
Macho cabrío y cabra (1992) Miquel Barceló
El pueblo es terrible. Lo pueblerino da miedo. Los comentarios de muchas de sus gentes suelen ser toscos y a veces de una crueldad y mala educación atroz. Son capaces de hundir a propios y a extraños.
Desprecian lo forastero y lo peor, es que llegan a despreciar a los mejores de los suyos y lo hacen de forma soez, con palabrotas, "a paraulades". Sé de un pueblo de la provincia de Tarragona que dicen: "aquí matem rucs a paraulades" (aquí matamos burros con palabrotas"). En el Vendrell, pueblo donde nació y creció el gran violonchelista Pau Casals, solían decir: ¿Pau Casals? ¡Ah, sí! Si le quitáis el guitarrón que a veces lleva entre las piernas, no queda nada.
A estos pueblos, a sus gentes y a sus comportamientos tan auténticos es a lo que los políticos nacionalistas denominan "nuestro pueblo"
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