viernes, 26 de enero de 2018

Grup Gallot



Acción Gallot en el Hotel Colón. Barcelona, 6 d’octubre de 1960. Obra realizada por miembros del Grup Gallot, junto con Morvay y Slepian.

Las intenciones del Grup Gallot eran nobles, cargadas de buenos propósitos y con unas determinaciones muy claras: rechazo de los prejuicios culturales y la voluntad de hacer un arte liberado de las presiones ideológicas.
 
Plausible, sí.

Las ideologías están muy por debajo de la creación artística, pero esta debe demostrarlo.

El Grup Gallot fue una vanguardia artística que surgió en Sabadell en 1960, formaban parte de él, entre otros:
 
Alfons Borrell
Su obra derivó hacia la abstracción lírica. Ya en el siglo XXI, Borrell manifestaba: “el Grup Gallot me afectó mucho, me hirió y me dejó desorientado, porque ellos eran un grupo de pintores muy revolucionarios y yo, en cambio, entendía la pintura como otra cosa. Yo no quería que mi pintura fuera destructiva, sino que quería que fuera constructiva. Pero esto lo descubrí a copia de tiempo”

Lluís Vila Plana
Su pintura había evolucionado desde el paisajismo.

Josep Llorens Artigas
Ceramista que sentó las bases de una nueva expresión en el arte de la cerámica, partiendo siempre de la tradición popular. Trabajó con Joan Miró

Antoni Angle
Realizó enormes composiciones en la plaza de Urquinaona y en la plaza Catalunya, de Barcelona, utilizando gallinas embadurnadas de pintura, que después de saltar y realizar diversos saltitos gallináceos dejaban sus huellas marcadas sobre la tela. Posteriormente cultivó el paisajismo y el retrato. 

Joan Josep Bermúdez

Gabriel Morvay

Manuel Duque
Influido por el nuagismo de los años cincuenta, evolucionó hacia una reivindicación de la pintura temática. Utilizó series o variaciones, con las que fue trabajando hasta finales de los años 60, ya integrado en el Grup Gallot

Joaquim Montserrat
Pintor y diseñador textil, con clarísima influencia de la action painting, en agosto de 1960 realizó una acción en la plaza mayor de Sabadell consistente en pintar de manera espontánea una tira de papel de 30 metros de largo que dispuso extendida en el suelo. En los años ochenta reapareció con una obra de difícil clasificación, con ciertas referencias expresionistas o parcialmente vinculada a la “nueva figuración”

Todos ellos con fuertes influencias de las vanguardias europeas y estadounidenses y seducidos por el happening anglosajón, realizaron diversas acciones colectivas, pintando ante el público o arrugando lienzos o papeles, en acciones frenéticas y muchas veces ruidosas.

Con una voluntad consciente de consolidar el informalismo apostaron por el azar, la gestualidad, la action painting y un total rechazo de la tradición.

No cabía en su postura artística ningún individualismo y así lo proclamaban. Proponían un cambio de actitud. 

Con su arte querían expresar el signo del tiempo que les tocó vivir y pretendían hacerlo de forma consciente con una apuesta por la abstracción, llevando precisamente la abstracción a su propia acción gestual. Los artistas debían ser como hombres-máquina que actuaban de acuerdo con un instinto azaroso, casual, aleatorio y a veces aciago.
  
Alfons Borrell

Aquellas ansias de libertad creativa parecían advertir un futuro próximo de derribo de las ideologías. El mayo parisino del 68 estaba ya casi a la vista.

El arte de Grup Gallot fue un gesto efímero con pretensiones revolucionarias. Las acciones que llevaron a cabo alcanzaron una cierta popularidad, más por su teatralidad que por su contenido estético. Reunieron diversas sensibilidades cuya unidad de conjunto era la provocación como espectáculo.

Pasaron los furores iniciales y los componentes del Grup Gallot, iniciaron una dispersión formal. Cada uno de ellos depuró su expresión, a veces adaptándola a los nuevos tiempos y a veces con una transformación estética particular que los condujo a resultados muy dispares. Unos continuaron con una abstracción gestual y otros con una abstracción lírica muy lejana de la estética inicial que caracterizaba al grupo de Sabadell.

Las provocaciones ardorosas del principio se convirtieron en algunos casos en unos silencios elocuentes o una introspección lírica muy callada. El ruido del espectáculo cedió y la propuesta estética del Grupo Gallot se dispersó. Algunos de aquellos artistas condujeron sus pasos por otros derroteros menos gestuales y con una estética mucho más sólida, alcanzando, en algunos casos, niveles de una excelencia artística remarcable.

 
Llorens Artigas. Cerámica Miró

martes, 23 de enero de 2018

Aforismos sin verbo




18
El clamor de Orfeo entre el fuego y las tinieblas. Canciones de doble filo.

20
Tiempo de estiletes, agonía privada.

22
Palabra cierta sin malentendidos. Golpe de sable.

23
Hijas de Hera. Tres cuchillos de oro.

24
Rígidas las Horas: Dice, Eirene y Eunomia. Sin salida alguna.

25
Guadaña en ristre, la última palabra del gran espectáculo.

sábado, 20 de enero de 2018

Adolf Loos



Afirmar que la base de los argumentos estéticos de Adolf Loos se apoya sobre un estrato teológico puede resultar arriesgado, sin embargo, creo que su arquitectura y su discurso van acompañados de un alborotador dogmatismo anti-formal, y que el pietismo luterano es uno de los cimientos de su concepto arquitectónico.

La influencia del pensamiento pietista fue determinante en el romanticismo y a mi modo de ver, aun alcanzó gran parte de la creación artística del siglo XX, aunque solo fuera un corpus filosófico contra el que dirigir los dardos racionalistas.

Los artistas del Movimiento Moderno reaccionaron contra el eclecticismo derivado de las formas decadentes de los últimos románticos y se rebelaron contra el ornamento del Art Nouveau y la Sezession vienesa.
Adolf Loos fue un militante anti-romántico. En su ensayo Ornament und Verbrechen (Ornamento y delito), Loos arremete contra toda decoración superficial y contra el empeño y la obstinación criminal de esconder la ética de la arquitectura detrás de unas paredes estéticas.

El diseño de los edificios y de las cosas debe garantizar la unión indisoluble que existe entre ética y estética. Una obstinación fanática por mantener la unidad entre ética y estética tiene un peligro: el inmediato menosprecio de lo formal, ya que la forma es lo que el diseñador tiene más a mano. La ética queda lejos, formando parte del albur colectivo.  

Los pietistas quisieron anteponer el criterio moral a la razón práctica y supeditaban la creación artística a la ética individual del artista.

Aun intentando restablecer el utilitarismo, la función y la razón práctica, Loos, con su batalla contra el ornamento, quería traer a la tierra la sustancia ética de las cosas. Se trataba de ver las cosas sin aditamentos, tal como las vería Dios. Además, en su libro “Ornamento y delito” hace un proselitismo extemporáneo. Su argumentación, más o menos dogmática, recuerda los discursos luteranos de Nikolaus Ludwig, de August Hermann Francke o del conde de Zinzendorf, pietistas ellos que influyeron en Kant y en Hölderlin.
 
Adolf Loos era un fundamentalista que escribió bastante y diseñó poco, lo primero lo hizo a gritos y lo segundo lo hizo regularmente bien.