Dibujo de Renzo Piano
Muchas veces me han dicho que los arquitectos no sabemos estudiar. Creo que tienen razón. Me he pasado muchas horas estudiando y cuando acabé las carreras de arquitecto técnico y de arquitecto superior admití que no sabía estudiar, quedé convencido de que aquello que me decían era verdad: yo no sabía estudiar.
Lo mío y lo de los arquitectos en general, es más de acción que de lección. No nos apoyamos en los codos, nos apoyamos sobre el lápiz y la goma de borrar.
Estudiaba con un lápiz en la mano y siempre con una goma de borrar. Borrar y volver a dibujar, romper folios. Lo mío era el tanteo. Yo creo que pensaba “a tanteo”. Comparaba mi idea con alguna otra cosa vista o imaginada e intentaba ver si mi idea estaba bien ajustada. Era una cuestión de cotejar.
Luego en la práctica profesional siempre con el lápiz en la mano, indagando y siempre con las ideas dibujadas, con el tanteo y el ensayo, a veces el garabato, el boceto, el croquis, las pruebas, la corrección y siempre con el dibujo a mano alzada.
Las ideas tanto en el estudio como en la práctica profesional de arquitecto, son conceptos formales, volúmenes. Constituyen un mapa mental de formas. Es composición, es juego de equilibrios, espacialidad y una especie de acción potencial.
Esto configura una manera de ser que es más de acción que de estudio.
Yo creo que lo de leer y estudiar hincando los codos es algo raro en el proceder de un arquitecto.
En el caso del cálculo sucede lo mismo, poca lectura y mucho tanteo y reflexión sobre los resultados, recálculo, revisión de los dimensionados. Calcular y calcular, ahí no caben los errores. El error supone una pérdida del equilibrio y un colapso de la estructura o un reventón de las instalaciones.
En mi caso puedo decir que soy incapaz de pasar mucho tiempo quieto-parado leyendo o estudiando; me resulta difícil pasar horas y horas sosegado delante de un libro manteniendo las manos quietas. Necesito el lápiz tanto como el silencio.

Aunque la entrada está hecha de manera irónica, hay una cierta verdad en lo que dices.
ResponderEliminarPienso que no es la falta de capacidad para estudiar, ni la de concentración; es que tu mente no piensa en abstracto, piensa en volúmenes, en equilibrios y en materia (la piedra, los elementos).
Borrar y volver a dibujar es aplicar el método científico; es así como se construyen los edificios y como se mantienen en pie. No me imagino a nadie de "tu oficio" que no haya borrado nunca, porque eso sera desastroso.
Un abrazote y sigue dibujando y borrando, es la única manera de mejorar.
Salut
Amic Miquel, siempre aplico algunas dosis de ironía.
EliminarEl estudio y la práctica de la arquitectura requieren mucha dedicación; abstracción poca, sentido constructivo mucho y mucha reflexión estética. Todo esto es un entrar y salir, más que leer de corrido, es ir avanzando mediante el tanteo, ir corrigiendo, calcular y componer cosas concretas.
Tú me conoces y hemos hablado muchas veces y ya has visto que a media conversación cogía el lápiz.
Un amigo mío arquitecto decía que un dedo de la mano derecha tendría que ser un lápiz y un dedo de la mano izquierda tendría que ser una goma de borrar.
Abrazos.
No se hasta
ResponderEliminarDecia.... Al leerte, pienso que hay oficios —como la arquitectura, como casi todo lo que importa— que no se estudian: se afinan. La intuición no se enseña en los manuales.
ResponderEliminarAmic Puigcarbó, es verdad que tenemos que estudiar mucho pero yo creo que no sabemos hacerlo demasiado, somos dados principalmente a la acción.
EliminarSalut
No comento el resultado final de esa obra sino la importancia de los dibujos para el arquitecto. No sé si ese boceto de Renzo Piano fue una de las ideas primigenias del proyecto de Renovación y Expansión del Museo de Arte de Harvard o ya lo hizo en fase posterior. Muchas veces la primera idea es la que vale, tras darle vueltas con muchos dibujos, aunque después uno busque otras alternativas a descartar. Al final se vuelve al inicio, por lo menos eso me pasaba a mí cuando proyectaba.
ResponderEliminarhttps://es.wikiarquitectura.com/wp-content/uploads/2017/12/9_renzo-pianos-expansion-for-harvard-art-museums_popup.jpg
https://images.adsttc.com/media/images/546a/bf8b/e58e/cea7/5a00/00f4/newsletter/General_Section.jpg?1416281983
Estas dos imágenes muestran el croquis y el dibujo final a escala de la sección (muchos de estos trabajos empiezan por ahí, por una sección).
También dices que «me resulta difícil pasar horas y horas sosegado delante de un libro manteniendo las manos quietas». Siendo así, no sé cómo te has podido zampar sin pestañear todo lo que se escribió en el "Siglo de las Luces".
Un abrazo
Amigo Gran Uribe, de Renzo Piano sólo conozco algunos planos y croquis. Este dibujo que he puesto lo he sacado de una revista, creo que de «Nueva forma», al pie de la imagen no había ninguna indicación, ahora agradezco mucho esos enlaces que adjuntas. La sección final me gusta mucho, ciertamente muchos proyectos han empezado a partir una idea y un croquis de sección, a mí, particularmente me ha pasado.
EliminarSí, sí, Gran Uribe, me he leído casi todo lo que se escribió en el Siglo de las Luces, ten en cuenta que de la narrativa posterior apenas leo nada.
Abrazos.
Pues hay que decir que tu especialidad, la arquitectura, y la mía, la filología, son bastante distantes porque la segunda sí requiere de muchas horas de estudio teórico y abstracto, y lectura continua; de hecho la lectura es la base de nuestra profesión, la lectura, la observación, el análisis, la capacidad de establecer correspondencias, la escritura. Aunque tú eres, como Margarit, notable escritor siendo arquitecto. No obstante me atrae tu imagen de tener un dedo en una mano que sea un lápiz y en la otra, una goma de borrar. Creo que expresa bien la profesión. La mía sería siempre un libro en la mano y la proximidad de una buena película con guion interesante. Soy un entusiasta del buen cine. Saludos.
ResponderEliminarAmigo Joselu, son muchas horas de dibujo: capiteles y columnas clásicas, estatuaria greco-romana, construcciones clásicas y modernas, etc. Muchas horas de cálculo pero también del estudio de la historia del arte y de la estética, proyectos, urbanística y a esto añades las disciplinas tecnológicas, etc.
EliminarMargarit fue profesor mío y luego más tarde, terminada la carrera continuamos viéndonos y charlando de poesía y de estructuras, cosas que parecen alejadas pero que no lo son tanto. Mi admirado Margarit, buen arquitecto, buen poeta y sobre todo muy buena persona, con él pasamos muchas horas hablando.
Siempre tengo un lápiz a mano, pero también un libro que no suele ser de narrativa, siempre es o de poesía o de ensayo. Nunca voy al cine, creo que hace más de quince o veinte años que no he visto ninguna película, ni siquiera por televisión,
Francesc, siento lo que estás diciendo, porque lo he vivido en casa con mi hijo...Estudiáis, practicáis y organizáis la vida a todos; el caso es moverse, ser útiles, equilibrar momentos difíciles, ir creando consistencia que dure...y si es eterna, mejor ,como las columnas clásicas...!!
ResponderEliminarMi felicitación por esa transparencia que me emociona y no he tenido más remedio que decírtelo...!
Mi abrazo entrañable.
Querida Mª Jesús, por lo que dices ya te has dado cuenta de como van las cosas y los estudios de esta maravillosa disciplina de la arquitectura, ahí parece que toquemos todos los palos, desde la estática hasta la estética, desde el cálculo a la historia y nuestra amiga la Geometría que es la diosa que todo lo mide.
EliminarAbrazos.
No se... cuando hay exceso de
ResponderEliminarteorica, es cuando tengo entendido,
que no se sabe mucho, al no haber
practica, los arquitectos, y cualquier
cosa que se estudie, buen finde Francesc.
Amigo Orlando, no me preocupa demasiado la teórica, es cuestión de compaginar todo el conocimiento, tanto la teoría como la práctica, en el caso de la arquitectura siempre es así.
EliminarSalud.
Yo estudié mucho más después de la carrera que durante. La práctica profesional sirve de aliciente.
ResponderEliminarSaludos.
Amigo Cayetano, si queremos estar al día y hacer las cosas bien, siempre hay que estar formándose. La práctica profesional exige muchísimo.
EliminarSalud.
En mi oficio, la "acción" es fundamental y la prueba/error/rectificación, forman una constante sin la cual no se puede aprender absolutamente nada. Y no hablo solo de la química asociada, la física de la luz , o la mecánica de las cámaras. Esto se extiende incluso hasta algo tan aparentemente raro, como el aprendizaje del modo de tratar a un cliente o modelo que solicita un retrato formal. Creo que lo que nos explicas se puede hacer extensivo a muchas actividades.
ResponderEliminarAmic Ricard, hay muchas profesiones que pasas directamente del pensamiento a la acción, parece que las manos formen parte del pensamiento.
EliminarEn la profesión de arquitecto, siempre tienes que estar en continua formación, y cada uno de los proyectos es una fuente de evolución, pero también la teoría, tanto del cálculo como de la historia del arte y de la estética.
Salud.
Claro que debéis estudiar mucho.
ResponderEliminarPero, y al hilo del comentario de Orlando, recuerdo lo que me contaba un gran maestro de obras: los mejores trabajos nacen de un arquitecto que comenta, que consulta. Dónde y cómo saldrá una grieta, posiblemente lo sepa yo mucho antes que él...
Sí, amigo Toy, hay que estudiar mucho, siempre y constantemente, pero nosotros lo hacemos con el lápiz en la mano y siempre tanto con la teoría como con la experiencia constructiva, lo de las grietas es un mundo interesantísimo, cada grieta parece que te esté hablando, hablan incluso aquellas grietas que todavía no existen.
EliminarAlgún día hablaré del lenguaje de las grietas.
Salud.
Pienso que casi todo se aprende con papel y lápiz. Y que, aunque la memoria es muy importante, lo trascendental es entender. Escribiendo o dibujando una entiende mejor porque visualiza, lo que escribes o dibujas en el papel, lo escribes en tu cerebro y muchas veces aflora cuando te hace falta, porque se quedó en algún sitio a la espera de encontrar su lugar. Pero también es muy importante ejercitar la memoria, esa gran desprestigiada en la sociedad actual, por lo menos para mi.
ResponderEliminarUn saludo.
Coincido, Daniel, se aprende contemplando la realidad e intentar expresar lo que vemos y lo que proponemos. El lápiz y el papel son imprescindibles y, con ellos, la palabra para hacernos entender.
EliminarEsto de desprestigiar la memoria es una idiotez que se repite de tal manera que va pareciendo que la memoria entorpezca la reflexión y la deducción, gracias a la memoria sabemos las tablas de multiplicar y podemos recordar los momentos más placenteros de nuestra vida.
Abrazos.
No cabe duda que cada profesión tiene ese lado que nos atrapa y más en este caso como la arquitectura donde es tan necesario:esa capacidad resolutiva, habilidades en comunicación, empatía y enfoque, y sobre todo adaptabilidad y un enfoque contínuo, porque la arquitectura evoluciona constantemente con las nuevas tecnologías hay mucho campo.Pero comparto contigo y más cuando hay un compromiso con el cliente.Saber transmitir las idea , esa empatía que es tan necesaria y así poder crear espacios útiles y confortables.
ResponderEliminarHoras de lapiz y goma y esa mano alzada siempre resoluta.
Un abrazo.
P.S:felicitarte por "Arte Inexistente ", me ha encantado: ayer día de Canarias lo pude disfrutar y ya lo tengo entre mis tesoros.
Querida Bertha, con la arquitectura ocurre como en muchas otras artes o disciplinas en las que la acción exige siempre una reflexión sobre la forma. Estudiamos, sí, pero lo hacemos con el lápiz en la mano y pensando en cómo habrá de ser la realidad construida.
EliminarMuchas gracias, Bertha, celebro que mi libro te haya gustado, es un ensayo breve, una reflexión sobre la inexistencia de muchas obras de arte.
Un abrazo.