martes, 16 de junio de 2020

El relojero

 Fermall. Ramon Puig Cuyás

El reloj de la historia no se detiene. Sus saetas han señalado todo tipo desgracias y sigue la cuerda. Tic tac, tic tac…

La historia es un mal negocio y las calamidades siguen. Cuando se entrecruza un momento fugaz de felicidad el minutero sigue.

Iluminados, gurús parlanchines, ingenuos de buena voluntad y otros embaucadores han propuesto detener el reloj de la historia. Así, evitarían que ocurrieran nuevas desgracias. Acomodados, ya no vendrán peligros nuevos.

Ahora la tarea la tiene el relojero especializado en paralizar las manecillas. Es un profesional avezado en la anti-relojería. Es el apañarrelojes de la inmovilidad. Utiliza herramientas de precisión, toquetea engranajes y esferas, pero el reloj no se detiene.

Tic tac, tic tac, tic tac…

Las agujas van señalando las horas de las estafas y de los engaños. En cada ciclo del tiempo, la barbarie se perfecciona. 

A pesar de la habilidad del profesional de la anti-relojería y su empeño en parar el tiempo, el vaivén del péndulo no se detiene y la inquina y las desgracias aparecen una y otra vez.

En cada ciclo horario, el apañarrelojes presenta su minuta de honorarios: horarios y honorarios, minutas y minutos, todo se sucede en el eterno giro de la noria del tiempo.

Mientras, el iluminado va convenciendo a todos que vendrá un tiempo mejor donde los relojes marcarán la hora de comer caviar y habrá caviar para todos y la hora de tomar un vermut y habrá vermut del bueno para todos.

14 comentarios:

  1. Y cuando se pare seguirá acertando la hora exacta dos veces al día.
    Un saludo, Francesc.

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    1. Amigo Cayetano, si el reloj mecánico se para, pediremos cuentas al chico de mantenimiento.
      A las horas exactas tomaremos el vermut con los amigos.
      Abrazos

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  2. Ayyy amigo Francesc... los relojes son como los políticos, cada vez que los miras te dicen una cosa diferente, ¿cómo puñetas los vas a creer?
    Un abrazo

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    1. Ya sabes, amigo míos, que me creo muy pocas cosas.
      Lo que ocurre con los políticos es que continuamos dándoles cuerda.
      Saludos

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  3. Hay sólo una manera de parar el reloj y es dejar precisamente de darle cuerda o quitarle la pila, y eso deberíamos hacer los ciudadanos con los políticos que no sólo no saben gestionar ni aportar ideas ni hablar con claridad a la ciudadanía, sino que estorban y entorpecen la labor de los que si saben aprovechar el tiempo.

    "El tiempo fluye como un río en la oscuridad, leí en un poema chino, y que ningún malpensado piense que estoy de acuerdo con las teorias conspiranóicas de Trump y otros iluminados sin bozal en las Redes.

    Un excelente y original reflexión, Francesc.

    Un beso

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    1. Amiga Tesa, muchas pilas deberíamos retirar, pero lo malo, también es que hay muchos que funcionan sin pilas y siguen con su matraca.
      Gracias. Un abrazo

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  4. Prefiero pensar que la cuerda, como todo en este mundo,tiene su final, aunque ya sabemos que somo reiterativos, me refiero a la humanidad y cometeremos los mismos errores una y otra vez hasta la extinción.

    Abrazo

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    1. Sí, Marga, continuamos dando cuerda, y así vamos proporcionando una energía mecánica al cochambroso mecanisnmo de la historia.
      Abrazos

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    1. Amigo Pedro, la saeta marca la hora fuenesta sin remisión.
      Salud

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  6. Ahora hay relojes digitales increíbles por las prestaciones que aportan. Yo tengo uno sencillo y estoy encantado.

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    1. Amigo Luis Antonio, magníficos relojes que incluso dan la hora.
      Abrazos

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  7. Hay algunos incluso que quieren cambiar el tiempo pasado pensando que mirando otro tipo de reloj las cosas cambian, el tiempo y las circunstancias son otras. Es que la realidad es por barrios y todos creen tener el reloj en hora.
    Un saludo

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    1. Amigo Temujin, tú lo dices, "el tiempo y las circunstancias son otras". El péndulo ha oscilado muchas veces y la visión y la ética de cada momento es otra. Juzgar el pasado con la moral del presente es un error conceptual y te lo dice uno que opina que todo juicio es un "quítate tú para ponerme yo" y que no me atrevo a juzgar ni el vuelo de un mosquito que pasa por delante de mis narices.
      Saludos

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