No sé por qué extraño motivo, hoy me he puesto el disco de la fantasía The Lark Ascending (La alondra ascendiendo) de Ralph Vaughan Williams (1872-1958).
Hacía tiempo que no escuchaba esta música que algunos ha calificado de impresionista.
Hoy esta "alondra" me ha gustado más que antes, pasa el tiempo y el gusto va cambiando.
Esta fantasía es la obra que más me gusta de Vaughan Williams. La música de los compositores ingleses que a finales del XIX. Ellos, con mucho esfuerzo y una dedicación que aplaudo, iniciaron el resurgimiento de la música inglesa que había quedado estancada después de la gran obra barroca de Purcell; tanto, que más de un crítico afirmó que Inglaterra era el “país sin música”.
En esta pléyade de músicos encontramos, además de Vaugham Williams, a Gustav Holst, Frederick Delius, o William Walton.
Son compositores, que con la aportación de unas partituras de carácter pastoral de pequeña escala, recuperaron el tiempo de carencias de la música británica. que durante tantos años anduvo por un erial donde no fructificó ni el clasicismo reflexivo ni la poética romántica que tantos monumentos habían dejado en el continente.
Vaugham Williams pone en evidencia la carencia histórica de la música británica. En sus composiciones, más o menos pastorales, incorpora suites de danza como la gigue o la sicilianne y añade algunas de melodías populares.
En "La alondra ascendiendo" escuchamos las notas aladas del violín y un lienzo orquestal que parecen componer una pintura impresionista magnífica. Alguna influencia tendría Vaugham Williams de los impresionistas franceses, no en balde había estudiado en París con Ravel.
Las notas del violín vuelan muy alto igual que la alondra. La partitura para violín solista expresa el éxtasis y arrobo del canto del ave.
La orquesta apoya a la melodía en varias secciones constantes. La primera es armoniosa y guarda conexiones con la pastoral barroca y con la siciliana. La segunda parece ir asociada a melodías populares, que nos recuerdan otros pasajes del propio Williams e incluso de Gustav Holst. La tercera, más rápida, la asociamos a ciertas danzas irlandesas o a una gigue de partitura flexible.
Resulta difícil pensar que el carácter diferenciado de las secciones que van sirviendo de fondo a la melodía, vaya a tener una resolución conclusiva final, pues bien, Vaugham Williams, con maestría, propone un final perfectamente acabado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario