viernes, 25 de mayo de 2018

Futuros y posteridades

Circo. Arquitecto: Etienne Louis Boullée 


Con permiso del post-freudiano de cabecera y con el fin de librarme del terror ante lo desconocido me propongo utilizar la noción de “futuro”.

Mientras suframos los setecientos años de miseria creativa que nos esperan, dispondremos de tiempo para definir las distintas clases de "futuro" que seguirán, a saber:
Futuro blando
Futuro lacerante
Futuro inhóspito
Futuro inclemente
Futuro de pernicie
Porvenir lesivo
Posteridad disgregada
Futuro imperfecto de la curialitas
Porvenir del rechazo
Recuerdo de las ruinas

Siguen más futuros y posteridades que ya se irán definiendo.

miércoles, 23 de mayo de 2018

El suplemento Cultura del periódico AVUI


Autumn Sea XII. (1910) E. Nolde

Después de muchos años, el histórico suplemento de Cultura del periódico El Punt-Avui ha dejado de publicarse. El pasado fin de semana la dirección del periódico ha decidido eliminar de sus páginas este magnífico apéndice cultural que aparecía semanalmente.

David Castillo ha sido durante muchos años el Coordinador del suplemento Cultura del diario AVUI. Magistralmente, Castillo, ha conducido la publicación semanal. En febrero de 1984 publicó su primer artículo en este periódico y hoy se pregunta:
¿Estamos ante una evolución o delante de un retroceso?,
e inmediantamente reflexiona:
de momento, hay demasiada turbulencia en el ambiente para poderlo determinar con un poco de garantía y certeza. Sin embargo, por lo que voy observando, apuesto por el retroceso, un retroceso que se podrá corregir más adelante, cuando el error sea insostenible.

En mi opinión, estas palabras son una muestra de este pesimismo lúcido que caracteriza a las mentes libres y que indefectiblemente se convierten en dolorosa realidad.

Parece que en el lugar del suplemento Cultura se publicarán unas páginas dedicadas a la República. Cambian los contenidos: la cultura se sustituye por la república. Mal vamos, siempre vamos mal cuando se cultura se arrincona, pero parece ser que este es el signo de estos tiempos, se cambian las palabras, o sea los contenidos. Se permuta la literatura, el arte y el pensamiento teórico por panfletos, pancartas y banderas. Demasiados símbolos.

Seguramente la dirección del periódico argumentará que la república interesa más a los lectores, y probablemente tendrán razón, ya que la política se ha convertido en espectáculo, está presente en las tertulias televisivas, en los balcones y en las solapas, mientras la poesía, la música y la escultura se arrinconan en el salón, en el ángulo oscuro, allí, silenciosa y cubierta de polvo y de los medios completamente olvidada.

domingo, 20 de mayo de 2018

Equilibrios y desequilibrios formales


Blau de Cadaqués. María Asunción Raventós

La creación artística requiere un trabajo constante. Conozco el trabajo intelectual de dar forma al espacio, esto es el trabajo de arquitecto, y conozco la tarea de dar forma estética a la expresión hablada, esto es la poesía. En ambos casos hay que evitar distracciones caprichosas.

Las ideas deben sustentarse. Hay que evitar la pérdida de equilibrio de la expresión, para ello deberemos tener mucho cuidado que la armonía, el ritmo y la precisión no se derrumben sobre un suelo de presunción, de vanidades o de egoísmo ilusorio.

No puedo evitar establecer una analogía entre arquitectura y poesía. Los problemas que plantea el espacio arquitectónico son problemas reales, los debemos resolver sin fantasías ni elucubraciones artificiosas. La solución debe ser mesurada, definida geométricamente y sobre todo bien calculada. Cuando el cálculo falla, el edificio se viene abajo.

Lo mismo ocurre con la literatura. No olvidemos que la literatura es contenido, pero también es forma, y en poesía todavía más, así pues, deben solucionarse los problemas formales.

Un escritor que no comprenda esto, no es más que un escribiente, quizás apto para redactar informes administrativos. Si en literatura se desatiende la forma, todo queda reducido a puro dato.

El derrumbe de una construcción arquitectónica es algo escandaloso, produce ruido y polvo, y muchas veces, alguna víctima. En cambio, la ruina literaria, cuando se produce, es menos espectacular y parece que el daño producido sea de menor entidad. Pero el daño existe y persiste.

En literatura ocurre con frecuencia que la expresión se cae. Que lo escrito, en su aspecto formal, no se corresponde con el sentido de su contenido y, como que esto acontece sin que se produzca un colapso ruidoso y polvoriento, resulta que pasan desapercibidas auténticas ruinas. Muchas de ellas son escombros cuyos autores fueron, y son, escritores de campanillas.

Reivindiquemos el equilibrio. La arquitectura es forma al servicio del hábitat humano y lo es en la misma medida que la literatura es forma al servicio de la expresión humana.

viernes, 18 de mayo de 2018

DEBACLE


Arseny Meshchersky (1834-1902), Débâcle


Para poder sobrevivir en los tiempos en que canta el cisne, los últimos filósofos insisten y nos proponen un ejercicio de crítica ilustrada. Postrimerías y hundimiento.

Entre las ruinas, el ejercicio de la crítica solo podrá ser verdadero si no traspasa la profundidad de la piel. Bancarrota entre los ángeles.

El pensamiento en la superficie es una filogénesis rediviva. No hay otra posibilidad entre los escombros. Racionalismo en el ocaso.