
Johann Balthasar
Neumann (1687-1753) está considerado el más importante de los arquitectos del barroco alemán.
A mi modo de ver
se trata de uno de los más clásicos arquitectos barrocos alemanes.
Además de un
magnífico arquitecto, era petardero, fundidor de campanas, matemático y militar
experto en armamento y construcción; alcanzó el rango de coronel de artillería.
Se formó en el
estudio de teóricos como Furttenbach y Strum y con los arquitectos von Welsch,
Johann Bernhard Fischer von Erlach, Hildebrant y los checos/bávaros Dientzenhpfer.
Como buen militar constructor,
su concepción del espacio era muy racional. Su idea de la organización de los volúmenes arquitectónicos era una idea clásica. Es en este sentido, que yo
considero a Neumann como un arquitecto casi más clásico que barroco.
Neumann fue un
gran técnico que supo trabajar en equipo y apreciar las ideas de sus
colaboradores, estos, inmersos en un ambiente barroco, elaboraron los trabajos de
decoración y acabado de las obras de Neumann.
Los trabajos de
decoración se desarrollaban sobre unas plantas muy sólidas de concepción
clásica. Al final, sin embargo, lo que ven nuestros ojos son los detalles de
acabado, y en ellos vemos un barroco exquisito que también Neumann admiraba.
La obra más
destacada de Johann Balthasar Neumann es la Residencia de Würtzburg (1735).
Patrimonio de la humanidad.
Se trata de un
edificio de planta rectangular de 167 x 97 m. con cinco patios interiores. Observamos en
la obra las influencias de Hildebrandt, pero es en el desarrollo de los volúmenes
donde encontramos la mano de Neumann, lo vemos en la capilla con unas columnas
que sostienen el voladizo sinuoso de la tribuna y sobre todo en la sala
imperial cuya planta octogonal responde al antecuerpo central de la fachada
principal.
En los interiores
de la Würzburger Residenz trabajaron
los estucadores Bysz y Bossi, el pintor Januarius Zick y el tapicero Andreas
Pirot que adornaron las salas blanca, oval y veneciana.
En el techo del espacio
principal, el de la escalera de honor, formada por tres tramos rectos paralelos
a las zancas sostenidas por arcos inclinados, encontramos la mayor pintura al
fresco del mundo que Tiépolo acabó a finales de 1753.
(Personalmente, prefiero
otras obras de Tiépolo).
Excusad la
extensión de este escrito y su profusión de datos y permitid que exponga lo que
a mi entender son los mejores rasgos de este magnífico arquitecto y petardero alemán.
Su maestría la
hallamos en la composición de las plantas de sus iglesias rurales, en ellas
la estructura que viene determinada por la combinación de espacios
circulares o elípticos que se intersectan formando maclas de cuerpos redondos,
con esto, consigue Neumann una magnífica distribución de la luz que penetra por
los vanos de las fachadas. En esto sí que Neumann es un auténtico arquitecto
barroco, gran petardero y cohetero de la luz natural.
Vierzehnheilingen
Destaco la Iglesia
de la Peregrinación de los Catorce Santos Vierzehnheilingen (1743), que según Nikolaus
Pevsner, puede considerarse la obra culminante de la época barroca.