miércoles, 27 de febrero de 2013

Las buenas intenciones del expresionismo


Anschluß, Alice in Wonderland - Oskar Kokoschka

 
La casa de cristal (1914) - Bruno Taut

Solemos asociar las imágenes de Munch o Kokoschka y de otros expresionistas con un  temperamento amargo, pesimista y descorazonador. Apreciamos la obra de los expresionistas como una actitud de desesperación o, cuando menos, de escepticismo ante el panorama social y político ante la inestabilidad que se cernía sobre la Europa central de aquellos años.

Pues bien, estas imágenes expresionistas amargas, que se han fijado en nuestra memoria estética, contrastan con el optimismo de los manifiestos y proclamas que entonces se publicaban y que iban firmados por los propios creadores expresionistas.

Gropius escribe:
El objetivo último de toda actividad creadora es la construcción.

La Bauhaus proclama:
Deseemos, imaginemos, creemos todos juntos la construcción nueva del futuro que ha de ser ‘una’ en su forma: la arquitectura, la escultura, y la pintura creadas por millones de manos artesanas, se levantará hacia el cielo como el símbolo cristalino de una nueva fe.

El manifiesto de la Arbeitrat, firmado entre otros por Max Taut, Bruno Taut y Walter Gropius dice:
Arte y pueblo han de construir una unidad. El arte ya no ha de ser placer para unos pocos sino que ha de servir en vida y felicidad de las masas...

¿Qué hay en estas proclamas de la angustia expresionista?
¿Qué actitud trágica y subjetiva contienen los manifiestos de los artistas expresionistas?

Las proclamas que formularon los artistas centroeuropeos de principios del siglo XX estaban cargadas de buenas intenciones. Con ellas, estos “hombres de buena voluntad” reaccionaban contra el impresionismo y contra el naturalismo positivista y plantearon una deformación de la realidad. 

Expresaron su angustia ante el triste panorama social europeo, parecían atisbar un futuro de uniformes y botas castrenses que marcaban el paso marcialmente.

Antepusieron la expresión a la impresión e hicieron preguntas.

lunes, 25 de febrero de 2013

Materiales abrasivos


Contemplo la aurora que huye entre los sauces.
Detrás de la colina, los restos de la noche
han dejado sus huellas y el clamor de las sombras.
El miedo contenido ha grabado las piedras.

Tan oscuro es el sueño como loco es el miedo
y tan clara es el alba como el vuelo del búho
que al alba se deslumbra con una luz salvaje.
El deseo nocturno ha vallado el camino.

Tan falso es el deseo como áspero es el barro
de la tierra baldía, donde ningún granado
dará sus frutos de teselas encarnadas.

Detrás de los peñascos, ya no se oirán jamás
las voces abrasivas del cínico Diógenes,
tan sólo la belleza nos mostrará su rostro.

domingo, 24 de febrero de 2013

Así hablaba Zaratustra

Richard Strauss 
Also sprach Zarathustra

Con la utilización de las grandes obras musicales para el cine se corre el riesgo de caer en el reduccionismo, éste, según mi parecer, constituye un peligro superior a la banalización.

El cine ha ayudado a difundir grandes piezas musicales y el maridaje entre una buena música y una buena película ha dado resultados de una excelente calidad.

Ocurre, sin embargo, que la propia naturaleza del lenguaje cinematográfico hace que se utilicen fragmentos cortos de la obra musical y, por necesidades de tiempo y de expresión cinematográfica, se tiende a reducir. La obra musical, generalmente, queda solamente apuntada y abreviada en pocos compases. Entonces la gran obra se convierte en un lema o en un eslogan y nada más.

Si tomamos el ejemplo de 2001: A Space Odissey, la cinta de Stanley Kubrick, vemos como tan sólo unos pocos compases de Also sprach Zarathustra de Richard Strauss aparecen y se divulgan persistentemente.

Listo, banalizado, popularizado y publicitado, con este reduccionismo se mete el poema sinfónico en la cinta cinematográfica.

Aunque Eduard Hanslick no vio en el Zaratustra de Strauss más que un conjunto de ruidos, la obra de Richard Strauss es mucho más que un lema publicitario. Béla Bartok vio en Also sprach Zarathustra "un rayo de luz que iluminaba nuevos caminos en el arte musical" una luz de la que él mismo se sirvió.

Also sprach Zarathustra es uno de los poemas sinfónicos más interesantes de Strauss, es la anticipación de la estética musical que encontramos más tarde en Una vida de héroe.

No es una música descriptiva, así lo manifestó el mismo compositor, y no es, tampoco, la exposición de una filosofía profunda como podría parecer cuando escuchamos los compases iniciales formando parte de 2001: A Space Odissey. Es una reflexión musical inspirada en la lectura del Zaratustra de Nietzsche, que Strauss elabora metódicamente base del contraste y del crescendo, con algún apunte contrapuntístico hasta llegar al clímax de la danza dionisíaca que Richard Strauss expone de forma irónica en referencia a los valses de Johann Strauss.


viernes, 22 de febrero de 2013

Miradas distantes

Retrato del Papa Inocencio X. Roma 1650
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.



...con las manchas distantes,
que son verdad en él, no semejantes,
                                           Quevedo

En efecto don Diego, pinta usted con manchas distantes. Pero al contemplar la mirada de Inocencio X, me parece que es más cierta la aseveración de Mengs que dijo que usted pintaba con desprecio.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Horacio - Costa Llobera



Horacio
Oda XXX (primera estrofa)

Exegi monumentum aere perennius
regalique situ pyramidum altius,
quod non imber edax, non Aquilo impotens
possit diruere aut innumerabilis
annorum series et fuga temporum.
--- --- traducció al catalá de Narcís Comadira --- ---

He alçat un monument més durador que el bronze.
més alt en majestat que les piràmides,
que ni l’hivern voraç ni la tramuntanada
no podran ensorrar, ni la cadena
del anys innombrables ni el pas del temps que fuig.
--- --- al castellano --- ---
He construido una obra más perenne que el bronce,
más alta que el túmulo real de las pirámides;
que no podrán destruirla ni la voraz tormenta
ni el fuerte Aquilón, ni la innumerable serie
de los años con que se escapa el tiempo.


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Miquel Costa i Llobera
El pi de Formentor (primera estrofa)

Mon cor estima un arbre! Més vell que l’olivera,
més poderós que el roure, més verd que el taronger,
conserva de ses fulles l’eterna primavera,
i lluita amb les ventades que atupen la ribera,
com un gegant guerrer.

--- --- traducción --- ---
¡Mi corazón ama un árbol! Más viejo que el olivo,
más potente que el roble, más verde que el naranjo,
en sus hojas conserva la eterna primavera,
y lucha contra los vientos que arrasan la ribera
cual gigante guerrero.

                                              
El pino de Formentor (primera estrofa)
Miquel Costa i Llobera

lunes, 18 de febrero de 2013

Clientes particulares


La strada entra nella casa. Umberto Boccioni

En mi práctica profesional me he tenido que enfrentar a proyectos muy diversos, la mayoría de los encargos han sido de empresas, edificios de oficinas, encargos de entidades públicas y muy pocos de clientes particulares. En estos últimos casos la experiencia ha sido más bien negativa, no por el resultado arquitectónico en sí, sino por el proceso de acercamiento al proyecto.

Con el cliente particular tienes que hablar y llegar a conocer demasiados detalles íntimos de su forma de habitar una casa, pero lo peor no son las intimidades físicas, sino las manías que el cliente te va confesando a base de rodeos.

El cliente particular te informa de su manera de vivir y te dice cuales son sus deseos. Todos quieren aparentar, y te piden que diseñes su casa para parecer más de lo que son: más ricos, más glamurosos, más cultos, más educados, más solidarios. 


Poco se preocupan por la arquitectura, por la buena construcción o por las instalaciones.

Muchos rechazan soluciones constructivas racionales, prefiriendo otras menos eficaces, pero que ellos consideran más suntuosas.

El dialogo empieza con las necesidades funcionales y acaba en una cascada de exigencias presuntuosas y de petulancia. El cliente antepone lo ficticio, lo resultón, lo afectado y lo postizo a la bondad de los materiales y de la buena construcción, incluso a costa del confort. Se empeñan en imponer la chifladura del alto standing.

Y como si de un psicólogo o confesor se tratara, entre diseño y diseño, tienes que escuchar las opiniones de cliente particular que te dice cómo vive, cómo se comporta la pareja, la tía o la hija. 


Casi siempre acabas arrepintiéndote de conocer demasiado a las personas y así te arrepientes de conocer tanto al cliente y a fe que, más que conocer como se comporta de la hija de un ejecutivo, prefiero saber cual es el comportamiento estructural de una pared de ladrillo con toda su sencillez y toda su nobleza cerámica.

domingo, 17 de febrero de 2013

Un poeta admirado


Admiro a un poeta que últimamente está escribiendo versos muy “zen”. Se está ensimismando. Admiro su silencio.

Este poeta es crítico de arte y un gran conocedor del arte de vanguardia y se maravilla ante el arte clásico. En esto coincidimos.

Se interesa más por la obra del arte que por el artista. Dice que el artista-hombre falla y muchas veces puede llegar a decepcionarnos, en cambio la obra de arte queda ahí con su mudez elocuente dispuesta a callar todas las miserias de la condición humana y a mostrarnos el misterio de la belleza o de una expresión que trasciende.  A veces, sin embargo, el arte no está dispuesto a callar y se expresa mostrando precisamente las miserias de la condición humana y sus consecuencias.

Tras los cristales de la ventana que da al jardín, mi poeta contempla ensimismado los árboles y los parterres, se sienta y lee los versos de Li Yu

En el patio interior los árboles con sus copas de quitasol
atrapan, abandonados, este otoño tan claro.

Falta poco, amigo, hasta aquí hemos dejado de amar al artista para admirar su obra y pronto dejaremos de amar al hombre para estimar a los árboles. En esto coincidimos con Beethoven.

Mon cor estima un arbre! Més vell que l’olivera,
més poderós que el roure, més verd que el taronger,
conserva de ses fulles l’eterna primavera,
i lluita amb les ventades que atupen la ribera,
com un gegant guerrer.
El pi de Formentor
Miquel Costa i Llobera

traducción

¡Mi corazón ama un árbol! Más viejo que el olivo,
más potente que el roble, más verde que el naranjo,
en sus hojas conserva la eterna primavera,
y lucha contra los vientos que arrasan la ribera
cual gigante guerrero.
  
                                El pino de Formentor
Miquel Costa i Llobera

sábado, 16 de febrero de 2013

Mendinho


Sedia-m' eu na ermida de San Simión
e cercaron-mi-as ondas que grandes son.
Eu atendend´o meu amigu'! E verrá?

Estando na ermida, ant' o altar,
cercaron-mi-as ondas grandes do mar.
Eu atenden[d´o meu amigu'! E verrá?

E cercaron-mi-as ondas que grandes son:
non ei [i] barqueiro nen remador.
Eu [atendend´o meu amigu'! E verrá?

E cercaron-mi-as ondas do alto mar:
non ei [i] barqueiro ne sei remar.
Eu aten[dend´o meu amigu'! E verrá?

Non ei i barqueiro nen remador:
morrerei “eu”, fremosa, no mar maior.
Eu aten[dend´o meu amigu'! E verrá?

Non ei [i] barqueiro nen sei remar:
morrerei eu, fremosa no alto mar.
Eu [atendend´o meu amigu'! E verrá?


Mendinho trovador gallego medieval que vivió probablemente en el siglo XIII.

Traducción al español

Sentada me estaba yo en la ermita de San Simeón
y me cercaron las olas, que grandes son.
¡Esperando yo por mi amigo! Pero, ¿vendrá?

Estando en la ermita ente el altar
me cercaron las olas grandes del mar.
¡Esperando yo por mi amigo! Pero, ¿vendrá?

Y me cercaron las olas que grandes son,
y aquí no tengo barquero ni remero.
¡Esperando yo por mi amigo! Pero, ¿vendrá?

Y me cercaron las olas del profundo mar:
no tengo aquí barquero ni sé remar.
¡Esperando yo por mi amigo! Pero, ¿vendrá?

Aquí no tengo barquero ni remero;
voy a morir hermosa en la marea alta.
¡Esperando yo por mi amigo! Pero, ¿vendrá?

No tengo aquí barquero ni sé remar,
voy a morir hermosa en el profundo mar.
¡Esperando yo por mi amigo! Pero, ¿vendrá?

jueves, 14 de febrero de 2013

Poema bobo que un corrupto nunca escribiría


Conoces mi responsabilidad
como yo conozco tu afecto fiel
y por ello te agradezco el presente.
Ya sé que tus intenciones son puras
como la sonrisa de una muchacha
y tan diáfanas como la aurora,
pero he jurado servicio absoluto
a estos vecinos que han confiado en mí
y te devuelvo el jarrón y las flores
que todavía no se han marchitado.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Anti - romanticismo

Manuel Cano de Castro
Museu d'Art de Sabadell


Conocida es mi militancia contra el romanticismo y, con esta lucha como compañera, soporto mis contradicciones y con placer escucho con deleite la música de Schubert.

Mi prevención ante el Romanticismo es general. Muchas quimeras nos han decepcionado. El ideal romántico de la redención del hombre por el camino del amor y la belleza ha fracasado, tal como han fracasado casi todos los ideales humanos.

A pesar del fracaso de los ideales a lo largo de la historia, continuamos a la sombra de los mismos, sufriendo por amor y deleitándonos con las melodías edulcoradas de un Mascagni, y con estas sombras creemos en la razón como si fuera un ideal más, para hacernos humanos, más humanos y practicamos la fuga apresurada del romanticismo.

¿Traerá algún provecho la actitud antirromántica? No lo sabemos, ésta es la cuestión. Pero lo que sí sabemos es que la razón ha proporcionado bienestar, ha servido a la higiene pública, a la mejora de las comunicaciones y de la calefacción; hay más pollos y más jamón que antes. En la razón y sobre todo en el razonamiento, se fundamenta la técnica, y gracias a ella ha mejorado la calidad de vida, la cesárea, los antibióticos y la conservación de los alimentos.

Pero aquellas sombras románticas continúan mareando las consciencias y desde las  penumbras lánguidas y bajo los malditos claros de luna, los medios de comunicación y los planes de educación fomentan una sensiblería mezquina donde se da demasiado valor al peso de las emociones. Es un romanticismo cicatero que debilita el discernimiento.

Por otra parte, de forma estentórea, en tanto que hipócrita, se quiere dar carta de rigor a las actitudes subjetivas y a veces sensibleras, y se utilizan estímulos emocionales para dar verosimilitud a actuaciones políticas, económicas y sociales que casi siempre sólo sirven a los intereses de los más poderosos.

Los medios de comunicación son capaces de envasar los sentimientos románticos y las sensiblerías más adocenadas y ponerlas en el mercado para sacar dinero a costa de mucho dolor. Sin ningún miramiento se fomentan pasiones y se montan espectáculos abominables.

Ante las agresiones constantes de irracionalidad sólo nos cabe adoptar una actitud de incredulidad. El escepticismo está servido.