Diálogo, 1980. Antoni Muntadas
La candidez, la pamplina general o el papanatismo instalado en lo políticamente correcto sólo sirven para crear unos ciudadanos acríticos. Parece que el discurso mediático y los sistemas educativos se empeñan para que todos vayamos por ahí con el lirio en la mano.
¡Oh pamplina!, ¡Oh, dulzura reservada!
Con el tiempo y la palabra, entre el principio de la realidad y el infortunio; el lirio se marchita
¡Oh realidad!, ¡Oh, el tiempo inclemente!
Con osadía podemos pensar sin limitaciones y adentrarnos en el conocimiento de lo que es real. Evitaremos los discursos y la incultura de los responsables políticos.
Hay un tesoro que se esconde detrás de su espectáculo; es el tesoro de la realidad cuya inmensidad es muy superior al galimatías de los lirios de invernadero.

El tesoro de la realidad -donde hay oro o simple chatarra que brilla y atrapa- siempre acaba siendo descubierto por cada espectador.
ResponderEliminarNo son solo los discursos e incultura de los políticos profesionales los causantes, también la de los intelectuales por encima del bien y del mal, de los escritores a la violeta del pensamiento, de los mercaderes de toda laya, de los que ofrecen paraísos aquí y acullá o ad aeternum. Ah, descubrir la verdad. Tarea nada fácil no porque no se vea, porque ahí está, sino porque no se quiere reconocer y muchas veces no asumir.
Amigo Fackel. estoy convencido del valor del inmenso tesoro de la realidad, pero ocurre que con la manipulación política y la de los sistemas de educación y con las mentiras que se vierten desde los medios, se enmascara la realidad. Yo no hablo de "la verdad", hablo de la realidad que nos es escondida por políticos profesionales y los demás que tú mencionas: los intelectuales que están por encima del bien y del mal, los escritores a la violeta del pensamiento, los mercaderes de toda laya que ofrecen paraísos aquí y acullá o ad aeternum.
EliminarSon paraísos ficticios, solo son productos comerciales y maniobras de engaño. Si todo esto no se quiere reconocer o asumir es por la vagancia e incultura que se fomentó desde las aulas y con los medios de comunicación.
Salud.