jueves, 4 de abril de 2013
Helenocentrismo
Más allá de los límites de los olivos hay otro mundo. A un lado y al otro del árbol de Minerva hay tanta barbarie como salvajismo.
Más allá de las murallas de Constantinopla hay otras murallas de arcilla, hay pirámides escalonadas, zigurats y recuerdos de jardines colgantes.
Más allá de los desiertos, por donde se levanta el sol, hay unas tierras donde florece el loto y los calígrafos utilizan distintas clases de pinceles.
Allende las montañas del este hay otros poetas que escriben versos muy sentidos.
Hay gentes en otras tierras que no han conocido la desventura de Orestes ni el dolor trágico de Medea, pero que conocen también el drama humano.
Más allá de las orillas lejanas del imposible mar Florencia hay islas donde el sol ilumina las túnicas de seda y los artistas dibujan grullas y almendros en flor.
Más al norte, donde los hielos cubren las llanuras, conocen el drama del mar y de los marineros errantes.
Más allá de la cordillera nevada, donde no llegan las notas de Marsias, hay un músico engreído que sobre el pentagrama dejó escritas las canciones del buque fantasma.
Más allá de las tierras secas, donde florece la retama, hay maestros del claroscuro.
Más al norte del roquedal hay abejas que liban néctares de otras flores y los artistas del cincel golpean la piedra con emoción.
Más allá de la retórica griega hay unos hombres bárbaros que no padecen el mal de la Arcadia.
miércoles, 3 de abril de 2013
Zozobra
Cuando el atardecer dibuja largas sombras
y las ruinas pintan castillos en el pavimento
se marchita el argumento y la flor de la adelfa.
Comienza el pacto de las rosas
y tras el ventanal empañado
retomamos el baile de máscaras.
De repente, la noche,
¡Cuán larga es la noche
y qué breves son las palabras!
Y en medio de un caos de sábanas,
el sueño,
¡Cuán perverso es el sueño,
que engendra monstruos
para anular la razón!
Y el gesto,
¡Cuán largo es el gesto en la oscuridad
que me permuta el deseo por la luz!
Al amanecer, sereno, sólo seré un maestro de zozobras.
traducción al castellano
de Sotsobres de l'amor és falç
del libro DOBLE TALL
y las ruinas pintan castillos en el pavimento
se marchita el argumento y la flor de la adelfa.
Comienza el pacto de las rosas
y tras el ventanal empañado
retomamos el baile de máscaras.
De repente, la noche,
¡Cuán larga es la noche
y qué breves son las palabras!
Y en medio de un caos de sábanas,
el sueño,
¡Cuán perverso es el sueño,
que engendra monstruos
para anular la razón!
Y el gesto,
¡Cuán largo es el gesto en la oscuridad
que me permuta el deseo por la luz!
Al amanecer, sereno, sólo seré un maestro de zozobras.
traducción al castellano
de Sotsobres de l'amor és falç
del libro DOBLE TALL
martes, 2 de abril de 2013
Brotes de septiembre
Bradley Walker Tomlin nº 13 (1952)
Philip Guston
La perfección extraña del crisantemo glauco,
el eco que rebota de pared en pared,
la flor de la azucena y el soplo del siroco
son brotes de septiembre, ráfagas obstinadas
que juntas acompañan a la estrige nocturna
que llega con su vuelo sigiloso y astuto
y se detiene tras los candiles trémulos
que proyectan su sombra alargada en el suelo.
Oscuridad larga, desde que el mundo es mundo.
Antes, sin embargo, fue otra cosa.
domingo, 31 de marzo de 2013
La escarola. Disolución en el espacio barroco
La textura y el color de la escarola nos informan que nos
hallamos ante un vegetal barroco y cuando apreciamos su sabor ya podemos
precisar que se trata de un barroco italiano.
En efecto, nos encontramos ante un conjunto de volutas, curvas y contracurvas que se disuelven en el espacio que las rodea. Los innumerables rizos de sus hojas se sumergen en el ambiente circundante, se ahuecan en el aire y proporcionan una volumetría fastuosa, inflada y vacía como si se tratara de una arquitectura de Bernini y cuando los cogollos son pequeños, tenemos ante nosotros una construcción de Borromini.
El sabor amargo certifica su adscripción al Barroco Italiano. El punto de amargor de este vegetal tiene una similitud con los aperitivos italianos, los creados por los monjes piamonteses a base de maceraciones de hierbas y flores de ajenjo y hojas de díctamo.
En efecto, nos encontramos ante un conjunto de volutas, curvas y contracurvas que se disuelven en el espacio que las rodea. Los innumerables rizos de sus hojas se sumergen en el ambiente circundante, se ahuecan en el aire y proporcionan una volumetría fastuosa, inflada y vacía como si se tratara de una arquitectura de Bernini y cuando los cogollos son pequeños, tenemos ante nosotros una construcción de Borromini.
El sabor amargo certifica su adscripción al Barroco Italiano. El punto de amargor de este vegetal tiene una similitud con los aperitivos italianos, los creados por los monjes piamonteses a base de maceraciones de hierbas y flores de ajenjo y hojas de díctamo.
Al paladar, la escarola da un sabor higiénico, como el de
los aperitivos amargos del Piamonte, es un sabor alejado de aquellos tonos
dulzones de los aperitivos franceses que con fruición, y mezclados con agua, beben
los marineros de Marsella o los blousons
noires parisinos y que con toda certeza identificaríamos con el barroco
versallesco azucarado.
Nos encontramos pues, ante dos sabores, el amargo higiénico y el dulzón acuoso; igual que nos encontramos ante dos barrocos:
Nos encontramos pues, ante dos sabores, el amargo higiénico y el dulzón acuoso; igual que nos encontramos ante dos barrocos:
1) el
barroco italiano pomposo, mórbido y sensualmente gástrico
2) el
barroco francés que llega a alienar nuestro magín del mismo modo que puede hacerlo
el contenido de la absenta que se encuentra en los aperitivos galos.
Decididamente la escarola estaría en el primer grupo.
Una ensalada de escarola admite salsas elaboradas, como
corresponde a cualquier obra barroca, que requieren, de natural, un fondo
complejo y sofisticado. A la escarola podremos añadirle salsas del tipo romesco, xató, vinagretas consistentes, etc. y se puede acompañar con algún
elemento de salazón.
No es recomendable mezclar la escarola con otras lechugas o
endibias, de hecho no recomendaría jamás poner en un mismo plato la escarola
con otras hojas vegetales, sería algo así como componer una suite barroca
veneciana con elementos de un coral luterano.
La escarola se aleja por completo de la lechuga larga común
o de cualquier otra variedad de lechuga, cuyos contornos son definidos, cuya
textura es concreta, su aspecto es clásico, asentado y sin sobresaltos y su
gama cromática es perfectamente clasificable dentro de una carta de color del
tipo Pantone o RAL; cosa que no sucede con la escarola que es mucho más
compleja y matizada.
La escarola es, sin más, la ensalada de la Contrarreforma.
domingo, 24 de marzo de 2013
Cinco preguntas sobre algunas abundancias
Alegoría de la Abundancia. Botticelli
Ante la abundancia de tantos corazones vencidos por el amor y que cayeron en la desesperación,
¿por qué ceden otra vez y continúan participando en la fiesta de Venus?
Ante la abundancia de tantos santos y eclesiásticos que han querido reformar la Iglesia,
¿por qué ésta sigue siendo igual de intolerante que hace dos mil años?
Ante la abundancia de tantos poetas que han escrito verdaderas obras maestras,
¿por qué continúan editándose tantos poemas lacrimosos y sentimentaloides?
Ante la abundancia de tantos hechos históricos luctuosos que han causado dolor y muerte por doquier,
¿por qué continuamos perfeccionando la barbarie?
Ante la abundancia de tantos desastres naturales que han destrozado pueblos enteros,
¿por qué creemos que la naturaleza es sabia?
viernes, 22 de marzo de 2013
Has enloquecido a los héroes
Para injuriarte o por temor a tu rostro
los poetas escribieron versos alados.
Con tus ojos enloqueciste a los héroes
hasta conducirlos a una guerra interminable
y aún sus hijos no te han maldecido
y tú permaneces bella.
¿Cuáles son tus ardides de vieja ramera?
Con tu semblante gastado, ¡oh tu belleza!
afrontas el paso del tiempo y de los anhelos,
desafías el brillo de la aurora y la oscura barbarie;
y de la historia muda, tú eres el silencio
y la deslenguada.
Enzurronas a los jóvenes, y deslumbras
a los náufragos dispuestos a intercambiar
su libertad por los cantos melifluos de las sirenas.
Eres la que da la esperanza al hombre vencido
que en noches aciagas no supo vender su audacia
al placer pasajero.
Ya sé que no estás dormida en esta noche
de escorpiones y que hoy el claro de luna
no cae sobre el acantilado y aunque los tilos
del bulevar tengan sus copas demasiado ralas,
la mirada nostálgica del circunstante añora
el paso de un ángel.
los poetas escribieron versos alados.
Con tus ojos enloqueciste a los héroes
hasta conducirlos a una guerra interminable
y aún sus hijos no te han maldecido
y tú permaneces bella.
¿Cuáles son tus ardides de vieja ramera?
Con tu semblante gastado, ¡oh tu belleza!
afrontas el paso del tiempo y de los anhelos,
desafías el brillo de la aurora y la oscura barbarie;
y de la historia muda, tú eres el silencio
y la deslenguada.
Enzurronas a los jóvenes, y deslumbras
a los náufragos dispuestos a intercambiar
su libertad por los cantos melifluos de las sirenas.
Eres la que da la esperanza al hombre vencido
que en noches aciagas no supo vender su audacia
al placer pasajero.
Ya sé que no estás dormida en esta noche
de escorpiones y que hoy el claro de luna
no cae sobre el acantilado y aunque los tilos
del bulevar tengan sus copas demasiado ralas,
la mirada nostálgica del circunstante añora
el paso de un ángel.
martes, 19 de marzo de 2013
Dibujos venecianos
Campo S. Ternita
(S. Francesco della Vigna)
s. XVI - XVII
s. XVI - XVII
Lápiz y pluma estilográfica sobre papel de envoltorio de una tienda de puntillas y encajes
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Fondamenta Zorzi (S. Vio)
probablemente restaurada el s. XVII
probablemente restaurada el s. XVII
Pluma estilográfica y rotulador
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Calle Lunga S. Bernaba - Ca' Rezzonico
s. XVII
s. XVII
Pluma estilográfica y rotulador
domingo, 17 de marzo de 2013
Panagia Kerà (Creta). Olivos y arquitectura
Panagia Kerà, dibujo a pluma estilográfica
Los olivos más hermosos que he visto son los de Panagia Kerà. Son árboles pequeños de abundante follaje, ricos en frutos y en sombras. Sus hojas son de un verde brillante y graso que tiñe el color del ambiente.
Cuando cierras los ojos y aspiras el aire parece que estás aspirando el color de las hojas. Los troncos de estos olivos presentan diversas oquedades y crecen retorcidos, muy retorcidos, parecen haber crecido a fuerza de lucha con los elementos, levantándose con esfuerzo desde el suelo hasta la copa para dejar caer el ramaje hasta el suelo otra vez.
Desde de la cepa a ras de suelo crece un tronco diversificado que va subiendo como si se tratara de un conjunto de contrafuertes que, haciendo una ostentación de estática, apuntalan una copa que no parece requerir un esfuerzo estructural tan formidable. Es una pura exageración del paisaje del Mediterráneo oriental.
El olivo es un árbol robusto y chaparrito que crece con mala baba y produce una hoja pequeña y un fruto pequeño. Viendo esta escasez productiva podemos deducir que la especie humana hubo de pasar mucha hambre para llegar a extraer, con tanto esfuerzo, ingenio y elaboración, un jugo tan preciado de este fruto tan esmirriado y raquítico.
Las aceitunas producidas en Panagia Kerà son alargadas como los ojos almendrados de los kuroi. Su tamaño es mediano, el hueso y la pulpa están proporcionados. Todo en estos olivos parece guardar la misma proporción: el tronco con el ramaje y la cepa con la copa.
El campo de Panagia Kerà está muy bien cultivado y no parece, sin embargo, que se hayan dedicado en él demasiados jornales. En estas tierras cretenses hay olivos del siglo XIII que aún producen tres cientos kilogramos de fruto por año.
Parece que estos árboles reciban los cuidados de los dioses minoicos, no olvidemos que la isla de Creta, en el antro de Dikteon, nació Zeus y bajo los olivos gritaban y cantaban los cueretes, aquellos seres semidivinos que, por encargo de Rea, bailaban y golpeaban sus escudos y lanzas con ritos tumultuosos con el fin de ocultar, con su estruendo, los lloros del Dios recién nacido.
Lógicamente Zeus hubo de recompensar a los cretenses que lo encubrieron ante la voracidad del padre Cronos que devoraba a sus hijos cuando nacían.
Los olivos de Panagia Kerà crecen en las laderas que suavemente suben hasta Kritsà, donde también hallamos otros olivos de la variedad koroneika.
Entre los árboles, perfumada por las aceitunas, encontramos una pequeña iglesia bizantina que fue construida en el siglo XIII. Se trata de un edificio de tres naves que se rematan con sus tres ábsides respectivos.
Fachada posterior
Sobre la nave central se construyó una cúpula, pequeña acorde, que se apoya sobre cuatro pilares y un tambor cilíndrico, todo ello en un equilibrio falso que hace peligrar la estabilidad del conjunto. El peso de la cúpula estropeó los muros y obligó a construir en el siglo XVI unos contrafuertes triangulares que llegan hasta el suelo y caracterizan la forma singular de esta iglesia tan pequeña.
La fachada principal queda compuesta por el frontispicio central que contiene la puerta y por los dos laterales que, con los contrafuertes, producen el efecto de prolongar la cubierta hasta el suelo. Este efecto de acercar la cubierta hasta el plano del terreno acentúa la exigüidad de las dimensiones del edificio.
Por lo que afirma la historiografía clásica del arte, la naturaleza y muy especialmente el paisaje, influyen las creaciones humanas; en esto la iglesita de Panagía Kerà es un ejemplo evidente.
No es una arquitectura que se integre en el paisaje. La iglesia de Panagia Kerà es la interpretación arquitectónica del paisaje de los olivos: un edificio de poca altura robusto como el árbol, con contrafuertes laterales que, al igual que los olivos, parecen apuntalar con ostentación estructural una cúpula menuda y que al propio tiempo prolongan la alineación de la cubierta hasta el terreno, como si fuera el ramaje de los olivos que cae hasta el suelo.
El maestro que construyó el templo de Panagia Kerà levantó los muros sintiendo el aroma de los olivos y en su mente atesoraba el sistema de proporciones de estos árboles tan amables.
Natural e indefectiblemente este universo tan rico de sensaciones se materializa en la construcción sin ningún planteamiento previo de integración arquitectónica. El constructor edificó muros y bóvedas según aquellas formas y proporciones que conocía y que con toda seguridad amaba.
Los olivos de Panagia Kerà, produciendo uno de los mejores aceites del mundo, han sido el sustrato de esta bellísima arquitectura bizantina.
¿Como se puede no amar los olivos de Panagia Kerà?
de mi libro Apografías del aceite
viernes, 15 de marzo de 2013
jueves, 14 de marzo de 2013
La pell de brau. Salvador Espriu
Arbre i ocell, 1974 Josep Guinovart
A VEGADES ÉS NECESSARI...
A vegades és necessari i forçós
que un home mori per un poble,
però mai no ha de morir tot un poble
per un home sol:
recorda sempre això, Sepharad.
Fes que siguin segurs els ponts del diàleg
i mira de comprendre i estimar
les raons i les parles diverses dels teus fills.
Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l'aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.
Que Sepharad visqui eternament
en l'ordre i en la pau, en el treball,
en la difícil i merescuda
llibertat.
que un home mori per un poble,
però mai no ha de morir tot un poble
per un home sol:
recorda sempre això, Sepharad.
Fes que siguin segurs els ponts del diàleg
i mira de comprendre i estimar
les raons i les parles diverses dels teus fills.
Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l'aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.
Que Sepharad visqui eternament
en l'ordre i en la pau, en el treball,
en la difícil i merescuda
llibertat.
A VECES ES NECESARIO...
A veces es
necesario y forzoso
que un hombre muera por un pueblo,
pero jamás ha de morir todo un pueblo
por un solo hombre:
recuerda esto siempre, Sepharad.
Haz que sean seguros los puentes del diálogo
e intenta comprender y amar
las razones y las hablas diversas de tus hijos.
Que la lluvia caiga poco a poco en los sembrados
y el aire pase como una mano tendida
suave y muy benigna sobre los anchos campos.
Que Sepharad viva eternamente
en el orden y en la paz, en el trabajo,
en la difícil y merecida
libertad.
que un hombre muera por un pueblo,
pero jamás ha de morir todo un pueblo
por un solo hombre:
recuerda esto siempre, Sepharad.
Haz que sean seguros los puentes del diálogo
e intenta comprender y amar
las razones y las hablas diversas de tus hijos.
Que la lluvia caiga poco a poco en los sembrados
y el aire pase como una mano tendida
suave y muy benigna sobre los anchos campos.
Que Sepharad viva eternamente
en el orden y en la paz, en el trabajo,
en la difícil y merecida
libertad.
Salvador Espriu
La pell de brau (La piel de toro)
El poeta sitúa sus
personajes y sus versos en una geografía mítica, lugares donde el tiempo fluye
muy lentamente y donde el pasado y el
presente parecen confundirse.
Los topónimos de
Salvador Espriu son estos:
• Lavínia: (Barcelona, generalmente de forma satírica)
•
Alfaranja: (Cataluña)
•
Konilòsia: (España, generalmente de forma satírica)
•
Sepharad: (España, en especial cuando se refiere a ella en relación a asuntos que considera serios, aunque el término hace referencia igualmente a toda la Península Ibérica)
•
Sinera: (Arenys de Mar)
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