No sin tensiones, el modernisme cedía y daba paso al noucentisme.
Atrás quedaban las molduras evanescentes del modernisme y el arrebato del romanticismo tardío. Atrás quedaban los interiores oscuros y atrás quedaba la ostentación de una burguesía que se encandilaba su particular épica imaginada de dragones y princesas medievales.
Los dragones se enrabietaban y el noucentisme se iluminaba con los reflejos mediterráneos.
El arco carpanel se abría paso entre el neogótico y el trencadís, sin embargo, en el arranque del arco, en los salmeres del arco carpanel, los dragones mostraban sus fauces amenazadoras.
El arco carpanel invita al sosiego pero parece que los dragones se oponen. Es un arco complaciente y cordial, bajo sus dovelas se conversa con amabilidad, se transmiten chismes, pactos y acuerdos comerciales.
Es un arco que podemos encontrarlo en portalones de algunos edificios cuyos propietarios son arrogantes. No gusta a los marineros ni a las señoras infelices.
Algunos arquitectos noucentistas, seducidos por los tres centros del arco carpanel, diseñaron vanos desproporcionados, pero esto es otra cosa, más bien diríamos que es una cuestión de chulería y vanagloria.
El carpanel admite muy bien una sección semicircular de su intradós, esto lo podemos ver en muchos patios baleáricos y en algunos claustros del gótico isabelino, pero este tipo de intradós no lo he visto en Barcelona.
Desde el punto de vista estructural el arco carpanel tiene una estática delicada. He pensado que los dragones de los salmeres enseñan su dentadura porque se quejan de las tensiones mecánicas que su osamenta tiene que soportar.
Soportar tensiones sobre el espinazo es algo que produce un rechazo cerval.


La Pedrera también
ResponderEliminarlos tiene? , saludo.
Sí, Orlando, en la Pedrera encontramos arcos carpaneles. Gaudí utilizó el carpanel con el arco central bastante rebajado, alterna carpaneles con algunos escarzanos.
EliminarSalud.
Un arco tranquilo, con varios centros ( centroizquierda, centrocentro y centroderecha, como en los mejores países democráticos), con bichos acechantes ( ultraizquierda y ultraderecha, como en los peores países democráticos).
ResponderEliminarSaludos, Francesc.
Amigo Cayetano, aplaudo tu magnífica metáfora, es de antología. Chapeau.
EliminarSaludos
Amigo Francesc: pones el listón muy alto y es un placer y un honor para mí intentar estar a la altura de tus entradas.
EliminarMuchas gracias.
Amigo Cayetano, tu estás a la altura más conveniente. Celebro tus comentarios, tu buen humor, tu ironía y celebro sobre todo tu amistad.
EliminarSaludos.
Pones el listón muy alto, mi buen Francesc Cornadó. He escuchado hablar de arcos, los de medio punto, los circulares, los peraltados, los ojivales, los de herradura, y como no, los de bóveda de cañón, pero he de asumir que no sabía lo que era un arco carpanel.
ResponderEliminarHoy puedo decir que gracias a ti ya lo sé, como también sé a lo que invita y a quien puede desagradar.
!Gràcies mestre!, que diría el alumno.
Un abrazote
Amic Miquel, el carpanel es un arco muy común, seguramente en cada manzana de l'Eixample podemos encontrar un par de ellos. Quizá por defecto profesional, en mi caso, utilizo algunos términos que son poco comunes, aunque para mi resultan naturales. Perdona mi exceso.
EliminarSalud.
Quizás el arco carpanel (otro nombre que me chifla) no sea solo una forma arquitectónica, sino el retrato psicológico de una época: fachada apacible, curvatura elegante, y unos dragones recordando discretamente que bajo la compostura noucentista siguen crujiendo todas las viejas tensiones sociales.
ResponderEliminarAbrazos
Amiga Marga, el carpanel es un arco muy elegante, quizá un poco debilucho. Poner unos dragones en los salmeres me parece una genialidad, además, en este caso, las fauces parece que prolongan la curvatura del arco. Realmente parece que quieran atacar a un estilo arquitectónico que ya se iba acabando. Es como morder a un moribundo.
EliminarAbrazos.