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Estoicas las cariátides,
soportan la carga y no se inmutan.
¿Fingen?
No.
Ellas conocen la naturaleza de la gravedad
y saben que las fuerzas
van de arriba a abajo sin ladearse.
Nunca una cariátide se ha ladeado.
Su rostro no se altera
y su figura jamás pierde la compostura,
conserva la morfología del tiempo
y la frialdad del mármol.
Ellas contemplan con estupor
cómo se retuercen los atlantes.


Bellas, pero un tanto inhumanas, ¿no?
ResponderEliminarUn abrazo.
Sí, amigo Luis Antonio, completamente inhumanas y frías, como a mí me gustan.
EliminarAborrezco los sudores y las expresiones de dolor.
Abrazos,