miércoles, 25 de febrero de 2026

Un galimatías de lirios

Diálogo, 1980. Antoni Muntadas

 


La candidez, la pamplina general o el papanatismo instalado en lo políticamente correcto sólo sirven para crear unos ciudadanos acríticos. Parece que el discurso mediático y los sistemas educativos se empeñan para que todos vayamos por ahí con el lirio en la mano.

¡Oh pamplina!, ¡Oh, dulzura reservada!

Con el tiempo y la palabra, entre el principio de la realidad y el infortunio; el lirio se marchita 

¡Oh realidad!, ¡Oh, el tiempo inclemente!

Con osadía podemos pensar sin limitaciones y adentrarnos en el conocimiento de lo que es real. Evitaremos los discursos y la incultura de los responsables políticos.

Hay un tesoro que se esconde detrás de su espectáculo;  es el tesoro de la realidad cuya inmensidad es muy superior al galimatías de los lirios de invernadero.


4 comentarios:

  1. El tesoro de la realidad -donde hay oro o simple chatarra que brilla y atrapa- siempre acaba siendo descubierto por cada espectador.

    No son solo los discursos e incultura de los políticos profesionales los causantes, también la de los intelectuales por encima del bien y del mal, de los escritores a la violeta del pensamiento, de los mercaderes de toda laya, de los que ofrecen paraísos aquí y acullá o ad aeternum. Ah, descubrir la verdad. Tarea nada fácil no porque no se vea, porque ahí está, sino porque no se quiere reconocer y muchas veces no asumir.

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    1. Amigo Fackel. estoy convencido del valor del inmenso tesoro de la realidad, pero ocurre que con la manipulación política y la de los sistemas de educación y con las mentiras que se vierten desde los medios, se enmascara la realidad. Yo no hablo de "la verdad", hablo de la realidad que nos es escondida por políticos profesionales y los demás que tú mencionas: los intelectuales que están por encima del bien y del mal, los escritores a la violeta del pensamiento, los mercaderes de toda laya que ofrecen paraísos aquí y acullá o ad aeternum.
      Son paraísos ficticios, solo son productos comerciales y maniobras de engaño. Si todo esto no se quiere reconocer o asumir es por la vagancia e incultura que se fomentó desde las aulas y con los medios de comunicación.
      Salud.

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  2. Hay gente buena en España. Cada una de esas personas tiene sus propias ideas, pero apenas resultan visibles porque ni insultan ni engañan ni dicen bobadas con voz engolada. Por tanto, ni las encontraremos en el Parlamento ni en los medios de comunicación escribiendo o ejerciendo de tertulianos.
    Un abrazo.

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    1. Amigo Gran Uribe, estoy convencidísimo de que en España hay gente buena, acogedora y comprensible, cada una con sus convicciones y todas ellas muy respetables, son la mayoría silenciosa que les toca soportar a una pandilla de charlatanes que solo se dedican a conservar sus privilegios o poltronas.
      Abrazos.

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