Foto. Aleksandr Rodchenko (1891-1956)
A propósito del concepto de Belleza Platón dice:
Purgado el hombre por
medio de los misterios sagrados, al ver un bello rostro decorado con
forma divina, o alguna especie incorporal, siente enseguida un secreto
estremecimiento y cierto temor respetuoso, y contempla ese semblante
que se le figura una divinidad. Cuando la influencia de la belleza le
entra en el alma por la vista, su cuerpo entra en calor, se rocían
las alas de su alma, pierden la dureza que retenía su germen, se
liquida, y sus gérmenes, hinchados por las raíces de esas alas, se
esfuerzan para salir por toda el alma.
Menudo galimatías con este filósofo de las ideas. No me extraña que luego aparecieran los neoplatónicos del Renacimiento para poner un poco de orden a todo este batiburrillo de alas y misterios sagrados,
Una poeta conocida mía dice que hay que matar a Platón. Sé de otros que también han querido matar a Platón.

Ya sabes que soy aristotélico convencido. Este dijo aquello de: "Soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad", con lo que se denota que fue el primero en "matarlo".
ResponderEliminarPor otra parte, no debemos olvidar que no se puede matar a Platón sin heredar sus deudas. Intentar refutarlo es usar sus herramientas.
En la Lógica sentó las bases del razonamiento que usamos para criticarlo, y en la Ética seguimos buscando ¿qué es la justicia?, una pregunta que él puso sobre la mesa de forma inevitable.
Supongo que el problema deviene cuando intentamos borrar, al final lo que debemos saber, y nos interesa, es pensar por cuenta propia.
Un abrazo
Salut
No entiendo mucho ese texto de Platón. Confieso que en mi adolescencia padecí alguna vez eso que se ha dado en llamar «amor platónico» (no sé muy bien por qué esa especie de apelativo que va siempre adherido con Super Glue a su figura). En mi caso, en plena pubertad, el amor aquél no ascendía muchos peldaños. Era ya ligeramente físico, aunque deseaba que aquella chica a la que deseaba fuera discreta y "moralmente aceptable", con un alma limpia; yo aún estaba en el colegio de jesuitas, ojo al dato. ¡Qué cosas!
ResponderEliminarPor otra parte, debo reconocer que no he estudiado mucho a Platón (tampoco a Aristóteles), pero "rompo una lanza" en favor suyo, sobre todo cuando afirmaba que «la verdad es el más agradable de los sonidos». Ahí estoy con él "a machamartillo", aunque —puestos a escoger sonidos— me quedo con el Concierto para violín y orquesta de Beethoven, con Karajan y su "protegida" Anne-Sophie Mutter. Lo estaba escuchando ayer. [Escojo ese porque es el primer concierto de mi dilatada vida que presencié en el Palau de la Música, allá por 1967, con Gonçal Comellas, la Orquesta Ciudad de Barcelona —entonces se llamaba sólo así— y con Ros-Marbà al timón. Me quedé muy impresionado entonces por esa música, por el hermoso tragaluz matutino y por aquellos caballos wagnerianos desbocados que daba miedo verlos].
Un abrazo
Bueno. Cada cual piensa como quiere (y a veces como puede). Antes que a Platón, mataría, metafóricamente hablando, a un montón de figuras, que no mencionaré por no herir sensibilidades de nadie.
ResponderEliminarMás que la contemplación fría y racional de la belleza, lo del texto de Platón parece otra cosa. Como diría Lope, "el que lo probó, lo sabe".
ResponderEliminarSalud.