martes, 29 de mayo de 2012

Piel de rinoceronte


Si amas el amor,
amas el surrealismo
y si el amor que amas,
es cortés o platónico
es que estimas una forma
chic de la nada.

Si es libertino el amor que amas,
te encontrarás obligado a hacer más de una locura
entre el atardecer y la aurora,
a consultar algún manual de gimnasia
o a leer, con toda naturalidad,
las instrucciones de Ovidio
-no hay que obsesionarse
en acrobacias orientales.

Si amas los amores lejanos,
aquellos que parecen inofensivos,
amarás a la princesa de Tarabulus
que, con un pañuelo de seda,
te espera en la ventana del castillo.
Todo ello una excusa para ir tirando adelante.

Está muy mal la cosa. 


Traducción del catalán de La pell del rinoceront
del libro DOBLE TALL

lunes, 28 de mayo de 2012

Los mandamases de la gorra altiva

Ojo de Horus pintado sobre un sarcófago egipcio


Los mandamases fueron decididos a encontrar el Santo Grial, pero los monjes de aquella montaña les mostraron unas momias egipcias, una representación del Ojo de Horus que guardaban en el museo, algunos códices antiguos de su biblioteca, libros sagrados, pergaminos con notaciones musicales, un hermosísimo libro rojo y todo era  más bello que la reliquia que andaban buscando y que no encontraron.

Los mandamases marcharon con la mosca detrás de la oreja. Mientras aquel escéptico, que casi todo lo observa desde el vértice de la cara oculta de la luna, se regocijaba. Sospechaba que el éxito de los libros sagrados está en que en unas páginas afirman la eficacia de la verdad y unas páginas más adelante niegan aquella verdad y su eficacia.

domingo, 27 de mayo de 2012

Cranc-cranc



 Cranc-cranc, Polifonies (2004) Partitura Josep M. Mestres Quadreny




Ha reventado un tambor dentro de la cabeza de la  mosca
y su ojo facetado ha visto una mezcla fugaz de tresillos, barracas
y casas de maestros de obra.

Una baqueta de ébano ha percutido la marimba del éxito
y un estallido de bemoles ha volado como azores nocturnos
por el vestíbulo de Vinçon.

El cantante ruso ha entonado una nota gravísima
y la gallina ha puesto un huevo y de su instantánea eclosión
han salido siete pollitos de distintas magias.

Un piano esquemático, afinado a la napolitana
ha tocado sin pedal y sus cuerdas han dibujado
un arco iris de colores contaminados.

Hemos esperado a que la tuba tocase y al final ha sonado
y aquellas lechuzas, que tenían el papo lleno del aceite
de las lámparas de la basílica, han volado asustadas.

La soprano con su canto ha roto espejos y vidrios
y tu y yo hemos quedado reflejados en los cristales
de Bohemia y en el azogue perverso de los espejos.

viernes, 25 de mayo de 2012

La certidumbre de Caravaggio




Confesado, en varias ocasiones, mi rechazo al Barroco, declaro mi admiración absoluta a Caravaggio. 


Opino que la obra de este artista barroco es anti-barroca. No parece derivar del manierismo ni se complace en la disolución del espacio, su obra apunta a la vanguardia. Sería una línea trazada desde el simbolismo hermético de Antonello da Messina, Piero della Francesca y Giorgione hasta la transgresión de Goya. 


En Caravaggio, sin embargo, el simbolismo no oculta el valor estético y no crea la confusión que la curva y contra-curva de los barrocos confieren a la obra de arte. En Caravaggio no hay incertidumbre.



jueves, 24 de mayo de 2012

Carles Riba

 Carles Riba. Tàpies

Elegies de Bierville


ELEGIA SEGONA

Súnion! T'evocaré de lluny amb un crit d'alegria,
      tu i el teu sol lleial, rei de la mar i del vent:
pel teu record, que em dreça, feliç de sal exaltada,
      amb el teu marbre absolut, noble i antic jo com ell.
Temple mutilat, desdenyós de les altres columnes
      que en el fons del teu salt, sota l'onada rient,
dormen l'eternitat! Tu vetlles, blanc a l'altura,
      pel mariner, que per tu veu ben girat el seu rumb;
per l'embriac del teu nom, que a través de la nua garriga
      ve a cercar-te, extrem com la certesa dels déus;
per l'exiliat que entre arbredes fosques t'albira
      súbitament, oh precís, oh fantasmal! i coneix
per ta força la força que el salva als cops de fortuna,
      ric del que ha donat, i en sa ruïna tan pur.


traducción al castellano

ELEGIA SEGUNDA

¡Sunion! Te evocaré de lejos con un grito de alegría,
      a ti y a tu sol leal, rey de la mar y el viento:
por tu recuerdo, que me eleva, feliz de sal exaltada,
      con tu mármol absoluto, noble y antiguo yo como él.
¡Templo mutilado, desdeñoso de las otras columnas
      que en el fondo de tu salto, bajo la ola risueña,
duermen la eternidad! Tú velas, blanco en la altura,
      por el marinero, que por ti orienta su rumbo;
por la ebriedad de tu nombre, que a través del desnudo carrascal
      viene a buscarte, extremo como la certeza de los dioses;
por el exiliado que a través de obscuras arboledas te vislumbra
      súbitamente, ¡oh precioso, oh fantasmal! y conoce
por tu fuerza la fuerza que lo salva de los golpes de fortuna
      rico de lo que ha dado, y en su ruina tan puro.


martes, 22 de mayo de 2012

Nada existe

Nada existe en el erial del rayo, ni siquiera se encuentran los destellos del no-lugar.

No existe el lugar recóndito donde una arcadia ubérrima nos regale sus frutos sabrosos. Las almenas del castillo de Duino se reflejan solitarias sobre el mar que se extiende al pie del acantilado.

Todo se ahoga en el imposible océano de Florencia, todos lloramos ante el imposible túmulo de Polinices y nadie alcanza a guarecerse al pie del arco iris.

Sólo una caligrafía de fracasos emborrona los papeles de antes, mientras escucho el lamento y el grito colérico del viejo Horacio:

Odi profanum vulgus et arceo;

Ficciones, simulacros, engaños y un balance cruel -el activo y el pasivo- está escrito en del libro de contabilidad de la historia.

Nada existe aparte de ciertos estiletes afilados. No existe, tras la niebla, ningún faro que deje su estela de luz sobre las aguas tenebrosas. La isla está rodeada de un mar nocturno, donde los peces se comen los unos a los otros.


lunes, 21 de mayo de 2012

Las cornisas de Barcelona




La racionalidad en el trazado de las calles del Eixample de Barcelona contrasta con el barullo y la mescolanza de las fachadas que, como si fueran elementos autónomos, no siguen ningún orden regular de conjunto.

La línea de corornación de los edificios es un puro dislate.

Esta ciudad quedará formalmente completada cuando el trazado riguroso y cuadriculado de la planta se exprese también en las fachadas. Lo que los arquitectos llamamos el orden en el alzado.

En la coronación de los edificios, en las cornisas, nos encontramos el desorden más estrepitoso. En la línea superior de las fachadas no hay más que anarquía y delirio.


¿Cómo es posible que el prurito y el afán en ordenar las alineaciones no llevaran a los constructores de la ciudad a ordenar, también, los paramentos verticales? ¿Es que no supieron levantar cabeza del suelo? Será que cuando levantaban la vista hacia arriba les deslumbraba el arrebato. Por tierra, trazando la alineación de las calles, ponen la cordura y mirando hacia arriba, construyendo fachadas, se dejan llevar por la locura.

¡Cuánto desvarío hay en cornisas y ornamentos! y cuán alocados eran aquellos arquitectos modernistas del trencadís y de la línea ondulada que se deshace en el coup de fouet del Art Nouveau.



Esta ciudad que enloqueció con el Modernismo tiene una gran vitalidad y sus ciudadanos caminan entre la cordura y la locura. Es decir entre el orden del trazado de sus calles y el capricho de sus fachadas.

El modernismo era la expresión de un pueblo que quería recuperar su identidad como nación. Buscaba, obstinadamente, sus orígenes en la Edad Media y quería construir con los vestigios de los condes de la Marca Hispánica una épica nacional.

Con esta voluntad no es extraño que Wagner se convirtiera en el artista predilecto de los modernistas. La burguesía catalana que construyó el Liceo y que se emocionaba con Lohengrin y Tannhäuser, durante los entreactos de las representaciones operísticas era capaz de reflexionar, con toda la racionalidad del mundo, sobre alguna estrategia de la empresa o sobre el contrato que al día siguiente firmarían en casa del abogado. Otra vez locura y cordura, la rauxa y el seny.

El modernismo ha dejado una huella imborrable. Los barceloneses se afanan por las cuestiones formales y ahora, recuperando la afección por la plástica y la creación, todo se reviste de diseño. Esta disciplina está en medio de cualquier conversación. Los espíritus más progresistas de la ciudad no hablan de otra cosa. Incluso resulta, a veces, plomizo y cargante. La verdad es que esto da un tono de modernidad a la vida cultural y, al mismo tiempo, enciende polémicas estéticas de una gran vivacidad.

viernes, 18 de mayo de 2012

Evolución y superación


Capadocia
ni superación ni evolución de lo telúrico, en todo caso aprovechamiento.

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 La Pedrera (Gaudí)
superación o evolución del modernismo, en todo caso propiedad inmobiliaria.

jueves, 17 de mayo de 2012

L'esmolador


El afilador

Tantos siglos escuchando, embobado,
la canción que entona el acero
cuando roza la piedra arenisca.

Su música es monótona entre chispas.
-Lejos de las chispas del aire debe ser más puro-

Con el aire enrarecido y en medio de un polvillo de desplantes
afilo cimitarras, espadas y envidias,
dagas, cuchillos y hostilidades
y hago rodar la muela, que incesante
gira y gira con su danza pesada.

-Es tal el trabajo y la infamia
que nunca he parado la rueda
y en el tedio de su giro no vivo,
pues la vida es una acción apasionada.

Doy filo a alfanjes flexibles
como los juncos de Alejandría,
y afilo puñales, escalpelos y vanidades.

Las chispas me queman los dedos
y aún tengo que afilar la violencia
entre hermanos y dar filo
a las espadas de Eteocles y Polinices
y sacar punta al puñal del padre
que, entre zarzas, ofrece
su primogénito en sacrificio a su Dios.

En medio del combate paso por la piedra
los mejores aceros de Damasco,
aquellos que cortan un velo de seda
tal como seccionan la yugular del cruzado.

Y cuando llega la oscuridad, la luz fugaz
de las chispas me ilumina el lecho húmedo,
y se me rompe la duermevela con el tintineo del acero
y con la grasa amarga con que el odio unta la muela.

En esta nocturnidad tan traidora afilo
las pasiones de los machos que degüellan,
entre las lágrimas de sus hijos, lo que creen que es suyo.

Al amanecer, apago el calor de la piedra abrasiva
y humedezco la muela con el agua del río de Caronte
para continuar el trabajo paso a paso con la otra rueda,
la de las estaciones, la del tiempo.

Tiemblo con el encargo de los caudillos
cuando me hacen afinar el espadín de aquellos jóvenes
que son instruidos para arrancar los ojos
de un gatito y los aleccionan hasta obtener
de la voluntad de poder un fruto venenoso.

Afilo los estoques, navajas y machetes
de los generales que por la fuerza de la herramienta
se convierten en superlativos y disponen
el acero bajo el palio para construir
peninsulares reservas morales.

No dejo que las nubes de chispas
me oculten la sonrisa del fariseo
y me crujen los dientes ante los leones rampantes
que no les basta con las uñas
y con soberbia me piden que les afile
la herramienta que llevan escondida.

Son los héroes de feria que con un corte rotundo
quieren reventar el cuerno de la abundancia
y que, sentados en las mesas de los consejos,
no conocen el vuelo de la alondra,
ni saben nada de la oruga que al morir
se convierte en una mariposa que corta el viento
con el aleteo de un silencio.

De nuevo la noche, y la rueda que chirría
y gira incansable como el tiempo,
éste,
implacable, llega
con la música más monótona:
el canto de la Sibila,
y con un cuchillo con el mango de marfil
corta con suavidad los hilos
como si fuera aquella mariposa
que con el aleteo impreciso
cortaba el viento de mediodía.



original en catalán


L’esmolador

Tants de segles escoltant, badoc,
la cançó que entona l’acer
quan frega amb la pedra sorrenca.

És una música monòtona entre guspires.
-Lluny de les guspires l’aire deu ser més pur-.

Amb l’aire enrarit i enmig d’un polsim d’insolències
esmolo, simitarres, glavis i enveges,
dagues, coltells i hostilitats
i faig rodar la mola, que incessant
gira i gira en una dansa pesada.

-Dóna tanta feinada la infàmia
que mai he aturat la roda
i en el tedi del seu gir no visc,
car la vida és una acció apassionada-.

Dono tall a alfanges flexibles
com els joncs d’Alexandria,
i afilo punyals, gumies i vanitats.

Les guspires em cremen els dits
i encara he d’esmolar la violència
entre germans i donar tall
a les espases d’Eteocles i Polinices
i fer punta al punyal del pare
que, entre esbarzers, ofereix
el primogènit en sacrifici al seu déu.

Enmig del combat passo per la pedra
els millors acers de Damasc,
aquells que tallen un coixí de miraguà
tal com seccionen la jugular del croat.

I quan arriba la fosca, la llum fugaç
de les espurnes m’il•lumina el jaç humit,
i se’m trenca la vetlla amb el dring de l’acer
i amb el greix amarg que deixa l’odi damunt la mola.

En aquesta nocturnitat tan traïdora esmolo
les passions dels mascles que degollen,
entre les llàgrimes dels fills, allò que creuen seu.


A l’alba, apago l’escalf de la pedra abrasiva
i humitejo la mola amb l’aigua del riu de Caront
per continuar la feina pas a pas amb l’altra roda,
la de les estacions, la del temps.

Tremolo amb l’encàrrec dels cabdills
quan em fan afinar l’espasí d’aquells joves
que són instruïts per arrencar els ulls
d’un gatet i els alliçonen fins a obtenir
de la voluntat de poder un fruit verinós.

Esmolo els estocs, navalles i matxets
dels generals que per la força de l’eina
esdevenen superlatius i disposen
l’acer sota el pal•li per a bastir
peninsulars reserves morals.

No deixo que els núvols d’espurnes
m’ocultin el somrís del fariseu
i em peten les dents davant els lleons rampants
que no en tenen prou amb les ungles
i amb sobergueria em demanen
que els esmoli l’eina que porten a la barjola.

Són els herois de fira que amb un tall rotund
volen rebentar el corn de l’abundància
i que, asseguts a les taules dels consells,
no coneixen el vol de l’alosa,
ni saben res de l’eruga que en morir
esdevé una papallona que talla el vent
amb l’aleteig d’un silenci.

De nou la nit, i la roda que grinyola
i gira incansable com el temps,
aquest,
implacable, arriba
amb la música menys monòtona:
el cant de la Sibil•la,
i amb un ganivet amb el mànec d’ivori
talla amb suavitat els fils
com si fos aquella papallona
que amb l’aleteig imprecís
talla el vent de migdia.

martes, 15 de mayo de 2012

Gustav Mahler, el privilegio de ser inconsecuente

Su esposa Alma decía que Gustav Mahler se reservaba el privilegio de ser inconsecuente.

El autor de Das Lied von der Erde (La Canción de la Tierra) tenía una mente privilegiada capaz de erigirse en espectador de su propia inconsecuencia, de su lucha interna.

Mahler comenzó a serenarse cuando empezó a sentir que se aproximaba su muerte prematura, fue al acabar la composición de La Canción de la Tierra que Mahler se sometió a la resignación de  la fugacidad de la existencia humana.

Fue un autor que se sintió incómodo. Fiel al rigor de la tradición romántica compuso soportando el peso de la reflexión sobre el apasionamiento. Bien sabido es que estos románticos piensan más que gozan o, mejor dicho, primero sufren o piensan y luego, en todo caso, les da por disfrutar.

En las sinfonías de Mahler encontramos lucha y tensión. En la primera sinfonía nos encontramos con una pugna entre el destino y la voluntad de poder, en la segunda expresa de forma casi patológica su esperanza cristiana en la resurrección, en la tercera parece convertirse al panteísmo dionisíaco tal como lo formuló Nietzsche, en la cuarta nos encontramos con una declaración incondicional de la indestructibilidad de la inocencia, la 5ª, la 6ª y la 7ª son más realistas, pero en ellas sustituye las sonoridades armónicas cálidas y delicadas de sus sinfonías anteriores por un contrapunto desnudo y sobrio, que a veces es trágico y a veces llega a un paroxismo que se acerca a actitudes de esquizofrenia compositiva y orquestal.

Personalmente creo que Mahler es un músico magnífico en los tiempos lentos, donde alcanza un lirismo extraordinario, aunque algo melodramático eso sí; pero se viene abajo en los tiempos más rápidos, ahí parece que se vaya de feria. 

En fin, una obra atormentada que alcanza serenidad cuando vislumbra el filo de la guadaña de esa que siempre aparece por el fondo del cuadro: por el rincón oscuro.

lunes, 14 de mayo de 2012

La arquitectura de las instituciones


La arquitectura ha sido, a lo largo de la historia, un arte al servicio del poder. Esta es cosa conocida y casi casi aceptada. Desde el Príncipe del Renacimiento hasta los desmanes hitlerianos o stalinistas, la arquitectura ha puesto piedra sobre piedra la vanidad de los que mandaban. Todos los poderes políticos y económicos han caído en la tentación de la monumentalidad, de la jactancia, del boato, de la suntuosidad y la pompa de las arquitecturas fatuas y engreídas.


En la década anterior a la crisis, en aquellos años la era de la ostentación, se ha hecho un alarde constructivo sin precedentes. No voy ha hablar de intereses económicos, ni de corrupciones, momios y comisiones ilegales, tampoco hablaré de la inutilidad de ciertas infraestructuras. De todos es conocido o sospechado la gran cantidad de dinero que iba a los bolsillos de personajes corruptos y conocemos, también, más de una obra inútil y carísima que nos ha tocado pagar entre todos los contribuyentes. No voy ha hablar de esto. No. Me voy a referir a la calidad arquitectónica de estas construcciones baldías.


Al viejo lema vitruviano  firmitas, utilitas, venustas, nuestras autoridades han añadido más vanitas y los arquitectos de campanillas añadieron más mediocritas.


Analicemos pues el lema de Vitruvio:


1)    Firmitas.  (Solidez).
Las arquitecturas de la era de la ostentación son sólidas, sobredimensionadas, hay más hormigón del debido, más cristal, más acero y más presupuesto y por lo tanto nos han costado más caras.


2)    Utilitas. (Funcionalidad y utilidad)
La utilidad de muchas de las obras construidas en la época de las vacas gordas es cuestionable. En la mayoría de los casos se levantaron edificios sin saber para qué servirían. Obras que, una vez terminadas, no han sabido como llenarlas. Se ha ocupado el territorio de forma arbitraria y se han construido edificios insostenibles cuyo mantenimiento es costosísimo.


3)    Venustas. (Belleza)
Aquí es donde meto el dedo en la llaga. Afirmo que lo construido es feo de solemnidad. Sí. Aquellos arquitectos que trabajaron al servicio del poder no han respetado ni el orden ni la proporción, se han hecho verdaderas sandeces constructivas y estructurales y la contención y mesura formal han brillado por su ausencia, han sido sustituidas por proezas irracionales. No podía ser de otra manera, pues tanto la contención como la mesura son incompatibles con la ostentación. El orden formal ha cedido a la orden que daba el político de turno y la proporción ha sido sustituida por a la vanidad. Lo que menos importaba era que la arquitectura cumpliera el servicio público que le es requerido o que reflejara el tono artístico que le corresponde, lo que interesaba era salir en la foto del día de la inauguración y ya está.


Así pues, el lema vitruviano corregido y aumentado pasó a ser


ipsum firmitas, parum utile, invenustum, vanitas, mediocritas.  (muy firme, poco útil, feo, vanidoso, mediocre).


Queda bien en latín lo que en definitiva es un cúmulo de despropósitos.



sábado, 12 de mayo de 2012

La pintura flamenca según Miguel Angel

Rogier Van der Weyden. El descendimiento. 1436


Miguel Angel Buonarroti le dice a la señora Victoria Colonna:

“La pintura de Flandes, satisfará, señora, generalmente a cualquier persona devota más que cualquier pintura de Italia, que nunca hará llorar una sola lágrima a nadie, y la de Flandes muchas. Esto, no por el vigor y bondad de dicha pintura, sino por la bondad del devoto que la mire. A las mujeres les parecerá bien, principalmente a las muy viejas y muy mozas, y asimismo a los frailes y a las monjas y a algunos caballeros que no tienen el sentido musical de la verdadera armonía. Pintan en Flandes como para engañar la vista exterior; o pintan también cosas que alegran o de las que no se pueda decir mal, así como, por ejemplo, a los santos y profetas. Esta pintura está hecha de trapos, de ruinas, de campos verdes, de sombras de árboles, de ríos y puentes, a lo que ellos llaman paisajes y algunas figuras por aquí u otras por allá. Y todo esto, aunque parece bien a algunos ojos, en pura verdad, está hecho sin razón y sin arte, sin la preocupación de la simetría y de las proporciones, y, finalmente, sin ninguna sustancia ni nervio”.

viernes, 11 de mayo de 2012

La extraña perfección del crisantemo

Hans Hartung. T 1974 E 14, 1974

L’estranya perfecció del crisantem
de pètals esfilagarsats que filtren
la direcció del xaloc

i els ecos
obstinats que, aquesta  tardor d’elegies,
reboten de paret en paret;

flors, tràmpols i reiteracions,
tot plegat fent ali als mussols
que arriben amb el capvespre,

són les ombres conegudes de sempre,
les que donen llur foscor estesa
des que el món és món.

Abans, però, era una altra cosa.

--- --- --- traducción al español --- --- ---

La extraña perfección del crisantemo,
con sus pétalos deshilados que filtran
la dirección del siroco

y los ecos
empeñados que, en esta elegía otoñal,
rebotan de pared a pared;

flores, ventoleras y reiteraciones,
todo ello acompañando a los mochuelos
que llegan con el atardecer,

son las sombras conocidas de siempre,
las que extienden su oscuridad
desde que el mundo es mundo.

Antes, sin embargo, era otra cosa.

jueves, 10 de mayo de 2012

Bajo el sombrero de Rembrandt


                                                                               ......................................................................................Rembrandt. Autorretrato

Los siglos de la Edad Media sumergieron a Europa en un mar tenebroso y profundo  que inundó los paisajes y todas las formas de expresión humana. Solo unas pequeñas centellas, como puntitos de luz iluminaron los ambientes cerrados.

No fue hasta el trecento que nos alcanzó algún reflejo bizantino que Cimabue, Giotto o los artistas de la escuela de Siena supieron refractar. Fueron artistas meridionales que supieron lanzar su mirada al pasado clásico y consiguieron desvanecer las tinieblas medievales.

Con sus frescos y sus tablas iniciaron la recuperación de la razón y el orden, así como la fructífera lucha de Apolo y Dionisos.

Pero la luz que se bañaba las orillas del Mediterráneo, apenas traspasó los límites de los olivos.

En los territorios del norte, aquellas formas tenebrosas del románico y del gótico bárbaro y escolástico se retorcieron. La voluntad de arte se forjó en ambientes cerrados, a resguardo del frío, en ambientes que propician el hedonismo solitario y la reflexión sobre una apocalipsis amenazadora.

Los artistas flamencos, atormentados y abocados al desconcierto representaron los fantasmas que pululaban por los ambientes oscuros y pintaron cosmogonías con mensaje moralista.

Las  tablas del gótico tardío de Jan van Eyck nos muestran el mundo de las veladuras oscuras, retrata unos personajes pálidos que parecen ausentes y ensimismados.

Hieronymus Bosch con sus bestiarios, sus infiernos y jardines moralizantes nos explica como será la muerte colectiva del fin del mundo, la suprema muerte que a todos nos iguala y nos lo cuenta con un surrealismo delirante de figurillas y artefactos caprichosos.

Mientras en la Toscana se debatía la terza maniera, en Flandes, Breughel, con una enajenación cruel, intentaba superar a sus predecesores y nos mostraba una Torre de Babel dantesca y nos decía cómo iba a ser el Triunfo de la Muerte y cómo fue La caída de los ángeles rebeldes. Expresaba cómo será el gran desastre que acabará con todo.

No podía continuar así con tanta moralina, tanto apañamundos y tanta carga de moreda en los pinceles. La voluntad de arte debía liberarse de esta oscuridad y tuvo que llegar Rembrandt y explicar cómo es el mundo de las cosas y cómo es la vida de los pobres mortales.

Rembrandt cubrió con su sombrero el desconcierto, las imágenes apocalípticas y las amenazas morales. Quedó, sin embargo, la palidez que despintaba los rostros de los hombres y mujeres de los Países Bajos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

El profesor Rafael Moneo


Tuve la fortuna de tener como profesor de la asignatura de proyectos a Rafael Moneo. Nos hacía unos razonamientos sobre la organización del espacio arquitectónico que nos sorprendían. No estabamos acostumbrados a aquellos planteamientos y al principio nos costaba entender sus clases. Poco a poco, los silencios prolongados que intercalaba en su discurso nos fueron seduciendo. Con él aprendimos la importacia que tienen las decisiones sobre la colocación de la estructura en cuanto a la definición del espacio arquitectónico.

Nos habló de la importancia del dibujo, decía que la claridad en la representación del proyecto denota una claridad de la ideas arquitectóncias. Algo así como el hablar y el pensar.

Hoy recuerdo aquellas explicaciones y felicito al profesor por su flamante Premio Principe de Asturias de las Artes y por su 75 aniversario.

El profesor Federico Correa


Tuve la fortuna de tener como profesor a Federico Correa, gran dibujante y eminente arquitecto de un gusto cultivadísimo. En una de sus clases de la asignatura de Proyectos Arquitectónicos nos dijo:

-Puedo hacer de cualquiera de vosotros un buen arquitecto, quien sea que haya nacido a la orilla de este mar y se haya criado al fresco de esta brisa mediterránea lleva el sentido de la proporción y el orden en la base de su espíritu. Con este material se hace la arquitectura, lo demás es puro accesorio.

Alguien de la clase se lo miró con ojos escépticos y percibiéndolo el profesor Correa, insistió.

-Cualquiera, por más tosco que sea, será buen arquitecto si proyecta con sentido común y escucha la voz de este mar tan antiguo.

Sus palabras me parecieron un poco exageradas, quizás un arrebato “noucentista”.

Pasados más de treinta años de aquel episodio leo que Miguel Ángel Buonarroti le decía a la señora Victoria Colonna Marquesa de Pescara lo siguiente:

Si tomamos un gran hombre de otro reino, y le decimos que pinte lo que quisiere, y lo que mejor sepa hacer, y tomamos un mal discípulo italiano y le encargamos hacer un esbozo o le decimos que pinte lo que quisiere, veremos, si lo entendemos, que el esbozo del aprendiz, en lo que al Arte se refiere, tiene más sustancia que la obra de aquel otro maestro, y vale más lo que el aprendiz quería hacer que la obra acabada del maestro. Ordenad a un gran maestro, que no sea italiano, aunque fuera Alberto Durero, hombre dedicado en su manera, para engañarme a mí o a Francisco de Holanda, se pusiera a copiar y a imitar una obra que parezca italiana, y si no puede ser de las mejores sea de las mediocres o de  las mal pintadas, yo os aseguro que luego esta obra se conocerá que no es de Italia, y que no la hizo mano de italiano.

Por consiguiente afirmo que ninguna nación ni pueblo (con excepción de uno o dos españoles) puede hurtar o imitar perfectamente la manera de pintar en Italia, que es la de los griegos antiguos, que no ha sido conocida por otros que los italianos, aunque se esfuerce y trabaje para conseguirlo... 

lunes, 7 de mayo de 2012

La vida sigue igual


Mi amigo Cosme Moret tiene una agudeza de pensamiento poco habitual, es capaz de conversar horas seguidas y como un torrente te expone sus reflexiones con una elegancia fuera de lo común. Reflexiona, relaciona ideas unas con otras y embriaga con su entusiasmo.

Acompaña siempre su discurso con música de fondo, siempre hay algún disco de música popular sonando en la sala. Cosme Moret se pirra por las canciones más comerciales y más pegadizas.


Bailemos el bimbó (bimbó bimbó)
que está causando sensación
con esa melodía que te va
derecho al corazón.


Cosme está convencido de la eficacia de la razón y de la tolerancia, teme un posible advenimiento de los fanatismos, aborrece los extremismos, tanto de uno como de otro signo y tiembla ante el reduccionismo, la estrechez y el integrismo de los nacionalistas.

- Éstos no toleran el mundo casposo de las recomendaciones y los enchufes -dice- pero ellos practican un clientelismo corrupto.

Y se marchó,
y a su barco le llamó Libertad,
y en el cielo descubrió gaviotas,
y pintó, estelas en el mar.


Está convencido que los fanatismos religiosos llevan, en la base de su esencia, la enajenación, la irreflexión y la disfrazada exigencia de sumisión de sus acólitos o creyentes a los designios del gurú o sumo sacerdote.

Yo soy aquel, que por tenerte da la vida
yo soy aquel, que estando lejos no te olvida
el que te espera, el que te sueña
aquel que reza cada noche por tu amor
.

Dice Cosme que aquellos fanatismos, aquellos extremismos e integrismos y estos misticismos religiosos acaban masacrando al ser humano.
Siempre hay por quien vivir por quien amar
siempre hay por que vivir por que luchar
al final las obras quedan las gentes se van
otras que vienen las continuaran
la vida sigue... iguaal...


Cosme, al oír este estribillo dirige una mirada al altavoz y dice: La vida sigue igual... vaya mierda.

domingo, 6 de mayo de 2012

Carles Hac Mor


Carles Hac Mor guanya els Jocs Florals de Barcelona

Felicitacions al poeta. 

Hac Mor enderroca la dada, deconstrueix l'argument, només deixa dret l'alè de la forma. No ens ha d'estranyar que davant l'enderroc de les ideologies, el poeta, amb el mall a la mà, actui en conseqüència, enderroqui el llenguatge. Ja sabem que des de la construcció de la Torre de Babel, llengua i pensamient són una mateixa cosa.

Ciertas veladuras suavizan la mirada de la Gorgona

 Masaccio. Expulsión de Adán y Eva del Paraíso

La contemplación de la belleza requiere ciertas veladuras, filtros necesarios que nos protejan de su acometida. Precisa alguna estratagema real, efectiva y protectora. Podemos servirnos de cualquier cosa que tengamos al alcance, de algún elemento que tamice su visión diáfana, a sabiendas de que los velos son artificios casi siempre engañosos.

Los espíritus románticos se sirvieron de los sentimientos, los interpusieron entre la faz de la belleza y nuestra razón, con las emociones matizaron la luz deslumbrante de su  mirada. Con un velo más o menos vaporoso consiguieron seguridad a costa de la claridad de las visiones, se perdió la precisión del detalle. El velo de los sentimientos dispuso sobre lo bello una vaga viscosidad encubridora. El arte quiso conservar el dato, la trama y el argumento y para ello, tendió sobre la forma una tumefacción borrosa. La representación de la naturaleza ya no captaba perfiles nítidos y precisos, ni la pureza luminosa y metálica de los horizontes lejanos. El arte apostó por la emoción, la migraña, la angustia y el delirio sensual.

Más al norte el arte ganaba en turbiedad, hasta llegar a las brumas de Constable y de Turner. Aquellas tormentas que levantaban olas tremendas y en la tierra sacudían follajes y postigos de ventanas, dejaban sobre la forma la incertidumbre de los perfiles y la atonía húmeda del aire lo enmascaraba todo. Las nieblas grises y espesas enturbiaban el aire y en medio de este ambiente, los corazones suspiraban al ritmo de los vientos fríos y racheados.

Las arenas románticas con sus granitos de cuarzo, emotividad, feldespato y emociones baldías erosionaban los mármoles clásicos. Se marchitaban los ramos de flores, languidecían las señoritas y los colores encalados de las fachadas se tornaban amarillentos. Bajo las acacias ya no sonaba el pífano, solo el rumor de los pasos del wanderer envuelto en aromas de bosque umbrío.

Los crepúsculos eran, ahora, violáceos y demasiado densos. Presagiaban noches de himnos recuperados, los cuerpos parecían responder con melancolía, con reumas, cojeras y palidez. Luego vino la tisis.

Al alba un aire tiznado cubría los campos de patatas hasta la hora del Angelus, en que los campesinos rezaban esperando a Jean Françoise Millet. Incluso los terrones tocados por el sol parecían fríos como la nostalgia o la moridera.

Inmerso en la espesura de la niebla romántica, Berlioz se aventuraba a leer los poemas de Virgilio. Llamaba a las musas. ¡Ah, pobres hijas de Zeus!  Cómo iban a acudir por aquellos andurriales tan fríos. De aquellos vientos vinieron sus sinfonías fantásticas. Un horror.

A pesar del frío, la forma romántica se durmió con la piel humedecida por un sudor tibio que desdibujaba su tersura, incluso los desnudos parecían cubiertos por ropajes invisibles.

¿Insinuación en la Olimpia de Manet o pudor? Perífrasis al baño maría que los prerrafaelitas degustaron como un melocotón en almíbar. Manjares dulzones.


Hay, sin embargo, un estertor monótono, una respiración profunda que parece sorber los aromas fuertes de las violetas, del pescado y la coliflor. Como las formas en desproporción, como el arrebato desmedido, todo adquiere una intensidad desmesurada que hiere como hieren los amores apasionados.

A pesar de los efectos depresivos, de la melancolía inútil y de la exaltación sin causa, el romanticismo tiene una inducción beneficiosa pues protege la piel de la mirada de la Medusa, la Belleza. Esta protección que el hombre busca es tan lícita como hermosa es la música de Schubert.

El ser humano se protege con las armonías áureas de los clásicos y con las veladuras románticas y también con la contradicción a la sombra de la Victoria de Samotracia, del Auriga de Delfos, del Tondo Doni, del Gattamelata y del capitel dórico -cinco obras- y con el eco de un Impromptu de Schumann -una obra.

viernes, 4 de mayo de 2012

El arte del Medievo


Fueron siglos oscuros. El hambre y la miseria se extendieron por los pueblos y las ciudades fueron reducidas a pequeños villorrios. El arte cayó en un profundo abismo donde no había voluntad -voluntad de arte.
 
A la búsqueda de una trascendencia extra-física, el arte descendió del púlpito al subsuelo. Los artistas románicos, o mejor dicho los artesanos, quisieron expresar miedos, mensajes y sermones; para ello pintaron martirologios y Pantocrators o esculpieron capiteles delirantes y desproporcionados. La forma se puso al servicio de los símbolos y desapareció engullida por la superstición.
 
Románicos primero y góticos después llenaron las toscas arquitecturas con murales y retablos de colorines o con maderas doradas, con arquetas repujadas, con vírgenes de cabezas grandes y rostros inexpresivos. 
  
Sobre las superficies de los muros pesados y de las bóvedas de cañón aparecieron, como si de calcomanías se tratara, un sinfín de ángeles y demonios, de figuras hieráticas, de representaciones de martirios y de santos de manos y caras planas. 
El arte de la Edad Media carece de voluntad estética. Desde el pre-románico hasta el gótico no encontramos más que el sometimiento de la forma, el servilismo de la belleza y la servidumbre de la creación artística.

El embeleso y el papanatismo que hoy se manifiesta ante los estilos bárbaros provienen sin duda del afán de buscar asunto donde no hay más que sermón. Pero es peor aun, deducir conclusiones simbólicas y moralinas donde sólo debiera de existir la manifestación de la belleza o la comunicación estética, que esto es el arte.

jueves, 3 de mayo de 2012

Reacciones orgánicas



En periodos sucesivos de la vida,
antes o después de ciertas endemias,
el organismo responde de manera diferente
a la influencia patógena de los sueños de amor.
Las lágrimas trazan surcos irritantes.


Si el claro de luna te reblandeció el rostro,
el escozor será irresistible y la lava cáustica
dibujará arroyos de llanto desde los ojos hasta los labios
y un dolor amargo como la hiel te dejará
un recuerdo imborrable en el rostro.


La luz de la razón y el brillo del sol
te endurecerán el pellejo y, con el tegumento
dispuesto a toda violencia, resistirás
la acometida de las llamas y de las rosas,
eso sí, con la piel quemada por los rayos de fuego.


Tras una agresión de clavellinas
tendrás que pasar de puntillas por el recuerdo
y conservar el cuerpo y el alma
y todos los órganos, la piel también, deberán
mantener su actividad.



Traducción del original en catalán

miércoles, 2 de mayo de 2012

Teseo no saldrá del laberinto





El próximo lunes día 7 de mayo a las 19.30 h. 
en Alibri, calle Balmes 26 de Barcelona

tendré el placer de presentar, junto con
 Carles Duarte
y la editora Amàlia Sanchís
el magnífico libro de poemas de 

José Florencio Martínez

TESEO NO SALDRÁ DEL LABERINTO

se trata de una reflexión poética sobre la belleza y la vigencia del mundo clásico griego.

Esperamos veros y saludaros a todos. 

El autor leerá algunos poemas que degustaremos con una copa que se servirá al final del acto.