lunes, 12 de enero de 2026

La imaginación


Santa Teresa de Jesús -Doctora de la Iglesia- decía que la imaginación es la loca de la casa. Yo creo que más que loca, la imaginación es un mal negocio, un negocio de expectativas.

Uno, con esperanza y buena voluntad, imagina lugares magníficos y situaciones óptimas- es humano dejar volar el pensamiento sobre arcadias felices y abrazar con la mente a las mejores amistades. Sí, pero después viene el principio de la realidad que nos muestra que las arcadias no son tan felices ni ubérrimas como las imaginadas y las amistades, muchas veces nos defraudan.

El negocio de las expectativas presenta un balance deficitario. Entonces recurrimos a la estrategia de la eficacia para ir saldando las cuentas y procurar sacar algún beneficio de la realidad.

Algunos sabios han hablado de la imaginación. Uno de ellos dijo que 

la imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación rodea el mundo. 

Me sabe mal porque esto lo dijo, ni más ni menos que Albert Einstein, no sé si lo dijo sacando la lengua, pero yo creo que esto es una patraña reduccionista; la imaginación, en mayor o menor medida, es una componente del pensamiento y puede ser hegemónica en algún momento en la mente de los grandes artistas o de los grandes científicos. Incita a la creación pero no es hegemónica y mucho menos en los demás mortales.

El boxeador  Muhammad Ali dijo El hombre que no tiene imaginación no tiene alas. Supongo que lo dijo bajo los efectos de algún puñetazo que había tenido que soportar en el ring.

Un individuo que no sabía de anatomía dijo: La imaginación es un músculo que hay que ejercitar,  y se quedó tan ufano como un monitor de gimnasio.

Otros más esotéricos han dicho: La imaginación es el ojo del alma o La imaginación es el lenguaje del corazón. Esto es una pura superstición de estas que complacen a algún psicólogo de saloncito.

Leemos muchas más manifestaciones de este tipo que, en forma de aforismos, nos proporcionan los libros de autoayuda. 

Sí, en efecto, pero luego viene el principio de la realidad y ya sabemos lo qué ocurre. Puede ser que alguno se quede defraudado.

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