martes, 5 de mayo de 2020

Vías de escape


Autorretrato con modelo (1910). Ernst Ludwig Kirchner

Tarde o temprano llega la purga. Y si la enajenación colectiva se adueña del pensamiento, la purga aparece muy pronto.

Cuando los dirigentes apelan al sentimentalismo y el pueblo se encandila con los símbolos, el odio se instala y entonces llega la purga, que es una forma de venganza.

Cuanto mayor es la sinrazón, antes aparece la depuración y unos eliminan a los otros.

Pero antes de que llegue la purga, el sentido común aconseja que seamos precavidos y dispongamos los medios necesarios para protegernos de la barbarie y de la venganza.

Conviene construir vías de escape seguras para poder huir. La purga es peligrosa e irracional. Hay que hacer caminos entre los zarzales para que podamos salir por pies y zafarnos.

domingo, 3 de mayo de 2020

Todo lo que hicimos


 El asado (1871). Ignacio Manzoni



Todo esto es lo que hicimos:
levantar el vientre que arrastrábamos por el suelo,
erguir las orejas, las teníamos grandes y caídas,
levantar la cabeza, huesuda y peluda.

Todo esto lo hicimos con orgullo.
Traspasamos el umbral de las palabras
y entramos con huella firme en el templo
oceánico de la ciencia del bien y del mal.

Esto hicimos:
romper relaciones con los sátiros,
dejar de hablarnos con faunos y centauros
y entrar de lleno en la civilización.

Y lo hicimos porque éramos orgullosos.

A las puertas de la caseta de la razón
acopiamos pedruscos angulosos
y matamos burros y burras
para arrancarles sus quijadas.

Aprendimos a lanzarnos los pedruscos por la cabeza
y con las mandíbulas matamos hermanos.

Todo lo hicimos
bajo el umbral de la puerta de la caseta de la razón.

F.C.

sábado, 2 de mayo de 2020

El limbo de la ignorancia


La ignorancia histórica es un espacio de autodefensa, en él se refugia el instinto de conservación.

La ignorancia se alía con el gen oportunista y juntos emprenden el camino que nos guía por el Laberinto del Caos.

Quizás este laberinto es el único territorio vital, posiblemente el único donde quedamos a resguardo de la agresión de los recuerdos. El hilo que nos guía puede ser ancho además de largo. Por su anchura discurre lo mejor y lo peor del ser humano, que hace lo que puede para adaptarse al cambio histórico. La longitud se va alargando, tanto que no alcanzamos a ver su extremo.

Es ignorancia y deseo: no sabemos dónde está la meta. El deseo nos impulsa a alcanzarla. Probablemente nos encontramos corriendo detrás de una zanahoria pegada a nuestras narices que va avanzando como nosotros, a la misma velocidad.