lunes, 22 de noviembre de 2021

Artistas filonazis

Richard Müller

 

La Falange de los Fuertes fue un grupo de artistas alemanes que produjeron su obra durante el III Reich. La obra de estos artistas filonazis se caracteriza por un cierto “estaticismo” que parece recordar el final del periodo arcaico de la estatuaria griega. 


A los germánicos les falta la movilidad característica de sus contemporáneos italianos, los futuristas del “filo-fascio”.

 

Max Klinger



Pertenecieron a la Falange de los Fuertes, Richard Müller, Hans Unger, Otto Greiner, Oskar Zwintscher, Sascha Schneider, el escultor Georg Kolbe y su admirado Max Klinger. Fueron artistas que expresaron el signo de su tiempo y de la sociedad que les tocó vivir. El arte expresa precisamente esto.

 

Oskar Zwintscher


El artista es sensible a lo que ve y lo expresa según su sensibilidad. Estos artistas conocieron el rigor de la guerra y pusieron sus esperanzas en un nuevo orden. ¿Fueron responsables del futuro que les esperaba? ¿Contribuyeron con su arte al advenimiento de las desgracias posteriores? ¿Qué es antes, el huevo o la gallina? No lo sabremos nunca. No sé si estas respuestas nos las proporcionaría algún existencialista.


Nos hacemos muchas preguntas sobre la actitud de aquellos artistas, y de muchos de los nuestros ¿Qué pasó con Coderch o con Le Corbusier?, ¿y con tantos otros que tuvieron que aguantar la represión de un lado y del otro? ¿Cómo se utilizó su arte en manos de un poder totalitario?

 

Hans Unger

 

El arte, como muchas veces a lo largo de la historia, se prestó y fue utilizado con finalidades ideológicas y muchas veces fue creado para cumplir una determinada ideología. 


¿Fueron los artistas que crearon su obra bajo presiones?, o ¿fueron los artistas convencidos quienes crearon una obra claramente propagandística a voluntad?


El arte no es apolítico. La historia lo hace cómplice y casi siempre la historia lo explica mal, y con frecuencia se juzgan actitudes de ayer con unos preceptos morales de hoy; esto no vale, como tampoco vale el “quítate tú para ponerme yo”, que nadie tiene la autoridad para exigirlo, ¿habrase visto?

viernes, 19 de noviembre de 2021

Restos miserables

 Sant Miquel. Jaume Huguet (1415-1492)


Escribo poesía en catalán y todo lo demás lo escribo en español. Paso de una lengua a otra sin dificultad. Pienso y hablo indistintamente en catalán y en español y no quiero participar en ninguna cruzada a favor de ninguna lengua, solo quiero entender y hacerme entender. 


Como cualquier lengua románica, el catalán y el español son los restos de un latín mal hablado. Se han escrito magníficas obras literarias en los dos idiomas. Grandes autores han sabido utilizar los restos de aquella lengua imperial que, poco a poco y por pereza, se fue transformando en algo que ahora sirve para comunicarnos.


No voy a pelearme por unos restos más o menos miserables que algunos artistas los han sabido convertir en unos idiomas nobles. Pero de peleas nada de nada.

jueves, 18 de noviembre de 2021

Animal, demasiado animal

Mujer con espejo, 1943.  Max Beckmann

 

 

El poder es una máquina abstracta que engulle todo el esfuerzo y emoción de los ciudadanos para nutrirse y engordar. Se vale del engaño publicitario y de la manipulación de las voluntades individuales. Se vale del tonto útil, de los símbolos, de las entelequias patrióticas y de una serie de elementos esotéricos que propugnan creencias religiosas, mágicas o pseudocientíficas.


Al lado del poder se instala un sinnúmero de puritanos de diversos signos –de derechas y de izquierdas– que se creen poseedores de un ideal cívico, de una verdad exclusiva que según afirman es universal, que sirve para todos y que nos hará muy felices.


Con esta excusa nos quieren poner en fila y así, juntitos y alineados, siguiendo sus consejos o imposiciones alcanzaremos la felicidad. Son los redentores que habrán de suprimir el dolor de la vida.


Son tan refinados sus consejos y tan elevados sus ideales, que su altura me produce vértigo. Temo caerme de aquellas alturas y pegarme un batacazo descomunal.


Soy volteriano y creo que el ser humano es un animal, demasiado animal, –hala Nietzsche, ahí va esta– y por lo tanto, soy incapaz de alcanzar las cimas de las que hablan los puritanos moralistas de izquierdas y de derechas, los nacionalistas mesiánicos, independentistas fanáticos o los engreídos supremacistas. 


En las altas cumbres de los ideales no veo más que vileza y depravación.


Las leyes y la educación nos valen para impedir que el salvajismo natural del ser humano se desmadre y sirven para evitar que la animalidad ponga en peligro la integridad de los hombres y mujeres que viven en este mundo maltrecho por la irracionalidad.


No me fio del buen salvaje y menos aún de aquellos que nos dicen que abandonemos los pequeños vicios mientras se reservan para sí los grandes; desconfío de aquellos que nos dicen que cuidemos el cuerpo y que vayamos a sudar a los gimnasios y que no comamos bistecs de ternera, que seamos todos más atléticos, que no abusemos del alcohol y añaden que la inteligencia emocional es el no va más de lo más.


Dejadme tranquilo, no me hagáis tan puro como vosotros. Dejadme la menuda libertad de vivir como me vaya bien, de forma higiénica y de acuerdo con la ley, que, aunque sea vegano, abstemio y vaya al gimnasio, no voy a zafarme del final que a todos nos espera.

martes, 16 de noviembre de 2021

Bajo una presencia deteriorada

 


Ugo Foscolo

Michelangelo Buonarroti

Giochino Rossini

Nicolò Machiavello

Galileo Galilei

Leon Batista Alberti

 

están bajo la presencia de un Cimabue deteriorado.

Al lado hay una arquitectura noble, para mí uno de los mejores edificios del mundo.

lunes, 15 de noviembre de 2021

La barriga de Richard Wagner

 

Cósima Liszt y Richard Wagner. Foto de 1872

 

 

Aunque estuviera enamorado, Wagner siempre miraba desde arriba.


Creía que las cabezas de sus congéneres, por más altas que fueran, quedaban, como mucho, a la altura de su barriga.


Su música es así. Unos compases desde lo alto para que los demás levanten la mirada.


Estaba convencido que, desde lo alto, desde el Walhalla, donde se hallan los espíritus laureados, él podría cambiar el arte del mundo, que naturalmente está aquí abajo, a la altura de su barriga.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Stendhal – Le Corbusier

 

 Concomitancias

 

Stendhal no se llamaba Stendhal, se llamaba de otra manera.

El escritor francés Stehdhal no era de Francia, era de otro sitio.

 

Le Corbusier no se llamaba Le Corbusier, se llamaba de otra manera.

El arquitecto francés Le Corbusier no era de Francia, era de otro sitio.

 

Francia siempre ha dado acogida a los buenos artistas. Los afrancesa.

 

Stendhal fue uno de los más extraordinarios escritores de su época.

Le Corbusier fue uno de los más grandes arquitectos de su época.

 

Stendhal escribía como si antes nadie hubiese escrito nunca nada.

Le Corbusier proyectaba edificios como si antes nadie hubiese proyectado nunca nada.

 

La Cartuja de Parma no ha existido nunca, solamente estaba en la cabeza de Stendhal.

El Plan Macià de urbanismo no se construyó nunca, solamente existió en la cabeza de Le Corbusier.

 

Stendhal consideraba que la sociedad francesa que lo acogía era moralizante y petit bourgeois.

Le Corbusier consideraba que la sociedad francesa que lo acogía era racionalista e hipócrita. Ambos coincidían.

 

Stendhal y Le Corbusier aborrecían la retórica y el recargamiento y, sin embargo los dos eran hiperbólicos, teatreros y unos auténticos exhibicionistas. Dicharacheros, los dos conocían a mucha gente, pero tenían pocos amigos.

 

¡Pobre Stendhal!, fue a comer a un restaurante de París y al salir, cayó muerto en la calle frente a la central del Crédit Lyonnais. Lo encontraron unos transeúntes. El cadáver tenía la mano metida en el bolsillo donde guardaba su reloj de oro.

 

¡Pobre Le Corbusier!, pasaba las vacaciones en su cabaña de Roquebrune Cap Martin, junto al mar, fue a nadar y al salir del agua, cayó muerto en la arena, donde rompen las olas, y allí fue encontrado por unos pescadores.