sábado, 23 de octubre de 2021

Lilly Reich

  Amanecer (1925) Georg Kolbe

 

Lilly Reich (1885 - 1947), estuvo asociada con Mies van der Rohe, ella, arquitecto como él y magnífica diseñadora, fue también profesora de la Bauhaus y, a pesar de su enorme sensibilidad y maestría, a menudo ha pasado inadvertida a la sombra del famosísimo Mies.

  

Colaboró con Mies van der Rohe en el proyecto del Pabellón de Alemania en la Exposición de Barcelona de 1929. 

 

En el Pabellón colaboró también el escultor Georg Kolbe con su obra “Amanecer”. Fue Lilly Reich quien decidió la colocación de la escultura en el estanque interior.

 

“Amanecer” está perfectamente colocada.

 

Es la diosa de los mármoles, la reina del estanque, la que convive con el ónix, la que levanta los brazos para abrazar a la Aurora, la que nos enseña dónde está el punto exacto, la diosa de los reflejos, la guardiana del detalle, la que sentencia el orden ortogonal, la del espacio que fluye, la guinda racionalista, la que atrae los pasos...

jueves, 21 de octubre de 2021

La insoportable pequeñez de la República del Deseo

Hieronymus Bosch (1510)
 


 

La tierra parece que esté endiablada, la Naturaleza es inclemente: volcanes, inundaciones, incendios…, además, un maldito virus, que todavía no sabemos de qué pie calza, oculta sonrisas. Todos juntos nos hacen la vida casi imposible. Ahora se avecina, además, un peligro por la escasez de primeras materias para acabar de complicar el panorama.

 

En medio de todo esto, como siempre, aparece algún charlatán iluminado que nos promete una Arcadia feliz. Nos asegura que, al margen de cualquier infortunio global, viviremos en un país en el que todo será mejor. Nos dice que las madres tendrán más leche y que las fuerzas del orden público repartirán caramelos veganos con sabor a libertad. (algunos creen que la libertad es el poliamor, la hamburguesa de tofú y el aprobado general de todas las asignaturas).

 

Nos dice el charlatán que habrá que sortear las trampas que han puesto los demás. Asegura que para llegar a la tierra galante de la ilusión deberemos sacrificarnos y sonreír y que nuestro esfuerzo nos hará más fuertes y libres.

 

Después de tanta mandanga de palabrejas y de tanta sonrisa de parvulario, mientras la tierra ruge, los volcanes sueltan lava, las riadas se lo llevan todo por delante, el fuego arrasa bosques y los virus mutan y matan, nos encontraremos unos peñascos calcinados por donde treparán las cabras, una tierra donde las abejas zumbarán entre arbustillos, donde los sueños salvadores serán el recuerdo de una pesadilla y donde las esperanzas de los bobalicones quedarán reducidas a algunas sombras raquíticas.

 

Sin esperar a que la Arcadia feliz dé sus frutos, oteando el horizonte del engaño, divisamos que la utopía anhelada es solamente el ardid y la astucia de alguno de estos salvadores que transportan el hueso de su espalda con la ayuda de los inocentes que sonríen.

 

Sabemos que Citerea es una tierra baldía y muy pequeñita, tan pequeñita como la República del Deseo.

miércoles, 20 de octubre de 2021

La dimensión de la chapuza

 Laura Rokas

 

 

Todo es precario, está a medio hacer y los errores son abundantes. 

 

Vamos avanzando. Estamos convencidos de que hay que corregir e intentar terminar más o menos bien las cosas que hacemos, pero de momento esperaremos y lo haremos después de las vacaciones.


Para avanzar disponemos de grandes dosis de envidia y vanidad, hablamos y proponemos. Se nos da muy bien la cháchara y el aparentar. La palabrería ocupa más tiempo que la acción concreta.


Muchos son conscientes de la magnitud de la chapuza y esperan a que venga un “apañamundos” iluminado que lo arreglará todo, otros no quieren esperar y prefieren armar la revolución del zipizape y están dispuestos a perder un ojo para que el otro pierda los dos. Y otros muchos, pasan el rato discutiendo sobre el "apañamundos" y continúan esperando a que pasen las vacaciones.

lunes, 18 de octubre de 2021

Ópera con aforo

 


Debido a la pandemia no he asistido a ninguna representación de ópera. Durante muchas temporadas - muchos lustros-, he sido un entusiasmado asiduo de la ópera.

 

Hecho a faltar a Mozart, Strauss, Wagner, Berg, Puccini y algún otro romántico italiano.

 

Vivimos tiempos de contagios: microbios, indigencia cultural, ideologías excluyentes, sentimentalismos ramplones, emociones exaltadas, etc. Sé que los sentimientos expresados en la ópera suelen ser hiperbólicos, a veces caricaturescos, exaltados y seguramente alejados de la realidad, de hecho, se quedan cortos a la vista de los acontecimientos y de la realidad. Pues ya sabemos que la realidad supera la ficción.

 

Me interesa, sin embargo, la concordancia entre la música y la acción argumental. Que unos acordes musicales y unas voces afinadísimas refuercen el drama de una realidad ficticia es algo prodigioso.

 

Disfruto con este prodigio mientras dispongo alguna prevención que me proteja. Siempre pongo alguna veladura más o menos tupida para que la exaltación de los sentimientos que la ópera me ofrece no me afecten demasiado.

 

La moral o la idiotez, la inteligencia o la estupidez, el poder o la sumisión, el amor o el odio y todo el repertorio del sentimentalismo desplegado por la ópera pueden contagiarse como un virus con corona. Procuro protegerme y evitar que las pasiones encendidas no se entrometan en mis pensamientos y desequilibren mis cálculos.