domingo, 18 de diciembre de 2011

NAVIDAD

Queridos amigos, desde mi retiro invernal, alejado de mi actividad del blog, a la espera de regresar tan pronto como pueda, y desde este territorio tan frío, deseo de todo corazón que paséis unas Navidades muy felices, que todo os vaya muy bien y que alcancéis todos vuestros deseos.

Salud para todos.

domingo, 23 de octubre de 2011

Parada no programada

Rectángulo de polen sobre pavimento pétreo.


Durante un tiempo indeterminado detengo la actividad de este blog.  No tenía programada esta parada, pero mi ocupación profesional me obliga a suspender por una temporadita la dedicación al mismo.

Espero que, pasados los fríos, con la llegada de la primavera pueda reemprender y continuar dejando en este espacio virtual mis elucubraciones sobre la vulgaridad y el materialismo.

Echaré a faltar vuestros enriquecedores comentarios. Espero, que con la llegada de la elegía primaveral, reemprendamos nuestro diálogo.



Salud

viernes, 21 de octubre de 2011

Qué es un libro de haikús



Para OMAR, poeta austral del otro lado del Atlántico.


Un libro de haukús me parece una pieza paradójica y barroca. Un conjunto de pequeños elementos simplísimos, bellos en sí, y que unidos, componen una pieza recargada.

Haciendo un símil, sería como una sortija ostentosa y rutilante, kitsch  y pomposa, formada por un engarzado de diamantes, cada uno de ellos de muy bella talla.

Literatos

Fotos: Jaume Maymó
La literatura no es, en absoluto una finalidad en sí misma, como no lo es ninguna otra forma histriónica del quehacer de hombre.

Primum vivere.

En el mejor de los casos la literatura es un método para aclarar y ordenar el pensamiento. No parece que pueda ser otra cosa.

En el mundo antiguo, los que escribían eran hombres despiertos cuya actividad estaba muy alejada de las letras, eran abogados, sacerdotes, incluso filósofos o militares; alguno de ellos practicó la esgrima con cierta habilidad, quiero decir que fue diestro en el uso del florete.

Aquellos hombres perspicaces tomaron la pluma para complacer a sus amistades o para obtener alguna reputación en su comunidad. El escribiente tenía poca confianza en que alguien le admirara por haber emborronado unas cuantas páginas. Escribía por placer, a veces puro onanismo.

Hoy, sin embargo, el hombre escribe para ser leído y la literatura se produce como finalidad.

¡Horror, la finalidad!  ¡¡Horror, hoy existe el escritor!!

Estoy convencido que el resultado del cambio ha sido infausto, luctuoso, ominoso, funesto, en fin, una calamidad y una desgracia.

Y, a pesar de toda esta calamidad, el escritor continúa escribiendo y malviviendo, pues los que viven gracias a su pluma se podrían contar con los dedos de una oreja.

En la actualidad, la literatura es un tóxico, es el veneno de la sociedad. La literatura produce infelicidad y dolor.

Excluyo cuatro o cinco versos de la Comedia de Dante Alighieri y muy poquita cosa más.

Estos textos actuales que han sido escritos con la única finalidad de ser leídos son solo una forma enajenada de la vanidad, son portentosamente cínicos, -¡Ay si me oyera el pobre Diógenes!-  son asombrosamente sensibleros, indignantemente patológicos y no contienen idea alguna, solo tristes eriales de palabras.

No quiero ofender a ningún artesano de la palabra -me perdonen las Musas-, sólo me reafirmo en mi vulgaridad y en mi materialismo pues de ellos no me puedo escapar aunque Rilke lance su mirada desde Duino, Baudelaire excave en el vacío y Rimbaud baje al infierno para insultar a la belleza.

jueves, 20 de octubre de 2011

En la barca

Imatge: Francesc Cornadó. Llibreta Negra QN60

Sentado en la barca, cerrados los ojos
y en las pupilas un disco anaranjado de sol,
sólo soy yo
si siento el tacto del vocablo
y me nutro con las palabras.

Imagino un mundo de gacelas
y el brillo de un mar distante
y el olor del mirabolano,
la Balanguera que hila
y las palabras de los antiguos.

Odiseo con vela extendida
y Dante en el séptimo cielo.



original en catalán

Assegut a la barca, ulls clucs
i a les nines un disc de sol ataronjat,
només sóc jo
si sento el palp de la paraula
i em nodreixo amb els mots.

Imagino un món de gaseles
i la lluentor d’un mar distant
i l’olor del mirabolà,
la Balanguera que fila
i el castell de l’avior
i, també, els mots dels antics.

Odisseu amb vela estesa
i Dant al setè cel.

 
del poemari
Tretze poemes de Tardor

miércoles, 19 de octubre de 2011

Arquitectura a sentimiento


Los experimentos formales en arquitectura son costosos. En la realización de una obra arquitectónica se ponen en juego una gran cantidad de recursos. Levantar un edificio requiere la intervención de técnicos de distintas disciplinas y la inversión de mucho esfuerzo y dinero. El arte de la arquitectura se acompaña de una gran complejidad técnica, su abstracción formal en tanto que compleja parece exigir una técnica de múltiples facetas enmarañadas y complejas también.

Las razones mencionadas nos deben aconsejar prudencia antes de colocar la primera piedra de una construcción.

El proyecto de un edificio no debe dejarse a manos de la arbitrariedad ni del sentimiento ya que el edificio perdura y los sentimientos se desvanecen.

Cualquier precipitación, cualquier encandilamiento repentino ante un dibujito bien presentado o el enamoramiento de un diseñador aranero o de un arquitecto  divino  pueden costarnos caros.

Las tensiones que se plantean ante la posibilidad de que la obra arquitectónica sea o no una expresión válida del arte, el alcance del significado artístico de la obra arquitectónica o la misión social del arte de la arquitectura como acto trascendente son dimensiones que la sociedad no debe dejar a merced del gusto o el sentimiento del diseñador. Con intención más o menos malévola, utilizo los vocablos  gusto y sentimiento  considerados como cualidades arbitrarias desafectas de reflexión y cálculo.

¿Nos podemos permitir una dialéctica arquitectónica que, tras plantear la muerte de la arquitectura como arte o su continuidad como lenguaje actualizado, proponga la provocación formal, la manifestación de lo trivial, la expresión abstracta o la abstracción pura?

Cuidado, una obra arquitectónica no es un lienzo que pongo aquí y que descuelgo allá, no es una performance ni un happening, no es un montaje efímero de feria y no es tampoco una escultura con pedestal.

Ante estas dificultades no quiero plantear un inmovilismo formal, solo exijo responsabilidad, cautela y no dejarse llevar por los vientos que soplan desde cualquier lenguaje artístico.

La prudencia nos aconseja, en lo que a arquitectura se refiere, el rechazo de aquellos discursos artísticos que se fundamentan en la arbitrariedad formal o sentimental del artista. Y esta misma prudencia nos recuerda que los tres principios de Vitruvio, venustas, firmitas et utilitas, esto es, belleza, solidez y utilidad; son los que deben presidir cualquier formulación arquitectónica que pretenda erigirse como modelo de evolución y progreso del lenguaje arquitectónico.

lunes, 17 de octubre de 2011

Ebriedad

Imagen: Alfons Borrell

Sólo el grosor de un cabello de doncella
separa el amor de la ebriedad.

Los vapores de licor
y el color de la rosa
humedecen el mismo llanto
y anieblan las noches de verano.

¡Vaya tormento de jugos estomacales,
qué tormento de amores y anhelos!

El amor y el alcohol
-he aquí el desagravio-
te permiten ser
imbécil impunemente.
L'amor és falç
DOBLE TALL

LOS BELLOS CUERPOS




Tan bello es Perseo por degollar a  Medusa como por la armonía de su rostro irreal. Es bello porque son bellos los rostros de piedra.

Es bello el cuerpo extrafísico de la korée del peplo y bello es el bajorrelieve de mármol de Atenea apoyándose en la lanza.

Son más bellos los cuerpos que están a extramuros de la piel, porqué en aquel jardín exterior viven nuestros anhelos petrificados por los artistas. Son los cuerpos ideales de las estatuas.

No busques más, wanderer, caminante deseoso. La belleza de Beatrice se desvanece después de haber pasado el puente. Sólo un momento brevísimo. Un movimiento fugaz como un espejismo entre las flores de primavera. La doncella pasa y se va y, este instante permanece en tu recuerdo con la solidez de una estatua de mármol.

Entre los anhelos y el deseo se sitúa la frontera de la piedra y la piel.




Del libro
El Caminante y la Urraca

domingo, 16 de octubre de 2011

Convivio. Dante Alighieri


...con ciò sia cosa che l'uomo umano in terminata possessione di terra non si quieti, ma sempre desideri gloria d'acquistare, sí como per sperienza vedemo discordie e guerre conviene surgere intra regno e regno, e per le vicinance delle case, e per le case de l'uomo; e così s'impedisce la felitade.

Convivio, IV, IV, 3. Dante Alighieri

... sucede que el hombre humano no se conforma con determinada posesión de tierra, sino que siempre desea la gloria de conquistar más, tal como por experiencia vemos que surgen entre reino y reino guerras y discordias, y por la vecindad de las casas, y por las casas del hombre; y así se impide la felicidad.

Por la posesión de un pedrusco nos tiramos pedruscos por la cabeza, este es el mal negocio que se va repitiendo a lo largo de la historia.

No puedes elegir, no puedes

El Naufraguito, núm. 89, Octubre 2011

Francisco Cruel, filósofo razonable, escribe en el último número de El Naufraguito, dice: 
no puedes elegir, no puedes.

Se debate entre dinero-placeres y patria-corazón. Entre estas categorías tan poco razonables se debate don Francisco Cruel, el filósofo razonable. Él, sin embargo, continúa:

La ingenuidad y la inexperiencia no te ayudarán. Ni la bondad ni la apariencia de niño bueno. Fracasarás

Con El Naufraguito en las manos observo el picoteo tranquilo del gorrión, se está zampando unos trocitos de patata frita que quedaron sobre las baldosas.

-Este no sufre la crisis  -pensé- parece que su lucha por la existencia es algo más plácida que para los humanos.
-Bah! Cada uno conoce sus penurias. También los animales lo tienen difícil, se comen los unos a los otros y se ven obligados a desarrollar mil ardides de camuflaje y distracción para no ser comidos.

no pueden elegir, no pueden

y aquí no es cuestión de patria ni de corazón, ni de dinero o placer.

viernes, 14 de octubre de 2011

John Hopkings

Imagen: Francesc Cornadó. Llibreta negra. QN65

A principios del siglo XVIII el crítico musical inglés John Hopkings calificó la música de Vivaldi de salvaje y desproporcionada.

No creo que Hopkings pensara realmente que la música del veneciano fuera salvaje y desproporcionada yo creo que en el fondo sentía una gran admiración por Antonio Vivaldi y Hopkings, como intelectual genuino de la cultura inglesa, hablaba en términos exagerados y efectistas.

En el universo anglosajón todo parece reducirse a un espectáculo, para los críticos ingleses las manifestaciones verbales deben impactar. Entre los ingleses es difícil encontrar expresiones artísticas que no estén concebidas o no se hayan realizado pensando en la espectacularidad, incluso en obras tan introvertidas como los Sonetos de John Done puedemos encontrar bastantes dosis de exhibición.

Añado a esto el hecho de que Hopkings pertenece a una cultura con grandes carencias musicales. Alguien ha dicho que Inglaterra es el país sin música. Coincido, parece que Purcell se lo comió todo y ya no dejó nada en la sopera.

Allí donde el aliento
























Fotógrafo: Pasquier
Allí donde el aliento

Está solo en el escenario
sin ningún instrumento.

Se pone la mano en el pecho
allí donde nace el aliento
y donde se apaga.

No son las manos que cantan,
ni tampoco el pecho.

Canta lo que está callado.

Adam Zagajewski

jueves, 13 de octubre de 2011

Memez y notoriedad


Lo malo no es que tengamos que pagarlas, lo malo es que, después del dispendio, nos vemos obligados a soportar estas arquitecturas de autor que proliferan por nuestras ciudades. Son hitos y señas de modernidad que las instituciones nos imponen.

El poder político o las grandes corporaciones se empeñan en manifestar su dominio y así, dejan su impronta en forma de arquitectura maja y monumental. Para ello encargan a un arquitecto de campanillas el proyecto de un edificio que, en muchas ocasiones, no se sabe muy bien para qué se utilizará. Ahí está el ejemplo de muchos museos que después de ser construidos, trabajo cuesta llenarlos; de algunos aeropuertos que después de su inauguración ya no sirven para nada o grandes exposiciones cuyos pabellones se edifican dando ejemplo de modernidad arquitectónica y luego quedan vacíos, degradándose al cabo de poco tiempo de ser construidos. La mayor eficacia de estos tristes ejemplos de arquitectura es haber servido de objetivo fotográfico el día de su inauguración.

Como resultado de tanta expresión de poder político o económico, nuestras ciudades se llenan de objetos arquitectónicos caros, insostenibles, ridículos y ostentosos que pagamos entre todos, ya sea en forma de impuestos o con las cuotas que nos cobran las compañías suministradoras de agua, de energía o de telefonía.

En las fachadas de estas arquitecturas insostenibles se reconocen políticos y administradores de multinacionales también insostenibles.

Esta arquitectura opulenta es la muestra del afán de notoriedad de su autor y la expresión del poderío político o económico de sus promotores.

Simétricamente a la expresión del poder de los políticos o los jefazos que promueven las obras, corre la vanidad del arquitecto que proyecta unos edificios estrambóticos, originales, raros y, sobre todo, que quedan bonitos en la foto.

Para llegar a estos resultados, el arquitecto, durante sus insomnios, cual si de un dios menor se tratara, dibuja a sentimiento sobre el papel o en su pantalla de plasma, unos polígonos irregulares, unas estructuras delirantes o unas fachadas caprichosas y se estruja el cerebro para llegar ha hacer algo que no haya hecho antes otro demiurgo. Así, pues, para satisfacer las vanidades y anhelos o la gloria fugaz de uno de aquellos gurús, nos vemos obligados a soportar inútiles memeces histriónicas que por su situación en la ciudad, más que por su forma, calificamos de edificio.

martes, 11 de octubre de 2011

Lágrimas artificiales

Aumenta el consumo de lágrimas artificiales,

sí, cada día hay más personas que utilizan este producto oftalmológico que se vende en farmacias y que sirve para “hidratar” los ojos.

domingo, 9 de octubre de 2011

La poesía romántica

Me lo habéis pintado de color de rosa,
poetas románticos,
del color de las entrañas deshechas
de una rata despachurrada.

El amor envía mensajes equívocos,
espesa las brumas, niebla el magín
y deja señales en la cara de los amantes:

arroyos de lágrimas,
espinillas de punta negra,
erupciones purulentas,
acné.

Detrás del arpa polvorienta,
que permanece aún en el rincón,
hay sólo las manifestaciones
de la vibración incontrolada
de las feromonas.


Traducido del catalán

sábado, 8 de octubre de 2011

Nada de esto es romántico


Dirigir bien el timón y disponer los remos de la poesía.

Airear el sustrato que forman las hojas podridas.

Dejar que sobre el estrato duro de la poesía se apoyen los cimientos del arte.

Disponer el verso según el sentido de cada COSA.

Dejar que la poesía allane el camino, que aligere el equipaje y el paso de los días.

Dejar que la poesía marque el ritmo y el momento humano, que nos indique el tono de la civilidad.

Desatender los cantos melifluos de las sirenas.

Atravesar con la poesía el estrecho fatídico entre Escila y Caribdis. Con la poesía llegaremos a Ítaca, pasados arrecifes y escollos

Nada de esto es romántico, no se atemoriza, ni se aoja con la oscuridad de la noche.

viernes, 7 de octubre de 2011

Obscuro

Lucio Fontana. Concetto spaziale, Attese, 1959


Aullidos de lobo hacen más obscura
la noche de plata. Se oyen de lejos
alaridos de lechuzas y búhos
que ocultan la luz de la Vía Láctea.

Al atardecer, cuando el tiempo traga
la densidad de la luz del crepúsculo,
el caminante en la ruta de octubre,
ante el muro altísimo, detuvo su andar.

Se desvanece el alba de noviembre
y sobre el musgo húmedo caen los sillares,
los deseos y el recuerdo alado.

El muro en ruinas nada oculta ya,
las sombras del otro lado son ahora
el faro encendido de los crisantemos.

jueves, 6 de octubre de 2011

Pan con tomate

Pa amb tomaquet
imagen: Anna Moreno
http://lasbuenasmigas.blogspot.com

El viaje a la Provenza siempre es un placer. Volver a aquellas costas, las vistas del mar azulísimo y el aire plácido de unas tierras que inflaman los sentidos. En las verdes laderas del litoral, donde el aire no pesa, la naturaleza es amable y dibuja un paisaje que recuerda los versos de Josep Maria de Sagarra y los de mi admirado Leopardi.

Pero nunca la felicidad es completa. Te viene el hambre, te cansas o tienes ganas de estirar las piernas. Iba por la autopista, me entró apetito y, antes de llegar a la frontera de Francia, me detuve en una estación de servicio a comer un bocado.

Al ver como preparaban los bocadillos de pan con tomate pensé en la pérdida de la calidad de las cosas y en la malevolencia del género humano. Reflexioné sobre la vergüenza de la historia, sobre la iniquidad del hombre y sobre el mal estructural. Cavilé sobre la decadencia de los pueblos. Medité sobre el final de las civilizaciones, se me erizó la piel por un momento y me entraron unos escalofríos estomacales inquietantes. Me pregunté de qué sirvieron las luchas entre griegos y troyanos. Creí que de nada sirvieron los consejos de Horacio, que la medida y el orden no son nada y que nunca volverán los paraísos perdidos.

¿Por qué caer en tanta reflexión ante un bocadillo? -Me he recriminado a mí mismo, pero el caso es que no podía comer y callar.

En la estación de servicio de la autopista, la pérdida de calidad era total. Ponían un montón de tomates, sin lavar, dentro de una palangana de plástico de color azul eléctrico y los trituraban con una batidora hasta reducirlos a una pasta roja de poca viscosidad formada por semillas y pieles desgarradas. La camarera preparaba los bocadillos mojando un pincel en la pasta de la palangana y lo pasaba por las rebanadas de pan, ponía un chorrito de aceite, una pizca de sal y lo servía en una bandeja de poliestireno sin la más mínima vergüenza.

Execrable. Sin duda, una forma de hacer bocadillos ideada por algún ejecutivo de esos que diseñan los procedimientos de producción para hacer más rentable la empresa.

Pienso que el ahorro de tiempo, la falta de interés por los detalles y la falta total de sensibilidad han acabado con todo aquello que nos puede hacer felices.

Ya no volveremos a ser felices. No.

Manjares sencillos y exquisitos se pueden ir al traste ante un atentado de “eficacia controlada”.
Se van al garete por la acción de un energúmeno que sólo persigue engordar la cuenta de resultados de la multinacional.

¿Qué será de manjares tan sencillos y exquisitos como el bacalao al pil-pil si ahorramos la mano de obra que precisa su elaboración? Este plato que guisado con cariño es una razón para vivir, puede convertirse, si se maltrata con desidia, en una bazofia que sólo estimule las ganas de morir. Y aquel tiempo impagable que se invierte moviendo la cazuela de barro y viendo como la gelatina de la piel del bacalao reviste de oro viejo cada penca de bacalao, podrá ser el tiempo de espera en capilla.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Cosas del idioma

Imagen. Francesc Cornadó. Llibreta Negra. QN26

Cospe.
...........Cada uno de los cortes de hacha o azuela que se hacen a trechos en una pieza gruesa de madera, para facilitar su desbaste.

Cuando se quiere romper un tronco o se quiere acometer un derribo de una construcción de madera pueden practicarse una serie de cortes para ir desbastando la estructura. Cada uno de estos cortes recibe el nombre de cospe. Un conjunto de cospes es un cospedal y sirve para talar un viejo roble que tantos años costó que creciera, o para derribar una obra humana hecha con el esfuerzo y el sacrifico colectivo. Con un cospedal se puede derribar un árbol, un edificio y hasta una sociedad entera, sobre todo si se trata de la sociedad del bienestar.

1937

Joan Miró. Natura morta del sabatot (fragmento) 1937

No fueron los zapatos de dolor, sino las botas con lustre las que desfilaron acompasadas.
Los padres de los párvulos anduvieron descalzos, sus madres lloraron y un silencio invadió la escuela y allí permaneció durante un invierno muy largo.

Nota:
La Fundació Joan Miró inaugura la exposición MIRÓ, LA ESCALERA DE LA EVASIÓN, que permanecerá abierta desde el 16 de octubre de 2010 hasta el 18 de marzo de 2012.

SOFIA GUBAIDULINA

He escuchado con mucha atención el Offertorium y la Pasión según San Juan de la compositora rusa Sofía Gubaidulina. He disfrutado con las dos obras. Las volveré a escuchar para captar más matices y su contenido más profundo. De momento sólo puedo hablar de una aprehensión estética fugaz.

Me ha gustado mucho más la Pasión. Entre las dos obras he notado esa diferencia que se manifiesta entre aquello que se componía hace veinte años y las últimas obras de los músicos contemporáneos, esto es el retorno a la melodía, que en el caso de la Pasión está muy depurada, y que se encuentra influenciada por la atonalidad del siglo XX.

La atonalidad caracterizaba la estética vanguardista, comprometida y formalmente revolucionaria que surgió con el Movimiento Moderno. Pasados muchos decenios, hoy valoro el esfuerzo de compositores como Gubaidulina, que, sin renunciar a la atonalidad, componen una música limpia, clarísima y que se presenta con una corrección madura y llena de contenidos.

No me puedo sustraer de mi actividad profesional y pienso que la reflexión sobre los valores de las vanguardias tiene un paralelo con lo que está pasando en el mundo arquitectónico.

Los experimentos atonales que se produjeron en la segunda mitad del siglo pasado los asocio a un racionalismo creativo que pretendía cambiar el mundo.

¿Era ideológico? Pues sí.

Parecía que a algunos autores sólo les interesaba la ruptura de las leyes de la armonía, sin detenerse en la reflexión estética o ética.

En mayo del 68 y con el pensamiento de Marcuse se cuestionaron las ideologías, entonces surgió el debate artístico. Se cuestionaron los lenguajes artísticos, también la atonalidad. ¿Hacia dónde debían encaminar sus composiciones los buenos músicos? Y aún, cuando cae el muro de Berlín y se deshace la URSS, ¿qué sentido tiene mantener un racionalismo atonal?

Ora tutto è perdutto, dicen mis amigos de Recanati

Ahora debemos luchar con más fuerza. Los artistas lo tienen difícil, tienen que ser muy, muy buenos para vislumbrar una salida airosa.

Escuchando la Pasión de Gubaidulina he confiado en la visión amplia y premonitoria de los artistas, en su creatividad.

No sé cuando se compuso el Offertorium, seguramente es un poco anterior a 1980. Veo que tiene la tensión de una obra que está en la frontera de lo tonal, quiero decir que la ruptura de la melodía se consigue asumiendo la gran potencia la atonalidad. Como aquel que habla un lenguaje anacrónico, en el mejor sentido de la palabra, y que sufre porque cree que el discurso formal no se corresponde con la realidad ideológica, pero que sin embargo, se configura como una plenitud estética total.

Propongo a mis amigos una reflexión. Una cuestión:

¿Creéis que para llegar a la Pasión de Gubaidulina podemos trazar la línea continua (brevemente y a grandes rasgos) que expongo a continuación?

1)
Iste Confessor
Domenico Scarlatti

2)
Requiem, S.B660
“cantato secondo l’usanza venetiana”
Banedetto Marcello

3)
Pasión según Mateo
J.S. Bach

4)
La obra para órgano
Max Reger

5)
Liturgia de San Juan Crisóstomo
P.I. Tchaikovsky

6)
Weihnachtsoratorium
Friederich Nietzsche

7)
Lux Aeterna
G. Ligeti

8)
Credo
K. Penderecki

y finalmente
Pasión según San Juan
Sofia Gubaidulina

lunes, 3 de octubre de 2011

Dos gallos en un gallinero



Aquí, para vivir en santa calma,
o sobra la materia o sobra el alma.



José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda y Delgado

domingo, 2 de octubre de 2011

Ad libitum

La Laguna de Venecia.
JM. Whistler. 1880

Hago del paisaje la autobiografía
que va desde el cielo de octubre
hasta la mesa puesta con mantel de lino.

Los jilgueros imitan las notas de Litz
y bajo los olivos se deshace la sombra
en un marco de sandalias.

Las huellas dibujan en la tierra abundante
un bodegón de curtidos
como xilografías impresas
en papel azul de Venecia,
que enmarcadas exponen
en todos los museos del mundo.

Las profecías de las montañas
ya fueron pintadas muchos años ha,
en el lienzo de los manieristas,
sabios que miraban de reojo
el ombligo brillante de las amas.

Las cumbres, los riscos y los matorrales
son un calco de feldespato que reluce
bajo los rayos del sol, incendiando
los dorados góticos de las arquetas repujadas
que jamás custodiaron nada.

Las cumbres, los riscos y los matorrales
se han alineado dentro del juicio
en un orden perfecto que replica
las perspectivas inciertas del trecento.

El paisaje es el retrato novel
de frescos y retablos,
y la naturaleza, toda, es una acción teatral
como los cantos de las jóvenes de Mísia,
de las cariátides y los capiteles compuestos,
los poemas perdidos en el mar del Dodecaneso
y de las melodías entonadas a boca cerrada
en un decorado que se extiende
bajo un lucernario vidriado.

Y así las cosas,
¡aún subía el sabio a lo alto
del campanario a contemplar
los campos de amapolas!

Eran la alternativa al rojo exacto de Tiziano
y de los verdes de Lorenzo Lotto,
que el pensamiento conserva fundidos en la razón
y se extendían entre los meandros.

viernes, 30 de septiembre de 2011

El secreto del viaje romántico

Imagen: Francesc Cornadó. Llibreta Negra.(QN48)
-despieta, la voz nos llama-


A finales del siglo XVIII el sentimentalismo y las lágrimas no habían marcado aún surcos en las caras pálidas de las adolescentes. Sumido en las neblinas espesas, el Romanticismo inicial sólo se debatía entre la ensoñación y la filosofía.


Novalis, Von Kleist e incluso Hölderling conservaban todavía una reminiscencia neoplatónica que les hacía buscar, entre los bosques de otoño, la sustancia espiritual de la naturaleza.


Las lágrimas vendrán más tarde, con los viajes de invierno, con los nocturnos de Hungría, en las cartas heladas de los amores lejanos y sobre todo en los pasos tristes del Wanderer.



Rosenblüthchen, buena muchacha,

se ha vuelto ciega;

piensa que su madre es Hyacinth

y a ella se abraza corriendo;

se da cuenta, sin embargo, que es otra cara,

y fijaros: nada la asusta

y continua como si nada pasara,

besándola, con besos cada vez más fuertes.


Novalis, Los discípulos de Saïs

lunes, 26 de septiembre de 2011

Bronzino


Agnolo di Cosimo, llamado Agnolo Bronzino
Retrato de Ugolino Martelli, 1536

En 1536, cuando Agnolo di Cosimo conocido como Agnolo Bronzino pintó el retrato del joven Ugolino Martelli, el esplendor de la república de Florencia se había apagado.

El rostro del aristócrata Ugolino Martelli es un manifiesto de la melancolía que se cernía sobre las cúpulas de Florencia, el porte del joven estudioso es la personificación de la tristeza del cinquecento.

Ugolino era un joven culto, parece ser que era un estudioso de la lingüística, que Bronzino lo retrató vestido de negro, como vestía Francesco Borromini y el emperador fundamentalista Felipe II, lo representa en el interior de un palacio florentino, rodeado de arquitectura áulica y con una escultura clásica al fondo, apoyando sus manos en sendos libros. Tras su aspecto frío y distante se esconde una reflexión: ya no es posible que surja un proyecto que transforme el mundo. El neoplatonismo está agotado y la ideología de la Contrarreforma ha aplastado el sueño renacentista.

El hombre del siglo XVI está dispuesto a seguir los consejos de Castiglione que recomienda al cortesano que se muestre distante, raccomanda di essere un altro, que “sea otro”.

¿Cabe aún la esperanza de que aliento y desilusión puedan mostrarse a la vez? El quietismo de Ugolino Martelli expresa la ruptura entre el aliento esperanzado y la desilusión. Ante esta dualidad, con una mano sobre un libro cerrado y la otra sobre un libro abierto, el joven aristócrata florentino opta por el silencio, por la no acción.

Si cambiar la realidad ya no es posible, miremos Florencia en el ocaso de Renacimiento y preguntémonos hoy -en 2011- por el alejamiento de la realidad y la renuncia a cualquier proyecto.

El florete


El uso del florete requiere saber geometría
del espacio y del plano, conocer las tangencias
y trazados regulares, dibujar paralelas
y hacer segmentos al viento como líneas rutilantes.

Es de gran eficacia la tirada adelante
lanzada a doble golpe si quieres asesinar.
El primer toque hiere y, si el rival se inclina,
hay que echar la segunda tirada como si fuera un axioma

directamente al corazón y clavar muy adentro.
Si vas a emprender un duelo de sangre preliminar
con un solo golpe basta para resolver la lucha,

es coreografía, es un arte elegante
que tiñe de color rojo el honor del vencido
y el estéril orgullo del invicto criminal.


traducción del catalán del poema
El floret
de Eines de Tall
del libro DOBLE TALL

Pasos de pedernal


Imagen. Llibreta Negra (QN63). Francesc Cornadó

Este caminar azaroso, pasos de pedernal una noche tras otra.
El rumbo impreciso en dirección a las Indias Galantes. La odisea hacia el espacio, en esto consiste la ruta, una flecha con arco tensado disparada más allá del infinito.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Bacía o yelmo

Andan entre nosotros siempre una caterva de encantadores que todas nuestras cosas mudan y truecan...

Imagen. Francesc Cornadó. Llibreta Negra

y así, esto que a ti te parece bacía de barbero, me parece a mí el yelmo de Mambrino, y a otro le parecerá otra cosa.

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
Miguel de Cervantes Saavedra

sábado, 24 de septiembre de 2011

La nueva vida de Tamara Lempicka


Tamara Lempicka. Retrato de Madame M.

Fue un hervidero. Eran tiempos de agitación formal. Cada artista daba su opinión ante la convulsión política de la primera mitad del siglo XX. Los ismos que surgieron en cascada, arrollando a diestro y siniestro, reflejaban las diferentes ideologías sociales de la época. El caldo que se calentaba debía rebosar tarde o temprano, y fue así: la Primera Guerra Europea, la Revolución de Octubre y tantas desgracias, y tantas proclamas y tantos "apañamundos" que proponían una u otra receta. Los artistas, sensibles a tanta convulsión, iban promulgando manifiestos y propuestas. Las diferencias sociales y económicas tenían su reflejo en el arte.

No hubo suficiente con la desgracia de la Gran Guerra, los conflictos sociales continuaron entre guerras y el arte se hacía eco de toda la jarana.

El Movimiento Moderno, en sus formas más o menos racionalistas parecía destinado a ser la voz de la social-democracia de la República de Weimar o de los socialismos más o menos utópicos.

En medio de arrebatos políticos, los futuristas proclamaban el encarcelamiento de la Victoria de Samotracia y hacían la exaltación de la velocidad, del maquinismo y del fascismo. Para imponer el funcionalismo sobre el decorativismo, Adolf Loos declaraba que todo ornamento es delito.

El Art Decó, que mostraba el último aliento de la Secession vienesa, se erigió como la expresión genuina del lujo de los locos años veinte.

En medio del desorden decadente de los años felices, Tamara Lempicka fue la sofisticada representante de los círculos de la burguesía más rica y de la nobleza lábil que ya estaba a punto de caer. La alegre sociedad que asistía a los saraos adquiría los cuadros de esta pintora célebre en la Europa de los años treinta, y los más ricos pugnaban para ser retratados por Tamara. Su fama fue efímera y fue declinando hasta caer en el olvido cuando llegó la Segunda Guerra Mundial.

La artista sofisticada, la mujer admirada en las fiestas del gran mundo de la época de entreguerras fue sólo la sombra lejana del icono del Art Decó.

La estrella se eclipsó, el Arte Decó se instaló en Nueva York, en las paredes del Crysler y del Empaire, que soportaban los bajorrelieves con las alegorías del Trabajo y de la Industria o las antorchas de bronce colgadas junto a los ascensores que proclamaban la libertad y el sueño americano.

Mientras Marlene Dietrich lloraba bajo los tilos de Berlín, Tamara Lemplicka, ya convertida en baronesa, se refugiaba entre sábanas de satén lejos de Europa, abominando contra los pobres, ejerciendo en los Estados Unidos de dama del gran mundo. Quién sabe si fue por de los excesos o por los efectos de algunas sustancias, la figura de Tamara se arruinaba poco a poco a la espera de que algún noble o burgués la rescatara del olvido.

No fue, sin embargo, hasta 1972 que una exposición en París la hizo famosa de nuevo, rememorando un fantasma que venía de atrás de la cortina gris de los años de la depresión, que venía de la sensualidad, del erotismo y de aquello que parecía moderno en los felices años veinte.

Pero lo que en Europa son remembranzas o fantasmas, puede convertirse en espectáculo al otro lado del Atlántico. Siempre hay un summus pontifex dispuesto a montar el show-business del arte o de la miseria.

Y efectivamente, aquella Tamara Lempicka que fue el reflejo de una época vigorosa y mezquina, de unos años de opulencia, degradados y obsesivos y representante de un grupo de ricos intelectuales depravados, abyectos, atrevidos y egoístas se convirtió en un referente culto por acólitos del Arte Pop.

La hoguera de las vanidades que habían encendido los brokers de Wall Street quemó y acabó definitivamente los postulados del Movimiento Moderno y Tamara surgió de esta hoguera como el Ave Fénix.

viernes, 23 de septiembre de 2011

La Melancolía de Miguel Ángel

Albert Durero. Melancolía (grabado) 1514



Melancolía, una de las tres Estampas Maestras de Albrecht Dürer, está datada en 1514; probablemente Michelangelo Buonaroti ya la conocía unos meses antes de morir cuando escribió lo siguiente:



Estoy, como el tuétano del hueso, aprisionado, pobre, solitario, aguardiente embotellado. Una morada que semeja sepulcro me impide el vuelo, las arañas y sus hermanas tejen aquí su obra de oscuro polvo. Quienquiera que haya comido o tomado medicinas, caga delante de mi puerta. Yo aprendo a distinguir el olor de las distintas clases de orines en el desaguadero, la pestilencia de los locos, que aquí deambulan por las noches, de los gatos y de la carroña, de los orinales y de los cazos de la basura, quienquiera que tenga que vaciar esta clase de objetos viene a mi casa. Mi alma lleva, con todo, la mejor parte con relación a mi cuerpo, pues si ella percibiera todo esto, no podría soportar yo cosa alguna, ni pan ni queso. La tos y el frío me hacen estremecer; si pudiese respirar “profundo” , pronto dejaría de salir aliento de mi boca. estoy agotado, destrozado, quebrantado, por la multitud de preocupaciones y muerto han todos los mesoneros donde yo un tiempo comí. Mi alegría es la Melancolía, mi descanso los tormentos. El amor, las musas, las florecientes grutas, todo se ha ahogado en inmundicias. ¡De qué sirve el haber construido tantos muñecos, para acabar como quien, queriendo atravesar el Océano, se hunde en el pantano!


Esta desolación, amigos míos, embargó al más grande de los artistas.


Los mundos simbólicos


Imagen. Francesc Cornadó. Llibreta Negra. (QN54)


Hay días que se me escapan los mundos simbólicos.

¿Qué digo?

Casi siempre se me escapan.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Manierismo

Giorgio Vasari. Autorretrato


Situado a un lado del Arno o en la otra orilla, observando el vuelo de las lechuzas que van desde el palazzo Pitti a Fiesole, no logro dilucidar que es lo que me gusta menos, si las pinturas del salón del Palazzo Vecchio, las del Studiolo de Francisco I o los frescos de la cúpula de Santa Maria dei Fiori, tampoco me gustaron los frescos del oratorio de San Giovanni Decollato.

Giorgio Vasari ideó el programa iconográfico de estos trabajos monumentales, fue él quien dirigió los trabajos artísticos e intervino junto con otros pintores en su realización.

Pontormo, Federico Zuccari, Francesco Salviati, Andrea del Sarto, Parmigianino, Baccio Bandinelli, Rosso Fiorentino, Giovanni Balducci y otros artistas, junto con el propio Vasari -factotum de la città- configuraron la pléyade manierista del cinquecento florentino.

Fueron artistas demasiado afectados por las intrigas de la corte de los Medici, por las rivalidades personales y por las directrices de la Contrarreforma.

En la obra de estos artistas se advierte demasiado su carga ideológica, este lastre parece grava en exceso sobre el acto de creación artística. Piensan más que hacen.

Ya Miguel Ángel denunciaba tanta charla cuando se le preguntaba qué era más importante, la pintura o la escultura, y reclamaba que no se perdiera el tiempo con tanta disquisición, que se hablara menos y se obrara más.

Ya sabemos que la historia es un mal negocio, pero al final, el tiempo va juzgando obras y creadores, y así, muchos de aquellos artistas que en su tiempo eran celebridades -cuando Cósimo I de Medici pagaba y mandaba-, hoy son prácticamente desconocidos. El tiempo es inclemente como un dios antiguo.

Pensemos en el propio Giorgio Vasari que ha pasado a la historia más por ser el autor de “Le vite...” que como pintor. Sin embargo no quiero dejar de destacar su obra como arquitecto autor del edificio degli Uffici. Ahí va mi admiración.

La red de la tarántula

Imagen. Llibreta Negra. Francesc Cornadó (QN56)

He aquí la madriguera de la tarántula.

¡Mírala!

Aquí está tendida la red que ha tejido.

Antonio Carvajal

Quizá de la poesía sea yo el mejor obrero.
Lo dicen tantos. Ellos deben saber por qué.
Pero no saben darme la palabra que quiero,
toda ella encendida de esperanza y fe.

Pero no saben darme el abrazo que espero;
porque antes que poeta, antes que artista, que
domador del vocablo rebelde, hubo un certero
rayo que hirió mi alma y curarla no sé.

Porque antes que poeta, y antes que profesor
de vanidades, soy un varón de dolor,
un triste peregrino que busca alegría.

Tal vez cordial o vano, tal vez il miglior fabbro;
pero pocos entienden que en mis palabras labro
una fosa con flores que llamamos poesía.


Antonio Carvajal
Ciudades de provincia.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El legado

Tondo Doni. Miguel Ángel (hacia 1503)

No exigimos al cielo que dé explicaciones, ni que justifique la intensidad de su azul, tampoco las nubes explican cómo se amontonan, ni siquiera nos dicen si fue Zeus quien las puso así.

Algún manierista florentino acumuló las nubes a modo de trampantojo creyendo imitar a la Naturaleza.

Ha sido el arte quien ha escrutado los mundos primordiales, ha planteado el orden de la noche y de las sílabas, ha lanzado su mirada sobre el progreso de las llamas, ha medido la altura del vuelo de la alondra y ha mostrado, en fin, la huella más o menos vacía del hombre.

Estas presencias naturales son así. Son como son, transidas de datos, con sus contenidos dibujados; porque así fue como el arte nos transmitió su legado.

martes, 20 de septiembre de 2011

Edificios con apellido




Se puso un cinturón de piel y el diseño de su hebilla me hizo reflexionar sobre la vanidad de los diseñadores. La hebilla no era otra cosa que el nombre en letras metálicas, muy grandes, del modisto que diseñó el cinturón. Se trata de uno de estos modistos mediáticos (Moschino) que se prodigan en las pasarelas de la moda, y al que no se le ocurre otra cosa que utilizar su propio apellido como elemento de diseño. Ya existía el precedente del modisto Valentino ponía su nombre estampado en las corbatas.

He imaginado de repente, a uno de estos arquitectos famosos que aparecen fotografiados en los periódicos al lado de los políticos, que proyectaba un gran edificio cuya forma era su nombre, el nombre del arquitecto de campanillas. Podríamos ver la foto de un rascacielos, plantado en medio de la ciudad, en forma de apellido, que se ha proyectado como un alarde de vanidad sin atender a la proporción, a la construcción ni a la utilidad.

Ya hemos visto que hay arquitectos que han proyectado rascacielos en forma de otros atributos de su personalidad.

Además de la presión mediática, el panorama del diseño se encuentra sometido a una presión comercial feroz. Para alimentar la voracidad de la industria, el diseñador debe ir creando obligatoriamente y sin detenerse. La industria exige la producción de edificios y objetos inútiles para sostener el consumo.

Imagino la angustia de aquel diseñador que debe dibujar, por ejemplo, una silla o un cenicero nuevos, de diseño original, y que debe ir repasando todos los diseños de sillas y ceniceros existentes y estimular las neuronas para hacer una pieza diferente, siendo consciente de que los demás ceniceros o sillas ya funcionan bastante bien.

Con un programa así, puede salir el diseño de la pieza más extraña que nos podamos imaginar.

¿A dónde lleva toda esta apuesta estéril?

Aquí la creación artística no se sostiene por ninguna otra razón que no sea el puro interés económico. Ni ética, ni estética, ni siquiera, pura necesidad humana.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Conócete a ti mismo





γνωθι σεαυτόν, transliterado como gnóthi seautón, fue inscripto en el pronaos del templo de Apolo en Delfos.

En latín, el aforismo se presenta como nosce te ipsum. Su traducción: Conócete a ti mismo.





Menudo riesgo, conocerme a mi mismo, ¿y si acabo retirándome la palabra?

sábado, 17 de septiembre de 2011

Soneto de amor





En medio de hogueras de claveles y lirios
viene el amor, astuto, con pepitas de oro,
y lleva en las manos canciones y caricias
para cambiarlas por migrañas nocturnas.

La biología corta el bacalao
y el amor sigue siempre a su remolque,
y aunque un suspiro me estremezca el corazón
llega un vuelo al fin y se lleva los pétalos del alma.

No podré dejar de comer pan y cebolla
aunque un beso, verídico o falso
me permute gozo por retortijones.

El dolor del cuerpo está dibujado
con tinta indeleble entre los cromosomas
y los males del amor en libros románticos.

Traducción del catalán de
Sonet d'amor de "l'amor és falç"
del libro DOBLE TALL

viernes, 16 de septiembre de 2011

El lenguaje y los columpios

Tienes que haberlo aprendido de pequeña, las niñas francesas -las fifís- lo recitan muy bien.

El verso debe decirse melodiosamente, meciéndose en un francés aéreo y picante, como si nos balanceáramos en el columpio de Fragonard; debemos evitar el deje lamido de colegio de monjas; el lenguaje debe ser pulido y tornasolado, como el que emplearíamos en una tertulia de damas parisinas.

Dimanche j’étais aimable,
Lundi je fus autrement,
Mardi j’ai plus l’air capable,
Mercredi je fus l’infant,
Jeudi je fus raisonnable;
Vendredi j’eus un amant,
Samedi je fus coupable,
Dimanche il fut inconstant.


Nota: el significado del vocablo fifí, lo encontrareis en
http://francesccornado.blogspot.com/2011/01/las-fifis.html

El bolso de Gina


-Maldita la moda esa de los bolsos grandes, empiezas a llenarlos de cosas y luego pesan como un diablo y lo peor es que cuando buscas algo, entre tanto cachivache, no lo encuentras nunca -se lamentaba Gina sujetando un asa con una mano y con la otra removiendo el interior de aquel bolso enorme de lona lleno de bártulos, por cierto, todos útiles y necesarios.

Ya cansada de tanto menear, revolver y agitar, Gina vació el contenido del bolso sobre la encimera del lavabo. Una agenda, dos lápices, un bolígrafo, una libretita, un paquete de pañuelos de celulosa, un llavero con dos llaves de gorjas y tres llaves de serreta, un pañuelo de seda de color amarillo oscuro, el teléfono móvil, el monedero, unas monedas sueltas, un broche de bisutería, un lápiz de memoria, un pequeño diccionario español-italiano, una pelotita de goma, unas gafas de sol metidas en su estuche, una caja de lentes de contacto, un pincel de maquillaje, una caja de colorete, un frasco de perfume, un frasco de colonia, un abanico, tres aspirinas, dos botes de pastillas, una gargantilla de terciopelo y una caja de plata del tamaño de una tableta de chocolate en cuya tapa estaba grabada la palabra PANDORA.

-Esta caja no es mía, ¿quién la habrá metido en mi bolso? - pensó sorprendida.

Gina miró la caja de plata con extrañeza. Sin abrirla la dejó a un lado, tomó el lápiz de labios y se pintó delante del espejo.

Las desgracias y los males no se esparcieron por el mundo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ernst Jünger

No recuerdo muy bien las lecturas de Jünger, en todo caso la breve memoria de un polemista apasionado que abominaba las dictaduras y se encontró siempre metido en medio de controversias ideológicas y políticas.

Creo recordar que se presentaba como un solitario desencantado dentro del mundo contemporáneo, algo lógico dadas las circunstancias sociales del momento que le tocó vivir.

Su postura estaría hoy más que justificada, después de la caída de las ideologías y del hundimiento de la ética política más elemental. Jünger, sin embargo, se metió en berenjenales, denunció el nihilismo que había surgido tras la denuncia de Nietzsche de que Dios había muerto, sin plantearse que esto había ocurrido demasiado tarde.

Por otra parte, Jünger, se basa en la voluntad de poder de Nietzsche para definir un nuevo nihilismo que representa un primer paso de un proceso espiritual que viene determinado por la pérdida de los valores supremos que se consideraban y aceptaban hasta entonces.

Jünger propone un optimismo que me esfuerce y que no comprendo, para mí este optimismo es como una de aquellas “tres cositas que no alcanzo a comprender”:

1) el amor de los efebos
2) la música americana
3) el alborozo en una sociedad sin ética.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Mis amigos de Recanati

Recanati. Casa de Leopardi (a la izquierda)

El Festival de Ópera de Macerata es lo que nos convoca cada año a los amigos de Recanati. En esta pequeña ciudad, cuna de Leopardi, nos reunimos un grupo de amigos que charlamos horas y horas sobre música.

A veces las discusiones derivan hacia aspectos más generales del arte. Hoy la amiga Chantal que acude fielmente cada año, que viene de Provenza, espetó esto que ahora transcribo con toda la literalidad que me es posible:

El arte nace del diálogo entre Apolo y Dionisos.

En toda creación artística, por más ordenada que ésta sea, siempre encontraremos, como mínimo, el toque de arrebato que proviene del genio creativo. Sin embargo en las obras de arte más arrebatadas se contempla un orden intrínseco que les da consistencia de forma y de contenido.

Aquellas piezas del Renacimiento o de los primeros barrocos que fueron compuestas según las leyes rígidas de la armonía y siguiendo un orden apolíneo toman una dimensión estética de alta categoría cuando contienen, en su interior, el genio dionisíaco que lucha en medio de los mármoles estructurales del orden.

A veces la revolución dionisíaca es sutil. Es sólo una brizna diminuta que da la tensión exacta de la genialidad, entonces, en esta tenue pincelada, Dionisos se hace evidente. Pero ocurre que, cuando la subversión dionisíaca se sobrepone a las estructuras compositivas, el arte desaparece y cuando las creaciones humanas no están inflamadas por el caos dionisíaco la obra del artista se convierte en un dato numérico.

El valor del arte lo captamos en la medida en que entendemos su orden compositivo y se hace patente la comunicación de su discurso. Esto, amigos míos, es un acto racional. Con la razón es con lo que disfrutamos del goce estético y de la comunicación de la obra de arte.

Esta aprehensión racional nos resulta conocida, yo diría que familiar, no en vano tenemos impreso en nuestro pensamiento la Victoria de Samotracia o el Auriga de Delfos.

Esto, amigos míos, nos viene de lejos, aunque a los meridionales nos hayan colgado el sambenito de alocados y vehementes. Nada más clásico que el arte meridional, o si no que se lo pregunten a Leonardo, a Rafael, a Miguel Ángel o a Dante.

Sobre este poso clásico nuestros artistas han creado las obras más contenidas y de más fuerza racional que en ninguna otra cultura.

Este caldo tiene ingredientes de altísima calidad: las korai, el Partenón, el capitel dórico, el Doríforo, los yambos y elegías. Y encima de este poso han creado la Divina Comedia, la Capilla Pazzi, La Pietà y el David, La Gioconda y los versos de nuestro querido Leopardi que nació en esta ciudad donde ahora nos encontramos.

¿Podemos encontrar algo más racional en las culturas del Norte? Bajo las nieblas jamás podrá lucir la razón.

Que seáis felices.

martes, 13 de septiembre de 2011

CITEREA

Ocell, insecte, constel·lació. Joan Miró

Desde lo alto del peñasco, quizás en días despejados podamos divisar Citerea, la isla de los sueños barrocos. Cuántos hubiesen vendido su libertad por llegar a la isla galante, donde Afrodita tiene su templo.

Citerea fue sueño de aristócratas de pelucas empolvadas y de haraganes que querían vivir con el espinazo tieso que, juntos, se embarcaron en la nave de Watteau rumbo a la libertad que creían encontrar en el paraíso insular de Citerea.

En realidad, querida urraca, lo que buscaban era el libertinaje. Buscaban encontrar la tierra de la promiscuidad.

- Chac, chac, chac, chac, chac.

- ¿Qué ocurre? ¿Cómo es que siempre hemos situado las utopías en las islas lejanas?

Son las islas de la razón donde se cumplen las ilusiones y que están rodeadas de aguas tenebrosas donde viven las sirenas. Por arribar a la isla estamos dispuestos incluso a embelesarnos con los melifluos cantos de las hijas de Aqueloo, ¡Insensatos!

Podrás embarcarte. Para llegar a Citerea deberás sortear riscos que apenas emergen peligrosamente junto a las orillas de la isla, pero que están ahí para impedirte que arribes a la costa. Cada vez que sortees un escollo y cada vez que salgas indemne de un canto de sirena se acrecentará tu delirio y tu afán por llegar a la isla. El viaje hacia la utopía se convertirá en una travesía donde la sinrazón irá en aumento.

- E la nave va.

- Sí, navegando sobre el mar tenebroso.

- Chac, chac, chac, chac, chac.

- ¿Tienes miedo, pájaro ladrón? ¿Te acobarda llegar a Citerea?

- Chac, chac, chac, chac, chac.

- Al llegar a la ínsula añorada, encontraremos peñascos calcinados por donde trepan las cabras, una tierra donde las abejas zumban entre arbustillos y pitas, donde no se encuentran los sueños salvadores y donde nuestras esperanzas quedan reducidas a algunas sombras bajo el mirabolano.

Ahora, desde lo alto del acantilado, oteando el horizonte, puede que nuestra única utopía sea el ardid, la trampa, la astucia, sea el afán que mentalmente nos lleva a Citerea, pues allí en la isla, la tierra es baldía; eso sí, desprovista de fronteras. Es tan pequeña.

de "El caminante y la urraca"

lunes, 12 de septiembre de 2011

Tras el cristal

En la sala que da al jardín,
en el que todavía florecen las margaritas,
firmamos, tras el cristal empañado,
una revuelta de pactos solitarios,
y bajo un murmullo apagado de satén
rasgamos el cuerpo
según el antiguo orden de la colmena.

He aquí el contrato solidario,
el de los grandes amores:
una derrota de rosas
que nos traerá la luz del otoño
y las manchas pardas en la piel,
y después del equinoccio
florecerán, entre tú y yo,
los crisantemos del jardín cercado.

Traducción al castellano del poema
Darrere el vidre
del libro Doble tall
Ed. March Editor (2009)

sábado, 10 de septiembre de 2011

VIRTUS COMBUSTA


Virtus combusta . (1490) Andrea Mantegna

Pasad y veréis. En el gran corralillo del mundo, en el valle quejumbroso que se extiende por todos los confines de este circo global, encontrareis a la mujer obesa coronada, sentada sobre una esfera que, timón en mano, pretende dirigir el rumbo caprichoso de la fortuna.

Delante de las sombras hallaremos la Alegoría de la Humanidad, la mujer obesa coronada, sometida al imperio de la ignorancia. A sus pies se encuentran sendas esfinges de tres patas cada una y un ánfora que contiene dinero.

La Ignorancia humana es aconsejada por la Avaricia, esa vieja enjuta de senos caídos y orejas puntiagudas y por la Ingratitud que lleva sus ojos vendados.

En el valle sombrío de oriente arden en una pequeña hoguera las ramas de laurel, símbolos de la Virtud y el Mérito. La virtud en llamas -Virtus Combusta-

En el occidente de la noche, una mujer desnuda es guiada por su destino, que no es otro que el Error, este ser con orejas de burro que la toma de su mano izquierda. Tocando la flauta les anima un sátiro lascivo de pies palmeados y alas de murciélago, es la Lujuria. Tras de ellos, el Fraude con la cabeza cubierta con un harapo y un perro atado a una correa parece empujarles. Les empuja hacia el pozo profundo que se abre a sus pies. Quizás la profundidad del foso nos conduce al Averno.

¿Encontraremos la Virtud abandonada en medio de espinas y ruinas o tan solo hallaremos las cenizas de la Virtus Combusta?

viernes, 9 de septiembre de 2011

El despojismo

Dofí-bloc. Dibuix F. Cornadó



Ningún mar es tan clásico como este mar. Nuestros poetas desentierran las bellezas antiguas que se encuentran en el subsuelo de las iluminadas laderas del litoral mediterráneo y hacen fluir del suelo antiguo un orden inveterado.

Existe, sin embargo, el temor que ríos y torrentes se contaminen con el hollín aceitoso de la banalidad y con lo inoportuno y que, con estos aditamentos innecesarios, se oculte el orden y la armonía.

Hay demasiadas monsergas y pamplinas innecesarias, demasiada cáscara a eliminar. Ciertamente resulta difícil, pero es absolutamente indispensable desnudar el arte y dejarlo en pura esencia. Si esto no se hace, no tendremos otra cosa que un espectáculo frívolo y decadente.

Parece que con el minimalismo se quiere acometer el despojamiento de todo aquello que sobra; yo, de momento desconfío; he visto ciertas manifestaciones del Minimal Art que no son otra cosa que objetos de compra-venta de pequeños burgueses, ociosos aficionados a las delicatessen.

Habrá que hacer una reflexión sobre las formas de despojamiento, y si se llegara a alguna conclusión formalmente aceptable, nuestro resultado podría convertirse en algo así como
el despojismo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Escila y Caribdis

Dofí. Dibujo F.Cornadó

Petrarca ya advirtió del peligro, decía que entre Escila y Caribdis había perdido sus dos bienes: el arte y la razón. A veces son turbulentas las aguas del estrecho de Mesina.

El arte y la razón navegan entre Escila y Caribdis y no sabemos cual es el rumbo.

¿Hasta donde llega la razón? ... ¿Y cuáles son los límites del arte?

La nave fletada con cargamentos tan delicados debe sortear los escollos y preservarse del canto de las Sirenas.

La creación artística debe liberarse de cargas pesadas, de futilidades y banalidades, de monsergas, pamplinas, farsas y pataratas. El arte, como expresión de la existencia humana, debe liberarse de todo lo superfluo y, sin ninguna carga pesada, debe expresarse sin limitaciones y atravesar el fatídico estrecho.

Sin embargo, desnudar irracionalmente la forma artística, sin intervención en los contenidos, tiene un peligro: podemos acabar haciendo un arte empobrecido y no llegar a nada, eliminando así toda forma de expresión. Esto no es el Less is more que postulaba Wright, esto es el minimal art caprichoso que anda recargado de vaciedad. Es un barroco de silencios.

Es peligroso que se confunda gravedad con austeridad cartujana. Es peligrosa la negación total de la forma.

La expresión de la esencia íntima de las cosas es desnuda y al mismo tiempo rica como la luz de una vida joven que nos deslumbra. Como la Beatrice del Ponte Vecchio.

El riesgo es que la sensiblería aniquile la vitalidad de nuestro mundo antiguo y que la racionalidad de nuestra cultura clásica quede anulada y que todo se convierta en tristeza. La sensiblería empobrece la mente. Empobrece el arte y la razón.

Cuando de la realidad en sustrae la forma, todo queda reducido a un puro dato estadístico.

El puro dato es lo que manejan tan bien los idiotas del dolor.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Zozobra

Portrek Karl Zak
Egon Schiele


Cuando el atardecer dibuja largas sombras
y las ruinas pintan castillos en el pavimento
se marchita el argumento y la flor de la adelfa.

Comienza el pacto de las rosas
y tras el ventanal empañado
retomamos el baile de máscaras.

De repente, la noche,
¡Cuán larga es la noche
y que breves son las palabras!

Y en medio de un caos de sábanas,
el sueño,
¡Cuan perverso es el sueño,
que engendra monstruos
para anular la razón!

Y el gesto,
¡Cuán largo es el gesto en la oscuridad
que me permuta el deseo por la luz!

Al amanecer, sereno, sólo seré un maestro de zozobras.


traducción al castellano de Sotsobres
de "l'amor és falç"
del libro DOBLE TALL

La piel y los ojos


La piel y los ojos


No,
no buscaré ni del espejo roto
aquel fragmento que refleja el deseo
más brillante,
ni de la virgen lacrimosa del ábside,
el llanto amargo que produce el dolor
más grande.

No,
solo el recuerdo de la higuera frondosa,
el aire suave y el calor de diciembre
en el hogar.
En la memoria, nada más que pisadas
de lo sentido en la piel y los ojos
y nada más.

original en catalán

La pell i els ulls

No,
no cercaré ni del mirall trencat
el fragment que reflecteix el desig
més brillant,
ni de la verge llagrimosa de l’àbsida,
el plany encès pel turment del més gran
dels dolors.

No,
el record de la frondosa figuera,
el vent d’ahir i l’escalf de l’hivern
a la llar.
Al cap i al cor, les petjades suaus
d’allò que vaig sentir amb la pell i els ulls
i res més.