El Profeta –Pablo Gargallo (1881-1934)
El Modulor –Le Corbusier (1887-1965)
Con el brazo levantado los dos profetizan.
Con alturas similares, El Profeta de Gargallo mide 2,35 metros de altura y El Modulor de Le Corbusier mide 2,26 metros.
Los dos son cubistas y gritan.
Pablo Gargallo esculpía por las mañanas y dibujaba por las tardes. Le Corbusier pintaba por las mañanas y proyectaba por las
tardes.
Puristas y comprometidos con la vanguardia europea, los dos eran unos cubistas fervientes que tenían en su mente geometrías proféticas.
Gargallo reclamaba la luz entre los volúmenes vacíos y, con el bastón en la mano, El Profeta lanzaba un grito conminatorio.
Le Corbusier dibujaba y profetizaba gritando. Quiso implantar una nueva escala de medidas y proporciones.
Con brazo derecho de uno y con el izquierdo del otro, los dos pretenden que su grito alcance todos los confines del universo.
A la altura del ombligo, donde se encuentra el centro de gravedad del cuerpo humano, es donde El Modulor tiene un agujero, el vacío, el lugar desde el que parten las escalas y las medidas que profetiza Le Corbusier.
En el centro de gravedad de El Profeta, donde estaba su furia umbilical, es donde de Pablo Gargallo esculpe la gran oquedad, el lugar donde no hay nada, donde todo ha desaparecido convirtiéndose en el gran grito amenazante.







