viernes, 11 de mayo de 2012

La extraña perfección del crisantemo

Hans Hartung. T 1974 E 14, 1974

L’estranya perfecció del crisantem
de pètals esfilagarsats que filtren
la direcció del xaloc

i els ecos
obstinats que, aquesta  tardor d’elegies,
reboten de paret en paret;

flors, tràmpols i reiteracions,
tot plegat fent ali als mussols
que arriben amb el capvespre,

són les ombres conegudes de sempre,
les que donen llur foscor estesa
des que el món és món.

Abans, però, era una altra cosa.

--- --- --- traducción al español --- --- ---

La extraña perfección del crisantemo,
con sus pétalos deshilados que filtran
la dirección del siroco

y los ecos
empeñados que, en esta elegía otoñal,
rebotan de pared a pared;

flores, ventoleras y reiteraciones,
todo ello acompañando a los mochuelos
que llegan con el atardecer,

son las sombras conocidas de siempre,
las que extienden su oscuridad
desde que el mundo es mundo.

Antes, sin embargo, era otra cosa.

jueves, 10 de mayo de 2012

Bajo el sombrero de Rembrandt


                                                                               ......................................................................................Rembrandt. Autorretrato

Los siglos de la Edad Media sumergieron a Europa en un mar tenebroso y profundo  que inundó los paisajes y todas las formas de expresión humana. Solo unas pequeñas centellas, como puntitos de luz iluminaron los ambientes cerrados.

No fue hasta el trecento que nos alcanzó algún reflejo bizantino que Cimabue, Giotto o los artistas de la escuela de Siena supieron refractar. Fueron artistas meridionales que supieron lanzar su mirada al pasado clásico y consiguieron desvanecer las tinieblas medievales.

Con sus frescos y sus tablas iniciaron la recuperación de la razón y el orden, así como la fructífera lucha de Apolo y Dionisos.

Pero la luz que se bañaba las orillas del Mediterráneo, apenas traspasó los límites de los olivos.

En los territorios del norte, aquellas formas tenebrosas del románico y del gótico bárbaro y escolástico se retorcieron. La voluntad de arte se forjó en ambientes cerrados, a resguardo del frío, en ambientes que propician el hedonismo solitario y la reflexión sobre una apocalipsis amenazadora.

Los artistas flamencos, atormentados y abocados al desconcierto representaron los fantasmas que pululaban por los ambientes oscuros y pintaron cosmogonías con mensaje moralista.

Las  tablas del gótico tardío de Jan van Eyck nos muestran el mundo de las veladuras oscuras, retrata unos personajes pálidos que parecen ausentes y ensimismados.

Hieronymus Bosch con sus bestiarios, sus infiernos y jardines moralizantes nos explica como será la muerte colectiva del fin del mundo, la suprema muerte que a todos nos iguala y nos lo cuenta con un surrealismo delirante de figurillas y artefactos caprichosos.

Mientras en la Toscana se debatía la terza maniera, en Flandes, Breughel, con una enajenación cruel, intentaba superar a sus predecesores y nos mostraba una Torre de Babel dantesca y nos decía cómo iba a ser el Triunfo de la Muerte y cómo fue La caída de los ángeles rebeldes. Expresaba cómo será el gran desastre que acabará con todo.

No podía continuar así con tanta moralina, tanto apañamundos y tanta carga de moreda en los pinceles. La voluntad de arte debía liberarse de esta oscuridad y tuvo que llegar Rembrandt y explicar cómo es el mundo de las cosas y cómo es la vida de los pobres mortales.

Rembrandt cubrió con su sombrero el desconcierto, las imágenes apocalípticas y las amenazas morales. Quedó, sin embargo, la palidez que despintaba los rostros de los hombres y mujeres de los Países Bajos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

El profesor Rafael Moneo


Tuve la fortuna de tener como profesor de la asignatura de proyectos a Rafael Moneo. Nos hacía unos razonamientos sobre la organización del espacio arquitectónico que nos sorprendían. No estabamos acostumbrados a aquellos planteamientos y al principio nos costaba entender sus clases. Poco a poco, los silencios prolongados que intercalaba en su discurso nos fueron seduciendo. Con él aprendimos la importacia que tienen las decisiones sobre la colocación de la estructura en cuanto a la definición del espacio arquitectónico.

Nos habló de la importancia del dibujo, decía que la claridad en la representación del proyecto denota una claridad de la ideas arquitectóncias. Algo así como el hablar y el pensar.

Hoy recuerdo aquellas explicaciones y felicito al profesor por su flamante Premio Principe de Asturias de las Artes y por su 75 aniversario.

El profesor Federico Correa


Tuve la fortuna de tener como profesor a Federico Correa, gran dibujante y eminente arquitecto de un gusto cultivadísimo. En una de sus clases de la asignatura de Proyectos Arquitectónicos nos dijo:

-Puedo hacer de cualquiera de vosotros un buen arquitecto, quien sea que haya nacido a la orilla de este mar y se haya criado al fresco de esta brisa mediterránea lleva el sentido de la proporción y el orden en la base de su espíritu. Con este material se hace la arquitectura, lo demás es puro accesorio.

Alguien de la clase se lo miró con ojos escépticos y percibiéndolo el profesor Correa, insistió.

-Cualquiera, por más tosco que sea, será buen arquitecto si proyecta con sentido común y escucha la voz de este mar tan antiguo.

Sus palabras me parecieron un poco exageradas, quizás un arrebato “noucentista”.

Pasados más de treinta años de aquel episodio leo que Miguel Ángel Buonarroti le decía a la señora Victoria Colonna Marquesa de Pescara lo siguiente:

Si tomamos un gran hombre de otro reino, y le decimos que pinte lo que quisiere, y lo que mejor sepa hacer, y tomamos un mal discípulo italiano y le encargamos hacer un esbozo o le decimos que pinte lo que quisiere, veremos, si lo entendemos, que el esbozo del aprendiz, en lo que al Arte se refiere, tiene más sustancia que la obra de aquel otro maestro, y vale más lo que el aprendiz quería hacer que la obra acabada del maestro. Ordenad a un gran maestro, que no sea italiano, aunque fuera Alberto Durero, hombre dedicado en su manera, para engañarme a mí o a Francisco de Holanda, se pusiera a copiar y a imitar una obra que parezca italiana, y si no puede ser de las mejores sea de las mediocres o de  las mal pintadas, yo os aseguro que luego esta obra se conocerá que no es de Italia, y que no la hizo mano de italiano.

Por consiguiente afirmo que ninguna nación ni pueblo (con excepción de uno o dos españoles) puede hurtar o imitar perfectamente la manera de pintar en Italia, que es la de los griegos antiguos, que no ha sido conocida por otros que los italianos, aunque se esfuerce y trabaje para conseguirlo... 

lunes, 7 de mayo de 2012

La vida sigue igual


Mi amigo Cosme Moret tiene una agudeza de pensamiento poco habitual, es capaz de conversar horas seguidas y como un torrente te expone sus reflexiones con una elegancia fuera de lo común. Reflexiona, relaciona ideas unas con otras y embriaga con su entusiasmo.

Acompaña siempre su discurso con música de fondo, siempre hay algún disco de música popular sonando en la sala. Cosme Moret se pirra por las canciones más comerciales y más pegadizas.


Bailemos el bimbó (bimbó bimbó)
que está causando sensación
con esa melodía que te va
derecho al corazón.


Cosme está convencido de la eficacia de la razón y de la tolerancia, teme un posible advenimiento de los fanatismos, aborrece los extremismos, tanto de uno como de otro signo y tiembla ante el reduccionismo, la estrechez y el integrismo de los nacionalistas.

- Éstos no toleran el mundo casposo de las recomendaciones y los enchufes -dice- pero ellos practican un clientelismo corrupto.

Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.


Está convencido que los fanatismos religiosos llevan, en la base de su esencia, la enajenación, la irreflexión y la disfrazada exigencia de sumisión de sus acólitos o creyentes a los designios del gurú o sumo sacerdote.

Yo soy aquel, que por tenerte da la vida
yo soy aquel, que estando lejos no te olvida
el que te espera, el que te sueña
aquel que reza cada noche por tu amor
.

Dice Cosme que aquellos fanatismos, aquellos extremismos e integrismos y estos misticismos religiosos acaban masacrando al ser humano.
Siempre hay por quien vivir por quien amar
siempre hay por que vivir por que luchar
al final las obras quedan las gentes se van
otras que vienen las continuaran
la vida sigue... iguaal...


Cosme, al oír este estribillo dirige una mirada al altavoz y dice: La vida sigue igual... vaya mierda.

domingo, 6 de mayo de 2012

Carles Hac Mor


Carles Hac Mor guanya els Jocs Florals de Barcelona

Felicitacions al poeta. 

Hac Mor enderroca la dada, deconstrueix l'argument, només deixa dret l'alè de la forma. No ens ha d'estranyar que davant l'enderroc de les ideologies, el poeta, amb el mall a la mà, actui en conseqüència, enderroqui el llenguatge. Ja sabem que des de la construcció de la Torre de Babel, llengua i pensamient són una mateixa cosa.

Ciertas veladuras suavizan la mirada de la Gorgona

 Masaccio. Expulsión de Adán y Eva del Paraíso

La contemplación de la belleza requiere ciertas veladuras, filtros necesarios que nos protejan de su acometida. Precisa alguna estratagema real, efectiva y protectora. Podemos servirnos de cualquier cosa que tengamos al alcance, de algún elemento que tamice su visión diáfana, a sabiendas de que los velos son artificios casi siempre engañosos.

Los espíritus románticos se sirvieron de los sentimientos, los interpusieron entre la faz de la belleza y nuestra razón, con las emociones matizaron la luz deslumbrante de su  mirada. Con un velo más o menos vaporoso consiguieron seguridad a costa de la claridad de las visiones, se perdió la precisión del detalle. El velo de los sentimientos dispuso sobre lo bello una vaga viscosidad encubridora. El arte quiso conservar el dato, la trama y el argumento y para ello, tendió sobre la forma una tumefacción borrosa. La representación de la naturaleza ya no captaba perfiles nítidos y precisos, ni la pureza luminosa y metálica de los horizontes lejanos. El arte apostó por la emoción, la migraña, la angustia y el delirio sensual.

Más al norte el arte ganaba en turbiedad, hasta llegar a las brumas de Constable y de Turner. Aquellas tormentas que levantaban olas tremendas y en la tierra sacudían follajes y postigos de ventanas, dejaban sobre la forma la incertidumbre de los perfiles y la atonía húmeda del aire lo enmascaraba todo. Las nieblas grises y espesas enturbiaban el aire y en medio de este ambiente, los corazones suspiraban al ritmo de los vientos fríos y racheados.

Las arenas románticas con sus granitos de cuarzo, emotividad, feldespato y emociones baldías erosionaban los mármoles clásicos. Se marchitaban los ramos de flores, languidecían las señoritas y los colores encalados de las fachadas se tornaban amarillentos. Bajo las acacias ya no sonaba el pífano, solo el rumor de los pasos del wanderer envuelto en aromas de bosque umbrío.

Los crepúsculos eran, ahora, violáceos y demasiado densos. Presagiaban noches de himnos recuperados, los cuerpos parecían responder con melancolía, con reumas, cojeras y palidez. Luego vino la tisis.

Al alba un aire tiznado cubría los campos de patatas hasta la hora del Angelus, en que los campesinos rezaban esperando a Jean Françoise Millet. Incluso los terrones tocados por el sol parecían fríos como la nostalgia o la moridera.

Inmerso en la espesura de la niebla romántica, Berlioz se aventuraba a leer los poemas de Virgilio. Llamaba a las musas. ¡Ah, pobres hijas de Zeus!  Cómo iban a acudir por aquellos andurriales tan fríos. De aquellos vientos vinieron sus sinfonías fantásticas. Un horror.

A pesar del frío, la forma romántica se durmió con la piel humedecida por un sudor tibio que desdibujaba su tersura, incluso los desnudos parecían cubiertos por ropajes invisibles.

¿Insinuación en la Olimpia de Manet o pudor? Perífrasis al baño maría que los prerrafaelitas degustaron como un melocotón en almíbar. Manjares dulzones.


Hay, sin embargo, un estertor monótono, una respiración profunda que parece sorber los aromas fuertes de las violetas, del pescado y la coliflor. Como las formas en desproporción, como el arrebato desmedido, todo adquiere una intensidad desmesurada que hiere como hieren los amores apasionados.

A pesar de los efectos depresivos, de la melancolía inútil y de la exaltación sin causa, el romanticismo tiene una inducción beneficiosa pues protege la piel de la mirada de la Medusa, la Belleza. Esta protección que el hombre busca es tan lícita como hermosa es la música de Schubert.

El ser humano se protege con las armonías áureas de los clásicos y con las veladuras románticas y también con la contradicción a la sombra de la Victoria de Samotracia, del Auriga de Delfos, del Tondo Doni, del Gattamelata y del capitel dórico -cinco obras- y con el eco de un Impromptu de Schumann -una obra.

viernes, 4 de mayo de 2012

El arte del Medievo


Fueron siglos oscuros. El hambre y la miseria se extendieron por los pueblos y las ciudades fueron reducidas a pequeños villorrios. El arte cayó en un profundo abismo donde no había voluntad -voluntad de arte.
 
A la búsqueda de una trascendencia extra-física, el arte descendió del púlpito al subsuelo. Los artistas románicos, o mejor dicho los artesanos, quisieron expresar miedos, mensajes y sermones; para ello pintaron martirologios y Pantocrators o esculpieron capiteles delirantes y desproporcionados. La forma se puso al servicio de los símbolos y desapareció engullida por la superstición.
 
Románicos primero y góticos después llenaron las toscas arquitecturas con murales y retablos de colorines o con maderas doradas, con arquetas repujadas, con vírgenes de cabezas grandes y rostros inexpresivos. 
  
Sobre las superficies de los muros pesados y de las bóvedas de cañón aparecieron, como si de calcomanías se tratara, un sinfín de ángeles y demonios, de figuras hieráticas, de representaciones de martirios y de santos de manos y caras planas. 
El arte de la Edad Media carece de voluntad estética. Desde el pre-románico hasta el gótico no encontramos más que el sometimiento de la forma, el servilismo de la belleza y la servidumbre de la creación artística.

El embeleso y el papanatismo que hoy se manifiesta ante los estilos bárbaros provienen sin duda del afán de buscar asunto donde no hay más que sermón. Pero es peor aun, deducir conclusiones simbólicas y moralinas donde sólo debiera de existir la manifestación de la belleza o la comunicación estética, que esto es el arte.

jueves, 3 de mayo de 2012

Reacciones orgánicas



En periodos sucesivos de la vida,
antes o después de ciertas endemias,
el organismo responde de manera diferente
a la influencia patógena de los sueños de amor.
Las lágrimas trazan surcos irritantes.


Si el claro de luna te reblandeció el rostro,
el escozor será irresistible y la lava cáustica
dibujará arroyos de llanto desde los ojos hasta los labios
y un dolor amargo como la hiel te dejará
un recuerdo imborrable en el rostro.


La luz de la razón y el brillo del sol
te endurecerán el pellejo y, con el tegumento
dispuesto a toda violencia, resistirás
la acometida de las llamas y de las rosas,
eso sí, con la piel quemada por los rayos de fuego.


Tras una agresión de clavellinas
tendrás que pasar de puntillas por el recuerdo
y conservar el cuerpo y el alma
y todos los órganos, la piel también, deberán
mantener su actividad.



Traducción del original en catalán

miércoles, 2 de mayo de 2012

Teseo no saldrá del laberinto





El próximo lunes día 7 de mayo a las 19.30 h. 
en Alibri, calle Balmes 26 de Barcelona

tendré el placer de presentar, junto con
 Carles Duarte
y la editora Amàlia Sanchís
el magnífico libro de poemas de 

José Florencio Martínez

TESEO NO SALDRÁ DEL LABERINTO

se trata de una reflexión poética sobre la belleza y la vigencia del mundo clásico griego.

Esperamos veros y saludaros a todos. 

El autor leerá algunos poemas que degustaremos con una copa que se servirá al final del acto.