domingo, 17 de marzo de 2024

Mentiras en el cine

 
El alquimista (1790). Rembrandt



Peter Shaffer y Miloš Forman han repartido mentira y maldad por el mundo.

¿Por qué nos representan a Mozart como un tontín juguetón?

No, no y no, Mozart no era como nos lo muestran estos Shffer y Forman, fue un compositor cultísimo, de una creatividad casi ilimitada. En sus partituras no encontramos ninguna señal de frivolidad y, en cambio, esta pareja de mentirosos -Shaffer y Forman- se han reído del compositor y de la cultura y se han reído de todos nosotros. Luego va la inculta academia de Hollywood y concede a la película Amadeus, 8 estatuillas que son como 8 idioteces de estulticia condensada.

Los citados mentirosos son capaces de tergiversar la historia con el fin de que no estropee su espectáculo de mentira y maldad insolente. Convierten a Wolfgang Amadeus Mozart en un payasete y a Antonio Salieri en un envidioso y truculento malhechor capaz de envenenar a cualquiera. Ni lo uno ni lo otro. Ambos compositores se respetaban y ambos compusieron una obra que ni Shaffer ni Forman conseguirán nunca entender, pues su opacidad moral les faculta para convertir la belleza en un juego criminal de mentiras.

Casi nunca voy al cine, pero cuando vi la película Amadeus, ya se me quitaron las pocas ganas que tenía de ver tanta idiotez proyectada en una pantalla.


16 comentarios:

  1. La película me gustó mucho,la fotografía, música,,todo,por supuesto que no me creí que Mozart fuera o hiciera el tonto.No espero del cine,el valor histórico,busco otros valores y el entretenimiento.
    Saludos

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  2. Amigo Car res, a mí no me gustó la película, no me creí nada de lo que decían y además me indigné, no valoré otros aspectos porqué la dimensión de la mentira invalidó toda opinión.
    No me gusta el cine, hace más de diez años que no veo ninguna película ni en las salas de cine ni por televisión ni por internet, no lo aguanto soy incapaz de prestar atención más de tres minutos, en cambio puedo seguir una obra musical larguísima, prestando atención a cada detalle, aguanto la óperas más largas, algunas ya sabes que tienen una duración de cinco horas.
    Saludos

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  3. Tampoco a mi me gusta el cine, salvo contadas películas, pero son tan escasas que las puedo numerar con las dos manos.

    No he visto esa película que mencionas, la de Mozart, por lo tanto, no puedo opinar, pero visioné, porque me lo recomendaron y porque quería ver en la pantalla la resolución de El nombre de la rosa, del semiótico Umberco Eco, y porque el tema trataba de Guillermo de Ockham, y te aseguro que no tenía nada que ver con la novela, ni el mensaje, ni el final, retocado y diferente, ni tan siquiera la puesta en escena.
    No creo en las películas, porque son eso, películas.
    Un abrazo

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    1. Miquel, en general el cine es del agrado de un gran número de personas. No comparto este gusto, además no aguanto más de tres minutos una película, seguramente me pierdo una gran cantidad de cosas buenas, sí, pero con las lecturas, la escritura, el dibujo, las amistades, la música ya tengo todo el tiempo ocupado. tampoco me gusta el queso y ya está, mira lo que pasa, a los veganos no les gusta el jamón.
      Salud

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  4. Una persona que és capaç de compondre tot el que va compondre, no pot ser un idiota. La pel·lícula no em va agradar precisament per com tractaven al compositor.

    Salut.

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    1. Amic Puigcarbó, al película Amadeus va ser una mentida monumental. Mozart es un far que il·lumina la civilització occidental, la seva obra es grandiosa tant en qualitat com en quantitat. Aquests que diuen que Mozart era un compositor frívol no saben quasibé res. No han escoltat, per exemple, el motet "Ave verum, corpus", ni "Exultate iubilate" ni el Rèquiem, ni res de tot això i segurament els complauen el ritmes adotzenats de l'actual música caribenya. Ja s'ho faran.
      Abraçades

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  5. Lo raro , es
    que no
    ridiculizaran
    a Beethoven,
    como era
    sordo .... .

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    1. Supongo que no ridiculizaron a Beethoven porque lo confundieron con aquel perro San Bernardo de la película estadounidense de 1992 dirigida por Brian Levant, (!vaya otro!)
      Salud

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  6. jaja Mi querido FRANCESC, la película, basada en una obra de teatro escrita por Peter Shaffer, que él mismo adaptó a guion con la ayuda de Forman, no pretende ser un fiel reflejo de la realidad; de hecho, nada más lejos, pero es que para eso están las biografías y los documental histórico. Es una obra de ficción, nada más. El cine tiene un lenguaje propio, el cinematográfico, en el que importa la fotografía, los planos, los encuadres, el ritmo etc... muy diferente del lenguaje literario o el musical. Como todo lo que vemos como espectadores, necesita una predisposición y apertura de mente, porque si no, te ocurre como comentas, que como todo lo que veías te parecía mentira, en lugar de apreciar lo que ves en la película, te enerva y es natural. Amadeus, se toma numerosas licencias creativas (con rastros de verdad, rumores y total ficción) Ofrecer un retrato de Mozart totalmente subjetivo –que comprendo te irrite, porque es cierto que parece un tontín- Pero es que no es él. Amadeus muestra a Mozart, a través de los ojos y los recuerdos de Salieri, que es al mismo tiempo su mayor admirador y su mayor enemigo. Mozart en esta película, no queda explicado, es un misterio del que solo nos descubren algunas piezas. Si te paras a analizar la película en realidad lo que dibuja son dos figuras antagónicas, Salieri, prometido y entregado a Dios y a la música, esperando recibir a cambio un talento extraordinario. Uno de los sacrificios que ofrece es la castidad, una decisión (totalmente ficticia, porque el auténtico Salieri se casó y tuvo descendencia) contrastándolo con Mozart, a quien dibuja como a un mujeriego incontrolable; por cierto, un detalle curioso es la afición de Salieri por los dulces, un claro sustituto del sexo. Salieri ve a Mozart, como un joven alocado con una risa escandalosamente ridícula. Es Salieri quien le ve así y la película amplifica esta imagen esperpéntica porque esperaba encontrar a alguien merecedor del don divino que ha recibido, alguien virtuoso desde su punto de vista, halla justo lo contrario. No lo entiende, y cuando Mozart comienza a ganarse la simpatía del Emperador, demostrando su inmenso talento, ridiculizando a los demás, Salieri enfurece, rechaza a Dios y clama venganza por considerarse víctima de una intolerable injusticia. Este es el argumento sobre el que gira la película, que no es más que eso, un cuento, cuyos personajes son tan ficticios como el mundo del cine, aunque en este caso tengan su inspiración en personajes históricos. Pero esto no ocurre sólo en el cine, fíjate cómo deja la literatura a Aquiles. Homero en la Ilíada lo convierte en un ser vengativo y tremendamente cruel, casi desliza la idea de que él y Patrocio eran amantes ¿ fue cierto? ¿ quien sabe? Pero nadie niega el valor literario de la Ilíada. Sé que no te convenceré en absoluto, pero aunque no te lo parezca Amadeus es una gran película, como Mozart un gran músico, incluso seguro que Aquiles, también fue un gran tipo, como tú jajaja Un beso grande. El cine, guarda muchos tesoros, magia y belleza, como todos los estilos artísticos, sólo tienes que darle una oportunidad : )

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    1. Querida María, estos dos individuos (Shaffer y Forman) metieron mucho mal en el mundo, difundieron unas mentiras que han calado profundamente, debido a su espectáculo de embustes hay muchas personas que hoy tienen una imagen equivocada de Mozart, uno de los más grandes compositores del mundo, hoy ven al compositor como un payasete tontilón.
      Unos pueden hacer espectáculo, teorizar sobre el lenguaje cinematográfico, pueden contarnos cosas de encuadres, de fotografías fijas o en movimiento, de ritmos y planos y pueden ganar dinero a espuertas, todo esto puede ser positivo, sí, pero lo que no deben hacer es difundir mentiras y hacer cada vez más grande la bola de la incultura.
      Lo que se dice en la película sobre Antonio Salieri es una mentira de la altura de un campanario y lo que se dice de Mozart es todo mentira inconmensurable, juntan mentiras y embustes y nos lo sirven con lucecitas y risitas.
      Las licencias creativas de unos personajillos que sólo persiguen el oropel “hollywoodiense” se las podrían guardar en el desván de sus lujosos apartamentos. Todo el cuento que quieran contarnos puede ser una diversión frívola pero no debe ensuciar la figura de un artista como Mozart. Y ya sé que en el cine se han contado otras patrañas y sandeces con el fin de sacar un beneficio y dar lustre al oropel de directores y de actores, pero debemos convenir que esto sólo ha servido para emponzoñar.
      Seguramente el cine guarda muchos tesoros que desconozco y me los pierdo, como las delicias del queso que también me las pierdo mientras digo que “Amadeus” es una desgracia que ha causado mucho daño.
      Abrazos mil.

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  7. La vida como película, lo queramos o no. Y Mozart a cualquier hora.

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    1. Amigo Fackel, a mí me pasa lo siguiente: no me gusta el cine y escucharía la música de Mozart a cualquier hora.
      Salud

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  8. Soy bastante aficionado al (buen) cine. Menos que María y más que tú :-), sin duda.
    Esa película que citas empecé a verla en su día, pero confieso que aguanté poco rato porque me pareció que ponían sus sucias manos sobre Mozart, como en el famoso relato de Manuel Vicent que publicó la revista Triunfo en 1980 y que llevaba como título precisamente este: "No pongas tus sucias manos sobre Mozart". Rescato solo un párrafo de aquel artículo:

    [...] «La chica estaba en la leonera de su alcoba con unos amigos melenudos y una música de Led Zeppellin hacía vibrar las paredes maestras del piso. El padre estaba en la sala sentado en un sillón bajo la lámpara de enaguillas leyendo un informe del partido cerca de los índices del paro. Aquella panda de jovenzuelos llena de harapos, pulgas y metales del rollo había entrado en su casa sin permiso, había pasado varias veces por delante de sus narices sin dignarse esbozar el más leve saludo, le había manoseado sus libros, le había vaciado la nevera, se había limpiado las botas camperas en la alfombra de la Alpujarra, había dejado un hedor cabrío a su paso. Ahora estaban en la habitación de su hija espatarrados como tocinos bajo los posters de "Che Guevara" oyendo a Led Zeppellin, a The Police o a The Knack, fumando porros y apurando la última cerveza. Aquella alcoba era una reserva en la que él, desde hacía un año, no se había atrevido a entrar. En aquel momento tenía la cabeza metida en el informe económico lleno de coordenadas catastróficas cuando su querida hija salió a la sala, se acercó a la estantería y pretendió llevarse a la madriguera la “Sinfonía número 40”, de Mozart. El padre, de izquierdas, saltó del sillón impulsado por un muelle y lanzó un grito estentóreo: ¡¡¡Mozart, no!!! ¡¡No pongas tus sucias manos sobre Mozart!! Y entonces se inició la escena final, en la que el padre se liberó de todos los traumas hasta alcanzar la propia libertad sobre el chantaje de sus hijos. Detrás había quedado un largo proceso de neurosis paterno-filial que acabó con una sonora bofetada.» [...]

    Yo ese día hubiera abofeteado a Milos Forman, si lo hubiera tenido a tiro. Y es que, también para mí, con Mozart pocas bromas.

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    1. Amigo Gran Uribe, aquella película tan desgraciada, obtuvo varios premios, leo en Wikipedia lo siguiente:
      “La película recibió cuarenta premios, entre ellos: ocho Premios Óscar, cuatro BAFTA, cuatro Globos de Oro y un Premio del Sindicato de Directores. En 1998, el American Film Institute situó Amadeus en el puesto N.º 53 en su lista de las 100 películas más representativas del cine estadounidense.”.
      Ya ves, así vamos, premiando mentiras y ataques a los grandes artistas. Da asco, como la pocilga esa que describe Manuel Vicent, con esta pandilla de jóvenes malolientes y maleducados.
      Abrazos

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  9. No siempre se sabe hacer buen uso de la libertad de expresión, pero hay que aceptarlo como un mal menor. ¿no?
    Un abrazo, Francesc

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    1. Amigo Luis Antonio, los males menores se van acumulando. Se enquistan unas mentiras y con ellas se va formando una historia de tergiversaciones. Si alguien no sabe usar la libertad como es debido y miente, no se le deben conceder premios.
      Salud

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