sábado, 31 de agosto de 2024

Gente ufana



En un territorio cuyas coordenadas geográficas conocemos muy bien, habita una gente que prospera fabricando embutidos. Es gente eclesial, de convicciones dogmáticas que tienen de sí misma un concepto muy positivo -hasta cierto punto petulante- que hace que se crean ser más que los demás.

No son más salvajes ni más feroces que sus vecinos, pero sí más intolerantes. 

Aunque huelen a mondongo, son civilizados, no portan dagas afiladas ni garrotes, pero claman "bon cop de falç".

Visten de forma sencilla, sin lujos ni ostentación y, sin embargo, su porte es ahuecado y ufano, pues creen que su tierra es la más ufana que existe bajo la capa del sol. 

viernes, 30 de agosto de 2024

Xenófobos contra el "art nouveau"


Casa Barsky (San Petersburgo).  Arquitecto Alexander Lishnevski

Los cosacos de San Petersburgo es una organización más o menos integrista y claramente xenófoba. Sus miembros descienden de los antiguos vándalos.


Es conocida su destreza militar y su afición por la música tradicional cosaca y eslava en general. Cantan una oración cosaca, suplicando al Señor que bendiga a su pueblo y les proporcione alimento, verdad y libertad.


De acuerdo con su sentimiento xenófobo se manifiestan a menudo contra los turistas y en una de sus manifestaciones, borrachos de vodka y con unos martillos en ristre, arremetieron contra el bajorrelieve diseñado por el arquitecto Alexander Lishnevski en 1910 que representaba la imagen de Mefistófeles situado sobre la puerta de la casa Barsky, un edificio de estilo art nouveau, de bellas proporciones y muy bien compuesto. Un art decó muy depurado.


Los cosacos de San Petersburgo destrozaron el bajorrelieve, gritaron contra los turistas y después se fueron a dormir la borrachera.



Observo que en algunas ciudades europeas, por ejemplo en Barcelona, encontramos gentes que les gusta viajar y visitar otras ciudades y que, a menudo asisten a manifestaciones xenófobas contra los turistas y dicen "tourist go home". Supongo que ninguno de estos que protestan aceptarán que se les califique de xenófobos.

miércoles, 28 de agosto de 2024

Vida fashion


Mientras tomaba un café a media mañana, he ojeado una revista de las muchas que tiene Svieta, la chica rusa que regenta la cafetería que tengo muy cerca de casa.

Varios artículos, todos ellos muy bien escritos, y sólo por esta razón ya daba gusto leerlos a pesar de los temas que se trataban:


¡Qué vida más fashion!

12 pistas para actualizar tu armario

Un verano rompedor

Sal y diviértete

Claves para elegir los vaqueros que necesitas

Detente en las cosas simples, te darán un subidón de felicidad

Lo natural es sexy

El secreto para vivir una experiencia "beauty"


Tomando el café me he leído un par de artículos, he saludado a Svieta y le he dicho que mañana volvería.

martes, 27 de agosto de 2024

Infinito sincategoremático


Después de unos días de retiro vuelvo a la ciudad de mis amores y todo me parece tan pequeño como siempre. Esta es una ciudad que gana en diversidad y, al mismo tiempo, es un infinito que se va empequeñeciendo.

Precisamente hoy, en la calle, al lado de la puerta de mi casa, alguien ha dejado en el suelo una botella de gaseosa La Pitusa y me ha parecido que aquel envase era la expresión de lo que he sentido al volver a la ciudad. 

La botella de gaseosa tiene una etiqueta en la que aparece una niña que sostiene una botella de gaseosa, también de la marca La Pitusa, en ella aparece a su vez, otra representación de la niña sosteniendo una botella de gaseosa, en la que vuelve a estar representada la niña con la botella en el brazo y así sucesivamente. Cada vez todo más pequeño, cada vez más interior, y así hasta el infinito sincategoremático.

Todo se hace más pequeño en el infinito.

sábado, 29 de junio de 2024

Pianos en la calle. Me voy

 Piano en la Plaza de Cataluña en Barcelona

Con motivo del concurso de piano María Canals, se han colocado en algunas calles céntricas de Barcelona unos pianos de cola para que los ciudadanos cívicos puedan dar rienda suelta a sus habilidades artísticas.

Pues bien, hay personajes incívicos que dan rienda suelta a su tendencia delincuente y arremeten contra todo, sin respeto ni a la convivencia, ni a la ley ni a la razón. 

Gamberros que quieren dejar constancia de su miserable existencia y pintarrajean el piano dejando sus "deposiciones artísticas" sobre el instrumento. Pintan unos taks asquerosos en el piano y en la banqueta y lo estropean todo, da asco.

¿Tendré que pensar aquello de que no se pueden dar perlas a los cerdos? o tendré que sospechar que, a la vista de los actos vandálicos y las gamberras, los organizadores del concurso ya no volverán a poner los pianos en las calles de Barcelona y los pondrán en otras ciudades donde haya más educación y respeto. Entonces, aquí nos preguntaremos sobre el por qué de la degradación cultural de esta ciudad que tanto había presumido de ser una avanzadilla cultural. 

Me ha disgustado tanto este acto vandálico y esta mugre social que recorre Barcelona, que me marcho una temporadita de mi ciudad y desconecto.

viernes, 28 de junio de 2024

Diversidad y dispersión

Figuras junto al río (1937) Constantin von Mitschke Collande


El pensamiento sólo será eficaz si tiene en cuenta la diversidad y la dispersión. Ambas son potencias. La una y la otra tienen la capacidad de elevar nuestra vida cotidiana a la categoría de obra de arte. Ambas son profundas como el lago salado de Agios Nicolaos, en su fondo se encuentra la entrada al Hades.   

La vida como obra de arte es incompatible con la oscura metafísica del artista, cuyo afán es contemplar su obra y decir: "que bien lo he hecho". 


jueves, 27 de junio de 2024

Charcutería y librepensamiento

 


Uno de los procedimientos utilizados habitualmente para manipular a la opinión y para alienar a la población es inculcarles una idea ÚNICA atractiva y fascinadora que cautive, que prometa arcadias felices y mundos gozosos y ofrezca una libertad que casi nadie sabe que significa, trufando todo ello con símbolos amables y llamativos.

Se trata de embutir las mentes con un mondongo chacinero formado por banderas, promesas, himnos, consignas panfletarias y toda una charcutería que rellene las meninges de la gente y que sustituya la materia gris por el material salchichero.

Embutiendo consignas, ya desde las aulas, se consigue manipular la historia, atontar al personal y eliminar el librepensamiento.

Se transforman las mentes y los cuerpos. Aparecen lorzas, semblantes bobalicones, cogotes asalchichados, labios estrambóticos y miradas obtusas. Allí donde podría haber unos cuerpos ágiles y despiertos, encontramos unos seres acartonados de una gran torpeza espacial que andan por ahí chocando los unos contra los otros. Encontramos torpeza mental, entumecimiento y fealdad que van acompañados de incomprensión natural, porque una cabeza embutida nada comprende, sólo cabe en ella la idea única que les han embutido.

Se sustituye lo racional por lo sentimental sin tener en cuenta que la silicona no tiene sentimientos.

miércoles, 26 de junio de 2024

Eje de ordenadas

Zwei Brüder (1931)

Elfriede Lohse Wächtler



Cuando acecha el empuje

de la ira secular

-algo que suele ser habitual-,

el odio se convierte en cólera;

entonces el homo sapiens que muerde

empuña cualquier herramienta cortante

para hacer daño y lo hace.


Fragmento de "Eje de ordenadas" de mi libro -Odis, venjances i altres tractats geomètrics-


lunes, 24 de junio de 2024

La realidad y los mundos simbólicos

Retrato de Battista Sforzza. Piero della Francesca 


Los mundos simbólicos se me escapan. Creo en las cosas que son, como por ejemplo, una lechuga y no creo en las cosas que representan algo, como por ejemplo un himno.

Siempre he pensado que la realidad supera con creces todo lo que podamos tener en la cabeza en forma de abstracciones, creencias, ideologías o símbolos.

Lo más prodigioso y extraordinario de esta vida es la contemplación de la realidad. Lo que mayor admiración me produce es la expresión de la realidad despojada de cualquier aditamento ideológico, añadiduras baldías o aposiciones.

Creo que la contemplación de la realidad pura y simple, nos permite aceptar que en la vida puede existir el milagro. Es el milagro de los frutos sabrosos, el aleteo de los pajaritos,  la sombra de los pinos junto al mar,  el aroma de la carne a la brasa, la tonta risotada de los adolescentes, el jardín de las prímulas y las adelfas...

sábado, 22 de junio de 2024

Jaime Balmes. Apetito

Cafe Scene in Paris, 1877. Henri Gervex


Me pregunto como es que siendo tan joven me apeteciera leer "El Criterio" de Jaime Balmes. Tenía poco más de dieciséis años y durante una temporada me dediqué a leer "El Criterio". Entonces comía poco, era en el comedor de la empresa, y durante unos meses, cada día, después del almuerzo, me apliqué en la lectura de aquel libro del presbítero de Vic. 

"El pensar bien consiste, ó en conocer la verdad, ó en dirigir el entendimiento por el camino que conduce á ella. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad; de otra suerte, caemos en error."

Así comenzaba el libro. Ciertamente estas sentencias atrapaban mi atención en momentos de digestiones escasas. Entonces yo era un desganado y aquel libro no lograba despertar mi apetito, aunque sí mi interés por las palabras de aquel hombre tan sabio.

Jaime Balmes (1810-1848) me parecía un hombre moderado, aunque yo, en mí adolescencia, tampoco es que persiguiera ninguna moderación, pero seguía leyendo. Veía en el libro la expresión de un filósofo que buscaba la conciliación.

Para Balmes, la delactatio terrena (delicia terrenal) era la monarquía burguesa. Él era de Vic (antes Vich), territorio carlista. Aborrecía cualquier forma de reacción o de revolución, era un conservador que desconfiaba del sentido común de los catalanes, quiero decir que ponía en cuarentena el seny català y esta era su postura de entonces. Yo creo que si viera el panorama actual y las barrabasadas de los responsables políticos de ahora, el presbítero Jaime Balmes, a pesar de su tonsura, se tiraría de los pelos.

Yo, sin embargo, continuaba con  "El Criterio" cuya lectura no remediaba mi inapetencia. A veces parecía que Balmes quería perdonarme la vida de adolescente. Aquel libro tenía una carga moralizante que el autor enmascaraba con sombras cartesianas.

Las lecturas de la adolescencia suelen dejar huellas, no creo que Balmes dejara ninguna huella en mí, solamente dejó el recuerdo de mi falta de apetito.