sábado, 10 de enero de 2026

Poliedro helado

 Conquista del aire, 1913. Roger de la Fresnaye


El cubismo lleva la fragmentación en su esencia. La obra cubista muestra la multiplicidad de las facetas de un poliedro helado. Ninguna de las caras de este poliedro es superior a las demás, juntas son la expresión de una realidad hecha añicos.

El cubismo trataba de moverse sobre un pavimento de aristas, sobre los fragmentos de metralla de una Europa que estaba en explosión.

La fragmentación disuelve los contornos de la forma. Desaparecen los límites entre el yo y el entorno. La figura sólo adquiere autoridad formal en la amalgama geométrica del cubo, de las pirámides truncadas, del cilindro... Estas formas puras se interrumpen sin consideración, muestran su robustez e inmediatamente dan paso a la ruptura.


Niño con un helado · Maria Blanchard


Es la Europa que cuestionaba la evanescencia del impresionismo. Una Europa donde se relativizó la dimensión del espacio y del tiempo y la vida y la identidad de los hombres y mujeres que se vieron amenazados por los totalitarismos.

Ante el temor, el artista cubista pretende asirse a una geometría de aristas cortantes. Lo que había sido valor incuestionable del yo, se fragmenta como las cabezas de múltiples perspectivas y con las aristas, el artista se cortó.

12 comentarios:

  1. Como todos los ismos tiene su lado imaginativo y rompedor, aportando creatividad y una forma diferente de enfrentar al espectador con la pintura que se expone. Sin embargo, puede llegar a empalagar si se abusa de ello sin mesura.
    De todos sus pintores me quedo con Juan Gris.

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    1. Amigo Cayetano, yo creo que los cubistas quisieron plantear un nuevo sistema de representación boicoteando la perspectiva clásica.
      Salud.

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  2. No creas que es fácil para mi entender algunos oleos, en ocasiones me es complejo, y en ocasiones no los entiendo, eso no quiere decir que no me agraden a la vista; pero hay algunos que me sugieren mil cosas y que en sus combinaciones, tanto de color como de formas, son, en mi parco entender,"entendibles" , que los llego a comprender y que hacen las delicias de mi vista.
    Aprecio el nexo que haces entre el movimiento y cambio del estilo de vida del momento.
    Un abrazo
    salut

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    1. Amic Miquel, ciertamente hay obras cubistas bastante complejas, a veces me dejo llevar por esa especie de mosaico cromático que presentan sus telas.
      El cubismo significó una ruptura en cuanto a la representación de los volúmenes.
      Abrazos,.

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  3. Pues sí, en efecto, es tal como lo cuentas, ni más ni menos.

    No digo nada nuevo si repito con Juan Gris: «El cubismo es una nueva forma de representar el mundo». La mayor ruptura desde el Renacimiento. Herederos Braque de Cézanne y Picasso del arte africano, lo empiezan a crear juntos, «como montañeros atados a la misma cuerda» (Braque dixit), antes de la 1ª guerra mundial, pero su mayor de desarrollo será durante ésta, sobre todo en el París del momento, pero también por todas partes. Muchos pintores cambian su modo de pintar, incluidos Roger de la Fresnaye y María Blanchard, autores de las imágenes que adjuntas.

    Recuerdo que, cuando era adolescente, mi padre, que siempre veía las cosas "blanco o negro", sin muchos matices, dividía la música en "Clásica" (renacentista, barroca, clásica, romántica, etc.) y "Moderna" (todo lo posterior). Pues bien, también dividía la pintura en "Clásica" (gótica, renacentista, barroca, neoclásica, impresionista...) y "Abstracta" (lo de después, incluyendo en la etiqueta "abstracto" al cubismo). En cuanto pisé la ETSAB (y aprendí cosas con Sostres) le disuadí a mi padre: «lo abstracto y lo cubista no son lo mismo», me atrevía a decirle, a lo que mi padre me tildaba de listillo y de "pedantón del carajo».
    Un abrazo.

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    1. Amigo Gran Uribe, en el Renacimiento se definieron las reglas de la perspectiva clásica (la cónica) todo fue evolucionando y no es de extrañar que el arte de vanguardia del siglo XX, que representó una ruptura de las formas artísticas, derivara en una disgregación del arte en todos los campos. Fueron los años de vértigo que dieron lugar a la dispersión de las ideas y de los ismos artísticos. Los sistemas de representación pasaron a ser de otra manera, el primitivismo, la atonalidad, la abstracción, la provocación estética... convivían con el incremento de lo esotérico y el incremento armamentístico que derivó en las masacres de las grandes guerras que tanto dolor y muerte supusieron. Un paisaje de poliedros de aristas afiladas.
      Hoy veo demasiada similitud con lo que ocurría en aquellos años convulsos.
      Abrazos.

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  4. El Cubismo es una buena representación de la realidad y de nosotros mismos: fragmentados y parte de un Todo que da sentido a los fragmentos.

    Abrazos

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    1. Querida Iriarte, a mí me parece que el Cubismo es una propuesta muy inteligente que cuestiona la perspectiva clásica, la inteligencia del caso es la búsqueda de la representación fragmentada de la realidad.
      Abrazos.

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  5. La ruptura cubista no puede entenderse sin la fractura de la civilización europea de comienzos del siglo XX. Ese “poliedro helado” que menciona sugiere una congelación del mundo, una pérdida del calor humano que caracterizaba el arte clásico y el ideal de armonía renacentista. La fragmentación de la figura humana es también la metáfora de un yo desmembrado: el sujeto ya no se percibe entero, sino hecho de trozos, de contradicciones, de ángulos que chocan entre sí.

    El cubismo, tal como tú lo describes, nace sobre un suelo sembrado de metralla, de tensiones bélicas y filosóficas. Está dialogando con Einstein y la relatividad, con Freud y la disolución del yo, con Nietzsche y la muerte de los valores antiguos. Europa se miraba al espejo y ya no se reconocía. Por eso Picasso y Braque desmenuzaron la realidad: no para destruirla, sino para recomponerla desde un nuevo conocimiento más hondo, aunque más doloroso.

    Tu observación sobre la “geometría de aristas cortantes” es espléndida. El cubismo busca en esa geometría una tabla de salvación racional ante la irrupción del caos. Sin embargo, como apuntas con acierto (“el artista se cortó”), esa búsqueda aquí. La tentativa de refugiarse en la razón geométrica termina siendo una forma más de mostrar la herida moderna: el arte se convierte en campo de batalla, espejo astillado de una Europa que se desgarra.

    Saludos, Francesc.

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    1. Amigo Joselu, el arte es la expresión de su tiempo.
      Aquellas primeras décadas del siglo XX fueron vertiginosas, tiempos desquiciados dominados por el incremento armamentístico, cuestionamiento de los colonialismos, movimiento sufragista, fomento de la eugenesia (sepamos que, en aras a la eugenesia, en una década de la primera mitad del siglo XX, se efectuaron más de 450.000 esterilizaciones y miles y miles de muertos, hombres y mujeres eliminados directamente), esoterismo, magia, espiritismo con Madame Blavatsky a la cabeza, la ocultista más famosa... y al lado de todo esto, el avance científico y tecnológico: radiología con Curie, maquinismo, teoría de la relatividad con Einstein, psicoanálisis con Freud, progreso de la aeronáutica, etc.
      Todo esto había de tener un reflejo en el arte que lo expresó con la ruptura formal y la dispersión: primitivismo, dadaísmo, fauvismo, expresionismo, atonalidad, etc. y con ellos el cubismo que cuestionó la representación de la realidad rompiendo las reglas de la perspectiva que habían nacido en el Renacimiento con L.B. Alberti, Brunelleschi, Piero della Francesca, Luca Pacioli...
      No podía ser de otra manera: a tiempos vertiginosos, arte vertiginoso; cuestionamiento de las ideologías y de las formas; erosión y dispersión de las arenas en un tiempo y un espacio de diversidad y peligro.
      Salud.

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  6. Francesc:
    una explicación sencilla y fácil de entender. Gracias.
    Salu2.

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    1. Amigo Dyhego, he procurado simplificar. El arte de vanguardia de la Europa de principios de siglo XX es complejo y su explicación y análisis requiere mucho papel y mucha tinta.
      Saludos

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