Algunos profesores
que tuve en la asignatura de Proyectos eran unos fieles seguidores de la Tendenza, este estilo arquitectónico que
había nacido en la década de los 70 en Italia.
Eran unos convencidos
neorracionalistas de los que aprendí mucho. Recuerdo las clases de los doctores
Carlos Martí Arís y Antonio Armesto, también Helio Piñón y los artículos de
Salvador Tarragó en la revista "2c. Construcción de la ciudad".
Estos profesores
nos dieron a conocer la obra de Aldo Rossi, Carlo Aymonino, Giorgio Grassi, Agostino
Renna, Massimo Scolari y Ezio Bonfanti, estos arquitectos constituían el núcleo
duro de la Tendenza. Eran
funcionalistas, su arquitectura contenía un rigor geométrico clásico, racional,
que se oponía a la arbitrariedad formal de la arquitectura pop y a la
ostentación tecnológica, muchas veces fatua y muchas veces innecesaria, del high-tech.
Carlo Aymonino, Quartiere Gallaratese a Milano
Los arquitectos de
la Tendenza sostenían que el
crecimiento urbanístico debía estar regido por la arquitectura. Lo explicaba
muy bien Carlo Aymonino: l’architettura
fa la città, a quien se lo oí decir en persona.
Con Aldo Rossi
como teórico máximo, la Tendenza pretendía
desvincular la arquitectura de cualquier dependencia extra-arquitectónica. La
edificación es forma construida al servicio del ser humano y de esta “forma” ha
de surgir la construcción de la ciudad.
Massimo Scolari, Sede di Santa Marta Venezia
El progreso, en la
arquitectura, significa simplicidad, unidad, simetría y proporciones justas,
claridad tipológica, homogeneidad entre planta y alzado, y negación del
desorden, aunque éste se justifique como reproducción simbólica de la crisis de
una cultura. (Massimo Scolari)





