viernes, 10 de abril de 2026

Una poesía que me acompaña


-el silenci mai no replica- Jordi Pagès 
Cortesia de Tinta Invisible edicions.
Imagen tomada de la web Arteinformado



Hay una poesía enardecida que siempre me acompaña, es como el rayo que no cesa. Ahí está nutriendo el arte de la vida.

El arte o el oficio.

¡Cuánto me acompaña Pavese! Que me dice que verrà la morte e avrà i tuoi occhi.

El rayo que no cesa del perito en lunas que escribía nanas pobres y amargas.

Poemas de los ocho vientos del mundo, poemas de la sal exaltada, de la vaca ciega, poemas que nos dicen cuán duro es guardar la fusta al moll, poemas del pino tan viejo como el olivo y tan verde como el naranjo...

Beatrice que cruza el puente viejo y, en Avignon otro puente, el que cruzaba Laure de Novesque con el paso lento de un Viernes Santo, el paso de los sonetos.

Poetas tan sabios unos y malditos otros. Las Correspondences -templos de símbolos confusos- y l’Infinitto, canto y jardín de la mente.

Semillas de Federico y el sueño que flota como un velero.

-Sí, sí, Jaime, que la vida va en serio. Muy en serio, que los cuentos son muchos y que gracias al tiempo los vamos conociendo todos.

Poemas de la alegría y los días que pasan y acompañan al caminante que hace camino al andar. ¡Estelas en la mar!

Del Wanderer que, entre las neblinas del bosque, escudriña los himnos de la noche -Hymnen an die Nacht- Friedrich, Friedrich y Friedrich, los tres Friedrich, eremitas del drama y del culto a la diosa de la razón contenida o atribulada, poetas que querían escuchar las voces que venían con el viento de gregal. Estos tudescos también me acompañan como aquellos de antes: Horacio, Virgilio, Alceo de Mitilene, Safo, Anacreonte, Alcmán (cuanto me gusta Alcmán de Esparta) y el pilluelo de Teognis de Mégara, que ahí está diciéndome que entre los locos me haga el loco, pero que tenga cuidado y proteja mi faltriquera.

Cuánto me acompañan y cuánto me han enseñado todos ellos, ya sé, ya sé que:

para quedar siempre bien, basta con decirlo todo con una sonrisa irónica, de modo que así creen los demás que los errores son involuntarios y las trivialidades son sutilezas.

Y todo esto lo digo sin creérmelo demasiado, soy un descreído, casi convencido de que:

para decir las cosas en serio hay que estar tan seguro de lo que se dice que sólo los necios pueden decir las cosas en serio, pues ellos son los que no saben nada de nada.

Así que ninguna cosa la digo demasiado en serio.

miércoles, 8 de abril de 2026

En medio del asunto

 
In media res. 2025. F.C.


En medio del bullicio se agradece el aburrimiento avaro de aquellos individuos que hablan poco y que son capaces de observar la realidad con objetividad precisa, sin que su visión se vea alterada por el color del cristal con que se miran las cosas.

La forma y el color del cristal deforman, son como las pasiones y los prejuicios. Conseguir sustraerse de ellos es, quizá, la forma más elevada de la inteligencia -hablo de la inteligencia natural, no de la inteligencia artificial.

Es muy raro encontrar personas capaces de ver la realidad con absoluta objetividad y si por ventura topamos con alguna de ellas, comprobaremos que nos hallamos delante de alguien muy inteligente pero completamente insoportable y aburridísimo.

Es una inteligencia aburrida y tranquilizadora.

lunes, 6 de abril de 2026

Thomas Jefferson

 

Monticello. Thomas Jefferson


Thomas Jefferson (1743-1826) fue un gran arquitecto y muy buen dibujante. Su obra, de estilo neoclásico palladiano me gusta, me parece de composición muy clara y equilibrada.

Me gusta más su arquitectura que su urbanismo que muchas veces parece que responda a criterios de horticultura más que de arquitectura.

Jefferson fue un espíritu ilustrado que dijo cosas como estas:

Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo...
Thomas Jefferson, 1802


Fue un hombre inquieto, un erudito, que además de la arquitectura, se dedicó a otras actividades menores como la política, fue presidente de los Estados Unidos de América, creo que fue uno de los autores de la declaración de independencia del los EEUU.

domingo, 5 de abril de 2026

Los intrusos

Ácaro Sarcoptes scabei causante de la sarna


Después de unos días desconectado vuelvo al blog. He hecho unas comprobaciones que me han permitido identificar algunos bots y ahora celebro reanudar la conexión con los amigos blogueros. 

Los bots son como una especie de máquinas abstractas, algunos dicen que son algoritmos, que se introducen por las grietas de los sistemas de comunicación.

No sabemos si los bots espían o si son solamente una canallada informática creada para molestar o si son un juguete violento y ofensivo cargado de mala leche.

Los bots son intrusos que sirven para engordar a la mala bestia de las cien mil cabezas. Engordan el mal estructural: incordian, zahieren, asedian; son, en definitiva, acosadores informáticos que tienen sus posaderas instaladas en cualquier lugar de mapa mundi. Desde allí fisgan sin entender lo que fisgan, entran en los blogs, en los correos electrónicos, en las redes sociales, en los telefonillos, etc. Husmean sin saber lo que husmean, no entienden la metáfora ni la ironía. Son tan debiluchos y acartonados que no conocen el poder del buen humor.

No creo que el fin de los bots sea conocer nuestras ideologías o nuestra manera de ser, estoy más bien convencido que lo que buscan es nuestra manera de consumir y buscan saber la dimensión de nuestros bolsillos y de nuestras cuentas corrientes con el fin de vaciarlos. A partir de esto nos mandan publicidad engañosa, noticias falsas, chuches y galletitas tóxicas.

Es difícil protegerse de esta basura global. Es cuestión de adaptarse a esta especie de sarna contagiosa.

De vez en cuando pasaremos la bayeta y haremos inventario.