El juego de los espejos es traidor, casi siempre nos devuelve imágenes deformadas.
Los espejos deforman y trastocan la realidad. Ponen en un plano lo que es un volumen.
El azogue refleja un panorama de delirios, sorpresas o caprichos. Queremos ver en el espejo una realidad que sólo existe en nuestra ilusión, pero no es así, porque el espejo no refleja deseos ni esperanzas.
Esperamos la imagen de un poema con maquillajes pero el espejo puede engañar y nos devuelve una superficie carnosa con acné.
Hay espejos perversos, otros que son una superficie del tiempo y otros espejos son oscuros o están rotos.
El espejo perverso suele mostrar imágenes trastocadas por el odio o la mala baba. Nos devuelve verdades deformadas por las palabras de doble filo. Es un espejo cruel que hay que contemplar con prevención.
Luego está el espejo del tiempo que nos muestra cómo el paso de los equinoccios lo van transformando todo, nos muestra cómo se deforma la piel y cómo se marchita la flor más galana.
Otro más, el espejo roto que nos refleja una realidad fragmentada. Contemplarlo es como ver la realidad con ojo de mosca.
Y finalmente, no olvidemos los espejos curvados, éstos muestran el gran disparate del mundo. Lo que es grande se ve pequeño y los que es pequeño, lo magnifica.
En cualquier caso, es recomendable ponerse delante del espejo antes de salir de casa, poner cara de bobo o hacer las muecas más horrorosas que podamos, fijarnos bien en la peor de ellas y pensar que así es como nos verán los demás cuando salgamos a la calle.
¡Menuda burla! Pocas sorpresas. Una vulgaridad absoluta.
¡Qué terrible sería encontrarse con alguna sorpresa!
Sin embargo, nada que temer, al fin y al cabo somos todos bastante iguales incluso parecidos a la mosca del vinagre con quien compartimos similitudes cromosomáticas.



Te pongas a la tarea o no en casa siempre se toma el ascensor y ahí...
ResponderEliminarAmigo Fackel, un ascensor sin espejo es una cosa incompleta, el espejo es indispensable.
EliminarSalud.
Francesc:
ResponderEliminarcreo que los peores espejos son los que hay en los probadores de las tiendas de ropa. Los mejores, los de la feria, que te distorsionan y dan risa. Los más inquietantes, los de la película "La dama de Shanghái".
Salu2.
Amigo Dyhego, un comercial de una gran distribuidora de ropa me dijo que los espejos de algunas tiendas de ropa están trucados. Otra cosa es el trucaje que alguien pueda llevar instalado en su percepción.
EliminarTe diré que no sé nada de la película que citas, ya hace muchísimos años que no veo ninguna película, nunca voy al cine
Saludos.
Aparte de lo que nos has comentado, completamente cierto, el espejo es el único objeto que trasforma los monólogos en diálogos.
ResponderEliminarSalut
Miquel a algunos les rebotan las palabras de los demás, ellos sólo se oyen a sí mismos.
EliminarSalud.
Luego están los espejos cóncavos de la Calle del Gato que aparecen en Luces de Bohemia de Valle Inclán: los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento.
ResponderEliminarNo son fiables los espejos.
Nos vemos al revés de como nos ven los demás.
Salud.
Amigo Cayetano, los espejos de superficie curva son delirantes y caprichosos, nos devuelven imágenes trastocadas, a veces divertidas o quizá esperpénticas.
EliminarSalud.
Hay espejos que no tienen superficie especular y que devuelven una imagen aun con la luz apagada. Las personas psicológicamente equilibradas, los observan con objetividad y otros, lamentablemente, intentan eludir su imagen.
ResponderEliminarAmic Ricard, un espejo que no refleja una imagen es como una hoz afilada que no tiene mango ni hoja.
EliminarLo de psicológicamente equilibrado es algo que escasea.
Salud.
Cuando era "más joven" me miraba bastante al espejo, sobre todo cuando iba a salir con una chica o a un festejo donde las hubiera. Ahora sólo lo hago cuando me afeito, si me sale sale una heridilla o me corto los pelos de las orejas o nariz.
ResponderEliminarSiempre me han inquietado las pinturas en que salen espejos. Me atraen. Supongo que los artistas, cuando se hacían su autorretrato (antes de la fotografía,) lo hacían mirándose al espejo, una imagen invertida. Esos los dejamos aparte.
De los otros, entre los que más guardo en la memoria son, aparte de "Las Meninas" o "El matrimonio Arnolfini (van Eyck), en el que se reflejan personajes que miran el cuadro, están otros maravillosos para mi gusto, como "El espejo de vestir", de Berthe Morisot o el de su maestro Manet "Un bar en el Folies Bergère". Por no hablar de los vidrios rotos de Magritte, que se reflejan como espejos.
Un abrazo
Amigo Gran Uribe, llega un momento en que nos vemos en el espejo y decimos "¿este soy yo?, retiramos la mirada y vamos a otra cosa, que esto ya está muy visto.
EliminarNo conozco "El espejo de vestir" de Morisot, los otros que citas son una maravilla.
Abrazos.
Resulta que compartimos más del 60 por cien de nuestros genes con la mosca del vinagre. Y con los ratones, entre un 80 y 90 por cien de los genes funcionales. Podríamos seguir enumerando similitudes genéticas con toda clase de animales. Es suficiente saber que somos como ellos, más o menos, esto para cualquier humano sensato es motivo de reflexión sobre nuestro papel en este planeta. Lo peor es que algunos humanos tiene la soberbia como bandera, y además son feos. Una desgracia evolutiva que rompe los espejos en los que se miran.
ResponderEliminarAbrazos
Amiga Marga, está claro que no estamos solo en este planeta, nos acompañan escorpiones, víboras, buitres, cuervos, lobos, ratas, hienas y otros amigos que gastan una mala baba y comparten con nosotros buena parte de material rabioso y genético.
EliminarSalud.