domingo, 13 de septiembre de 2026

Zefiro torna

 


He pasado muchas horas mirando el mar, viendo como un sol abrasador quemaba una realidad de desespero e impotencia.

Zefiro torna, zefiro torna, zefiro torna...

Sí, sí, quiero que vuelva el céfiro, el viento amable y suave que sopla de poniente o de donde quiera, que venga y que nos regale un aire de tranquilidad y equilibrio.

Contemplo el equilibrio de la bahía, por la orilla del mar veo pasar los cuerpos sudorosos y una vida cotidiana que se acomoda a la realidad.

Zefiro torna, zefiro torna, zefiro torna...

Sé que hay otras bahías. Ninguna de ellas me es ajena. Hay otras bahías que reciben las mismas aguas de este mar tan nuestro, con gentes que reclaman el mismo céfiro de paz y equilibrio. 

Zefiro torna, zefiro torna, zefiro torna...

A la sombra del pino, desde el extremo de mi bahía, me pregunto:

¿Elevar nuestra vida cotidiana hasta que sea una obra de arte?

¿Arte de qué? ¿Acaso de la eterna búsqueda de la provisión del pan? ¿Acaso del eterno deseo de la perpetuación de la especie? -seguramente es por esto que los cuerpos sudan.

El arte de arriba y la realidad de abajo o viceversa, tanto da. Todo se reduce al movimiento de unas sombras errantes. Desde una aurora esperanzada a un escepticismo crepuscular. Las sombras son cada vez más largas mientras la radiación solar es cada vez más intensa. 

Una extraña  contradicción como la vida misma.

Zefiro torna, zefiro torna, zefiro torna...



https://www.youtube.com/watch?v=e6tJWY2Vaz4 


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