domingo, 29 de octubre de 2017

UNICUM

En el escaparate de una tienda de productos dietéticos he visto un frasco de UNICUM, pensé que se trataba de un remedio homeopático, de estos que no sirven para nada. Entré a comprar unas galletas y aproveché para preguntar a la vendedora por aquel frasquito y me dijo que no era ninguna concentración homeopática, sino que se trataba de un combinado de aceites esenciales y que se utilizaba como tranquilizante, que actuaba sobre el sistema nervioso central de forma muy eficaz para fijar las ideas, decía la vendedora que cuando las ideas andan sueltas resultan muy excitantes y que estos aceites esenciales, este UNICUM, las fijaba y te dejaba tranquilo.

UNICUM actúa como ciertos compuestos farmacológicos que sirven para la fijación de algunas moléculas minerales en el organismo.

Parece ser que algunos grupos de amigos y algunas asociaciones civiles prescriben UNICUM a sus socios para evitar que no se distraigan en pensamientos y reflexiones y conseguir que vayan configurando un pensamiento único, así se logra una tranquilidad mental y se evita la turbación que produce el ejercicio de la crítica.

UNICUM   fija las ideas
UNICUM   crea el pensamiento único


Después de ver UNICUM en el escaparate de la tienda de productos dietéticos me he enterado por internet, que en Hungría fabrican un licor de hierbas con el mismo nombre. Es un licor amargo. Supongo que el pensamiento único, más pronto que tarde, también produce amargura.

sábado, 28 de octubre de 2017

Quebraderos de cabeza

Pintura. Marc Aleu -Gram- (1922-1996)

La desventura constante nos aconseja que huyamos de lo radical. Para protegernos de fundamentalismos no queda otro remedio que observar la realidad desde la razón, dejando el arrebato y las pasiones a un lado.

Las aflicciones, las congojas y las zozobras se presentan de forma inesperada, a menudo son infortunios personales, otras veces son inducidas y provocadas por el poder al que le interesa tener angustiado al personal, además, los medios de comunicación ya se encargan de propagar las cuitas y lo hacen con gran eficacia.

El infortunio es el mejor maestro y de él aprendemos que la mejor lección es relativizarlo todo.

Relativizar el comportamiento de los hombres y mujeres que pueblan este mundo, relativizar la historia y, sobre todo, relativizar la verdad y la mentira.

Sabemos que la verdad no es absoluta y que nadie la posee en exclusiva. Y sabemos también que la mentira forma parte de la vida cotidiana, está en las noticias que nos "sirven" los medios de comunicación cuyo objetivo no es otro que el adoctrinamiento y está en las actitudes y las palabras de nuestros convecinos.  

Detrás de cada mentira siempre se esconde algún interés, sin embargo, acudimos a ella a sabiendas de que se trata de un engaño. Es la posverdad que nos embarga como instrumento personal de persuasión, mientras, la nave va rumbo a la imbecilidad.

Así las cosas, más vale que no digamos nada de la verdad o de la mentira, en todo caso mantengamos una actitud tan seria como irónica.

¿Es pesimismo, es escepticismo? En todo caso es un ejercicio de relativización.
                       
Pesimismo y escepticismo suelen ir juntos, todo es una cuestión de seriedad.

jueves, 26 de octubre de 2017

Las masas humanas



Las masas humanas

son furiosas y alborotadas,

provocan tumultos,

se comportan como el peor de sus miembros,

obedecen sin pensar,

su capacidad receptiva es limitada,

solo atienden al mensaje corto, enardecido y alienante;

en su delirio, jamás han propiciado la reflexión,

se deleitan con el panfleto,

se adornan con banderas y pancartas,

empuñan hoces, guadañas, garrotes y cuchillos,

llevan rabia en el corazón y nada en el cerebro,

cargan sobre un único adversario sus propios errores,

usan un discurso que nunca va más allá del pareado,

se enardecen con una épica heroica,

responden con una lírica de odio;

dominadas por una elite, constituyen las entelequias de los estados.

Cuando un gobierno se dota de un gran número de consejeros, asesores, ideólogos, entidades de todo tipo y con una burocracia estructural superior a las necesidades reales, se convierte en una masa humana.
Como gobierno en masa se comporta como el peor de sus miembros.


martes, 17 de octubre de 2017

Tendenza



Giorgio Grassi. Iglesia parroquial de los santos patrones, mártires de Selva Candida

Algunos profesores que tuve en la asignatura de Proyectos eran unos fieles seguidores de la Tendenza, este estilo arquitectónico que había nacido en la década de los 70 en Italia.

Eran unos convencidos neorracionalistas de los que aprendí mucho. Recuerdo las clases de los doctores Carlos Martí Arís y Antonio Armesto, también Helio Piñón y los artículos de Salvador Tarragó en la revista "2c. Construcción de la ciudad".

Estos profesores nos dieron a conocer la obra de Aldo Rossi, Carlo Aymonino, Giorgio Grassi, Agostino Renna, Massimo Scolari y Ezio Bonfanti, estos arquitectos constituían el núcleo duro de la Tendenza. Eran funcionalistas, su arquitectura contenía un rigor geométrico clásico, racional, que se oponía a la arbitrariedad formal de la arquitectura pop y a la ostentación tecnológica, muchas veces fatua y muchas veces innecesaria, del high-tech.  

Carlo Aymonino, Quartiere Gallaratese a Milano



Los arquitectos de la Tendenza sostenían que el crecimiento urbanístico debía estar regido por la arquitectura. Lo explicaba muy bien Carlo Aymonino: l’architettura fa la città, a quien se lo oí decir en persona.  
Con Aldo Rossi como teórico máximo, la Tendenza pretendía desvincular la arquitectura de cualquier dependencia extra-arquitectónica. La edificación es forma construida al servicio del ser humano y de esta “forma” ha de surgir la construcción de la ciudad.
 Massimo Scolari, Sede di Santa Marta Venezia

El progreso, en la arquitectura, significa simplicidad, unidad, simetría y proporciones justas, claridad tipológica, homogeneidad entre planta y alzado, y negación del desorden, aunque éste se justifique como reproducción simbólica de la crisis de una cultura. (Massimo Scolari)

domingo, 15 de octubre de 2017

Microrrelato



Al acostarse aún no sabía que el conjunto vacío no se contiene a sí mismo.

viernes, 13 de octubre de 2017

Mochuelo



Su mirada es profunda. Observa en la oscuridad. Tiene la capacidad de girar el cuello unos 270°, esto le da una gran amplitud de miras. Lo ve todo y si lo que ve no le interesa y permanece impasible.

Otros animales, no tienen esta capacidad tan prodigiosa de rotación del cuello y además los aperan con orejeras para impedir que vean por los lados, les limitan su campo de visión. Es el caso de muchos animales de tiro, interesa que trabajen y que no vean la realidad en toda su extensión.


Nota: el mochuelo ha sido utilizado en la cultura occidental como símbolo de la sabiduría. (Hegel adoptó esta ave en el siglo XIX como símbolo de la filosofía).