Aunque el
Renacimiento ya tocaba a su fin, su carácter, aún renacentista, le llevo a
ejercer diversas actividades.
He
aquí algunas de sus hazañas:
Se casó con su prima María de Ávalos.
Fue maestro de laúd y de composición.
Ejerció la docencia musical.
Compuso cinco libros de madrigales a capella.
Asesinó a su primera mujer,
asesinó al amante de ésta,
descuartizó y colgó los cadáveres en su jardín.
Compuso dos libros de canciones sacras a cinco y a
siete voces,
Se casó con Leonor de Este.
Despeñó una mula en Venosa.
Tuvo dos hijos, uno con cada esposa.
Compuso un extraordinario Responsorio de tinieblas
para Semana Santa.
Fue príncipe de Venosa.
Compuso cuatro magníficos motetes para la Virgen María.
Fue un adúltero empedernido.
Se batió en duelo por lo menos tres veces.
Pintó dos óleos de calidad dudosa y dejó otro
inacabado.
Fue conde de Conza.
Flageló muchachos creyendo que así redimía sus
pecados.
Para encauzar su virtud, practicó el masoquismo.
Asfixió a su hijo Fabrizio.
Practicó varios exorcismos.
Escribió un libro de madrigales a seis voces.
Este hombre creativo y vital, de espíritu renacentista que murió
asesinado a los 47 años, nos dejó una obra musical extraordinaria.
Carlo
Gesualdo fue uno de los últimos representantes, quizá el más avanzado, del
madrigal italiano. Posiblemente conoció los ideales de la Camerata Fiorentina.
En sus dos últimos libros de madrigales despliega una originalidad prodigiosa,
hizo uso disonancias, modulaciones, armonías y de un cromatismo expresivo muy
vanguardista para su tiempo, probablemente debido a su interés por rehabilitar
los modos cromáticos y anharmónicos griegos.










