domingo, 12 de noviembre de 2017

Recuerdo el paisaje de cuando era niño



Retrato de Andrea Odoni (1527). Lorenzo Lotto

Recuerdo el paisaje de cuando era niño,
-todo era más grande entonces-
permanecen en la memoria las casas
de paredes mal pintadas con ventanas
abiertas al campo luminoso.

Los rayos de sol, por las rendijas,
hacían estelas de insectos,
que en las baldosas dibujaban
caligrafías de lectura indefinida,
que poco a poco aprendí a leer.

Las canciones de entonces están presentes aún
y se funden en la mirada de este martes,
y de aquel paisaje hago una biografía
de recuerdos, de arte y de razón.

Contemplo de nuevo
los montes y las arboledas,
que se han alineado dentro del juicio
en un orden perfecto que replica
las perspectivas erróneas de los pintores góticos.

Las colinas y los matorrales
son un calco de feldespato brillante
que flamea bajo el sol y enciende
los sagrarios y las arquetas
que nunca contuvieron nada.

Los pinzones imitan las notas de Litz
y bajo los chopos se deshacen
las sombras, que en el suelo pintan
los óleos de Turner.

Mi paisaje de hoy es el retrato novel
de frescos y de retablos.
Y la naturaleza es la acción teatral
de los cantos de las jóvenes de Mísia,
de las cariátides y los capiteles,
y de los versos perdidos en el mar del Dodecaneso.

Mi paisaje de hoy es el eco del arte,
es su imitación que reverbera
en mi mente en este otoño de ámbar.

Siento, entre la música y los versos
los cuatro golpes del trueno
como lo hacía el destino llamando
con cuatro notas a la puerta.

¡Comprendo el guiño del sabio
que subía al campanario más alto
para contemplar, con los ojos cerrados,
los campos de amapolas!
Aquellos prados eran alternativa
al rojo exacto de Tiziano
y a los verdes de Lorenzo Lotto,
colores que conservo fundidos
entre el poema y los recuerdos
que se extienden por un desierto de meandros.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Las curvas


Romà Vallés. Óleo

Las curvas cónicas (elipse, parábola e hipérbola) son apolíneas.

Las espirales y las volutas son mediterráneas.

El folium de Descartes y la lemniscata de Bernoulli son curvas de la razón y de este mar tan nuestro.

Las catenarias, las evolutas y las tractrices son curvas anglosajonas.

Son bárbaras las ruletas, las cicloides, las epicicloides, hipocicloides y cardioides que concentran el vigor de los bosques antiguos.

Las curvas cúbicas son nórdicas.
La nefroide solicita un rayo de luz. Solo uno le basta.

martes, 7 de noviembre de 2017

Bocatto di cardinale


A la vista del sitial queda claro que el eclesiástico comía mejor que el sacristán.

Obispos y sobre todo cardenales se han dado con frecuencia a los buenos banquetes, sin importarles demasiado el pecado de la gula. Son conocidos algunos menús servidos en lujosos manteles, adornados con franjas de brocado.

En sus mesas abundaban las carnes de caza -jabalí, ciervo o perdices-, la volatería de corral –gallinas, capones, ocas, incluso cisnes– también las carnes rojas de ternera o carnero. Las viandas se sazonaban con salsas hechas de especias y zumos de frutas ácidas, utilizaban ingredientes de origen exótico como el jengibre blanco, el azafrán, el comino o la pimienta. Antes de empezar rezaban unos padrenuestros y a media comida, entre plato y plato, tomaban algún extracto o néctar frío para disponer el aparato digestivo para que recibiera la continuación del banquete. Solían acabar con yemas azucaradas, frutas confitadas, bizcochos y pastelitos de matalahúva bañados con azúcar caramelizado.

Parece ser que Renzo Guzzini, obispo de la región de Las Marcas, era dado a los buenos manjares. Para el desayuno se hacía servir unas rebanadas de pan remojado con moscatel que acompañaba con ciruelas pasas, almendras, y unos pastelitos de chocolate. Decía que no había que comer demasiado y que era conveniente evitar la carne de mamífero.
Para el almuerzo: un antipasto a base de ensaladas con piñones, remolacha hervida y aliñada con ‘lacrime di Dio’ y unas hojitas de rúcula y lechuga de hoja larga; le seguía un plato de pasta, generalmente unos fideos con un picadillo de ajo, aceites y alcaparras de Pentelleria, a continuación, una sopa de mejillones, gambas y lubina aromatizada con albahaca y romero; después un plato de pescado que se hacía traer de Porto Recanati, se acompañaba con unos dados de polenta y aceitunas de Acoli (olive ascolane) que previamente se las habían deshuesado. Tomaba de postre frutas confitadas o bizcochos con nata o merengue. Para beber tomaba un vino blanco y seco, el Bianchello del Metauro.
Su cena era frugal, se limitaba a dos o tres manzanas al horno con canela y aguardiente, después se tomaba una tisana de hierbas digestivas a la que añadía las gotas que habían rezumado de las manzanas al horno que previamente había degustado.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Panfletos indeseables

VACIEMOS LAS AULAS

LLENEMOS LAS URNAS

Con panfletos como este, convocaban a una manifestación de estudiantes para exigir la celebración de un referéndum ilegal de independencia de Cataluña.

Antes que nada, reclamaban que se vaciaran las aulas, esto es dejar el estudio y después, vacías las aulas, querían llenar las urnas.

Deberíais saber -jóvenes estudiantes- que las urnas hay que llenarlas con el voto consciente, y cuanta más cultura y mayor formación tenga el votante responsable, más calidad democrática tendrá la sociedad. No es posible el progreso social si vaciamos las aulas.

Poca esperanza puedo tener en una juventud que conmina a cerrar las aulas. Veo un mal futuro para una sociedad que se encandila con la desobediencia y queda fascinada ante el vacío de las aulas.

No queremos que se vacíen ni las clases ni las cátedras. Queremos aulas llenas con estudiantes responsables y buenos profesores conscientes de su responsabilidad.

Queremos votar a quienes fomenten la cultura, la formación, la enseñanza y el progreso y no queremos que los autores de estas proclamas entren en la escena política. No queremos que ningún irresponsable de estos que nos han llevado a la debacle social y económica vuelva a presentarse a ninguna otra elección, aunque se celebre unos días antes de Navidad.

Si detrás de estos panfletos indeseables hay algún responsable político, debemos exigir
que se marche lejos, muy lejos, y que no vuelva a aparecer por aquí y que se vaya a alguna aula para que le enseñen cual es el verdadero sentido de la democracia.