
En España estuvieron más de cien años guardando las vacas. Ya lo hacían antes de Luis de Narváez.

En España estuvieron más de cien años guardando las vacas. Ya lo hacían antes de Luis de Narváez.
Sólo tú en la noche. Josep A. Niebla (1945-2021)
Deseamos sólo aquello que conocemos y amamos, sólo lo que hemos conocido y que permanece en la memoria.
Con lo que desconocemos podemos urdir una idea imaginaria que incluso podemos acariciar mentalmente, pero desearla es una ficción.
Sobre una urdimbre de cosas ideales, la imaginación teje un tapiz hermoso que luego la realidad se encarga de manchar.
Lo real siempre es inferior a lo imaginado. Tiene lamparones y descosidos. Benditas imperfecciones que perpetuamente nos conmueven.
Con la imaginación, el desengaño está servido.
Al chasco, a la decepción, al fiasco, al desencanto, a la desilusión y a la burla, los psicólogos le llaman “choque con el principio de la realidad” y cobran por diagnosticarlo.
Lo que nos conmueve –lamparones, conflictos, máculas– estimula al artista que, buscando la perfección imaginada, se expresa y crea sus bellas obras y, por lo que hace, sólo unas pocas veces cobra.
Cada vez veo más edificios sucios, parece que los cristales sólo conocen el agua de la lluvia, nadie los limpia. Observo, además, una falta de mantenimiento preocupante, sobre todo en la arquitectura high tech.
Las fachadas están llenas de grafitis espantosos, parecen la piel tatuada de individuos que, durante muchos años de su vida, habrán de pasear de aquí para allá la tinta que tienen impregnada en su piel .
Me preocupa la suciedad. Me dan asco las ratas que se corren por los túneles y andenes del metro, muchos de estos roedores infectos se pasean por las plazas más céntricas de la ciudad.
Echo en falta una desinfección regular de las cloacas. Exijo más limpieza
en las redes de saneamiento, en los contenedores de basura, en las calles, en
los aseos de los bares y restaurantes, en los comercios… Hay mucha porquería.
La la porquería salta a la vista y la peste recorre la ciudad, viendo tanta suciedad, sospecho de la mala gestión de la que no se ve, y me pregunto qué ocurre con:
§ los vertederos, tanto los autorizados como los ilegales,
§ la recogida y eliminación de los restos biológicos de los hospitales,
§ los detritus orgánicos procedentes de las plantas industriales donde se elaboran argamasas de carne y heces fecales,
§ los fluidos procedentes de los cadáveres de tanatorios y cementerios,
§ los desperdicios de mataderos,
§ los purines procedentes de granjas intensivas y extensivas,
§ el estiércol producido en las granjas autogestionadas por los progresistas neorrurales,
§ los restos de depuradoras,
§ los restos líquidos y pastosos generados en las cocinas industriales de comida “para llevar”
§ los excrementos sólidos y líquidos de animales y de humanos,
§ la eliminación de los cadáveres de animales,
§ y un largo etc.
Todo esto es una enorme cantidad de mierda cuya mala gestión y tratamiento puede provocar infecciones a las personas que la producen, ya sean de derechas o de izquierdas, influencers o youtubers.
Los políticos deben asumir, entre otras, la responsabilidad de eliminar la mierda.

A finales del siglo XVIII un grupo de pensadores germánicos, con sus ideas pietistas, fundamentaron el romanticismo oscuro y cuestionaron la Ilustración.
Veo en algunas de sus propuestas los antecedentes de las distopías ciber-pop que hoy nos presentan el cine y la literatura de ciencia ficción.
Aquellos románticos oscuros imaginaron cacotopías desastrosas, mundos derrumbados, criaturas amorales y monstruos de estos que se producen en el sueño de la razón. Hoy vemos otros monstruos neo-noir, que son también sueños de una razón dormida: Aliens, Terminators, Blade Runners, androides y ovejas eléctricas…
Uno de aquellos filósofos germánicos del romanticismo fue Karl
Philipp Moritz (1763-1827), profesor de antigüedades y lingüística, que había
estudiado teología, psicología experimental y escribió sobre estética –algo muy recurrente en los
pensadores pietistas.
En una de sus obras, Karl Philipp Moritz expone un pensamiento que, en mi opinión, es un anticipo del ciber-pop.
Estas son sus palabras:
Como para igualar a Dios no podíamos llegar a formar criaturas, nos hicimos destructores: creamos al revés, ya que no podíamos crear en el sentido del porvenir.
Nos hicimos un universo de destrucción, y luego, con dulce complacencia, contemplamos nuestra historia, en la tragedia y en nuestros poemas.
Cabrit i cabrida. Miquel Barceló
Cuando todo se haya arreglado
ya no habrá pecados capitales, todos serán provincianos y menuditos,
Isolda no morirá de amor, desaparecerá entre las sombras cantando una canción ligera,
a ningún poeta se le ocurrirá escribir veinte poemas de amor y una canción desesperada, porque ya no habrá desespero,
los panes y los peces se habrán convertido respectivamente en galletitas crujientes y bocaditos de caviar,
los espejismos serán espejos que reflejarán lo real,
habrán desaparecido los grupos de whatsApp de las asociaciones de padres y madres de niños maleducados, porque ya no habrá niños maleducados,
las comunidades de vecinos sólo se reunirán para celebrar las onomásticas,
los veganos no nos impedirán comer lo que nos apetezca,
ya no habrá que recurrir a la hipocresía para conseguir una feliz convivencia,
lo ñoño, lo sensiblero, lo pánfilo y la blandenguería facial serán sólo una anécdota.
Cuando todo se haya arreglado todos seremos calvos. Yo ya lo soy.
Teníamos la cabeza gacha, peluda y huesuda. Las orejas grandes y caídas aún oían los gritos de los sátiros.
Aprendimos a lanzarnos pedruscos a la cabeza, escogíamos los que tenían las aristas más vivas. Desollamos asnos y con sus quijadas matábamos a nuestros hermanos.
Desde
entonces que somos peleones y contradictorios. Nos encandila la sinrazón del
amor y celebramos las majaderías que no sirven para nada. Nos creemos muchas mentiras a sabiendas que lo son.
Ahora parece que nos hemos levantado un poco, andamos un poco más erguidos, sabemos guisar y hemos construido redes de alcantarillado.
De nuestras contradicciones han salido muchas obras de arte, en ellas hemos guardado lo más preciado que teníamos.
Contemplamos a un lado, las obras de arte y al otro lado, el capazo donde guardamos los pedruscos que tenemos preparados para lanzarlos a la cabeza de otros, que también contemplan algunas obras de arte.
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