Tony Oursler. Sin título
Varias veces he dicho que carezco de alma. Contemplo algunas radiografías y algún informe o escáner de estos que me han hecho los médicos y veo que el alma no aparece por ninguna parte. No, no, definitivamente no tengo alma.
Me pregunto si otros la tienen o si hay un alma universal de la que todos participamos un poquito o si hay alguien que tiene más de un alma o que se haya apropiado del alma de otro.
Cuando surgen tantas preguntas puede ser que todo esto sea una creación abstracta para entretener al personal o un enigma mágico de cuya resolución se ocupan las “ciencias brujas”.
P.D.
Me llegan noticias de que algún instituto de biotecnología avanzada está desarrollando un alma informática consistente en un software que se podrá transferir a nuestro cerebro con bastante facilidad. Parece que, de momento, hay bastantes empresas interesadas en comercializar almas de transferencia.

Tiber (procedente de las Termas de Constantino), Palazzo Senatorio. Roma 