sábado, 3 de septiembre de 2022

Civilización

La curación de Tobías, 1640 - 1644.   Barnardo Strozzi

 

Teníamos la cabeza gacha, peluda y huesuda. Las orejas grandes y caídas aún oían los gritos de los sátiros.

Aprendimos a lanzarnos pedruscos a la cabeza, escogíamos los que tenían las aristas más vivas. Desollamos asnos y con sus quijadas matábamos a nuestros hermanos.

Desde entonces que somos peleones y contradictorios. Nos encandila la sinrazón del amor y celebramos las majaderías que no sirven para nada. Nos creemos muchas mentiras a sabiendas que lo son.

Ahora parece que nos hemos levantado un poco, andamos un poco más erguidos, sabemos guisar y hemos construido redes de alcantarillado.

De nuestras contradicciones han salido muchas obras de arte, en ellas hemos guardado lo más preciado que teníamos.

Contemplamos a un lado, las obras de arte y al otro lado, el capazo donde guardamos los pedruscos que tenemos preparados para lanzarlos a la cabeza de otros, que también contemplan algunas obras de arte.

miércoles, 31 de agosto de 2022

Después de la desconexión

 

Ugo Rondinone, The Sound (2019)

 

 

He estado unas semanas desconectado de los medios de comunicación y apartado de las redes sociales. Primero fuera de mi ciudad y después, de regreso a Barcelona, encuentro la habitual diversidad de tipos humanos que siempre pulula por las calles.

 

El paisaje urbano y muchas de las gentes que lo componen no son como a mí me gustaría que fueran, pero esta es una cuestión personal que sólo a mí me atañe, no puedo pretender que todo haya de ser de mi agrado, esto sería una presunción reduccionista.

 

La enorme diversidad configura una sociedad diversa. Unificar modales, maneras de proceder y de pensar es caer en restricciones donde la creación y la imaginación configurarían el paisaje de una tierra baldía.

 

La realidad urbana y social es la que es, a pesar de nuestro deseo más o menos viejuno, que con los años se anquilosa indefectiblemente.

 

Después de los calores, no voy a caer en la torpeza mental de creer que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Relativizo todo lo que puedo y reflexiono sobre el calor de mis errores, voy a ver si consigo llegar a pensar que “cualquier tiempo pasado fue peor” o por lo menos: “cualquier tiempo pasado fue anterior”

jueves, 14 de julio de 2022

Calor y desconexión

 



 

El calor aprieta.

Quizá lo prudente será tomarse un descanso, detenerse y pensar.

Un pensamiento contemplativo a la sombra de un pino, mirando este mar antiguo.

Espero las caricias del viento gregal que trae aromas antiguos de miel y romero. Un aire que aconseja el retiro sereno.

Como suelo hacerlo a menudo, unas dos veces al año, me desconecto una temporadita, aparco el blog, el teléfono y el ordenador.

Espero que a la vuelta pueda contar cosas más interesantes que las que habitualmente escribo en este espacio.

Os deseo que tengáis un feliz verano, resguardados del calor.

miércoles, 13 de julio de 2022

Diseño urbanístico y arquitectónico en la ciudad de la post-pandemia

Karl Host Hödicke. Auf der Dachterrasse (1979)



La guerra, la pandemia, la escasez de energía, de mano de obra especializada y de materias primas, hacen que cambiemos nuestras formas de trabajo, de consumo y de relación con los demás.

Tendemos al distanciamiento entre las personas. Aumenta la desconfianza y, a menudo, cambiamos de acera cuando vemos que otro se acerca. Sin embargo, esto no se cumple en los botellones ni en las aglomeraciones humanas que se concentran en espectáculos deportivos, festivales, encierros, manifestaciones y verbenas.

Paradójicamente y es tendencia, que nuestras ganas de viajar aumentan. Iremos a países exóticos sin saber cuáles son ni dónde están -la geografía apenas se enseña en las escuelas- y además, muchos viajeros tampoco saben el significado de la palabra “exótico”. ¿Queremos más exotismo que el panorama distópico de nuestras ciudades post-pandémicas?, ¿iremos a ver otras distopías?

Nos adaptaremos. Nuestras ciudades cambiarán y se convertirán en cacotopías post-punk.

 


Debido al incremento de repartidores de paquetería, que nos traerán a casa lo que habremos comprado por internet, tendrán que adaptarse las vías urbanas, rediseñarse las zonas de estacionamiento para carga y descarga y modificar los recorridos del transporte público.

El teletrabajo supone una reducción de los desplazamientos y esto, sin duda, será un determinante en la planificación urbanística. Bajará el valor de los edificios de oficinas y estos inmuebles, indefectiblemente, deberán cambiar de uso, reconvertirse en geriátricos, hospitales psiquiátricos, ludotecas, dormitorios para los sin-techo, comedores sociales, etc.

Sin embargo, aunque disminuya el número de personas que acuden a los centros de trabajo -circunstancia que afectará al diseño urbanístico- deberán tenerse en cuenta los desplazamientos de las gentes que acuden a los gimnasios, a las zonas de ocio, a los botellones, a los festivales de música techno-punk, rap-flow, hip-hop o perreo-reguetón.

Se incrementará el espacio para terrazas de restaurantes. Las calles de nuestras ciudades se llenarán cada vez más de repartidores de paquetes y de comida “a domicilio”.  Apenas nadie guisará en casa.

La distribución del espacio interior de las viviendas deberá modificarse, reducir la superficie de comedor y cocina e incrementar la zona de estar para colocar un enorme sofá donde tumbarse para ver “series” en una gran pantalla de televisión mientras nos atiborramos de chuches, “snaks”, “crunchys”, “corns”, “cones” y bollería industrial y bebemos refrescos energéticos y edulcorados.

En la distribución de la planta de las viviendas adquirirá gran importancia la superficie destinada al teletrabajo, éste afecta al tiempo y al espacio. Cambian los horarios y las dimensiones.

El trabajador asume la cesión al empresario de una parte de su vivienda para teletrabajar, soporta casi siempre el coste de la energía consumida para llevar a cabo su actividad laboral, la amortización de mobiliario y equipos, etc. No entro en estos detalles contractuales, pero sí que conviene considerar esta ocupación de superficie en el diseño arquitectónico.

Tampoco quiero entrar en detalles en cuanto a la eficiencia del teletrabajo, a veces pienso que tanto da que algunos trabajen como que no trabajen, que trabajen en casa o que trabajen como “de estar por casa”. Otros, sería mejor que no trabajaran, pues son capaces de elaborar unas formas de burocracia tremenda que supera fronteras físicas, telemáticas, comunicativas y mentales.

Estas formas de burocracia complicarán la vida a los que teletrabajan y a los que tendrán que trabajar de forma física como los fabricantes de bollería industrial, los payasos, los podólogos, los charcuteros, los porteros de discoteca…