Poned a Mahler cuya música gusta tanto (en general) al lado de Wagner que tanto disgusta (en general).
Poned el adagietto de la 5ª sinfonía de Mahler al lado del Preludio de Tristan und Isolde de Wagner.
Poned un romántico de ascendencia judía al lado de otro romántico de convicciones antisemitas.
Poned a Mahler, que pasaba los veranos retirado en una cabaña cerca de su vivienda habitual componiendo y mirando los pajaritos, al lado de Wagner que pasaba los veranos de forma itinerante a menudo charlando con algunos intelectuales.
Dejaos llevar por las melodías de ambos músicos y gozad y pensad sin limitaciones.

Como decía Woody Allen, cuando escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia.
ResponderEliminarSalud.
Amigo Cayetano, Woody Allen es proclive a soltar alguna boutade inconveniente de vez en cuando, supongo que esto que dijo sobre Wagner no les hace demasiada gracia a los polacos.
EliminarSalud.
Lo hablamos hace
ResponderEliminartiempo Francesc ,
que culpa tuvo
Wagner de ser
el favorito de
Hitler?. si el
se enterara,quizá
se revuelva en su
tumba, saludo.
Amigo Orlando, repito lo de siempre: juzgar una obra de arte por la ideología del autor es un reduccionismo.
EliminarTienes razón, ya recuerdo aquella otra vez cuando lo hablamos.
Saludos.
Tengo entendido que Mahler solía ir de vacaciones a las montañas para componer, pero siempre mantenía un busto o imágenes de Wagner cerca. Se cuenta que cuando murió Wagner, el joven Mahler (de 22 años) vagó por las calles de Viena llorando desconsoladamente.
ResponderEliminarLuego, no es de extrañar que haya afinidad aunque sus orígenes sean distantes.
Salut
Amigo Miquel, me parece que Mahler se iba de vacaciones y se aislaba en una casita que tenía casi al lado de su casa. No sabía que tuviera un busto de Wagner siempre con él.
EliminarMahler era un admirador de Wagner, dirigió algunas obras de él.
Miquel, he querido destacar estos dos fragmentos musicales -Mahler y Wagner- para reflexionar sobre los prejuicios y tópicos que corren sobre estos dos compositores.
Siempre sospecho de las opiniones exacerbadas, tanto de la admiración incontenida sobre Mahler por su adagietto repetido mil veces y su relación con la película de Visconti y Silva Mangano,
como la animadversión también incontenida sobre la música de Wagner y su supuesta ideología filonazi cuando el nazismo todavía no existía cuando Wagner vivió.
Todo está lleno de tópicos, de prejuicios y de una incultura reduccionista.
Abrazos.
Ambas llegan bien hondo
ResponderEliminarEl preludio de Tristan e Isolda , más brusco...
Y el adagietto de la quinta de Mahler, lo siento más etéreo...
Gracias, Francesc, buen viernes.
Querida Milena, ambas obras son preciosas. Me gustan mucho.
EliminarUn abrazo.
Mahler no fue el único que se encerró en una cabaña. También lo hizo Grieg, para componer música frente a los lagos, y Heidegger, para filosofar y escribir. No me parece una mala idea eso de mirar y escuchar pajaritos para inspirarte...
ResponderEliminarEste movimiento de Mahler me evoca siempre esa película, que sé que no has visto ni verás, Muerte en Venecia. Es quizá de lo que más me gusta de Mahler; creo que en día lluviosos como hoy le va como anillo al dedo. Claro, son solo cuerdas con un desarrollo tranquilo que acaba tranquilamente también.
Me suelen gustar los preludios de Wagner, un gran orquestador, creo que el que más el de Lohengrin. En cambio el preludio de Tristán e Isolda es más tenso, me chirría un poco, quizá porque sea más innovador, no lo sé, no entiendo mucho de todo esto. Se mueve como un río, pero es como si le faltara un final.
En cualquier caso, se agradecen estas músicas en tiempos como los que corren y en días como hoy.
Abrazos.
Amigo Gran Uribe, no sabía que Edward Grieg se aislara para componer. Creo que debe ser bastante placentero. Es una buena costumbre, está bien. Te digo, sin embargo, que a algún otro compositor no le importaba demasiado que hubiera ruido ambiental y movimiento a su alrededor. Tuve la enorme satisfacción de conocer a Frederic Mompou, él me comentó que para componer no le molestaba el ruido de los tranvías que pasaban por delante de su casa, sorprendido me quedé porque entonces, cuando me lo decía, no circulaban tranvías por Barcelona. Tampoco a K. Stockhausen ni a G. Ligeti les molestaban los ruidos.
EliminarCreo que la asociación del Adagietto de Mahler con la película de Visconti ya pasa de castaño oscuro, parece que no pueda existir el uno sin la otra, es una exageración tontorrona y reduccionista.
Este adagietto me gusta mucho, en general todos los movimientos lentos de Mahler me gustan, no así los movimientos rápidos que a veces me parecen apropiados para ser interpretados por una banda municipal.
Sí, sí, sí, a mi también el preludio de Lohengrin es el que más me gusta de Wagner. Aconsejable también el Idilio de Sigfrido o los rumores en el bosque de Sigfried.
Abrazos.