miércoles, 22 de enero de 2020

Enero


M*r>0r. The Magasin III collection. (2016-2017) 
Tony Oursler


Dejé el blog antes de Navidad. Vuelvo y veo que la prosodia es la misma.

Los escándalos y las ilusiones irracionales continúan presentes en los medios. Los argumentos son los de siempre, trufados de una gran irracionalidad que solo sirve para enajenar. 

El escándalo es el motor de la dialéctica. ¡Ah!, una auténtica pachanga y a ritmo de ella no se puede levantar nada. Las ilusiones colectivas son una majadería.

El centro está en todas partes, en la estación de Perpiñán, en los ghettos, en el fondo de la rosa, en la puerta de Cáritas, en la mesa del burócrata…

En mi memoria permanecen las pinturas oscuras de Tintoretto.

Espero que el acto de recordar continúe siendo gratuito.

Nada agradezco más que el canto de los niños.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Navidad 2019


Retrato de un niño (1483). Piero della Francesca 


Feliz Navidad a todos.

Aparco el blog una temporadita, ya volveré el año que viene, y mientras tanto, os deseo que las cosas os vayan bien, que tengáis una buena compañía, que nadie os estorbe y que estéis tranquilos y que el año que viene os sea propicio, que se cumplan todos vuestros deseos.

Comienza la década de los años veinte. Espero que sean los felices años veinte, como debe ser, aunque sea un tópico, pero os lo deseo de todo corazón.

Y sobre todo, lo más importante:
que tengáis una buena salud.

jueves, 19 de diciembre de 2019

domingo, 15 de diciembre de 2019

Vulgaridad. Reflexión número 13



Temperal y filosóficamente, soy descreído, someto a crítica todo lo que se me presentan, ya sea empaquetado y adornado con un lacito o lo que me sirven los medios de comunicación o de educación. A veces mi escepticismo tiene tintes de pesimismo, pero son sólo unas veladuras desleídas, en el fondo hay un escepticismo sarcástico que me hace desconfiar.

Todo cambia constantemente y continuamos igual que siempre. La historia está ahí para que podamos comprobarlo y para darnos cuenta de que la barbarie se va perfeccionando.

Estoy desencantado y me da igual. No hay derrumbe en mi estado. He comprobado que mi desencanto no afecta la calidad de mi buen humor, pero quisiera ser más materialista de lo que soy, en realidad me gustaría tener la espiritualidad de un zapato.

Cuando como un plato sencillo servido sobre un mantel limpio, cuando contemplo algunas obras de arte, y disfruto de mi percepción no me interesa buscar nada en mi interior, de hecho, lo más profundo que tengo es la piel y no busco otros estratos subcutáneos.

No busco ninguna técnica psicológica para alcanzar ningún estado diferente del que me adjudican mis sentidos. Creo que dentro de nosotros hay muchas vísceras que funcionan, glándulas que son auténticas factorías químicas y redes nerviosas magníficas y para ver mi interior, me conformo con observar alguna radiografía, no necesito nada más, y como que no necesito nada, no me preocupa casi nada.

No me interesan las energías psicológicas ni los colores de áurea, mientras tanto, admiro la energía del gorrión nervioso que come los trocitos de patata frita que han caído a mis pies.