domingo, 1 de mayo de 2011

AMULET VERD

AMULET VERD
Francesc Parcerisas



LA CREU DEL SUD

La nit és gebrada, en aquest jardí,
havent sopat. I només vull saber
que de debò existeix el llambreig
perdut en el no-res. Que la mirada,
i el goig, i l’amor, sàpiguen del do
i de la imatge bella que s’ofega
entre els esteles que cobriran la tomba
del meu cor. Sigues, doncs, el meu igual
-i sigue’m filla, i mare- i sàpigues,
sempre sempre, que allò que ens ha unit
és acceptar el goig gelós de ser
u i diferents. Negarà la mar
aquests cels, les distàncies, els freus,
i fins i tot aquest boscatge exòtic
on els isards llunyans fugen a salts
davant del teu impermeable groc,
i tu i jo -el meu cigne i el senyor-
continuarem sota la creu del sud
enllaçats en l’amulet de pedra verda
on no existeix la por, ni el temps; només l’amor.

Francesc Parcerisas

A pesar de la dificultad que supone la traducción de la poesía he tenido el atrevimiento de trasladar al castellano este bello poema de Francesc Parcerisas, mi amigo y admirado maestro.


LA CRUZ DEL SUR

La noche es de escarcha, en este jardín,
después de cenar. Y sólo quiero saber
si es cierto que existe el destello
perdido en la nada. Que la mirada,
y el gozo, y el amor, sepan del don
y de la bella imagen que se ahoga
entre las estelas que cubrirán la tumba
de mi corazón. Sé, pues, mi igual
-y que me seas hija, y madre- y sepas,
siempre siempre, que lo que nos ha unido
es aceptar el celoso gozo de ser
uno y diferentes. Negará la mar
estos cielos, las distancias, el estrecho,
e incluso este bosque exótico
donde los rebecos lejanos huyen a saltos
delante de tu impermeable amarillo,
y tú y yo -mi cisne y el señor-
continuaremos bajo la cruz del sur
enlazados en el amuleto de piedra verde
donde no existe el miedo, ni el tiempo, sólo el amor.

sábado, 30 de abril de 2011

Pesimismos

Contra lo que podría parecer a primera vista, lo contrario del pesimismo clásico no es el optimismo, éste es sólo una hoguera de estopa. No, lo opuesto al concepto de pesimismo clásico es el pesimismo romántico.

El pesimismo clásico se produce por el convencimiento de que la razón puede llegar a quebrarse ante la mezquindad y las formas más ramplonas y alienadas de la complejidad humana.

El pesimismo clásico se cimienta en la creencia de que el ser humano ha perdido la fuerza necesaria para afrontar la vida en toda su complejidad y que el hombre no ha sido capaz de apuntalar la bóveda de esta realidad tan compleja.

El pesimismo romántico, en cambio, se fundamenta en el cansancio de la cultura. Lo encontramos en el pensamiento de Schopenhauer y en la poesía de Leopardi. El pesimismo romántico es nihilista, persigue la nada como fin.

Caminar sin vislumbrar un paraje concreto, conducir los pasos hacia la nada, produce indefectiblemente grietas profundas que deterioran la voluntad y cuando se producen fisuras en la emoción y cuando la quiebra afecta a la sensibilidad, aparecen entonces, tras los escombros del castillo en ruinas: el pesimismo romántico.

Este pesimismo de la emoción, romántico, apasionado y fantástico se esconde detrás de los tapices -hermosos tapices- que decoran los paramentos del palacio de la razón. Es un pesimismo que queda oculto tras los revestimientos de las paredes provocando un moho húmedo que va deteriorando los muros de palacio. Pura putrefacción.

Cansancio o debilidad, románticos o clásicos: pesimismos al fin.

viernes, 29 de abril de 2011

Palacio de invierno

Imagen: Francesc Cornadó. Llibreta negra

No esperaremos que el verano se acabe,
no ha de llegar septiembre con sus sombras
ni crisantemos para adornar coronas
de los difuntos. No. El sol ya es propicio.

Derribaremos capiteles y bóvedas,
las que sostienen el palacio de invierno
y los anhelos suntuosos de abril
que la emoción dejó en la encrucijada.

Aguardaremos, contemplando ruinas,
la silenciosa llegada de la musa
número cien, la fugaz, la indecisa.

Ya no será de estilo isabelino,
la construcción del palacio nuevo
tendrá cimientos de argamasa y razón.

jueves, 28 de abril de 2011

Entre fronteras


Desde este límite al otro se extiende un territorio más o menos vasto. Crecen en él abedules o encinas, pero a su sombra, una inquina que nos es familiar produce los mismos errores, de generación en generación, y las mismas bestialidades de siempre.

- Chac, chac, chac, chac, chac.

- No te esfuerces, urraca querida. Nada se aprende de la historia, ésta es, no en vano, una mala pasada.

miércoles, 27 de abril de 2011

Catenaria

Catenaria

Aquella escalera del pasamanos de acero,
aquella por donde hace poco bajaba
con el pensamiento suspendido
en los recuerdos de un viento enrarecido
por los copos del humo de las fábricas,
se apoya sobre una bóveda
que tiene la directriz de catenaria.

Es una estructura débil
que soporta, sin embargo, la bajada
con comodidad hacia el profundo Averno.

Ya hace tiempo, que conozco a Caronte,
las viejas sospechas me permitieron conocerlo.


original en catalán

Catenària


L’escala del passamà d’acer inoxidable;
aquella per on fa poc baixava,
amb el pensament suspès
en els records del vent enrarit
per volves del fum de les fàbriques,
es recolza damunt una volta
que té la directriu de catenària.

És una estructura feble
que suporta, però, la davallada,
més o menys còmoda, cap a l’Avern.

Fa temps, però, que conec Caront,
les velles sospites em permeteren de conèixer-lo.

Escalera

Escalera

Bajo la escalera cogido al pasamano
cada escalón me aleja de aquella tierra
de antes, devastada y estéril
y siento aún, como un superviviente,
el viento frío y el olor del humo de las fábricas.

Sí, descreído,
porqué ni ahora ni nunca me protegieron
las sombras de los ídolos.

Y, hoy, desde los escalones hasta el rellano,
me ilumina sólo el faro de los antepasados
que fueron maestros en el arte de la derrota.

Entre aquel viento frío
y este pasamano de acero inoxidable
sólo hay la confirmación
de las peores sospechas.


original en catalán
Escala

Baixo l’escala agafat al passamà
cada graó m’allunya d’aquella terra
d’abans, devastada i estèril
i sento, com un supervivent, encara,
el vent fred i l’olor del fum de les fàbriques.

Sí, descregut,
per què ni ara ni mai em protegiren
les ombres dels ídols.

I, avui, dels graons al replà,
m ‘il•lumina només el far
dels avantpassats que foren
mestres en l’art de la derrota.

Entre aquell vent fred
i aquest passamà d’acer inoxidable
només hi ha la confirmació
de les pitjors sospites.

lunes, 25 de abril de 2011

BAGATELAS

Una gran cantidad de las literaturas que conocemos están llenas de bagatelas, de un sinnúmero de cosillas insignificantes. Se presentan como fachadas bien compuestas pero detrás de ellas encontramos estancias vacías o destartaladas.

Autores aficionados al placer solitario del formalismo suelen disponer sobre el papel una batería de caprichos y frivolidades delirantes que van colocando con más o menos equilibrio, cual si de un castillo de naipes se tratara. Son construcciones efímeras que con un suave vientecillo se vienen abajo. Sin embargo, tampoco hay que temer demasiado, pues las exigencias son pocas y los vientos no soplan con la frecuencia necesaria para ventilar el panorama.

Ocurre sin embargo, en contadas ocasiones, y ahí está nuestra esperanza, que un autor inteligente, una persona con sensibilidad, sin miedo al ridículo y sin apego a las modas remueve las aspas del molino y el castillo se derriba y los naipes vuelan por los aires.

Mientras tanto y a la espera de la llegada del agitador de aspas, la literatura que se produce y se edita por estos andurriales presenta una gran cantidad de tópicos insustanciales, frases hechas, lemas publicitarios pueriles, opiniones fútiles, palabras hueras y anodinas y otras zarandajas insignificantes que sólo persiguen amplificar inútilmente un pensamiento trivial alejado de la realidad y pretenden, con un exceso de verborrea, intervenir sobre el gusto del lector.

domingo, 24 de abril de 2011

METAMORFOSIS


Cuando, una mañana, Nietsnie despertó de su sueño inquieto, se encontró en la cama transformado en algo intangible, capaz de trasladarse en cualquier dirección y a una velocidad de vértigo. Se había convertido en un rayo de luz. Era la luz emitida por la lámpara de diseño que iluminaba la sala.

Ahora en Nietsnie había quedado libre de los objetos, nada le ataba a la materialidad, podía volar hasta el infinito. La velocidad era increíble, podía viajar a 300.000 Km/seg.

El polvo de las estrellas besaba su cuerpo. Era etéreo. Para él, se había borrado el tiempo y el espacio se había reducido. Las dimensiones ya no eran tres. No había rectas. ¡Pobre Euclides!

Como habitante de la Osa Menor, liberado de cualquier lastre, contemplaba las miserias de la Tierra. Seguía viajando siguiendo una ruta rectilínea hacia la Vía Láctea.

Los recuerdos de su infancia se confundían con las experiencias colectivas que le presentaba la historia del hombre. Se juntaban los primeros pasos de su infancia con el valle que se forma entre los ríos de Mesopotamia. Ahora vivía en las puertas de Siria, en la linealidad de la caligrafía cuneiforme del escriba. ¿Qué quedaba de en Nietsnie y de su paso terrenal? ¿Las ganas de un deseo irracional? ¿O la razón de la muerte autoconsciente que se impuso Sócrates?

Para no perder el contacto con la Tierra tendría que vivir dentro de un saco oscuro o en la caverna de Platón. ¿O no es cierto que todo en su vida anterior habían sido sólo imágenes? En la cueva somos imágenes de luz.

Incorpóreo, se le presentaban, una vez más los recuerdos de la infancia y de su juventud: los primeros acordes en un órgano de iglesia, las meriendas en el patio, los enamoramientos sin sentido, todo en un revoltillo confuso, disgregado y sin relación ninguna. Ya era hora de escapar de este ciclo de vida. Ahora el nuevo estadio de vida venía de las suaves colinas ajardinadas de Babilonia y de las luchas entre griegos y latinos e iría a lejanas galaxias para ver si era verdad la existencia de vidas inteligentes a lo lejos.

Recordó las palabras de Lao Tzé:
Lo que la oruga llama muerte, el hombre le llama mariposa.

En Nietsnie había pasado de oruga que se arrastra entre las ramas de los vegetales que enraízan en la tierra a mariposa que podía volar.

COMUNICACIÓN

Imagen: Francesc Cornadó . Llibreta Negra


Si los muertos pudieran hablar no los entenderíamos. Quizás tampoco podrían explicar como les fue la última pena.

Siempre hay un problema de comunicación. Unos porque no entienden y otros porque no se saben explicar.

jueves, 21 de abril de 2011

Del que tiene muchos libros

Francesco Petrarca

En el opúsculo titulado Del que tiene muchos libros
Petrarca escribe un “Diálogo entre el Gozo y la Razón”

GOZO.- ¡Tengo libros que son una gran ayuda para aprender!

RAZÓN.- Mira que esso que tienes por ayuda no sea impedimento, que como la mucha gente de guerra estorvó a muchos la victoria, assi los muchos libros a muchos fueron estorvo para el aprender. E assi de la sobra les vino la falta, como suele acaescer. Digo que los muchos libros, si sin trabajo se pueden haver, que no se deven menospreciar, mas guardar para usar los mejores e mirar que los que, con el tiempo, podrían aprovechar, tomados sin razón no dañen.

GOZO.- ¡Tengo muchos e diversos libros!

RAZÓN.- La diversidad de los caminos, muchas vezes, engañan al caminante, y el que por un solo camino yva cierto, dudo en dos, y mucho más en tres o quatro. E assi al que solo libro pudiera aprovechar, sin provecho revolvió muchos. La diversidad de las cosas es difficil a los que aprenden; a los ya enseñados poco les basta, e lo demasiado a los unos e a los otros es importuno: verdad es que los más rezios hombres suffren mejor la carga.