Los
griegos utilizaron mejor la arquitectura arquitrabada (vigas y pilares) que la
construida con arcos.
Arquitrabes
y dinteles son elementos arquitectónicos que soportan tensiones de flexo-compresión.
Cubren los vanos (puertas, ventanas, etc.) recibiendo las cargas que inciden
encima y las transmiten a los apoyos situados en sus extremos.
Construyeron
dinteles de madera y de piedra, y como que estaban convencidos de que la
arquitectura también puede servir para comunicar algo, se dedicaron a grabar
inscripciones en los dinteles.
Las
palabras inscritas sobre las puertas servían para indicar alguna prohibición o
para advertir de lo que te podía pasar si franqueabas la entrada.
En la puerta del templo de Apolo en Delfos la inscripción era esta:
γνωθι σεαυτόν
transliterado
como gnóthi seautón o sea “conócete a ti mismo”
En
entrada a Academia de Platón se podía leer la siguiente inscripción grabada en
el dintel:
αγεωμέτρητος μηδείς είσίτω
transliterado
como medeis ageometros eisito o sea “prohibida la entrada a quien no sepa
geometría”
En el
caso del templo de Apolo el peligro estaba servido: ¿qué ocurriría cuando uno
se conociera a sí mismo? ¿Cabría la posibilidad de cabrearse y de retirarse la
palabra a sí mismo y para siempre?
En el
caso de la academia de Platón nos encontrábamos con una prohibición clara. Si
no sabías geometría mal podrías resolver los problemas que te plantearían
dentro, cuestiones como esta:
buscar las reglas que rigen el movimiento aparentemente
desordenado de los planetas, y confrontarlas con las que gobiernan las acciones
de los hombres.
Problemas
así son terribles.
Pasaron
los griegos y la costumbre de inscribir sobre los dinteles continuó. Muchas
veces frases de terror, véase Dante, 'Lasciate ogne speranza
voi ch'intrate' y
otras veces inscripciones de soberbia o vanidad acompañadas de escudos
heráldicos. Terrorífico también.










