martes, 1 de enero de 2013

En este ocaso, cuando la luz traiciona




En este ocaso, cuando la luz se oculta

entre las copas de rumor pardo,

preferirías que todo anocheciera,

pero el alba urgente que mañana despertará

y la algarabía de la calle te traicionan.



Los contemplas tras la ventana,

todos contra todos, en el ingente

combate por la provisión del pan,

pero la sonrisa de fariseo del vecino

y el beso apócrifo de Judas les traicionan.



Abasteciste tus alacenas con el arte

y la razón y tus pasos anduvieron

por la senda peligrosa, sorteando

la acometida constante de neones,

de candilejas y baratijas que traicionan. 



En este ocaso, cuando la luz apunta

más allá de la aurora y la humedad

te acerca el aroma del crisantemo,

observas las fachadas decrépitas

con sus desconchados que traicionan.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Marco Aurelio



Ya hacía siglos que los poetas gnómicos griegos habían escrito sus sentencias en hexámetros, cuando Marco Aurelio continuó con sus meditaciones:

Asia, Europa, rincones del mundo;
el mar entero, una gota de agua;
el Athos, un pequeño terrón del mundo;
todo el tiempo presente, un instante en la eternidad;
todo es pequeño, mutable, caduco.
Meditaciones, Libro VI. Marco Aurelio

Ya hace siglos que Marco Aurelio escribió sus sentencias, cuando aún hay quienes que continúan enarbolando banderas.

lunes, 24 de diciembre de 2012

viernes, 21 de diciembre de 2012

Lo que el arte ha tenido que hacer



A veces el arte ha tenido que recurrir al pedrusco.
Maestro de Boí. Lapidación de San Esteban. (hacia 1100) Sant Joan de Boi (Lleida)

Pasados los siglos, de forma más evolucionada y perfeccionando la barbarie, el arte, ha utilizado el estilete.
 Lucio Fontana. Concetto Spaziale (1959)

 o, con un fuego de indignación, quemó las telas
 Joan Miró. Tela cremada (1973)

y a veces, de forma totalmente justificada, con un gesto de rabia el artista injurió el lienzo,
 Antoni Tàpies. Espiral (1976)

 o contempló la naturaleza y se calló.
Joan Hernández Pijuan. Xiprer (1986)

lunes, 17 de diciembre de 2012

Una suite sinuosa

 
El so de tot. Cançoner (2001)  
Partitura de Josep M.  Mestres Quadreny
 
Una suite sinuosa, breve,
muy breve;
cada noche es más breve el sueño
que se refleja en el espejo,
como si un harapo fuera
de esmeraldas negras.

A oscuras oigo los bemoles
y el doble sostenido
que mañana me esperan

onduladamente.

Son partículas de dibujo,
millares de moléculas
que bajo los párpados viven
como nervios podridos del tiempo.

Antes que la palabra,
primero fue Cronos
y lo devoró todo.

sábado, 15 de diciembre de 2012

No soy de aquí

Plano urbanístico de la ciudad de los afortunados, plano de la ciudad de los que no son de aquí.

Esta mañana fuí a una ciudad cercana a Barcelona y estaba buscando una dirección que hacía ya un rato que no encontraba cuando decidí preguntar a un individuo que tenía cara de espabilado.

-Me puedes decir dónde está la calle de la Virgen de las Angustias.

-No lo sé, perdona, es que yo no soy de aquí -me contestó amablemente.

Lo miré a lo ojos y con envidia le dije -que suerte tienes, chaval, de no ser de aquí.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Arnold Schoenberg

 Richard Gerstl. Autorretrato (1901)
 
Cuando Arnold Schoenberg se enteró de que su mujer se interesaba por la pintura y que tenía una aventura que trascendía más allá de lienzos y óleos, en un puro arrebato expresionista, compuso su Segundo Cuarteto de Cuerda, tal vez el más intenso y “expresionista” de sus cuartetos.

Por el pentagrama del cuarteto transitan una colección de sentimientos encontrados, que fluyen como una ristra de invocaciones y ruegos. No en vano, Schoenberg añade en los dos últimos movimientos la voz de una soprano que canta Letanía, un poema de Stefan George.

Así nos encontramos con un primer movimiento que va desde lo sutilmente lírico a la agitación; en el segundo movimiento encontramos desesperación y soledad presentados en forma de scherzo, es decir como si fueran una expresión irónica del desamparo, y en los dos últimos movimientos la Letanía mencionada, y en el finale unas palabras que dicen
                                        “siento el aire que sopla desde otros planetas”.

El arrebato germánico es intempestivo y oscuro, Shoenberg, al enterarse que su esposa tenía un amante, compone uno de los más formidables cuartetos del siglo XX, traslada a la partitura notas revueltas y tambaleantes, hace una especie de plegaria más o menos laica y al final su música se escapa de la gravitación de la tierra y se deja llevar por el aire que sopla desde otros planetas.

Definitivamente la música de las esferas.

Nota: la imagen fue pintada por Richard Gerstl, tal como se indica al pie de la misma. Gerstl fue un pintor expresionista austríaco de vida atormentada que también trascendió de óleos y lienzos.

lunes, 10 de diciembre de 2012

La duda afilada


Lo he pensado y no me lo creo, si me lo creyera debería dudar de ello.

Mi duda es nómada, y con esta duda afilada estoy dispuesto a cortar en el aire un pañuelo de seda.

Lo digo así, mi querido e irrefrenable amigo: librémonos de los crédulos con carnet, esos que se empeñan en que no dudemos.
 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Las sombras



Pierre Soulages.  Slika (1964)


Pasábamos de puntillas por los caminos empedrados,
prudentes
nos esforzábamos para no hacer ningún ruido,
ni desdibujar el contorno de la sombra apagada.

Un séquito de follaje, de copas y ramas
perfilaba
una línea verde y continua con un fondo de nubes
que sinuosa dibujaba la frontera del cielo.

La serranía  a lo lejos unificaba sus cimas
opacas
deteniendo la luz que por levante salía,
también el latido profundo de los orígenes

y todos los destinos que la historia confundió,
los perdidos
entre inspiraciones, liturgias y epopeyas
aquellos que se amontonan en la espesura de la sombra.

Y aquello que no pudimos expresar con la palabra
reclama
desde el reino escondido de la oscuridad
una deliberada exigencia de luz.

Poco nos importa que los espíritus inmundos,
inefables,
permanezcan aún en las profundidades
y que entre rituales bailen una danza macabra.

Pasáremos de puntillas por los caminos empedrados,
decididos
a pactar la entre la luz y las sombras
y con la palabra encender candiles, faros y linternas.


 original en catalán


Les ombres

Passàvem de puntetes pels camins empedrats,
prudents
ens esforçàvem de no fer gens de soroll,
ni desdibuixar cap contorn d’ombra apagada.

Un seguit de fullam, de branques i capçades
perfilava
contínua una línia de verdor amb fons de núvols
que sinuosa feia la frontera del cel.

I la serra de lluny unificava els cims
opacs
que aturaven la llum que per llevant sortia
i el batec persistent i profund dels orígens

i de tots els destins confosos per la història,
els perduts
entre inspiracions, litúrgies i epopeies 
aquells que s’amunteguen en l’espessor de l’ombra.

I allò que no poguérem expressar amb la paraula
reclama
des del regne amagat de la densa foscor
una deliberada exigència de llum. 

Ens és ben igual que els esperits immunds,
inefables,
que romanen encara en la negra fondària
facin un ritual o ballin una dansa. 

Passarem de puntetes pels camins empedrats
decidits
a fer de mitjancers apressats de les ombres
i amb la paraula encendre fars, llànties i llanternes.

viernes, 7 de diciembre de 2012

El alfaqueque





Tarados Sockaholic. Calcetines

El alfaqueque no aparenta jamás su condición de apañamundos egoísta, violento y ruin. Se guarda mucho de mostrar estas cualidades a sus congéneres y dispone cortinas de humo para ocultar su faz violenta. No teme hacer el ridículo cuando levanta sus brazos en actitud de acogida, entonces muestra su rostro mesiánico y profiere consignas panfletarias, simples y luminosas y nos asegura que a este lado de la frontera hay una hoguera de llama viva.

Sabemos que toda hoguera, ya sea de llama viva o de locura, ya sea fuego de odio encendido o de rastrojos incandescentes de ira, siempre  acaba dejando destrucción y cenizas.

Ante tanta proclama corremos el riesgo de perder el juicio y, con el calor de las hogueras, nuestras conexiones neuronales peligran y se debilitan.

Mientras el alfaqueque redentor, con los pies sobre arenas de crisis o de incultura, continúa gritando como un energúmeno, en algún rincón del corralillo alguien amontona el pienso o lo embala para enviarlo a almacenes lejanos, a resguardo de las inclemencias del tiempo.