un niño malo
sale a pintar, principalmente, por la noche cuando los demás descansan
trepa por las fachadas asumiendo el riesgo de caer y romperse la crisma
se encarama por los vagones de los trenes y los pinta, y después, cuando ya los ha pintado, el tren se va
se enrabia cuando otro niño consentido pinta sobre su "obra maestra"
su anonimato es una forma de soledad estéril.
Pues bien, ahora, a estas diez tribulaciones se añade una más, un tormento que al grafitero le saca de quicio. Hoy, este grafitero ha de ver como los servicios públicos que pagamos entre todos empiezan a borrar sus pintadas asquerosas.
Ahora, el grafitero, aquel que tiene que demostrar a los demás que es un niño malo, ve como unos empleados borran su "obra de arte" y lo hacen vestidos con sus ropas de trabajo, a plena luz del día, utilizando unos medios limpios, sin correr ningún peligro y además cobran.
El grafitero no puede soportar esta tribulación sobrevenida y se le cae el spray al suelo como a quien se le cae el alma al suelo.
Hay otro elemento más y decisivo en sus acciones: el principio de la competitividad tanto con otros grafiteros como con la civilidad que procura cuidar del medio y de lo que todo sufragamos. Una aversión donde creen encontrar una identidad, la frescura que ellos creen de su ego. Tengo mis dudas de que los grafiteros a lo salvaje se retiren. Conozco muchos espacios grafiteados que fueron limpiados y volvieron a ser manchados. Es una cinta sin fin. Podían probar a leer a ver si se les grafitea en otra dirección sus cerebros.
ResponderEliminarAmigo paseante, estos artistazos están dejando las ciudades hechas una auténtica porquería. Insisten una y otra vez, van gastándose dinero comprando pintura para ensuciar y luego si hay que limpiar sus pintadas, nos toca pagarlo entre todos.
EliminarSalud
Otra dificultad más: si el "lienzo en blanco" ya supone una encrucijada para el artista gráfico consolidado, el "vagón en blanco" debe plantear un problema, como mínimo, mucho más grande.
ResponderEliminarLas lacas de colores en espray, tienen mucha calidad -sé de que hablo-; los pobres limpiadores tienen un árduo trabajo...
Sí, amigo Toy, lo que mencionas es otra tribulación más del grafitero, que es tan obtuso que, a pesar de sus tribulaciones, insiste en la idiotez de ir ensuciando las paredes y puertas.
EliminarSalud.
Me preocupa la ciudad de Barcelona, aunque este fenómeno se produce en muchas otras. Desde hace unos años, por razones de sobras conocidas, los locales comerciales (en el Ensanche siempre hay alguno en cada finca) están siendo abandonados poco a poco. Sus persianas bajadas son rápidamente pasto de nuestros "amigos" los grafiteros. Sucede así, hasta que muchos de ellos son ocupados por bares (regentados por chinos). Necesitan tener su almacén, para lo que cogen otro local, cuya persiana indefectiblemente será pintarrajeada por los susodichos individuos, los cuales sufren las tribulaciones que detallas en tu decálogo, pero siguen inasequibles al desaliento. Se distinguen unos de otros porque cada "autor" estampa su firma con un garabato. De las paredes, ni te cuento.
ResponderEliminarTambién me preocupa que las instituciones promuevan que presuntos "artistas" (Okuda es el más famoso) pintarrajeen edificios como los faros, tan hermosos, o silos harineros o edificios industriales (la obra de Fisac ha sufrido ya alguna agresión así). Reconozco, eso sí, que hay medianeras decoradas con gusto y mejoran.
Un abrazo
Amigo Gran Uribe, veo que ahora el ayuntamiento de Barcelona ha iniciado una operación de limpieza de grafitis. Lo veo en mi barrio, el Eixample. Veo que la limpieza se limita a las fachadas, pero quedan las persianas y puertas de los comercios, que ahora están hechas una guarrada, y actualmente nos encontramos delante de una porquería a medias.
EliminarSí, ya sabemos que la limpieza de las persianas quizá deba correr a cargo de los propietarios de los locales, pero quizá deberíamos exigir que se limpiara a cargo del grafitero gamberro.
Y quizá también alguien debería pensar en que hacer con la reincidencia.
Salud.
https://www.elfaradio.com/wp-content/uploads/2020/08/presidente_ajo_03-525x700.jpg
ResponderEliminarVeo en el enlace que han pintado ese faro y me parece una horterada de mal gusto, es tan de mal gusto la pintada como la foto de "familia"
Eliminarsalud
El de la camiseta amarilla es, naturalmente, "el artista", que pinta lo que le encargan de triángulos y cuadriláteros de colores (Okuda) y el de la derecha es "el de las anchoas" (Revilla).
EliminarTodos estos, tan dignos ellos, han querido hacer un "faro mejor"
EliminarSaludos
El principal problema del grafitero es que se cree que es un artista y cuando la realidad le pone en su sitio ve que ha estado años haciendo "el primo". Su ventaja es la impunidad, papi y mami pagan la multa y ya esta. La solución es que si le pillan le obliguen a restaurar lo dañado, por la mañana, con el fresco. Lo que ha hecho él y colegas de spray.
ResponderEliminarUn saludo.
Amigo Daniel, parece que los responsables de la cosa publica fomentan la impunidad de los guarros y delincuentes.
EliminarSi el grafitero gamberro se piensa que es un artista, es porque es un inculto mal educado que se cree con derecho de ensuciar lo que no es suyo. Suelen ser niñatos consentidos que ni siquiera se les puede exigir que limpien lo ensuciado porque, con toda probabilidad, no saben lo que es limpiar.
Salud.
Graffitis?, muchos
ResponderEliminarno son más que
pintadas, diciendo
estupideces, quiero
decir , lo que hay
en cualquier muro.
Amigo Orlando, algunos son garabatos con "mensaje", un mensaje que yo interpreto como una gamberrada.
EliminarSaludos
Bueno, está casi todo dicho, poco más a decir salvo que estoy de acuerdo en todas las afirmaciones. Precisamente hice una foto que pondré mañana sobre un mural, muy bonito que vi esta semana y en donde se demuestra que hay una gran divergencia entre los murales bien intencionados y los grafitis impúdicos.
ResponderEliminarUn abrazo
Amic Miquel, los garabatos y pintadas de los grafiteros gamberros y niñatos consentidos han dejado el paisaje urbano hecho una verdadera desgracia.
EliminarSalud
Francesc:
ResponderEliminartampoco apruebo esas pintadas feas y desagradables. ¡Cuánto mejor un buen mural!
Salu2.
Amigo Dyhego, con esas pintadas tan horrorosas han dejado el paisaje urbano hecho una porquería.
EliminarSaludos.