viernes, 23 de marzo de 2012

Mis preferencias sobre Wagner


Continuo mi texto anterior y, sin ánimo de pontificar, expreso mis preferencias y opiniones sobre las óperas de Richard Wagner.

Cuando hablo de Richard Wagner con un italiano -mis amigos de Recanati- o cualquier otro meridional, lo hago siempre con cierta prevención. A ellos como a mí, inundados por la luz mediterránea, nos cuesta adentrarnos en los bosques de las nieblas germánicas. Sin embargo ahí va mi opinión:

Los Maestros Cantores de Nürnberg es para mí la obra más musical de Wagner.


La obra que más me gusta es Lohengrin. El preludio de esta ópera es prodigioso, los pianísimos de las cuerdas resumen los sentimientos más elevados de la sensibilidad humana. ¡Elsa, Elsa, cuán grande es esta música!


Me preguntan por qué me gusta tanto Tannhäuser. Alguien ha dicho que esta es la ópera de los arquitectos. No lo sé muy bien, pero un amigo mío, arquitecto de Girona, un poco pedante, me comentaba que el placer estético más grande que jamás había sentido fue cuando estando en la casa Robert Evans de Longwood en Virginia con una copa de bourbon en la mano escuchaba Tannhäuser. Me pareció un ataque de snobismo y quizás pedantería, pero es igual, el caso es que la música del Tannhäuser inunda espacios arquitectónicos. Ahí Wagner atendió a la estructura musical más que al contenido y esto, es algo que para el compositor podía haber sido un pecado de lesa mitología germánica.

Yo pienso, sin embargo, que la organización del material sonoro y orquestal de Tannhäuser presenta unos rasgos similares a aquellas obras de arquitectura clásica donde los espacios están estructurados según un orden magnífico, bien compuesto. El ejemplo compositivo sería, salvando el estilo, la grandiosidad la basílica de San Juan de Letrán. La materia musical de Tannhäuser es un monumento perfecto donde las formas de la sensibilidad quedan redondeadas.


Tristán e Isolda es, para mí, la ópera que anuncia el futuro de la estética musical. Hay unas rupturas armónicas que sólo pueden ser creadas por uno de esos artistas que nacen cada doscientos años, son de una belleza excepcional. El segundo acto de Tristan und Isolde es estremecedor, la elevación lírica  que Wagner consigue al comienzo del tercer acto del Tristán es de una poética que inflama, de repente, la razón y los sentidos  ¡Poned atención en el llanto del oboe!


En cuanto a contenido o asunto literario, Tristán es una reflexión oscura sobre el amor. Con esta densidad de ética romántica no se va a ninguna parte, son acantilados nocturnos, lo admito, pero el desarrollo formal trasciende más allá de las brumas.


En la Tetralogía, en fragmentos del Oro del Rhin, del Ocaso de los Dioses y, sobre todo, de Siegfried encontramos una extraordinaria belleza. El genio de Wagner es completo en la Tetralogía.


La Tetralogía en su conjunto, me apasiona, incluso Die Walküre.


Escucho Parsifal con una atención devota (palabra que no quiero usar ya que no profeso la religión wagneriana). La audición del Parsifal siempre me ocupa un mes entero. Escucho, repaso, pongo una atención total en cada fragmento y en cada pasaje. Después de una audición tan atenta quedo estéticamente tocado por una temporadita. Es una obra completísima, ante la que tengo una cierta prevención dada su sacra obscuridad. He de manifestar que esta es la ópera de Wagner que menos me gusta.

Creo que la polémica Wagner - Nietzsche se origina en el segundo acto de Siegfried, este hecho no afecta aún al Ocaso de los Dioses pero se manifiesta de forma negativa  en la última ópera de Wagner, en su Parsifal.

El Holandés Errante es la pura descripción metafísica de las nieblas románticas, las oscuras nieblas del Norte quedan expresadas con una sutileza y fidelidad total y se expresan con una finura artística que se adentra hasta el tuétano. Es como los Himnos de la Noche de Novalis.

Mis amigos de Recanati me dicen que de diálogo con la razón, nada de nada.


Es magnífico apreciar como una obra artística elaborada a partir de la estética romántica de exaltación de los sentimientos, llega a la cordura por la puerta de su contenido filosófico. En esto radica la grandeza de Wagner.

Los amigos de Recanati continúan afirmando que de razón, nada de nada.




6 comentarios:

  1. No llego a tanto...no puedo seguirte, solo escucho, pero esta mierda de máquina infernal, tan siquiera me denota tus cambios de voz..¿ qué hago ?...te sigo leyendo, sin duda, pero no hay comparanzas entre ninguno de los temas musicales que nos promueves...(ni tiempo, ni método)...Por cierto...Me agradan TUS amigos, pero yo soy metafísico....estoy más por TU problema dl ser...Salut

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    1. Miquel, es cuestión de ir escuchando.
      Nos leemos y continuaremos a la búsqueda de las arquitecturas iluministas.
      Salud

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  2. He pasado muy sezgadamente por la música denominada clásica, pero tengo mis obras preferidas de Bach, Tchaikovski, Chopin y otros
    Pero debes saber que la historia de Tristán e Isolda es de mis preferidas.
    Salut amic

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    1. Omar, de Wagnedr me interesa mucho más su música que los argumentos de sus óperas.
      En cuanto a su música se puede decir que es un hito que señala un antes y un después. Es un músico que me gusta mucho pero hay alguno de los que mencionas que me gusta aún más.
      Salud

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  3. jejejeje, ayhhhh, qué derroche!!! Habla usted tan bonito. Probe Migué!!!

    Probe de mí que quiero también seguir...ay, lo entiendo cuando no entiende usted o cuando le cuesta un mes...

    Bueno, "más se perdío cuando el ciclón".

    Le dejo un par de besos en sus rosadas mejillas, y un impepinable abrazo. Es terapéutico abrazar.

    Cariño del bueno para usted mi querido señor Francesc.

    Andri

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    1. Saludos amiga Andri. Usted posee la frescura y la exageración de la juventud.
      Salud

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