Parece que en la actualidad escasean los oficios tradicionales. Según informan, también escasean los buenos profesionales de cualquier gremio.
Para remediar estas carencias, no creo que podamos fiarlo a la inteligencia artificial, ni siquiera a la inteligencia emocional, con ellas no se pueden instalar bidés ni construir cloacas. La inteligencia artificial no puede sustituir a un fontanero ni a un pizzaiolo. La inteligencia emocional puede servir para evitar arrebatos inútiles pero no sirve para reponer los tarros de garbanzos cocidos en una estantería de un supermercado.
Hay oficios indispensables, no podemos prescindir de ellos.
Creo que en estos momentos hay un oficio crucial, me refiero al noble oficio de ebanista, me refiero al ebanista que hace buenos muebles, no me refiero a los muebles seriados de esos que suministran a medio montar algunas multinacionales de origen nórdico. No, no y no; me refiero a muebles de calidad que sirvan para amueblar espacios y cabezas.
Se necesitan ebanistas conscientes que puedan construir y barnizar buenos muebles. Se necesitan porque hay infinidad de individuos que tienen que amueblar sus cabezas. Hay que amueblar las cabezas para que los individuos confíen más en la inteligencia racional que en la inteligencia emocional, individuos que sean conscientes de que la inteligencia artificial, con frecuencia nos suministra errores de bulto, quiero decir que a veces nos proporciona una especie de mobiliario a medio montar y mal barnizado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario