miércoles, 25 de septiembre de 2019

Intercambios para un diálogo

 Parella de Llum (2009). Robert Llimós


Sostiene Trías que dialogar es intercambiar “efectos”.

Coincido con mi admirado profesor y me ruborizo cuando muchos responsables políticos confunden el sentido del diálogo y afirman que dialogar es intercambiar “afectos”.

Confunden aquello que sigue por virtud de una causa con aquello que sigue por virtud de una devoción.

El afecto suele ser un mal consejero de la equidad, entorpece la razón y desequilibra el fiel de la balanza que porta Temis, la Dama de la Justicia.

El afecto interviene en las cuestiones de amor, donde el intercambio se produce mediante el roce de las emociones, el fervor de los sentimientos y la unción que excita.

L’amor che move il sole e l’altre stelle no requiere efectos.

La razón pública no necesita afectos. Su reivindicación es una perversión política de gravísimas consecuencias. 

Lo que necesita la razón pública son efectos y no afectos.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Encuentros de Pamplona 72



Unas semanas antes de los Sanfermines de 1972 tuvieron lugar los “Encuentros de Pamplona 72”, una especie de certamen internacional que tenía por objeto reunir la vanguardia más conspicua del panorama artístico mundial. Aquello fue quizás el festival más amplio y significativo de los celebrados en España.

Se trataba de llevar el arte en todas sus manifestaciones a la ciudad: distribuir escultura, pintura, música, performances, instalaciones y happenings por las calles y plazas de la ciudad y dejar que la expresión artística se disolviera en la vida urbana.
 
En aquel año de finales de la dictadura, la apuesta de los organizadores fue arriesgada. Poniendo el arte entre los transeúntes, pretendían subvertir el orden establecido durante las décadas negras de un totalitarismo ideológico que había relegado la vanguardia artística a unos cenáculos muy reducidos; en un país que había sufrido y en el que todo hecho artístico era interpretado de manera inmediata como hecho ideológico, casi siempre hostil y susceptible de represión institucional.
 
Fueron ocho días de acciones artísticas, de instalaciones efímeras, de conciertos y de todo tipo de manifestaciones que reunían los más avanzado de las últimas poéticas artísticas, asumiendo contradicciones formales y de contenido, por qué no decirlo, riesgos de orden público y represión.
 
Se reunieron más de 350 artistas de vanguardia procedentes de los cuatro continentes que mostraron las manifestaciones más avanzadas de la poesía visual, experimentación sonora, arte conceptual, arte plástico, videoarte, arte informático, música aleatoria, atonal, electrónica, minimalista y de acción, así como cine experimental y los ismos y vanguardias históricas.

Los Encuentros de Pamplona 72 fueron organizados por Luis de Pablo (compositor) al frente del Grupo Alea de Madrid y José Luis Alexanco (artista plástico). La financiación de los “encuentros” fue totalmente privada y corrió a cargo de la familia Huarte -principalmente Félix Huarte Goñi y su hijo Juan Huarte Beaumont- familia de constructores de origen navarro. Este mecenazgo privado permitió un desarrollo de las actividades al margen de las instituciones públicas y, gracias al entusiasmo de organizadores y patrocinadores, se consiguió que todo quedara al margen, también, del pestilente mercado del arte.

Tuve el placer de asistir a los Encuentros de Pamplona 72 y el honor de participar en algunas acciones y happenings musicales junto con los músicos de Madrid, especialmente con el compositor Francisco Guerrero. También en alguna acción con los artistas conceptuales que habían acudido desde Cataluña.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Un lema publicitario


 Antoni Tàpies


...que tot està per fer i tot és possible.
                            (Miquel Martí i Pol)

Este verso tan inspirado de Miquel Martí i Pol nos lo repiten con demasiada frecuencia. Tanta insistencia me suena a lema publicitario.

…que todo está por hacer y todo es posible.

Creo que en esta tierra tan vieja se ha hecho de todo, pero que aún es posible continuar haciendo cosas que no sirven para nada. Y si alguien insiste en hacer algo plausible, podría dedicarse a pedir perdón y arrepentirse por tantos desmanes cometidos a lo largo de la historia.

Creo, por otra parte, que tanta insistencia alberga la mala fe propia de una propaganda política o del reclamo de un supermercado donde venden cachitos de esperanza liofilizada.

Con estas proclamas crean falsas esperanzas y esto también es mala fe.

¿Esperanza de qué? Albergo pocas esperanzas, temo que me den gato por liebre.

Estoy convencido de que si aún queda algo por hacer lo harán los robots o las robotas.

martes, 17 de septiembre de 2019

Asíntota



En mi libro Odis, vanjances i altres traçats geomètrics dedicaba a Còssima el poema titulado Asímptota (asíntota):

Em neguiteja l’asímptota.
Sempre s’acosta i s’acosta
persistent fins l’infinit.

En neguiteja l’asímptota
i m’angunieja l’infinit.

Traducción

Me angustia la asíntota.
Siempre se acerca y se acerca
persistente hasta el infinito.

Me angustia la asíntota
y me angustia el infinito.

La asíntota es una curva que va acercándose a una recta, desarrollándose hasta el infinito y allí, en el infinito, las dos líneas llegan a tocarse.


La asíntota, como la vanidad y la estupidez de los mortales, nunca se acaba. Estas cosas que nunca se acaban producen escalofríos, dan miedo, se escapan de la dimensión humana, atraviesan mistrales y sirocos, pueden llegar más allá de los puntos cardinales, penetran hasta el tuétano con la precisión del frío, pueden incluso llegar a detener el empuje de un soneto y continúan su trazado hasta más allá de las estrellas coloradas. Dan mucho miedo las asíntotas.


Pensemos, además, que existen volúmenes asintóticos, ahí está la Trompeta de Torricelli, las superficies hiperbólicas, que tanto gustan a los discípulos de Gaudí, los conos asintóticos y otros cuerpos terroríficos que intentan acercarse a nosotros, buscando tangencias indeseables.