domingo, 15 de febrero de 2026

Teoría simple de la merma

 


La merma es algo indeseable, nadie la quiere. 

La merma tiene un coste que de una u otra manera debemos asumir.

Sería prolijo detallar el tipo de mermas que tenemos que pagar.  En el caso de la agricultura, van desde la pérdida de cultivos, la podredumbre de frutas, los errores de manipulación, el almacenamiento y transporte, las plagas, los factores climáticos adversos...

En la industria ganadera nos encontramos con epidemias, mortalidad, pérdida de peso de las carnes por deshidratación, oreo y por el traslado de reses a los mataderos autorizados.

En la industria y el comercio nos encontramos con ineficiencia en los procesos de producción, degradación de materias primas, averías, errores, sabotajes, espionaje industrial, robos, descontrol de patentes, deterioro de existencias, caducidad de productos, etc.


La merma no sólo la encontramos en el sector primario, en la industria y el comercio, también la hay en la política y en la administración pública y, como no, en las relaciones humanas: 

exceso de charlatanería, pérdida de tiempo, propaganda institucional, peleas partidistas, burocracia y más burocracia y otra vez burocracia, corrupción, golpes bajos, privilegios y prebendas injustificadas.

 



Ocurre, sin embargo, que algunos oportunistas avispados quieren cargar la merma al vecino, dicen que la merma no va con ellos y no están dispuestos a asumir la parte de podredumbre que les corresponde.

El frutero al que se le han estropeado unos quilos de mandarinas o de peras limoneras, cargará su perdida incrementando el precio de las demás frutas aprovechables que habrá podido vender; el promotor inmobiliario al que le obligan a construir un 30% de viviendas sociales y a venderlas a precio reducido, pues revertirá el coste de esta merma inmobiliaria sobre las demás viviendas que las venderá a precio más alto. 

La administración pública aumentará los impuestos para asumir la merma derivada de la burocracia y de los elevados sueldos de muchos los cargos públicos que son inútiles con carnet y así poder saciar sus estómagos agradecidos... y así ir "tirando" y sucesivamente, iremos soportando mermas y pagando el coste de lo podrido.

Por otra parte, hay otros individuos que, lejos de rechazar la merma, lo que hacen es agarrarse a ella para sacar provecho.

Recogen la porquería y lo despreciable para hacer propaganda y negocio:

propaganda porque elaboran un lenguaje políticamente correcto que nos habla de reciclaje, de economía circular y del aprovechamiento de las heces;

y oportunidad de negocio, porque con todo esto montan un entramado a veces positivo y otras veces sólo se dedica a remover la suciedad. Esta es una de las razones por las que no voy a ciertos restaurantes ni compro ciertos productos.

Nota.- Este texto lo había escrito inicialmente en italiano, había surgido de las expresiones italianas, lo sporco, la semplice perdita e la porca miseria.

Finalmente lo publico en castellano porque en italiano todavía cometo muchas faltas de ortografía y sería un escrito repleto de mermas.

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