martes, 22 de septiembre de 2026

Por qué no leo literatura posterior al Siglo de las Luces


En diversas ocasiones he comentado en este mi blog que ya hace años que apenas leo literatura de narrativa ni de ningún tipo de ficción posterior al siglo XVIII. Leo, eso sí, algo de poesía y ensayo actuales pero nada de novela, ni cuentos, ni relatos posteriores al Siglo de las Luces.

Naturalmente, exceptúo los autores de la Generación del 98 y la obra de algunos magníficos autores de la primera mitad del siglo XIX, entre ellos Walter Scott, Balzac, Dickens, Thackeray, Flaubert, Anatole France, Loti, George Elliot, Gogol, Tolstoy, Conrad, Thomas Mann, Chejov, Turguenev, un poco de Dostoyevki y un poquitín de Zola.

Me desagradaron los lakistas, los prerrománticos y los románticos ingleses Shelley, lord Byron, Wilde y muchos otros, cuya nómina sería muy larga.

Veo en la literatura posterior a la Ilustración y muy especialmente en la literatura actual de ficción, un exceso de retórica, demasiados adjetivos rebuscados y demasiado sentimentalismo que muchas veces deriva en lo sentimentaloide.

Me reafirmo, pues, en la lectura de los autores de la Ilustración, especialmente en los moralistas franceses, aquellos autores que observaban la realidad y escribían sobre las costumbres de cada día. A veces, como en el caso de Pascal, podían entretenerse en consideraciones de orden espiritual, aunque más bien se interesaban por la piel, más que por lo que hay más adentro de ella.

Cuando hablo de escritores moralistas me refiero al concepto de “mores”, aquel que ya practicaban los autores romanos como Plutarco, Séneca, Epicteto, Cicerón y, más adelante, Francis Bacon o Montaigne. Es un género que no tiene nada que ver con la “moralidad”. Apunta a cuestiones universales y que en mi pobre opinión parecen derivar de la actitud y de las venturas y las desventuras del ser humano.

No hay en la literatura de los moralistas, tanto en los franceses como en los ingleses, ninguna actitud moralizadora, ni catequesis ni lecciones evangélicas. No hallamos en sus obras ninguna moral, ningún sistema filosófico, aunque, precisamente tal ausencia, algunos ya podrían considerarla como si fuera un sistema filosófico.

Los moralistas son autores que analizan lo objetivo y describen lo que ven y lo hacen al margen de cualquier determinación doctrinal.

Ahí están entre otros, los moralistas propiamente dichos ingleses y franceses, ilustrados, enciclopedistas:

Madelaine de Souvré

Richard Steele

Jean de La Fontaine

Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu

Jonathan Swift

Blaise Pascal

J. Locke

Voltaire

D. Diderot

J.J. Rousseau

William Temple

Alexander Pope

Guillaume-Chrétien de Lamoignon de Malesherbes

François de La Rochefoucauld

Antoine de Rivarol

Jean de La Bruyère

El marqués de Vauvenargues

Nicolas Chamfort

Joseph Joubert

Marie-Henri Beyle -Stendhal

François-René, vizconde de Chateaubriand 

En la obra de todos estos autores hay ideas y formas literarias que llenan horas y horas de lectura, entre estos y los clásicos de siempre, a mí particularmente, me ocupan tanto, que no me dejan tiempo ni para ir al cine -que dicho sea de paso es algo que no me gusta- ni para leer nada de la narrativa sentimentaloide que actualmente se publica, nada de los escritores mediáticos, nada de la literatura fantástica actual, nada de textos de inteligencia emocional, nada de las ediciones comerciales que, como especies invasoras, llenan los estantes de las librerías.



Entiendo la obra de los moralistas como una respuesta laica -quizás agnóstica- al malestar producido por las inveteradas disputas teológicas, peleas entre católicos y protestantes, que con sus trifulcas iban desacreditando la influencia intelectual de las diferentes iglesias.

No lo sé, mis impresiones son las de un simple lector que casi siempre se ha interesado más por la estática y por el cálculo infinitesimal.

Continúo releyendo la literatura del Siglo de las Luces -la literatura de la razón- sin dejar de deleitarme con 

La razón y ser de los tipos estructurales de Eduardo Torroja.

18 comentarios:

  1. Yo, que estoy obligado a estar al día, cada vez releo más. Torroja se pierde un tipo de literatura muy interesante de finales del XVIII y principios del XIX, que le gustaría.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Pedro, supongo que debido a esa obligatoriedad te convierte en un experto. Sé de tu buen criterio y esto te lleva a las relecturas.
      Saludos.

      Eliminar
  2. Caramba, vaya listado tan específico¡.
    No me niego a nada, Francesc, aunque dejo mucho de lado si lo que empiezo no me atrae. Me he llevado gratas sorpresas, así con Roberto Bolaño, con Valle Inclán, con García Márquez, con Plá...ninguno de ellos poeta. No negaré que con ellistado tan profundo que dispensas, y con la cantdad de libros que han producido, el tiempo sea más que justo para dedicarse a leer a David Uclés.
    Estoy de acuerdo con "nada de los escritores mediáticos, nada de la literatura fantástica actual, nada de textos de inteligencia emocional, nada de las ediciones comerciales que, como especies invasoras, llenan los estantes de las librerías".

    Un abrazo
    Salut

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amic Miquel, sabemos que después de la Ilustración hay unos buenos ejemplos de obras de narrativa extraordinarias. En mi caso y tal como he dicho, ya hace años que de la literatura posterior al Siglo de las Luces sólo leo ensayo y poesía.
      Salud.

      Eliminar
  3. En "mi casa" comento algo de esto, o sea, que no lees nada posterior al S. XVIII, salvo honrosas excepciones del XIX y a los autores de la Generación del 98.

    A estos últimos los he leído a todos, pero confieso que de los que citas de esos dos siglos tengo importantes lagunas, hasta el punto de que bastantes de ellos no sé quienes son y dudo que lo sepa en un futuro.

    Citas, como final, a alguien que admiro, Eduardo Torroja y su impagable Razón y ser de los tipos estructurales. Un libro que empieza así ya dice mucho de lo que te vas a encontrar:
    «Cada material tiene una personalidad específica distinta, y cada forma impone un diferente fenómeno tensional. La solución natural de un problema -arte sin artificio-, óptima frente al conjunto de impuestos previos que la originaron, impresiona con su mensaje, satisfaciendo, al mismo tiempo, las exigencias del técnico y del artista.

    El nacimiento de un conjunto estructural, resultado de un proceso creador, fusión de técnica con arte, de ingenio con estudio, de imaginación con sensibilidad, escapa del puro dominio de la lógica para entrar en las secretas fronteras de la inspiración.

    Antes y por encima de todo cálculo está la idea, moldeadora del material en forma resistente, para cumplir su misión.
    A esa idea va dedicado este libro».


    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Gran Uribe, he visto lo que has puesto en tu blog. Ya ves que de la literatura actual sólo me interesa la poesía y el ensayo.
      El libro de D. Eduardo Torroja lo he leído muchas veces, siempre con un lápiz y papel en la mano, es un ensayo extraordinario, no me canso de volver a él una y otra vez.
      Salud.

      Eliminar
  4. Cada uno tenemos nuestros gustos y nuestro autores preferidos. Pasa lo mismo con la música. ¿Cómo explicar a uno que no le guste lo entrañable y agradable que puede resultar el blues, el jazz, el rock fusión o la música dodecafónica?
    Sobre gustos... ya sabes.
    Un abrazo, Francesc.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Cayetano, en efecto, cada uno es cada cual, particularmente soy una especie de viejuno que me he quedado allí, con los moralistas del siglo XVIII, conozco bastantes de los posteriores, pero por ahora, de lo que se publica actualmente, sólo me interesa la poesía y el ensayo, Y naturalmente también me interesa muchísimo lo que publican dos prestigiosísimas revistas literarias "La Ignorancia" y "La Charca Literaria", en ellas puedo leer buenísimos textos de algunos amigos míos.
      Un abrazo.

      Eliminar
  5. Por favor, que está Diderot y su Jacques el fatalista o su El paseo del escéptico o La religiosa o El sobrino de Rameau...Qué genial escritor tan olvidado y apenas conocido en este país poco letrado históricamente y socialmente hablando.

    El XIX y el XX han dado frutos literarios que no deberíamos ignorar. Pero sobre gustos y el tiempo que ya no tenemos entiendo debamos volvernos selectivos, en el sentido de seleccionar lo que nos agrada, consula o nos sorprende.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Fackel, me interesan casi todos los moralistas franceses, los autores de la Ilustración, los enciclopedistas; después de la literatura del Siglo de las Luces casi nada de la literatura actual me interesa -me refiero a la narrativa-
      Naturalmente que encontramos en la literatura del XIX y XX algunas obras que son unos auténticos faros que iluminan toda la cultura, he leído muchas de estas obras tal como he comentado en mi escrito, ahora, sin embargo, de lo actual sólo me interesa el ensayo y algo de poesía.
      Salud.

      Eliminar
  6. Como no soy persona de muchas lecturas tengo como libro de cama El Discurso del Método un libro que cambió mi forma de entender el mundo, le leo una vez al año como mínimo. Cándido de Voltaire me encantó. Alexis de Tocqueville y su De la democracia en América me quedé con muchas cosas. Cuando deje de estudiar leí El Quijote y lo he vuelto a releer otras dos veces y me encanta porque habla del ser humano. Pero hay autores modernos que me gustan como Umberto Eco y su obra más famosa "El Nombre de la Rosa" y su "Baudolino", Ramon J Sender, Gabriel García Márquez, algunas obras de Cela, de Chaves Nogales acabo de leer "A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España "algunos libros de Reverte (no todos), Me declaro "fan" de Miguel Delibes, su maravilloso lenguaje, por como describe el paisaje y el "paisanaje" . Releo una y otra vez a Juan Eslava Galán y su colección histórica "para escépticos" porque disfruto, aprendo y entiendo. Empecé a leer cuando deje de estudiar, cosa que tiene su "intrinculis" ;D.
    Yo leo por diversión, por evasión, y con el firme propósito de "desasnarme". Si no disfrutas la lectura creo que la abandonas pronto. Pero que cada uno haga lo que le de la gana.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Daniel, citas a Cervantes, Descartes, Voltaire, Tocqueville y algunos otros cuyas obras son auténticos monumentos, ¡cómo vamos a dar la espalda a esas maravillas!
      Reconocido el valor de todos ellos, ahora me limito a la relectura de los autores de la Ilustración y la lectura de ensayo y poesía.
      Salud

      Eliminar
  7. Vengo del blog de Uribe, donde
    habla de Josep Juanpere, lo
    conocia de algo Francesc?,
    buenas noches, un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Orlando, conocía el estudio GCA pero, personalmente no conocí a Josep Juanpere, tampoco sabía de su desaparición. En el blog de El Gran Uribe he puesto un comentario sobre la arquitectura de GCA.
      Salud.

      Eliminar
  8. Concuerdo y sin embargo opino que todo eso que te gusta encuentra hoy el apoyo de ciencias modernas como la neurociencia que ratifica esa moralidad en el sentido de que se puede probar de forma práctica todo lo escrito en la época de la ilustración. Así que quizás no estemos descubriendo nuevos principios pero si estamos complementando todo ese legado y ofreciéndolo a las nuevas generaciones para que lo tengan en un lenguaje más cercano.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Dean, como casi siempre la ciencia ha ido dando explicaciones a ciertos fenómenos o comportamientos que algunos sabios enunciaban con anterioridad. Creo que después del capitel dórico, vamos completando los conocimientos y apenas encontramos nada nuevo.
      Saludos

      Eliminar
  9. Gracias por la estupenda clase de Literatura, Francesc.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Luis Antonio, me limito a exponer mi gustos personales sobre la literatura, verás que toda mi apetencia lectora es muy limitada.
      Abrazos.

      Eliminar