Olivier
Messiaen (1908-1992) fue intérprete de órgano, compositor y un gran ornitólogo,
compuso varias obras inspiradas en el canto de los pájaros, tenía una
fascinación especial por los mirlos y las oropéndolas, y por la vida toda. Aseguraba
que la música es el lenguaje sin palabras
concebido por seres humanos para comunicarse con todos los seres humanos.
Tomaba
sonidos de la naturaleza, de los materiales en movimiento, del canto de los
pájaros, todo podía convertirse en música. En su sinfonía turangalîla utilizó
el timbre mineral de las maracas, el vegetal de las maderas del “Wood-block” y
el animal de la piel de la caja grande.
Tan
humano como era, probablemente también tuvo en consideración las observaciones
que hacía de Luys de Narváez (1500-1558?) respecto a las cuerdas de la vihuela
y de otros instrumentos de pulso, en Los
seys libros del Delphin decía Narváez:
…una de las mayores
excelencias que la vihuela tiene sobre todos los ynstrumentos… que es más
perfecta por semejanza y conformidad que el sonido de la cuerda tiene con el
sentido humano, por ser de carne las cuerdas de la vihuela.
En
su sinfonía turangalîla, Messiaen utiliza una riqueza tímbrica tan
extraordinaria como exótica. Esta obra tiene una duración aproximada de 75
minutos y está compuesta para piano, ondas Martenot y una orquesta muy
numerosa. Es una expresión incontenible de las ganas de vivir.
Messiaen
tenía previsto componer una sinfonía convencional de cuatro tiempos, añadió a
continuación tres tiempos más y seguidamente la aumentó con un Chant d’amour y un Développement d’amour y para acabarlo de redondear incorporó un
“moto perpetuo”, el famoso Joie du sang
des étoiles, muy libre.
La
sinfonía turangalîla es un exponente clarísimo de vitalidad y de energía
compositiva.
Ante
la energía sonora de esta sinfonía y dado el panorama actual característico del
arte contemporáneo, que se significa, precisamente, por su tremenda inmediatez
formal, me pregunto si esta obra de Messiaen no representa un sentimiento
religioso cuyo dios no es más que un demiurgo optimista.






