sábado, 18 de enero de 2014

Arqueología reciente



Disco de Festo (lado A)
siglo XIV a.C. 

He estado observando durante unos minutos unas fotografías que realicé hace unos años en el palacio de Cnosos en Creta y miraba también una reproducción en bronce del disco de Festo que adquirí como recuerdo de mi viaje por aquella isla.

Ante las piezas arqueológicas siempre intento establecer cronologías, procuro situarlas en el tiempo y ver cuánta distancia hay entre una época y otra y, mientras me llevo alguna sorpresa, disfruto con la belleza de muchas manifestaciones del arte arcaico.

Ciertamente siento una gran fascinación por las obras que han permanecido después de tantos siglos y que han sido admiradas por tantas generaciones.

La historia y el drama humano están grabados en los mármoles y en los bronces arqueológicos y ahora se nos presentan ante nosotros en forma de estatuilla o de una pieza de orfebrería.

Me pregunto dónde empieza la arqueología.
¿Es una cuestión de siglos?
¿O se trata, sin embargo, de una manifestación humana que fue y que ahora ya no es posible que se produzca pues han cambiado las condiciones ambientales o sociales que la permitieron?

Si es una cuestión del paso de los siglos, deberemos establecer dónde cortamos. ¿Podemos hablar de arqueología industrial? ¿Es lícito llamar restos arqueológicos a los sillares de edificios del siglo XVIII encontrados bajo las obras de rehabilitación de un mercado?

Si se trata de la desaparición de las condiciones ambientales o sociales que permitieron una determinada obra humana y que ahora ya no volverán, dejad que me retire a un rincón a contemplar la cultura europea como una pieza de arqueología.

Europa, aquella que fue la vieja Europa de Beethoven, de Tiziano, de Dante o de Rilke; murió y el pensamiento europeo, con toda su cultura, se convirtió en pieza de arqueología para ser expuesta en el museo de los nuevos poderosos, o simplemente la hicieron añicos para tirada al vertedero, pues no creo que los nuevos ricos gasten demasiado dinero en construir museos.

viernes, 17 de enero de 2014

Pendencia


El término pendencia procede de pender y según el DRAE (Diccionario de la lengua española) tiene tres acepciones:
 
1. f. Contienda, riña de palabras o de obras.
2. f. Der. Estado de un juicio que está pendiente de resolución.
3. f. ant. Cualidad de lo que está por decidir.

De pendencia deriva pendenciero, que según el DRAE significa: propenso a riñas o pendencias. El verbo pendenciar, derivado de pendencia, significa reñir o tener pendencia.

Si tomamos el vocablo original “pender” podemos decir que pendencia vendría a significar la cualidad de algo que pende, algo que cuelga, algo que está suspendido. Vendría a ser algo así como esa cinta pegajosa que en los comedores antiguos pendía del techo para que en ella se pegaran las moscas y los zancudos.

En catalán el término pendencia se traduce por batussa, renyina o baralla; en definitiva se trata de una pelea o una bronca que acaba a tortas.

Y pendenciero se traduciría como busca-raons, cercabregues o batisser; en  definitiva algo así como un gamberro peleón.

jueves, 16 de enero de 2014

Jardines clásicos


El homenaje de las Musas a Lorenzo de Médicis, con Apolo, la Virtud y la Fama, (fragmento)1638-1641,  
Cecco Bravo, (Florencia, palacio Pitti, sala de Giovanni di San Giovanni)
El jardín es la representación del paisaje natural. Se trata de la añoranza de la naturaleza que se conserva en la mente. El jardín es un paisaje enmarcado, una pequeña maqueta o un teatrino de la naturaleza.

El jardín es refugio y confidente, es el mito de la infancia que se opone a los mitos sociales y a las convenciones, se opone a la machine d’habiter porque sus construcciones son de rocalla y por sus parterres pasean las ardillas y en sus taludes hay vegetación rara.

Hay jardines emplazados en suaves pendientes que miran al mar y abren sus márgenes de piedra seca hasta más allá del horizonte. Hay otros jardines que se encuentran cerrados, son inaccesibles y privados, son jardines que entre la maleza ocultan las meditaciones de Lorenzo el Magnifico que un verano se alejó del Arno, como si fuera una lechuza, y abandonó la ciudad. Se trata de pequeños jardines situados junto a los palacios y de los cuales, toman su nombre y su sombra.

Lo más profundo que tiene el jardín no son las raíces de las plantas sino la superficie de sus sendas y parterres y el color de las flores: encarnados, gualdas y morados de Carpaccio, de Giorgone y de Tiziano.

El jardín que fue pretexto para el Magnifico, es excusa para los amantes que, en tiempos pasados, sentados en los márgenes de mampostería se añoraban. Entonces, invadidos por el aroma intenso del jazmín, escribían en un cuaderno, que apoyaban en la falda, diarios inspirados en su amor y en sus anhelos y no mencionaban, sin embargo, el jazmín. Esto la flor nunca lo perdonó.
La naturaleza del jardín está construida con pérgolas verdeadas de enredaderas, con márgenes de lajas de piedra granítica o feldespática que se alternan con acacias y adelfas, con fuentes que manan sus aguas a la sombra de los cedros del Líbano, con esculturas de faunos y pórticos de columnas proporcionadas con capiteles de orden toscano. La arquitectura debe ser sencilla sin ostentación alguna de capiteles con hojas de acanto y evitar el dórico austero ya que el contraste de sus proporciones rompería el equilibrio delicado de rosas y crisantemos.

miércoles, 15 de enero de 2014

Un poema de John Keats


John Keats (Londres 31 octubre 1795 - Roma 23 febrero 1821)
           

Oda a una urna griega

                          V
........
O Attic shape! Fair attidude! with brede
Of marble men and maidens over wrought,
With forest branches and the trodden weed;
Thou, silent form, dost tease us out of thought
As doth eternity: Cold Pastoral!
When old age shall this generation waste,
Thou shalt remain, in midst of other woe
Than ours, a friend to man, to whom thou say'st,
“Beauty is truth, truth beauty” — that is all
Ye know on earth, and all ye need to know.


                         V
........
Tú, de belleza dura, fría e inmortal,
esculpido tu mármol
de delicados cuerpos,
esplendorosa hierba
y florecidas ramas,
misteriosa como la eternidad,
cuando el tiempo consuma nuestro tiempo,
seguirás confortando el dolor de otras gentes.
Dirás entonces, muda, como ahora:
“La belleza es verdad, la verdad es belleza”.
Y eso habrá de ser todo cuanto os baste saber.

domingo, 12 de enero de 2014

Inflamiento


Ernst Ferdinand Oehme (1797-1855)
Procesión en la niebla
 
La historia, como una pelota, va dando tumbos, va rodando sobre el tiempo; ora bota, ora topa contra un muro de granito, rebota y vuelve para atrás o sale por la tangente, repite el movimiento y se desinfla.

Llego a pensar que la historia se parece a un juego de pelota o un caminar indeciso que discurre por senderos poco iluminados, es como una procesión en la niebla.

Alguien, con buena voluntad o estimulado por su vanidad, intenta colocar farolas por el camino, intenta iluminar o recoge la pelota de la historia y la vuelve a inflar.

Hay que tener muy buenos pulmones para hinchar la historia. Algunos creen tener gran capacidad torácica para hinchar lo que convenga y otros hacen que soplen los demás.

La modernidad no pasea por las Ramblas



Ya han pasado las fiestas de navidad y se han retirado las lucecitas que adornaban las calles. Ahora me dispongo a contemplar una ciudad más moderna, libre de bombillas de colores, de árboles iluminados y de muñecos disfrazados de color Coca Cola.

Ya sé que las Ramblas de Barcelona, por donde circulan miles de turistas, van quedando pocos signos de modernidad, pero aún albergo alguna esperanza, y ahora que ya ha pasado la vorágine de las fiestas, me dispongo a visitar el Arts Santa Mònica, este espacio que durante tantos años ha sido un referente de las tendencias más avanzadas del arte que se presentaban en Barcelona.

Ramblas abajo, antes de llegar a Santa Mónica paso por delante del Liceu, donde se está representando la ópera Cendrillon de Jules Massenet. Se trata del cuento de hadas de La Cenicienta, cuento entrañable y ñoño que se presenta con una escenografía escueta y con un vestuario que oscila entre lo naïf y lo grotesco. La música de Massenet es bella, ramplona, graciosa y bien orquestada, adecuada para un cuento de hadas. Todo bien representado, pavisoso, sosaina y chocho donde la modernidad brilla por su ausencia.

No pierdo la esperanza y antes de llegar a Santa Mónica me encuentro con las taquillas del Teatro Principal, que recientemente ha sido restaurado y han reabierto al público. Parece ser que se pretende configurar este equipamiento cultural como un espacio para la representación de espectáculos de cabaret. En seguida pienso en obras de cabaret literario y me viene a la mente alguna propuesta arriesgada, una avanzadilla que pudiera suponer una evolución de aquel cabaret expresionista que hizo furor en la República de Weimar, pero no, lo que me encuentro es que las hornacinas de piedra que fueron las antiguas taquillas, se han convertido en unos escaparates donde se exponen lujosos bolsos de piel, latas de caviar y botellas de champagne francés del más caro; total, sólo signos de lujo y ostentación en vez de modernidad.

Sigo en mis trece de ir a la búsqueda de algún signo de arte moderno y entro en Arts Santa Mònica y allí, los nuevos gestores de este centro, haciendo un alarde de progresía cultural, presentan la exposición  Un dilema. L'art contemporani i la inversió en la incertesa, donde se muestran obras de Francesc Abad, Mariona Moncunill, Basurama, Antoni Llena, Núria Güell con Juanjo Garfia, Ro Caminal, Antonio Ortega, Gabriel Pericàs, Raimond Chaves y Gilda Mantilla, Raquel Friera, Ana Garcia-Pineda, Martí Guixé, Les Salonnières, Antoni Marquès, Josep-Maria Martin, Sofia Mataix y Miquel Ollé, Tere Recarens y Özay Sahin. En general buena voluntad, pero no encuentro nada más que dato y concepto y una ausencia total de progreso formal.

Hay, sin embargo, en el Espai Balcó de Arts Santa Mónica un pequeño oasis que verdece en medio del desierto de la modernidad perdida. Se trata de la exposición LOCUS NAKED. Se presenta como un recopilatorio-diálogo de la obra de Marga Clark y Valentí Gómez i Oliver, es una mirada progresiva sobre el panorama formal de dos ciudades, Nueva York y Roma, son visiones esperanzadas sobre dos mundos aparentemente opuestos. Los dos artistas reflexionan sobre una ciudad proyectada hacia el futuro y otra que parece vivir anclada en el pasado, y sobre estos dos mundos, los artistas establecen un diálogo donde resaltan la importancia de la inteligencia, de la diversidad y del arte, como espacio universal de entendimiento y progreso.  Con fotografías, dibujos y textos nos explican cómo El passat il·lumina la nostra recerca present del futur (El pasado ilumina nuestra búsqueda presente del futuro).

En fin, después del paseo por las Ramblas compruebo que la modernidad se ha marchado de esta calle poblada de turistas. Sólo queda el pequeño balcón de Arts Santa Mónica donde encuentro un oasis de arenas esperanzadas.

domingo, 12 de enero de 2014

jueves, 9 de enero de 2014

Sr. Wilde, usted es un dandy

Usted es una máquina de pronunciar frases ingeniosas, diga o clame cuanto quiera, señor Wilde, desde lo más profundo -de profundis-, pero lo suyo no deja de ser dolor, lo suyo es funesto y sus palabras son tétricas. 

Usted es un artistazo que se adorna con plumas de pavo real y con girasoles, su figura es la de un dandy que ama la artificiosidad. Usted mismo lo dijo: ser natural es simplemente una pose.

Creo que ya se lo dije anteriormente: todo lo que usted hace es tan bonito que no me gusta.

Su arte, como su propia figura, tiene estilo, es distinguido, elegante y gracioso, pero, cuando el arte no expresa nada más que arte, o se trata de una forma "chic" de la nada o se trata de una reflexión sobre la redondez de su ombligo.

lunes, 6 de enero de 2014

Los Reyes Magos no me han traído carbón



El año 2013 ha sido nefasto, hemos visto cómo la calidad democrática del país ha ido cayendo hasta niveles bajísimos. Creo que con estos personajillos que tienen responsabilidades de gobierno continuaremos bajando más. No albergo ninguna esperanza.

En el 2013 no he leído ningún autor místico, he preferido aplicarme en la cocina.

En el 2013 no me he creído casi ninguna noticia de las que daban los medios comunicación y me he dedicado a leer un montón de textos de estática y otros muchos de estética.

En el 2013 he mejorado los guisos de bacalao, de setas, de sepia, de canelones al gratén y de rodaballo al horno.

En el 2013 no he prestado ninguna atención a los simbolistas ni a los esteticistas.

En el 2013 me he aplicado más en resolver problemas de cálculo que en  perder el tiempo viendo el espectáculo de estos gobernantes de mala ralea.

En el 2013 he descubierto nuevas posibilidades gastronómicas de aguacate y he continuado despotricando contra Oscar Wilde.

En el 2013 no he recitado ningún poeta romántico francés y he preferido resolver algún detalle constructivo.

En el 2013 he analizado el comportamiento estructural de ciertos muros de fábrica de ladrillo en vez de escuchar música de Berlioz o de cualquier otro músico romántico del sur.

En el 2013 he dibujado con precisión huyendo de toda retórica y no me he perdido entre
las filigranas de los modernistas ni del “coup de fouet” de l’Art Nouveau.

En el 2013 he preferido la cocina sencilla en vez de sofisticaciones gastronómicas de diseño.  

En el 2013 me he convencido, una vez más, de que la arquitectura ha de servir para que el habitat humano sea cómodo, digno, bien construido y asequible.

En el 2013 he admirado los proyectos de los higienistas que tanto hicieron para que las ciudades dispusieran de unos buenos servicios de saneamiento. Sus proyectos de alcantarillado me han parecido mucho mejores que las obras literarias de San Juan de la Cruz, de D’Annunzio, de los poetas románticos exaltados, de Alfred de Vigny, de Gustavo Adolfo Bécquer, de los moralistas arrebatados o de los panteístas enajenados, de Almeida Garrett, de Gilbert Keith Chesterton, de Paul Claudel, o de Joseph von Eichendorff .

En el 2013 he renovado mi admiración por los artistas del quattrocento y he buscado la solución más eficaz para distribuir la planta de un edificio en vez de contemplar durante horas la ensoñación de un prerrafaelita.

Por todas estas cosas, hoy los Reyes Magos de Oriente no me han traído carbón.

sábado, 4 de enero de 2014

La perspectiva



 
Campidoglio (Roma)  Grabado de Étienne Dupérac (1535-1604)

La perspectiva es un sistema de representación de la realidad de tres dimensiones, en una superficie de dos dimensiones: en un lienzo, en un papel, en una lámina de cobre, etc.

Aplicando un método geométrico y fijándonos en el volumen a representar representamos la realidad tal como se nos ofrece ante los ojos, al tiempo que vamos dibujando, establecemos también una forma de aprendizaje de la realidad espacial. La perspectiva nos sirve para ordenar y fijar el universo de las formas que llegan a nuestro cerebro, vendría a ser algo así como la sintaxis de las formas.

Los artistas del Renacimiento establecieron las reglas de la perspectiva, con ellas ordenaron la representación del espacio.

Con la utilización de la perspectiva se interpretó el paisaje, la figura y su ademán.

Gracias a la perspectiva se consiguió entender la realidad y profundizar en su belleza, sin necesidad de entrar en interioridades, encarnaciones o fábulas teocéntricas. Las reglas de la perspectiva no permiten la representación de la espiritualidad ni de la sustancia divina.

Se representó la realidad tal como la ve el ojo humano y el simbolismo del arte del medievo pasó a ser un recuerdo.

Las imágenes hieráticas, los colores planos del románico y los dorados del gótico se desvanecieron. Gracias a la perspectiva, se observó la realidad de forma razonable.


viernes, 3 de enero de 2014

La invención del proyecto de arquitectura. Filippo Brunelleschi



Filippo Brunelleschi (1377-1446) fue el gran arquitecto florentino que proyectó la cúpula monumental de la catedral de Santa Maria dei Fiori. Su solución para resolver la enorme cúpula es un prodigio de inteligencia y de creatividad. Inventó nuevas técnicas estructurales sistemas complejos de andamiajes y cimbras y nuevos procedimientos para la puesta en obra.

Admirada su capacidad para la concepción del espacio arquitectónico y dejando aparte las consideraciones constructivas, que son una verdadera maravilla del ingenio humano, afirmo que el verdadero valor de la obra de Brunelleschi reside en la ideación “a priori” de la obra de arquitectura. Podemos afirmar que este hombre del Renacimiento transforma el proceso de la edificación y la manera de pensar la arquitectura.

Antes de colocar una piedra, Brunelleschi piensa y dibuja; antes de replantear sobre el terreno la planta del edificio, el arquitecto dibuja con lápiz y plumilla, todo el edificio en unas láminas de papel o de pergamino.

Ahora el arquitecto no se limita a diseñar algunos detalles constructivos para dar indicaciones a los canteros, ahora se idea el edificio en su globalidad, se piensa y se dibuja todo. Ya no hay “actos arquitectónicos”, ahora aparece el proyecto arquitectónico.
  Brunelleschi inventó el proyecto de arquitectura

La ideación del espacio encuentra su primera y eficaz expresión en el disegno, esto es: el proyecto de arquitectura.

Brunelleschi fue el primero en concebir el proyecto como un “corpus apriorístico” que ha de guiar la posterior ejecución de la obra.

Esto que hace Brunelleschi en la arquitectura, previamente lo había desarrollado il Giotto cuando entendió que el diseño era la expresión de la idea artística, que era la premisa indispensable de toda operación artística y no sólo de la pintura.

La instauración del diseño como elemento para fijar la idea plástica se desarrolló más tarde en las escuelas de arte del quattrocento con los hermanos Gaddi, primero, y con Vasari más tarde, quienes plantearon el concepto de proyecto iconográfico para acometer no sólo las obras de arte de grandes dimensiones sino las de cualquier otro formato.

Dicho todo lo anterior y con mi irremediable afán de vulgarización y de ir erosionando la trascendencia de la creatividad artística, sobre todo por lo que supone de ritual mágico y sobrenatural; me gusta afirmar que el concepto de proyecto arquitectónico ideado por Brunelleschi, obedece a la necesidad de convencer a un jurado que habrá de decidir a quien se adjudica la obra, obedece más a una necesidad de persuadir que a una fuerza personal de ideación y expresión apriorística.

Brunelleschi ya tenía en su mente cómo había de ser la cúpula, pero tenía que convencer al tribunal y por este motivo tuvo que dibujarlo todo, enterito. Y así nació el proyecto.

Sea con planos o sin ellos el caso es que Brunelleschi tocó el cielo de Florencia con la monumental cúpula de Santa Maria dei Fiori.