
Les Simples, Karel Niestrath, 1924
No me fío de las convicciones monolíticas y menos aún si estas convicciones son fanáticas.
Hago lo posible por relativizar todo lo que me llega, ya sea información sobre la realidad o ya sean dogmatismos u opiniones sobre estados utópicos y me molesta la insistencia y repetición de las informaciones.
Parto de la base que mucho de lo que me llega puede ser un error - abundan los errores -, puede ser manipulación ideológica, puede ser una consideración interesada, un producto de vanidades o una acción que sólo busca el espectáculo.
Me gusta opinar pero sin poner ningún empeño en convencer a nadie, así que estoy casi seguro de que no me llevarán a la hoguera por mis opiniones. ¡ah, también podría ser que por un error me llevasen a la hoguera! Yo no voy a morir por salvar ninguna Verdad.
Creo que el fanatismo es malo para la salud -llagas en el estómago, nerviosismo incontrolado, sarpullidos, etc.- además corrompe el carácter y acaba con el buen humor y el buen gusto.
Todos los fanatismos son grandilocuentes, no he conocido ningún fanatismo de estar por casa y a mí. precisamente me gustan las cosas de estar por casa.
Contra lo fanático, me esmero en oponer la mesura y la conciliación. También funcionan el escepticismo y la ironía.
Por otra parte, creo haber llegado a la conclusión de que sólo me puedo entender con los escépticos.
También creo que la ironía funciona estupendamente... y el escepticismo saludable: esa capacidad de levantar una ceja ante la avalancha de certezas que intentan vendernos a diario, una postura muy higiénica para los tiempos que corren... El fanatismo no solo es un problema ideológico, también desgasta a nivel físico... en cambio el buen gusto y el humor requieren de cierta flexibilidad y ligereza, algo que los dogmáticos suelen considerar una debilidad... Esa idea de "no morir por ninguna Verdad" recuerda a Bertrand Russell, quien decía: "Nunca moriría por mis creencias, porque podría estar equivocado". Es, paradójicamente, una de las formas más honestas de compromiso con la realidad: admitir que somos falibles. Al final, el fanatismo necesita de la grandilocuencia para sobrevivir porque, si se mirara al espejo con sencillez y sentido del humor, se desmoronaría por su propio peso. Vivir sin el afán de convencer a nadie es, probablemente, una de las formas más puras de libertad individual, te permite observar el teatro del mundo sin tener que subirte al escenario a gritar.
ResponderEliminarAbrazo, Francesc.
Querida Milena, creo que es muy beneficioso huir de tanto ruido mediático, este que nos machaca continuamente.
EliminarPractico tanto como puedo la ironía, hacerlo provoca, a veces, una cierta incomprensión, pero me da igual y sigo.
No me creo casi nada de lo que dicen, todo se me antoja un cúmulo de errores y mentiras.
Hay que protegerse de todo este destello y sinrazón que nos inunda. Parece que estemos metidos en un circo.
Abrazos.
Totalmente de acuerdo. Dudar de todo es una postura racional. Los avances científicos proceden del planteamiento de dudas sobre la validez o no de los conocimientos anteriores. No me fío de los líderes ni de los profetas. Todos llevan un as en la manga.
ResponderEliminarSalud.
Amigo Cayetano. sé que formas parte del club de los descreídos y desconfías de todos estos charlatanes que no cesan de darnos la tabarra.
EliminarCuando se acerca uno de estos profetas que nos ofrecen "el oro y el moro", lo primero que tenemos que hacer es protegernos la cartera y echar a correr.
Abrazos.
Totalmente:el fanatismo, es un corsé que no te deja llegar a razonar por si solo, sino por convicciones -.Comparto :hay que relativizar las cosas, hacer una pausa y sobre todo dejar de estrangular las opiniones ,que fluyan y cada cual es libre de creer o no...
ResponderEliminarDesde hace un tiempo , cuando leo noticias,suelo mirar de que editorial es: porqué esa misma noticia; puede ser en contra o a favor ,todo esta manipulado y más por un mercado.
Un abrazo
Me gusta opinar pero sin poner ningún empeño en convencer a nadie, así que estoy casi seguro de que no me llevarán a la hoguera por mis opiniones.
ResponderEliminarPus eso, a mí creo que tampoco, aunque en las entradas de los blogs cada vez opino menos, por si las moscas y porque dudo de que interese a nadie.
Estoy en todo de acuerdo con tu texto, es casi "como si lo hubiera parido yo" (😉) pero en mejor, por supuesto. También coincido con los que me preceden, Milena y Cayetano, gente inteligente.
Un abrazo
Sí, amigo mío, nada de intentar imponer una opinión personal, no, no y no. Que cada uno se las componga como quiera o pueda.
EliminarHay que tener cuidado con lo que opinamos, que por ahí circula mucho intolerante inculto que se dedica a transportar su intransigencia y sus amenazas de un lado para otro.
Estoy muy contento de las opiniones de todos vosotros, de todos mis amigos que acudís a este blog, sois inteligentes, yo diría que sois la "flor y nata"
Un abrazo.